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Lecturas del Nuevo Testamento para la liturgia nupcial

Las lecturas en la liturgia de una boda católica son una proclamación de la Palabra de Dios y de la fe de la Iglesia sobre el matrimonio. Por esta razón, se limitan a lecturas de la Sagrada Escritura (la Biblia). Hay catorce opciones para la segunda lectura del Nuevo Testamento.

Puede resultarles útil reflexionar en oración sobre cada lectura y elegir las que hablan de sus esperanzas y sueños para su matrimonio cristiano. A continuación se encuentran cada lectura en su totalidad, así como un comentario para proporcionar algo de contexto y destacar los temas clave de cada lectura.

Nuevo Testamento

Lectura de la Carta del apóstol San Pablo a los Romanos

Hermanos: Si Dios está a nuestro favor, ¿quién estará en contra nuestra?
El que no nos escatimó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros,
¿cómo no va a estar dispuesto a dárnoslo todo, junto con su Hijo?
¿Quién acusará a los elegidos de Dios?
Si Dios mismo es quien los perdona, ¿quién será el que los condene?
¿Acaso Jesucristo, que murió, resucitó y está a la derecha de Dios para interceder por nosotros?
¿Qué cosa podrá apartarnos del amor con que nos ama Cristo?
¿Las tribulaciones? ¿Las angustias? ¿La persecución? ¿El hambre? ¿La desnudez? ¿El peligro? ¿La espada?
Ciertamente de todo esto salimos más que victoriosos, gracias a aquel que nos ha amado;
pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios,
ni el presente ni el futuro, ni los poderes de este mundo, ni lo alto ni lo bajo,
ni creatura alguna podrá apartarnos del amor que nos ha manifestado Dios en Cristo Jesús.

Palabra de Dios.


   Comentario:

Esta lectura concluye una larga sección inicial de la carta de Pablo a la comunidad cristiana que vive en Roma. Predica que el Evangelio anuncia la salvación para todos los pueblos, sean judíos o gentiles. Después, él ofrece reflexiones sobre nuestra justificación ante Dios. Así, las preguntas de este pasaje suenan un poco como una discusión de ida y vuelta. Es Cristo cuya muerte y resurrección nos ha justificado y ahora intercede por nosotros ante Dios (vs. 34). El amor que Cristo demuestra al morir por todos nosotros es un vínculo de amor que no puede romperse por nada – terrenal, sobrenatural o de otro tipo – (vs. 38-39).

La Iglesia ofrece un matrimonio sacramental, algo diferente y adicional al matrimonio civil. Los sacramentos son un encuentro y una participación en la vida de Jesucristo. Las parejas que se casan en la Iglesia Católica enraízan su relación en esta visión inspiradora del amor de Cristo. Es un amor que une y un amor inquebrantable. Los esposos que comparten esta fuerza de amor pueden tener la misma confianza que San Pablo, sabiendo que cuando surjan dificultades y sufrimientos, su amor les ayudará a salir adelante. Ninguna dificultad del cielo o de la tierra, de las criaturas, de los gobernantes o de los ángeles puede destruir su vínculo matrimonial. El amor de Cristo fue victorioso, y cualquier amor que lo imite compartirá el mismo don.

Lectura de la Carta del apóstol san Pablo a los Romanos

Hermanos: Por la misericordia que Dios les ha manifestado,
los exhorto a que se ofrezcan ustedes mismos como una ofrenda viva, santa y agradable a Dios,
porque en esto consiste el verdadero culto.
No se dejen transformar por los criterios de este mundo;
sino dejen que una nueva manera de pensar los transforme internamente,
para que sepan distinguir cuál es la voluntad de Dios,
es decir, lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto.
Que el amor de ustedes sea sincero.
Aborrezcan el mal y practiquen el bien;
ámense cordialmente los unos a los otros, como buenos hermanos;
que cada uno estime a los otros más que a sí mismo.
En el cumplimiento de su deber, no sean negligentes y mantengan un espíritu fervoroso al servicio del Señor.
Que la esperanza los mantenga alegres; sean constantes en la tribulación y perseverantes en la oración.
Ayuden a los hermanos en sus necesidades y esmérense en la hospitalidad.
Bendigan a los que los persiguen; bendíganlos, no los maldigan.
Alégrense con los que se alegran; lloren con los que lloran.
Que reine la concordia entre ustedes.
No sean, pues, altivos; más bien pónganse al nivel de los humildes.
A nadie devuelvan mal por mal.
Esfuércense en hacer el bien delante de todos los hombres.
En cuanto de ustedes depende, hagan lo posible por vivir en paz con todo el mundo.

Palabra de Dios.


  O bien: Forma breve:

Lectura de la Carta del apóstol san Pablo a los Romanos

Hermanos: Por la misericordia que Dios les ha manifestado,
los exhorto a que se ofrezcan ustedes mismos como una ofrenda viva, santa y agradable a Dios,
porque en esto consiste el verdadero culto.
No se dejen transformar por los criterios de este mundo,
sino dejen que una nueva manera de pensar los transforme internamente,
para que sepan distinguir cuál es la voluntad de Dios,
es decir, lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto.
Que el amor de ustedes sea sincero.
Aborrezcan el mal y practiquen el bien;
ámense cordialmente los unos a los otros, como buenos hermanos;
que cada uno estime a los otros más que a sí mismo.
En el cumplimiento de su deber, no sean negligentes y mantengan un espíritu fervoroso al servicio del Señor.
Que la esperanza los mantenga alegres; sean constantes en la tribulación y perseverantes en la oración.
Ayuden a los hermanos en sus necesidades y esmérense en la hospitalidad.

Palabra de Dios.


   Comentario:

Cuando San Pablo habla de un sacrificio vivo, la gente pensaría inicialmente que se trata de una contradicción imposible. Los sacrificios implicaban la sangre de un animal ofrecida en el templo. Esto se hacía para expresar la vida moral, para compensar las propias faltas y para agradar a Dios. No obstante, San Pablo predica después de que la sangre de Jesús fuera derramada en la cruz. Ese sacrificio de su propia vida fue el cumplimiento de todos los sacrificios.

El Apóstol sugiere que los que siguen a Cristo deben ofrecer sus cuerpos como sacrificios vivos. Esta es la paradoja de la fe: el sacrificio, sobre todo el de la cruz, da la vida y evita la muerte. En otras palabras, San Pablo está diciendo que algo completamente nuevo tiene lugar por la muerte de Cristo en la cruz y su resurrección. La vida de los creyentes cristianos ha de ser diferente, y han de adoptar una nueva forma de vivir en el mundo a causa de las creencias que tienen.

Los maridos y las esposas deben comprometerse. Un compromiso exitoso implica el sacrificio de ambos. Los votos matrimoniales establecen que cada uno está dispuesto a sacrificarse amorosamente por el otro, cueste lo que cueste. La segunda parte de esta lectura delinea una serie de acciones externas y visibles que podemos hacer para reflejar un amor sacrificado que beneficie a los demás y al mismo tiempo agrade a Dios. Esta lista de altos ideales inspirará a muchas parejas, pero pretende ser una señal para todos los creyentes.

Las parejas que elijan la forma breve de esta lectura se perderán algunos pasajes maravillosos: “lloren con los que lloran”, “Que reine la concordia entre ustedes”, “A nadie devuelvan mal por mal”, “En cuanto de ustedes depende, hagan lo posible por vivir en paz con todo el mundo”. Estas imágenes expresan las esperanzas de muchas parejas, y deberían ser los ideales de todas. Proclamarlas aumentará la alegría de la celebración.

Lectura de la Carta del apóstol san Pablo a los Romanos

Hermanos: nosotros, si realmente somos fuertes,
debemos cargar con la debilidad de quienes no tienen esa fuerza
y no buscar nuestro propio agrado.
Que cada uno busque lo que agrada a su prójimo, ayudándole a crecer en el bien.
El mismo Cristo no hizo lo que le agradaba.
Que Dios, fuente de toda paciencia y consuelo, les conceda a ustedes vivir en perfecta armonía unos con otros,
conforme al espíritu de Cristo Jesús, para que, con un solo corazón y una sola voz
alaben a Dios, Padre de nuestro señor Jesucristo.
Por lo tanto, acójanse los unos a los otros como Cristo los acogió a ustedes, para gloria de Dios.
Que el Dios de toda esperanza los colme de gozo y paz en el camino de la fe
y haga crecer en ustedes la esperanza por el poder del espíritu santo.

Palabra de Dios.


   Comentario:

Esta lectura subraya la firme esperanza de San Pablo de que la comunidad cristiana de Roma pueda vivir en armonía. Hoy en día, en nuestra sociedad global, se habla mucho de vivir en paz con todos. Usamos frases como “estamos de acuerdo en no estar de acuerdo”; “nos respetamos unos a otros”; o “toleramos las cosas que no nos gustan”. Algunos matrimonios encuentran que estas frases pueden equilibrar las diferencias en su relación. Sin embargo, San Pablo pide una expresión particular de armonía, basada en la imitación de Cristo.

Esta lectura recordará claramente a los novios que el éxito de su matrimonio llegará cuando pierdan de vista su propio yo y centren sus energías en su cónyuge. Los esfuerzos que se hagan por el bien del otro construirán el matrimonio. Cristo nos ha aceptado e incluso acogido con todos nuestros defectos y faltas. La pareja que se ama procurará que su amor vaya más allá de sí mismos, hacia los amigos, la familia e incluso los desconocidos. Las parejas con convicciones de mejorar su sociedad y su comunidad de fe querrán considerar esta lectura. Los matrimonios más jóvenes que esperan largos años de matrimonio también apreciarán la oración por la resistencia, el ánimo, la alegría y la paz.

Lectura de la Primera Carta del apóstol San Pablo a los Corintios

Hermanos: El cuerpo no es para fornicar, sino para servir al Señor; y el Señor, para santificar el cuerpo.
Dios resucitó al Señor y nos resucitará también a nosotros con su poder.
¿No saben ustedes que sus cuerpos son miembros de Cristo?
Y el que se une al Señor, se hace un solo espíritu con él.
Huyan, por lo tanto, de la fornicación.
Cualquier otro pecado que cometa una persona, queda fuera de su cuerpo;
pero el que fornica, peca contra su propio cuerpo.
¿O es que no saben ustedes que su cuerpo es templo del Espíritu Santo,
que han recibido de Dios y habita en ustedes?
No son ustedes sus propios dueños, porque Dios los ha comprado a un precio muy caro.
Glorifiquen, pues, a Dios con el cuerpo.

Palabra de Dios.


   Comentario:

El apóstol Pablo escribe algunos de sus pensamientos más extensos a los corintios. En estas cartas responde a varios problemas que ocurren en Corinto. Algunos de ellos no difieren tanto de la sociedad actual, como las obligaciones matrimoniales y la inmoralidad sexual. Cuando esta lectura se proclama ante una asamblea reunida para una boda, todos sabrán que la inmoralidad a la que se refiere la frase inicial es de naturaleza sexual. Cuando se lee en la boda, esta lectura no tiene por qué sentirse severa ni como regaño. Por el contrario, defiende la belleza sobrenatural escondida el cuerpo humano.

Este pasaje de la Escritura apoya la enseñanza católica de abstenerse de tener relaciones sexuales hasta el matrimonio, precisamente por la dignidad que se otorga a cada cuerpo humano. Las relaciones sexuales afectan tanto al individuo como al cuerpo colectivo cristiano: la comunidad. Así como las acciones corporales pueden causar daño a otros y derribar el reino de Dios, también pueden utilizarse para glorificar a Dios (vs. 20). Pablo afirma que el cuerpo debe conformarse con el Señor. Se refiere al Señor resucitado (vs. 14) porque el cuerpo resucitado de Jesús es radiante y glorifica a Dios – una imagen de lo que nuestros cuerpos pueden ser. Además, nuestros cuerpos son un lugar apropiado para el Espíritu Santo (vs. 19). Cuando se considera que tiene el potencial de glorificar a Dios, las parejas pueden llegar a ver su intimidad sexual como un signo de lo sagrado.

Lectura de la Primera Carta del apóstol San Pablo a los Corintios

Hermanos: Aspiren a los dones de Dios más excelentes.
Voy a mostrarles el camino mejor de todos.
Aunque yo hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles,
si no tengo amor, no soy más que una campana que resuena o unos platillos que aturden.
Aunque yo tuviera el don de profecía y penetrara todos los misterios,
aunque yo poseyera en grado sublime el don de ciencia y mi fe fuera tan grande como para cambiar de sitio las montañas,
si no tengo amor, nada soy.
Aunque yo repartiera en limosnas todos mis bienes y aunque me dejara quemar vivo,
si no tengo amor, de nada me sirve.
El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia;
el amor no es presumido ni se envanece; no es grosero ni egoísta;
no se irrita ni guarda rencor; no se alegra con la injusticia, sino que goza con la verdad.
El amor disculpa sin límites, confía sin límites, espera sin límites, soporta sin límites.
El amor dura por siempre.

Palabra de Dios.


   Comentario:

Este pasaje es conocido como el himno del amor. Es muy popular entre los católicos y otros cristianos, y toca cada fibra sensible del corazón de los novios en cuanto echan un vistazo a las opciones. La mayoría no se da cuenta inicialmente de que San Pablo no se dirige directamente a los esposos. Él está abordando muchas preocupaciones dentro de la comunidad cristiana de Corinto y busca fortalecer su unidad general. La comunidad parece haber perdido parte de la visión de la vida evangélica. Por eso, el apóstol ofrece estos pensamientos.

Ésta audaz visión cristiana del amor demuestra claramente que no puede reducirse a una emoción romántica. El amor se parece a algo. Aquí, San Pablo lo describe con detalle poético. Dice lo que es el amor – paciente, bondadoso, duradero – así como lo que no es – envidioso, arrogante, presumido, grosero, ni se irrita fácilmente. La lectura también predice lo que ocurre cuando el amor está ausente. Sin él, las vidas y las relaciones son como un gong ruidoso (un instrumento de percusión musical del este y sudeste asiático). Podemos acumular cosas, recibir una lluvia de regalos, e incluso regalar cosas, pero sin amor, todo es inútil. En realidad, lo que Pablo está describiendo, es un amor que se parece a Cristo, el que es el Amor encarnado.

Lectura de la Carta del apóstol san Pablo a los Efesios 4, 1-6

Hermanos: Yo, Pablo, prisionero por la causa del Señor,
los exhorto a que lleven una vida digna del llamamiento que han recibido.
Sean siempre humildes y amables; sean comprensivos y sopórtense mutuamente con amor;
esfuércense en mantenerse unidos en el Espíritu con el vínculo de la paz. Porque no hay más que un solo cuerpo y un solo Espíritu,
como también una sola es la esperanza del llamamiento que ustedes han recibido.
Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos,
que reina sobre todos, actúa a través de todos y vive en todos.

Palabra de Dios.


   Comentario:

En la primera parte de esta lectura, San Pablo da algunos atributos necesarios para vivir en la vida matrimonial: humildad, mansedumbre, paciencia, unidad y caridad. Son necesarios para vivir el “llamamiento que han recibido”, que es una gran responsabilidad en la vida de la Iglesia. El sacramento del matrimonio da muchas gracias a los cónyuges, especialmente cuando se establece la rutina y surgen las dificultades; estas gracias ayudan a los matrimonios a vivir con alegría su vocación.

La idea de unidad impregna la Misa Nupcial. Los dos esposos cristianos se unen primero a Jesucristo y a la Iglesia por medio del Bautismo. En la recepción de la Eucaristía, se les da una participación más íntima en la vida divina y se les introduce más profundamente en el Cuerpo de Cristo. Y en el mismo sacramento del matrimonio, los cónyuges se administran mutuamente el sacramento y se realiza una alianza indisoluble.

Los matrimonios están llamados a ser verdaderamente uno: un solo hogar, una sola familia, una sola carne, un solo corazón, una sola mente. Pero esta unidad no anula la personalidad individual. Más bien, la unidad matrimonial ayuda a cada persona a ser más ella misma. En el matrimonio, habrá momentos de desacuerdo y conflicto, pero la unidad de la pareja casada siempre será más fuerte. En última instancia, Dios mismo mantiene esta unidad y la fortalece. Con la gracia de Dios, cualquier división entre los cónyuges puede ser superada.

Lectura de la Carta del apóstol san Pablo a los Efesios

Hermanos: Vivan amando, como Cristo, que nos amó y se entregó por nosotros.
Respétense unos a otros, por reverencia a Cristo:
que las mujeres respeten a sus maridos, como si se tratara del Señor,
porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza y salvador de la Iglesia, que es su cuerpo.
Por lo tanto, así como la Iglesia es dócil a Cristo, así también las mujeres sean dóciles a sus maridos en todo.
Maridos, amen a sus esposas como Cristo amó a su Iglesia y se entregó por ella
para santificarla, purificándola con el agua y la palabra, pues él quería presentársela a sí mismo toda resplandeciente,
sin mancha ni arruga ni cosa semejante, sino santa e inmaculada.
Así los maridos deben amar a sus esposas, como cuerpos suyos que son.
El que ama a su esposa se ama a sí mismo, pues nadie jamás ha odiado a su propio cuerpo,
sino que le da alimento y calor, como Cristo hace con la Iglesia, porque somos miembros de su cuerpo.
Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne.
Éste es un gran misterio, y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia.
En una palabra, que cada uno de ustedes ame a su mujer como a sí mismo, y que la mujer respete a su marido.

Palabra de Dios.


  O bien: Forma breve:
Lectura de la Carta del apóstol san Pablo a los Efesios

Hermanos: Vivan amando, como Cristo, que nos amó y se entregó por nosotros.
Maridos, amen a sus esposas como Cristo amó a su Iglesia y se entregó por ella
para santificarla, purificándola con el agua y la palabra, pues él quería presentársela a sí mismo toda resplandeciente,
sin mancha ni arruga ni cosa semejante, sino santa e inmaculada.
Así los maridos deben amar a sus esposas, como cuerpos suyos que son.
El que ama a su esposa se ama a sí mismo, pues nadie jamás ha odiado a su propio cuerpo, sino que le da alimento y calor,
como Cristo hace con la Iglesia, porque somos miembros de su cuerpo.
Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne.
Éste es un gran misterio, y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia.

Palabra de Dios.


 Comentario:

Las parejas que buscan una imagen clara y fuerte del matrimonio sacramental gravitarán hacia este pasaje. Es el pasaje más expresivo del Nuevo Testamento sobre el matrimonio. También es complejo. Algunas parejas lo descartarán por considerarlo objetable para una perspectiva contemporánea del amor conyugal. El lenguaje de la lectura puede plantear desafíos pastorales. Sin embargo, las parejas que oran con este pasaje podrían cambiar sus objeciones iniciales por un abrazo animado de la visión del matrimonio que se ofrece aquí.

El autor hace una extensa meditación sobre el segundo relato de la creación y lo cita directamente (Génesis 2:18-24, 2ª opción del Antiguo Testamento). El autor está muy familiarizado con el Evangelio de Jesucristo, crucificado y resucitado. Las acciones de Cristo de sufrir, morir y resucitar marcan toda la diferencia del mundo, incluso para los esposos. El versículo inicial (2) indica cómo interpretar este pasaje: “Hermanos: Vivan amando, como Cristo, que nos amó y se entregó por nosotros”. Cristo lo hizo por la Iglesia, el cuerpo vivo de los creyentes. Los matrimonios constituyen la Iglesia doméstica. Su amor mutuo debe reflejar el amor que demostró Cristo. No se espera que den su vida por todo el mundo, pero sí que ofrezcan su vida por su cónyuge, al que aman. Es un amor que se ofrece y se da por el otro, o como dice el autor, “Respétense unos a otros, por reverencia a Cristo” (vs. 21).

Algunos creen que este pasaje trata injustamente a las mujeres. El pasaje utiliza diferentes verbos – subordinar/respetar/ser dócil y amar – para describir las acciones de las esposas y los esposos, pero la intención es la misma. Ambos deben darse mutuamente y amar libremente al otro por el bien y la unidad de su familia.

El autor destaca la unidad presente en toda la creación. Cuando los esposos se dan y se aman mutuamente a imitación de Cristo, contribuyen a reforzar la unidad de la sociedad. Todo está conectado, y esta exhortación a los cónyuges a vivir como Cristo forma parte de su misión más amplia de “llevando su proyecto salvador a su plenitud al constituir a Cristo en cabeza de todas las cosas, las del cielo y las de la tierra” (1:10).

La forma breve elimina las dos referencias más evidentes a las esposas subordinadas. Esta podría ser la opción más sabia, especialmente si la persona que predica no tiene la intención de elaborar esta imagen bíblica en particular.

Lectura de la Carta del apóstol san Pablo a los Filipenses

Hermanos: Alégrense siempre en el Señor; se lo repito: ¡alégrense!
Que la benevolencia de ustedes sea conocida por todos.
El Señor está cerca. No se inquieten por nada;
más bien presenten en toda ocasión sus peticiones a Dios
en la oración y la súplica, llenos de gratitud.
Y que la paz de Dios, que sobrepasa toda inteligencia,
custodie sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.

Por lo demás, hermanos, aprecien todo lo que es verdadero y noble,
cuanto hay de justo y puro, todo lo que es amable y honroso,
todo lo que sea virtud y merezca elogio.
Pongan por obra cuanto han aprendido y recibido de mí,
todo lo que yo he dicho y me han visto hacer;
y el Dios de la paz estará con ustedes.

Palabra de Dios.

 Comentario:

Este pasaje insta al pueblo cristiano de Filipos a vivir plenamente en los ideales de la verdad, la justicia y el amor, saboreando al mismo tiempo la paz de Dios que los seguirá. Es un pasaje digno de una liturgia matrimonial, sobre todo porque la Iglesia Católica cree que los matrimonios y las familias son los pilares de la sociedad. Una pareja que ora humildemente a Dios mantiene sus corazones enraizados en Cristo y busca la verdad, la justicia y el amor, será una pareja que promueve la paz en su hogar y en la sociedad.

Las bodas en Estados Unidos se convierten con demasiada facilidad en elaboradas producciones y pueden ser fuente de enorme estrés para la pareja y sus amigos. Las parejas llevarán sus dudas y preocupaciones a la celebración de la boda. Algunas preguntas persisten: ¿Seremos capaces de establecer un hogar que nos guste? ¿Qué clase de padres seremos? ¿Cómo resolveremos nuestros problemas económicos? Este pasaje ayuda a poner todas esas cosas en perspectiva, ya que anima con audacia: “No se inquieten por nada”. Promueve una dependencia radical de Dios, cuya paz “sobrepasa toda inteligencia”. Comenzar una relación de alianza con la firme creencia y proclamación de que “el Dios de la paz estará con ustedes”, es una verdad reconfortante, y será motivo de alegría para la novia, el novio y los invitados.

Lectura de la Carta del apóstol san Pablo a los Colosenses

Hermanos: Puesto que Dios los ha elegido a ustedes, los ha consagrado a él y les ha dado su amor,
sean compasivos, magnánimos, humildes, afables y pacientes.
Sopórtense mutuamente y perdónense cuando tengan quejas contra otro,
como el Señor los ha perdonado a ustedes.
Y sobre todas estas virtudes, tengan amor, que es el vínculo de la perfecta unión.
Que en sus corazones reine la paz de Cristo,
esa paz a la que han sido llamados como miembros de un solo cuerpo.
Finalmente, sean agradecidos.
Que la palabra de Cristo habite en ustedes con toda su riqueza.
Enséñense y aconséjense unos a otros lo mejor que sepan.
Con el corazón lleno de gratitud, alaben a Dios con salmos, himnos y cánticos espirituales,
y todo lo que digan y todo lo que hagan, háganlo en el nombre del Señor Jesús,
dándole gracias a Dios Padre, por medio de Cristo.

Palabra de Dios.


 Comentario:

Esta selección de la carta a los Colosenses describe al pueblo lo que debe hacer ahora, a la luz de su resurrección con Jesucristo. A lo largo de gran parte del Nuevo Testamento se describe lo que es necesario para una comunidad cristiana buena y floreciente. Estas lecturas funcionan bien para la liturgia nupcial, pues los ideales de una buena sociedad son los ideales de un buen matrimonio.

La lista de características que abre el pasaje es una que toda pareja debería revisar regularmente. Pasar toda la vida creciendo ricamente en la compasión sincera, la humildad, la gentileza, el perdón, etc. será una vida bien empleada. La perfección de estos atributos será el amor. La imagen bíblica del amor no es una emoción o un sentimiento, sino que aquí es el pegamento y el motivador para que cada persona persiga una forma de vida más parecida a la de Cristo.

El versículo 15 hace referencia al “Cuerpo”, que es la Iglesia como Cuerpo de Cristo. Pero en la liturgia de la boda, podría referirse al hecho de que los dos se convierten en uno a través de este sacramento. Esta lectura sería un buen complemento de las lecturas del Génesis y del Evangelio que hacen referencia a que los dos se convierten en una sola carne, en un solo cuerpo.

El pasaje termina con un inspirador mandato: “Que la palabra de Cristo habite en ustedes con toda su riqueza”, y en todas las cosas, “dándole gracias a Dios Padre, por medio de Cristo”. Para los católicos, esto puede ser un suave recordatorio de la importancia de la Misa dominical. Abrimos nuestros corazones para recibir la palabra de Cristo cuando se proclaman las Escrituras en la Misa, y damos gracias en el altar del Señor. Vamos a Misa no por mera obligación, sino por amor, un amor que nos une a los demás y a Dios, que es Amor.

Lectura de la Carta del apóstol san Pablo a los Hebreos

Hermanos: Conserven entre ustedes el amor fraterno y no se olviden de practicar la hospitalidad,
ya que por ella, algunos han hospedado ángeles sin saberlo.
Acuérdense de los que están presos, como si ustedes mismos estuvieran también con ellos en la cárcel.
Piensen en los que son maltratados, pues también ustedes tienen un cuerpo que puede sufrir.
Que todos tengan gran respeto al matrimonio y lleven una vida conyugal irreprochable.
Que no haya entre ustedes avidez de riquezas, sino que cada quien se contente con lo que tiene.
Dios ha dicho: Nunca te dejaré ni te abandonaré; por lo tanto, nosotros podemos decir con plena confianza:
El Señor cuida de mí, ¿por qué les he de tener miedo a los hombres?

Palabra de Dios.


 Comentario:

En la preparación del matrimonio, una frase citada a menudo es que se necesitan tres para que el matrimonio tenga éxito: el marido, la mujer y Dios. Este breve pasaje habla de las formas en que Dios puede entrelazarse con la vida de la pareja. La hospitalidad generosa puede conducir a encuentros con las realidades divinas. Compartir los sufrimientos y las dificultades de los demás es una virtud. Está claro que amar a Dios y amarse unos a otros debe tener mayor prioridad que las preocupaciones por el dinero. Estos breves ejemplos ilustran cómo el Señor nos sostiene amorosamente.

Las parejas que han tenido dificultades en su vida pueden sentirse atraídas por este pasaje. Los que se resisten a las expectativas sociales de una celebración de boda extravagante y los que no tienen abundantes recursos económicos se encontrarán a gusto con este pasaje. En lugar de regalos para la casa de los novios, algunos piden a los invitados que hagan contribuciones a organizaciones benéficas. Este pasaje refuerza ciertamente esa conciencia social. Aquellos que han visto al Señor con ellos en su necesidad en el pasado podrían utilizar este pasaje como una proclamación de fe, de que confía en la presencia de Dios con ellos al embarcarse en su vida matrimonial.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro

Ustedes, mujeres, sean respetuosas con sus maridos,
para que, incluso si algunos de ellos se resisten a creer en la palabra de salvación,
sean ganados no por palabras, sino por la conducta intachable y recatada de ustedes.
No se preocupen tanto del adorno exterior: los peinados, las joyas y los vestidos,
sino de adornar interiormente el corazón con la belleza inalterable de un espíritu apacible y sereno.
Esto es lo que vale a los ojos de Dios.
Así se engalanaban en otro tiempo las santas mujeres,
que tenían puesta su esperanza en Dios y eran dóciles con sus maridos,
como Sara, que obedecía a Abraham y lo llamaba su señor.
Pues, si ustedes hacen el bien y no se dejan intimidar por nada, serán dignas hijas de ella.
En cuanto a ustedes, maridos, vivan la vida matrimonial en un clima de comprensión y respeto,
teniendo en cuenta que la mujer es una persona más delicada
y que, junto con ella, ustedes participan de la vida de la gracia.
Así, tendrán asegurado el fruto de sus oraciones.
Finalmente, vivan todos en armonía, sean compasivos,
ámense como hermanos, sean bondadosos y humildes.
No devuelvan mal por mal ni insulto por insulto;
al contrario, pídanle a Dios cosas buenas para todos,
pues han sido llamados por él a poseer como herencia los bienes del cielo.

Palabra de Dios.


 Comentario:

Esta carta fue enviada originalmente a cinco provincias romanas de Asia Menor, donde el cristianismo había echado raíces en algunas pequeñas regiones. Los romanos estaban nerviosos ante religiones externas como el cristianismo. Su sociedad era fuertemente patriarcal y temían que las nuevas religiones extrañas provocaran revueltas. Por eso incluye códigos domésticos y declaraciones éticas para las esposas, los esclavos y los niños.

Esta información puede ayudar a entender el duro tono de este pasaje para los lectores del siglo XXI. La mayor parte de la lectura está dirigida a las esposas. Se menciona: “En cuanto a ustedes, maridos, vivan la vida matrimonial en un clima de comprensión y respeto”. Los lectores se sentirán más a gusto con la visión de la vida matrimonial en las últimas líneas, que los animan a vivir todos en armonía, amándose compasiva y humildemente. Desafía a la pareja a resistir la tentación de jugar al juego de la culpa: “No devuelvan mal por mal ni insulto por insulto”. Los llama a una manera más elevada de relacionarse, esforzándose por ser una bendición el uno para el otro.

Lectura de la primera carta del apóstol San Juan

Hijos míos, no amemos solamente de palabra, amemos de verdad y con las obras.
En esto conoceremos que somos de la verdad,
y delante de Dios tranquilizaremos nuestra conciencia de cualquier cosa que ella nos reprochare,
porque Dios es más grande que nuestra conciencia y todo lo conoce.
Si nuestra conciencia no nos remuerde, entonces, hermanos míos, nuestra confianza en Dios es total.
Puesto que cumplimos los mandamientos de Dios y hacemos lo que le agrada,
ciertamente obtendremos de él todo lo que le pidamos.
Ahora bien, éste es su mandamiento: que creamos en la persona de Jesucristo, su Hijo,
y nos amemos los unos a los otros, conforme al precepto que nos dio.
Quien cumple sus mandamientos permanece en Dios y Dios en él.
En esto conocemos, por el Espíritu que él nos ha dado, que él permanece en nosotros.

Palabra de Dios.


 Comentario:

La primera carta de San Juan fue escrita como respuesta a algunas personas que se habían separado de la comunidad cristiana primitiva y se oponían a algunas de las enseñanzas básicas sobre Jesús. Por eso el pasaje se abre con referencias a la verdad. El amor no es una cuestión de palabras. También debe implicar acciones reales. Los pensamientos y las creencias de cada uno (cosas del corazón) deben coincidir con lo que se hace en el exterior, porque “Dios es más grande que nuestra conciencia y todo lo conoce”.

La lectura hace hincapié en la verdad. En el centro de la liturgia nupcial están los votos, durante los cuales la pareja dirá: “Prometo serte fiel”. Tradicionalmente esto se ha referido a la fidelidad sexual, pero puede incluir una gama más amplia de la verdad. Las parejas también deben ser fieles en cuanto a sus finanzas, sus esperanzas en cuanto a la familia, sus historias personales, sus luchas y adicciones, sus creencias sobre Dios y mucho más. Ser veraz en todas las cosas es una imitación de la forma en que Jesucristo nos ama.

El pasaje describe un amor que es sincero. Dios nos ha ordenado creer en Jesucristo, y el Espíritu Santo nos ayudará a saber cuándo hemos cumplido los mandatos de Dios.

Lectura de la primera carta del apóstol San Juan

Hermanos míos: Amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios
y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios.
El que no ama, no conoce a Dios porque Dios es amor.
El amor que Dios nos tiene se ha manifestado en que
envió al mundo a su Hijo unigénito para que vivamos por él.
El amor consiste en esto: No en que nosotros hayamos amado a Dios,
sino en que él nos amó primero y nos envió a su Hijo, como víctima de expiación por nuestros pecados.
Si Dios ha amado tanto, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros.
A Dios nadie lo ha visto nunca; pero si nos amamos los unos a los otros,
Dios permanece en nostros y su amor entre nosotros es perfecto.

Palabra de Dios.


 Comentario:

Este pasaje se adentra en el misterio y la espiritualidad cristiana del amor. Nos amamos los unos a los otros, no por nada que hayamos hecho, sentido o experimentado. Más bien, amamos sólo porque Dios nos ha amado primero. En otras palabras, el amor no depende de nosotros ni de nuestras capacidades. El amor depende de Dios. Dios, que no se ve, nos ha mostrado cómo es el amor: el amor es su Hijo, Jesús. Más especialmente, el amor es su abrazo a nuestra pecaminosidad (pecado) y la nueva vida que sigue en la resurrección.

Las lecturas no dicen nada específicamente sobre el matrimonio. Sin embargo, el matrimonio tiene todo que ver con el amor. Las parejas suelen creer que el amor tiene que ver con los sentimientos y las emociones que comparten entre sí. Eso puede ser una pieza, y esta lectura puede ayudarles a ver que su amor es realmente un regalo de Dios y una participación en Dios.

La lectura ayudará a las parejas a ver que amar auténticamente a su cónyuge incluirá en algún momento un sacrificio, como el amor visto en las acciones del Hijo. Sin embargo, amarse mutuamente es una forma de experimentar la presencia permanente de Dios, y confiar en que Dios perfeccionará su amor mutuo.

Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan

Yo, Juan, oí algo parecido a la voz potente de una gran muchedumbre, que decía en el cielo:
“¡Aleluya! Nuestro Dios es un Dios salvador, lleno de gloria y de poder”.
Y del trono de Dios salió una voz que decía: “Alaben a nuestro Dios,
todos sus siervos, los que lo temen, pequeños y grandes”.
Oí entonces algo como el rumor de una muchedumbre inmensa,
como el estruendo de un río caudaloso y el retumbar imponente de los truenos.
Decían: “¡Aleluya!” El Señor, Dios nuestro, todopoderoso, ha establecido su reinado.
Llenémonos de gozo y alegría y alabemos la grandeza del Señor,
porque ha llegado el tiempo de las bodas del Cordero, y su esposa ya está preparada.
Dios le ha concedido vestirse de lino finísimo y deslumbrante”.
El lino representa las obras bue­nas de los santos.
Entonces un ángel me dijo:
“Escribe: ‘Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero’ ”.

Palabra de Dios.


 Comentario:

El libro del Apocalipsis era un género de escritura antiguo. Un apocalipsis era cuando un autor revelaba (de ahí el título de Apocalipsis) visiones sobre el futuro o el cielo. Este pasaje es una visión de un banquete de bodas celestial. Cristo es la figura central, y su novia es toda la iglesia, el pueblo de Dios. La gran multitud es la multitud de ángeles y santos. Se hace referencia a un vestido brillante y limpio. En una boda, uno pensaría en el vestido de la novia. En este caso, se trata de la vestimenta blanca de los santos, y de la vestimenta bautismal de los nacidos a la vida de Cristo a través de las aguas del bautismo.

Se hace referencia a una boda dos veces, pero es una imagen mística de Cristo y la Iglesia. Nos dice algo sobre la naturaleza del sacramento del matrimonio. El matrimonio sacramental cristiano pretende mostrar al mundo el tipo de unidad que Dios tiene con su pueblo. La sobreabundancia de alegría en el cielo por la unión de los fieles con Cristo es similar a la alegría de los esposos cristianos.

Esta lectura es de naturaleza mística y podría no ser fácilmente atractiva para la pareja de novios y sus amigos reunidos. Podría atraer a quienes han estudiado a fondo las enseñanzas de la Iglesia, que tienen un amor común por la Eucaristía (símbolo del banquete) y que esperan una vida en juntos en la tierra y en el cielo.

Sobre el autor de los comentarios

Estos comentarios han sido preparados por el Reverendo Darren M. Henson, sacerdote de la archidiócesis de Kansas City, en Kansas. El Padre Henson es licenciado en teología sagrada por la Universidad de Santa María del Lago. Ha sido profesor de la Universidad de Loyola en Chicago y profesor adjunto del Benedictine College, Atchison, KS, enseñando liturgia y sacramentos. Los comentarios fueron traducidos por Verónica López Salgado.

 

Opciones para las lecturas de una Boda Católica:

Lecturas del Antiguo Testamento

Salmos Responsoriales

Lecturas del Nuevo Testamento

Lecturas de los Evangelios

Salmos Responsoriales para la liturgia nupcial

Las lecturas en la liturgia de una boda católica son una proclamación de la Palabra de Dios y de la fe de la Iglesia sobre el matrimonio. Por esta razón, se limitan a lecturas de la Sagrada Escritura (la Biblia). Aquí están algunas opciones para el salmo responsorial que normalmente es cantado.

Le animamos a que dedique tiempo a la oración con su prometido/a para elegir el salmo que mejor hable de sus esperanzas y sueños para su matrimonio cristiano.

Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

Salmo 32 (33), 12 y 18. 20-21. 22

R. La tierra llena está de tus bondades

Dichoso la nación cuyo Dios es el Señor;
dichoso el pueblo que él eligió por suyo.
Cuida el Señor de aquellos pue lo temen
y en su bondad confían.
En el Señor está nuestra esperanza,
pues él es nuestra ayuda y nuestro amparo
en el Señor el corazón se alegra
y en él hemos confiado.
Muéstrate bondadoso con nosotros,
Señor, como esperamos.

Salmo 33 (34), 2-3. 4-5. 6-7. 8-9

R. Bendigamos al Señor a todas horas.
O bien:
R. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.

Bendeciré al Señor a todas horas,
no cesará mi boca de alabarlo.
Yo me siento orgulloso del Señor;
que se alegre su pueblo al escucharlo.
Proclamemos qué grande es el Señor
y alabemos su nombre.
Cuando acudí al Señor, me hizo caso
y me libró de todos mis temores.
Vuélvanse a él y quedarán radiantes,
jamás se sentirán decepcionados.
El Señor siempre escucha al afligido,
de su tribulación lo pone a salvo.
A quien teme al Señor,
el ángel del Señor lo salva y cuida.
¡Prueben! Verán qué bueno es el Señor;
dichoso quien en él confía.

Salmo 102 (103), 1-2. 8 y 13. 17-18ª

R. El Señor es compasivo y misericordioso
O bien:
R. La misericordia del Señor dura por siempre.

Bendice al Señor, alma mía,
y todo lo que soy, su santo nombre.
Bendice al Señor, alma mía,
y no eches al olvido sus favores.
El Señor es clemente y bondadoso,
lente al enojo, pronto a la indulgencia;
como un padre amoroso con su hijo
así es tierno el Señor con quien lo quiere.
El amor del Señor
por siempre permanece,
y su justicia llega hasta los hijos
y a la generación siguiente
de los hombres que cumplen con su alianza
y sus leyes recitan y obedecen.

Salmo 111 (112), 1-2. 3-4. 5-7ª. 7bc-8.

R. Dichosos los que aman de corazón los mandamientos del Señor.
O bien:
R. Aleluya.

Dichosos los que temen al Señor
y aman de corazón sus mandamientos;
poderosos serán sus descendientes,
Dios bendice a los hijos de los buenos.
Fortuna y bienestar habrá en su casa,
siempre actuarán conforme a la justicia.
Quien es justo, clemente y compasivo,
como una luz en las tinieblas brilla.
Quienes, compadecidos, prestan
y llevan sus negocios rectamente,
jamás se desviarán,
vivirá su recuerdo para siempre.
No temerán malas noticias,
puesto que en el Señor viven confiados.
Firme está y sin temor su corazón,
pues vencidos verán a sus contrarios.
Al pobre dan limosna,
obran siempre conforme a la justicia;
su frente se alzará llena de gloria.

Salmo 127 (128), 1-2. 3. 4-5

R. Dichosos los que temen al Señor.
O bien:
R. El Señor bendecirá al hombre que le teme y lo respeta.

Dichosos los que temen al Señor
y siguen los caminos de su ley.
Comerán del trabajo de sus manos,
serán felices y les irá bien.
Será su esposa como vid fecunda
en la paz hogareña;
serán sus hijos como olivos nuevos
en torno de su mesa.
Así bendecirá el Señor
al hombre que le teme y lo respeta.
Que el Señor te bendiga desde Sión
y, de Jerusalén, veas la dicha,
todos los días de tu vida.

Salmo 144 (145), 8-9. 10 y 15. 17-18

R. El Señor es bueno con todos.

El Señor es clemente y bondadoso,
lento el enojo y lleno de ternura;
bueno es el Señor para con todos,
cariñoso con todas sus creaturas.
Que te alaben, Señor, todas tus obras,
y que todos tus fieles te bendigan.
Todos vuelven sus ojos hacia ti
y les das, a su tiempo, la comida.
Siempre es justo el Señor en sus designios
y están llenas de amor todas sus obras.
No está lejos de aquellos que lo buscan,
muy cerca está el Señor de quien lo invoca.

Salmo 148, 1-2. 3-4. 9-10. 11-13ab. 13c-14ª

R. Que todos alaben al Señor.
O bien:
R. Aleluya.

Alaben al Señor en las alturas,
alábenlo en el cielo;
que alaben al Señor todos sus ángeles,
celestiales ejércitos.
Que alaben al Señor el sol, la luna
y todos los luceros.
Que lo alabe la bóveda celeste
y las aguas que cuelgan de los cielos.
Montes y sierras todas,
plantas de ornato y árboles frutales,
animales domésticos y fieras,
reptiles y volátiles.
Reyes y pueblos todos de la tierra,
gobernantes y jueces de este mundo;
jóvenes y doncellas,
niños y ancianos juntos,
el nombre del Señor alaben todos.
Su gloria sobrepasa cielo y tierra
y ha hecho fuerte a su pueblo.

 

Opciones para las lecturas de una Boda Católica:

Lecturas del Antiguo Testamento

Salmos Responsoriales

Lecturas del Nuevo Testamento

Lecturas de los Evangelios

Lecturas del Antiguo Testamento para la liturgia nupcial

Las lecturas en la liturgia de una boda católica son una proclamación de la Palabra de Dios y de la fe de la Iglesia sobre el matrimonio. Por esta razón, se limitan a lecturas de la Sagrada Escritura (la Biblia). Hay nueve opciones para la primera lectura del Antiguo Testamento.

Puede resultarles útil reflexionar en oración sobre cada lectura y elegir las que hablan de sus esperanzas y sueños para su matrimonio cristiano. A continuación se encuentran cada lectura en su totalidad, así como un comentario para proporcionar algo de contexto y destacar los temas clave de cada lectura.

Antiguo Testamento

Lectura del libro del Génesis.

  Dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza;
que domine a los peces del mar, a las aves del cielo,
a los animales domésticos y a todo animal que se arrastra sobre la tierra”.
Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen suya lo creó;
hombre y mujer los creó. Y los bendijo Dios y les dijo:
“Sean fecundos y multiplíquense, llenen la tierra y sométanla;
dominen a los peces del mar, a las aves del cielo
y a todo ser viviente que se mueve sobre la tierra”.
Vio Dios todo lo que había hecho y lo encontró muy bueno.

  Palabra de Dios.


   Comentario:

El primer libro de la Biblia, Génesis, contiene no uno, sino dos episodios de la creación. Ofrece detalles diferentes, y cada uno contiene riquezas únicas. En esta ofrenda del primer capítulo, la vida humana es la joya de la corona de todas las cosas cósmicas, creada en el sexto día después de la tierra, el cielo, el agua, las plantas y los animales. El hombre y la mujer son creados al mismo tiempo y llevan la imagen trina de Dios (v. 26, “Hagamos al hombre...”). Hechos a imagen del Dios creador, el hombre y la mujer deben participar con Dios para dar más vida (v. 28 “Sean fecundos, multiplíquense”).

  Sin embargo, este don de dar vida se entrelaza con el don de la corresponsabilidad prudente. En este primer relato de la creación, Dios crea a partir del caos ordenándolo adecuadamente. Los esposos están llamados a hacer lo mismo. Llenar la tierra de vida conlleva la responsabilidad de someterla (v. 28), es decir, disciplinarla, calmarla y cultivarla. Esto se aplica, sobre todo, aunque no exclusivamente, a los hijos, y luego a toda la vida en la tierra. La paz en las sociedades actuales comienza con la participación de los esposos en el deseo de Dios de una armonía ordenada entre todos los seres vivos.

  Este texto se utiliza cada año para comenzar la Vigilia Pascual. Es una elaborada fiesta nocturna que celebra el poderoso cambio y la nueva vida espiritual de los que se inician en la Iglesia. En una boda, esta lectura señala las nuevas realidades y la vida espiritual que se derivan del matrimonio. La vida nueva, vista y no vista, abundará para las parejas casadas que ven su relación como un espejo del acto continuo de creación de Dios.

Lectura del libro del Génesis.

En aquel día, dijo el Señor Dios: “No es bueno que el hombre esté solo.
Voy a hacerle a alguien como él, para que lo ayude”.
Entonces el Señor Dios formó de la tierra todas las bestias del campo y todos los pájaros del cielo,
y los llevó ante Adán para que les pusiera nombre y así todo ser viviente tuviera el nombre puesto por Adán.
Así, pues, Adán les puso nombre a todos los animales domésticos, a los pájaros del cielo y a las bestias del campo;
pero no hubo ningún ser semejante a Adán para ayudarlo.
Entonces el Señor Dios hizo caer al hombre en un profundo sueño,
y mientras dormía, le sacó una costilla y cerró la carne sobre el lugar vacío.
Y de la costilla que le había sacado al hombre, Dios formó una mujer.
Se la llevó al hombre y éste exclamó: “Ésta sí es hueso de mis huesos y carne de mi carne.
Ésta será llamada mujer, porque ha sido formada del hombre”.
Por eso el hombre abandonará a su padre y a su madre,
y se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne.

Palabra de Dios.

Comentario:

Esta segunda versión de la creación es muy diferente de la primera. Dios crea primero al hombre, y luego a las aves, los animales salvajes y otras formas de vida, todo lo contrario que en el relato anterior. Sin embargo, incluso con la abundancia de vida natural que rodea al hombre, falta algo fundamental. Este pasaje subraya la importancia de las relaciones humanas y la necesidad de una sociedad fuerte, que comienza con hombres y mujeres en relaciones comprometidas y de amor mutuo.

Como católicos, no buscamos verdades biológicas en el relato bíblico de la creación. Los médicos atestiguan que los hombres y las mujeres tienen pares de costillas iguales. (En un lenguaje antiguo, una palabra significaba tanto “costilla” como “vida”). Del 'hombre' viene la 'mujer'. Este pasaje nos lleva a reflexionar sobre una verdad espiritual más profunda. Entre el hombre y la mujer existe una conexión íntima, una unidad fundamental y un parentesco o lazo familiar, así como una atracción sexual. Cuando ambos se juntan, especialmente en la santidad del matrimonio, su conexión es tan vivificante que todas las demás relaciones son secundarias, incluso el vínculo con los padres que inicialmente dieron la vida. Este pasaje es una meditación bíblica sobre la frase más contemporánea de que el/la esposo/a es “mi alma gemela”.

Lectura del libro del Génesis,

En aquellos días, Eliezer, el siervo de Abraham, le dijo a Labán, hermano de Rebeca, y a Betuel, el padre de ella:
“Bendigo al Señor, Dios de mi amo Abraham, que me ha traído por buen camino
para tomar a la hija de su hermano y llevársela al hijo de mi amo.
Díganme, pues, si por amor y lealtad a mi amo, aceptan o no, para que yo pueda actuar en consecuencia”.
Labán y Betuel le contestaron: “Todo esto lo ha dispuesto el Señor; nosotros no podemos oponernos.
Ahí está Rebeca: tómala y vete, para que sea la mujer del hijo de tu amo, como lo ha dispuesto el Señor”.
Llamaron, entonces, a Rebeca y le preguntaron si quería irse con ese hombre, y ella respondió que sí.
Así pues, despidieron a Rebeca y a su nodriza, al criado de Abraham y a sus compañeros.
Y bendijeron a Rebeca con estas palabras: “Hermana nuestra,
que tus descendientes se cuenten por millares y que conquisten las ciudades enemigas”.
Rebeca y sus compañeras montaron en los camellos
y se fueron con el criado de Abraham, encargado de llevar a Rebeca.

Isaac acababa de regresar del pozo de Lajay-Roí, pues vivía en las tierras del sur.
Una tarde Isaac andaba paseando por el campo, y al levantar la vista, vio venir unos camellos.
Cuando Rebeca lo vio, se bajó del camello y le preguntó al criado:
“¿Quién es aquel hombre que viene por el campo hacia nosotros?”
El criado le respondió: “Es mi señor”.
Entonces ella tomó su velo y se cubrió el rostro.
El criado le contó a Isaac todo lo que había hecho.
Isaac llevó a Rebeca a la tienda que había sido de Sara, su madre,
y la tomó por esposa y con su amor se consoló de la muerte de su madre.

Palabra de Dios.

Comentario:

Este texto no es más que un fragmento de una historia más amplia, plagada de relaciones problemáticas, hijos imposibles y circunstancias imprevistas. La clave de la historia es la fe total de Abraham en que Dios proveerá y guiará. Abraham había dejado su tierra natal. Llegó a Canaán a una edad muy avanzada, y su esposa Sara, que era estéril, dio a luz a su hijo, Isaac. Cuando Sara muere, Abraham busca darle una esposa a Isaac.

Este fragmento de esa historia parece ser un matrimonio arreglado previamente, pero una segunda consideración del texto revela un matrimonio hecho por Dios. La intención principal de Abraham no es elegir a la esposa de su hijo. En cambio, busca el cumplimiento de una promesa hecha por Dios de darle a Abraham una descendencia tan numerosa como las estrellas del cielo.

Esta lectura del capítulo 24 del Génesis comienza con el versículo 48. Anteriormente en el capítulo, Abraham exhortó a su siervo Labán a orar al Señor Dios, que lo había bendecido en todo (vs. 1). La oración ayuda a verificar que este proceso se hace con Dios. Labán reza para ser guiado hacia la joven adecuada. El consentimiento de Rebeca en el asunto (vs. 58) verifica que ella está participando en la voluntad de Dios, no en algún acto coercitivo. La recién descubierta tranquilidad de Isaac confirma aún más que todo esto es obra de Dios. Isaac no se limita a aceptarla. La acogió en su tienda. La amó, y se casaron.

El Rito Católico del Matrimonio evita cualquier indicio de matrimonios arreglados. Al igual que este pasaje del Génesis, los novios declaran primero su propia libertad y consentimiento para casarse antes de intercambiar los votos. No se cuestiona a los padres. El Rito no contempla que nadie “entregue a la novia”. A los ojos de la Iglesia, ambos novios son individuos libres que han discernido que su amor proviene de Dios. Por esta razón, la Iglesia establece que la entrada comience con el sacerdote a las puertas de la iglesia saludando a los novios, mostrando que la Iglesia comparte su alegría.

Lectura del libro de Tobías.

En aquellos días, Ragüel besó a Tobías y entre lágrimas le dijo:
“¡Que Dios te bendiga, porque eres hijo de un padre verdaderamente bueno e irreprochable!
¡Qué gran desgracia que un hombre justo y que hacía tantas limosnas se haya quedado ciego!”
Y llorando, estrechó entre sus brazos a Tobías, hijo de su hermano.
También Edna, su esposa, y Sara, su hija, rompieron a llorar.
Ragüel los acogió cordialmente y mandó matar un carnero de su rebaño.

Después, se lavaron, se purificaron y se sentaron a la mesa. Entonces Tobías le dijo a Rafael:
“Azarías, hermano, dile a Ragüel que me dé la mano de mi hermana Sara”.
Ragüel alcanzó a escucharlo y le dijo a Tobías:
“Come y bebe y descansa tranquilamente esta noche.
Nadie tiene más derecho que tú, hermano, para casarse con mi hija Sara,
y a nadie se la puedo yo dar sino a ti, porque tú eres mi pariente más cercano.
Pero tengo que decirte una cosa, hijo.
Se la he entregado a siete parientes nuestros y todos murieron antes de tener relaciones con ella.
Por eso, hijo, come y bebe y el Señor cuidará de ustedes”.

Tobías replicó: “No comeré ni beberé, hasta que no hayas tomado una decisión acerca de lo que te he pedido”.
Ragüel le contestó: “Está bien. Según la ley de Moisés, a ti se te debe dar.
El cielo mismo lo ha decretado. Cásate, pues, con tu hermana;
desde ahora tú eres su hermano, y ella, tu hermana. Desde hoy y para siempre será tu esposa.
Hijo, que el Señor del cielo los acompañe durante esta noche,
tenga misericordia de ustedes y les conceda su paz”.

Ragüel mandó llamar a su hija Sara, ella vino, y tomándola de la mano, se la entregó a Tobías, diciéndole:
“Recíbela, pues, según lo prescrito en la ley de Moisés. A ti se te da como esposa.
Tómala y llévala con bien a la casa de tu padre.
Y que el Señor del cielo les conceda a ustedes un buen viaje y les dé su paz”.

Entonces Ragüel llamó a la madre de Sara y le pidió que trajera papel para escribir el acta de matrimonio,
en que constara que su hija había sido entregada por esposa a Tobías,
de acuerdo con lo establecido en la ley de Moisés.
La esposa de Ragüel trajo el papel. Y él escribió y firmó. Y después se sentaron a cenar.

Palabra de Dios.

Comentario:

Hay algunas historias fantásticamente increíbles en la Sagrada Escritura. Esta debería estar entre las primeras. Aunque es ficción, el libro de Tobías retrata la vida ordinaria de una familia israelita. Ofrece historias de vida, muerte, comida, familia y Dios. Un tema principal es la naturaleza del sufrimiento humano. Algunos sufrimientos provienen de fuerzas demoníacas. Otros sufrimientos pueden ser iniciados por Dios como medida correctiva para que los egoístas y los justos vean la justicia de Dios.

Tobit es ciego. Quizá sea una metáfora para que confíe en la esposa que el ángel de Dios (Rafael / Azarías) elegirá para su hijo Tobías. Sara sufre por haber perdido siete maridos antes de consumar su matrimonio con alguno de ellos (3,8). Si los acontecimientos pasados son una indicación, entonces el nuevo marido de Sara estará muerto. Esto no sucede. Al igual que la opción bíblica anterior de Génesis 24, su feliz matrimonio y su nueva vida son una forma bíblica de revelar que el matrimonio es una participación en el plan divino de Dios. De hecho, el sufrimiento impuesto a los dos los condujo más cerca de la voluntad de Dios.

Este pasaje no concuerda con la historia convencional del matrimonio que la mayoría de las parejas imaginan. Sin embargo, tiene una belleza interior y una inspiración únicas. Mire de cerca. El pasaje contiene oraciones sinceras: “el Señor cuidará de ustedes” (vs. 11); “El cielo mismo lo ha decretado” (vs. 11); "Que el Señor del cielo…tenga misericordia de ustedes y les conceda su paz” (vs. 12). La pareja superó grandes obstáculos. Las parejas de la sociedad actual también se enfrentan a grandes dificultades, y muchas conllevan su propio sufrimiento. Los pasajes de este texto aparecen en la bendición final del matrimonio. Las parejas pueden encontrar que este pasaje les ayuda a confiar en la divina providencia de Dios, independientemente de las dificultades a las que se enfrenten.

Lectura del libro de Tobías

La noche de su boda, Tobías se levantó y le dijo a Sara:
“¡Levántate, hermana! Supliquemos al Señor, nuestro Dios,
que tenga misericordia de nosotros y nos proteja”.
Se levantó Sara y comenzaron a suplicar al Señor que los protegiera, diciendo:
“Bendito seas, Dios de nuestros padres y bendito sea tu nombre por los siglos de los siglos.
Que te bendigan los cielos y todas tus creaturas por los siglos de los siglos. Tú creaste a Adán y le diste a Eva
como ayuda y apoyo, y de ambos procede todo el género humano.
Tú dijiste: ‘No es bueno que el hombre esté solo.
Voy a hacer a alguien como él, para que lo ayude’”.
“Ahora, Señor, si yo tomo por esposa a esta hermana mía,
no es por satisfacer mis pasiones, sino por un fin honesto.
Compadécete, Señor, de ella y de mí
y haz que los dos juntos vivamos felices hasta la vejez”.
Y los dos dijeron: “Amén, amén”.

Palabra de Dios.

Comentario:

Desde su lecho matrimonial, Tobías se levanta y le dice a su esposa que se levante para unirse a él en oración a Dios. Dada su historia – siete maridos anteriores murieron después de hacer el amor con Sara – la petición de Tobías es más que comprensible. ¡Es casi una necesidad! Lo que sigue es una tierna oración que cualquier pareja casada desearía pronunciar. Bendice al Dios de sus antepasados y alaba al Dios de la creación que dio forma a Adán y Eva. Así como Eva fue un complemento perfecto para Adán, Tobías ve a Sara como una compañera igualmente adecuada. Le dice a Dios que ha tomado a su esposa no por placer sexual, sino por auténtica virtud. Le pide a Dios que se apiade de ambos y que lleguen juntos a la vejez. Sara añade su voz a la oración mientras concluyen: “Amén”.

Este texto revela que el matrimonio no es sólo para aplacar los deseos sexuales, sino que la verdadera fuerza espiritual se encuentra en el sacramento. Tiene un propósito noble: ayudarse, apoyarse y sostenerse mutuamente hasta la vejez. Esta lectura anima a las parejas a fomentar una vida de oración compartida, y revela las bendiciones que se derivan de ella.

Lectura de los Proverbios.

Dichoso el hombre que encuentra una mujer hacendosa:
Muy superior a las perlas es su valor.
Su marido confía en ella
y, con su ayuda, él se enriquecerá;
todos los días de su vida
le procurará bienes y no males.
Adquiere lana y lino
y los trabaja con sus hábiles manos.
Sabe manejar la rueca y con sus dedos mueve el huso;
abre sus manos al pobre y las tiende al desvalido.
Son engañosos los encantos y vana la hermosura;
merece alabanza la mujer que teme al Señor.
Es digna de gozar del fruto de sus trabajos
y de ser alabada por todos.

Palabra de Dios.

Comentario:

El libro de los Proverbios es una colección de dichos de dos líneas de sabios que estudiaron a Dios, la creación y la naturaleza humana. Estas ideas de sabiduría tienden a centrarse en la alianza y la redención. Este pasaje aparece al final del libro y es inusualmente más largo que los dichos más cortos que lo preceden.

Muchas parejas encontrarán este pasaje desagradable, ya que se dirige a la esposa y sólo menciona brevemente al marido. Enfatiza la importancia de una fe arraigada en el Señor que será más fuerte que la belleza fugaz o el encanto pasajero. Temer al Señor significa respeto reverencial mezclado con miedo o asombro, obediencia y una correcta relación con Dios como base para vivir sabiamente. El buen marido confía en su mujer porque ella confía en el Señor. El pasaje apoya la idea de que un aspecto importante del matrimonio es que las parejas caminen el uno con el otro en su camino espiritual hasta llegar a las puertas del amor eterno de Dios.

Lectura del libro del Cantar de los cantares

Aquí viene mi amado saltando por los montes,
retozando por las colinas.
Mi amado es como una gacela, es como un venadito,
que se detiene detrás de nuestra tapia,
espía por las ventanas y mira a través del enrejado. Mi amado me habla así:
“Levántate, amada mía, hermosa mía, y ven.
Paloma mía, que anidas en las hendiduras de las rocas,
en las grietas de las peñas escarpadas,
déjame ver tu rostro y hazme oír tu voz,
porque tu voz es dulce y tu rostro encantador”.
Mi amado es para mí y yo para mi amado.
Grábame como un sello en tu brazo,
como un sello en tu corazón,
porque es fuerte el amor como la muerte,
es cruel la pasión como el abismo;
es centella de fuego, llamarada divina;
las aguas torrenciales no podrán apagar el amor
ni anegarlo los ríos.

Palabra de Dios.

Comentario:

A menudo los lectores se sorprenden al encontrar este libro poco conocido metido en las páginas del Antiguo Testamento. Es un poema de amor que describe a dos jóvenes amantes que descubren la belleza de sus cuerpos creados, y su deseo de compartirla (belleza) en amor y fidelidad mutua. Algunas partes del libro expresan el amor erótico. El don de la sexualidad se afirma y se retrata sin ninguna reserva. Hay una igualdad fundamental en la que ambos amantes desean compartir el don de la sexualidad con la misma intensidad. El amor se ve como una comunión de almas.

Este pasaje parece operístico. Describe a un joven que aparece en la ventana de su amada justo antes del amanecer, cortejándola en el campo que florece con la vida y la promesa de la primavera. La doncella hace una declaración que describe maravillosamente la reciprocidad del matrimonio: “Mi amado es para mí y yo para mi amado”. Él, entonces, declara la ferocidad del amor, pues tan severo como la muerte, el amor es aún más implacable. El amor es eterno.

Lectura del libro de Eclesiástico.

Dichoso el marido de una mujer buena: se doblarán los años de su vida.
La mujer hacendosa es la alegría de su marido, y él vivirá su vida en paz.
La mujer buena es un tesoro: lo encuentran los que temen al Señor;
sean ricos o pobres, estarán contentos y siempre vivirán con alegría.
La mujer servicial alegra a su marido; la que es cuidadosa le causa bienestar.
La mujer discreta es un don del Señor; y la bien educada no tiene precio.
La mujer modesta duplica su encanto y la que es dueña de sí supera toda alabanza.
Como el sol que brilla en el cielo del Señor, así es la mujer bella en su casa bien arreglada.

Palabra de Dios.

Comentario:

El libro de Sirácida, es frecuentemente referido como "Eclesiástico”, o "El Libro de la Sabiduría". Se trata de los escritos sapienciales de Ben Sira.

Al igual que el pasaje de Proverbios (opción nº 6 del AT), éste hace hincapié en el papel de la esposa. Ella puede revelar la bendición de Dios a su marido. Él puede esperar vivir el doble de tiempo con una buena esposa, pues ella le trae alegría y paz. Estas eran las bendiciones tradicionales, y son más importantes que la riqueza. Si bien es un cumplido para la esposa el ser comparada con la salida del sol – lo que da vida, esperanza y promesa – el pasaje tiene un notable tinte de desigualdad. Parece que la mujer debe pasar su vida complaciendo a su marido y alimentándolo. En el mejor de los casos, muestra cómo las personas pueden ser una bendición de Dios.

Lectura del libro del profeta Jeremías.

“Se acerca el tiempo, dice el Señor,
en que haré con la casa de Israel y la casa de Judá una alianza nueva.
No será como la alianza que hice con los padres de ustedes,
cuando los tomé de la mano para sacarlos de Egipto.
Ésta será la alianza nueva que voy a hacer con la casa de Israel:
Voy a poner mi ley en lo más profundo de su mente y voy a grabarla en sus corazones.
Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.
Ya nadie tendrá que instruir a su prójimo ni a su hermano, diciéndole:
‘Conoce al Señor’, porque todos me van a conocer,
desde lo más pequeño hasta el mayor de todos”.

Palabra de Dios.

Comentario:

La mayoría de las parejas no verán inmediatamente la belleza oculta y la fuerza que tiene este pasaje en su profundidad al iluminar la alianza matrimonial. Los votos matrimoniales vinculan a la pareja en una alianza. Este pasaje describe la visión ideal de cómo puede ser esa alianza.

Jeremías era un profeta que podía ver y escuchar cosas de Dios que otros no podían. Está en su torre profética evaluando el pasado y el futuro. En el pasado, Dios había hecho una alianza con el pueblo, prometiendo ser su Dios si ellos le eran fieles a cambio. La alianza se rompió. El pueblo falló en la fidelidad. En este pasaje, Jeremías habla de una nueva alianza que será dada por Dios: “Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo”. La asombrosa diferencia en esta segunda alianza es la ausencia de una pequeña palabra, “si”. Al omitir la palabra “si” Dios está haciendo esta alianza incondicionalmente. Dios está prometiendo un amor completo e incondicional. Dios los ha perdonado por su infidelidad, y esta ley de perdón amoroso está escrita en sus corazones.

Esta imagen del amor incondicional como fundamento de una alianza, es un espejo de lo que los matrimonios se esfuerzan por hacer y aspiran a ser el uno para el otro. El matrimonio sacramental revela al mundo este increíble amor que Dios nos tiene. Los esposos entran en este sacramento con el mismo compromiso de amor que Dios ha mostrado a su pueblo. Las parejas con una profunda y comprometida fe en Dios, las que se han reconciliado tras difíciles infidelidades y las comprometidas con el perdón y el amor incondicional querrán considerar seriamente este elocuente pasaje.

Sobre el autor de los comentarios

Estos comentarios han sido preparados por el Reverendo Darren M. Henson, sacerdote de la archidiócesis de Kansas City, en Kansas. El Padre Henson es licenciado en teología sagrada por la Universidad de Santa María del Lago. Ha sido profesor de la Universidad de Loyola en Chicago y profesor adjunto del Benedictine College, Atchison, KS, enseñando liturgia y sacramentos. Los comentarios fueron traducidos por Verónica López Salgado.

Opciones para las lecturas de una Boda Católica:

Lecturas del Antiguo Testamento

Salmos Responsoriales

Lecturas del Nuevo Testamento

Lecturas de los Evangelios

Celebración del Matrimonio entre parte católica y parte catecúmena o no cristiana

“En la preparación más inmediata es importante iluminar a los novios para vivir con mucha hondura la celebración litúrgica, ayudándoles a percibir y vivir el sentido de cada gesto” – Papa Francisco, Amoris Laetitia, nº 213.

Cuando un católico se casa con una persona no bautizada o con una persona que se está preparando para el bautismo (un catecúmeno), se utiliza la siguiente forma de la ceremonia matrimonial. Aunque el matrimonio no será un sacramento (ya que para ello es necesario que los novios estén bautizados), será un matrimonio católico válido siempre que la pareja haya recibido el permiso del obispo local. La celebración puede tener lugar en una iglesia o en otro lugar adecuado; esto es algo que la pareja debe discutir con el párroco católico.

La Celebración del Matrimonio entre parte católica y parte catecúmena o no cristiana tiene lugar fuera de la Misa.

La ceremonia ofrece una amplia gama de opciones para que la pareja, con la ayuda del sacerdote o diácono, pueda adaptarla a sus circunstancias. Por ejemplo, la Liturgia de la Palabra puede tener lugar de la manera habitual, con lecturas como las de una Misa nupcial, pero los novios también pueden optar por reducir la Liturgia de la Palabra a una sola lectura de la Sagrada Escritura. Sin embargo, lo que nunca puede omitirse o cambiarse es el consentimiento que intercambian los novios. Este es “el elemento indispensable que ‘hace el matrimonio’” (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1626).

La estructura de la ceremonia de una boda entre parte católica y parte catecúmena o no cristiana se describe a continuación, con varias opciones entre paréntesis. Se anima a los novios a que colaboren con el celebrante (y quizás con el personal de la parroquia) en la elección de ciertos textos de la boda, como las lecturas de la Sagrada Escritura, las intenciones de la Oración de los Fieles y las selecciones musicales. Esto ayudará a los novios a vivir la liturgia nupcial “con mucha hondura” y “participación plena, activa y responsable”(Papa Francisco, Amoris Laetitia, nº 213; San Juan Pablo II, Familiaris Consortio, nº 67). Se debe consultar con el celebrante o su delegado sobre elementos opcionales como la entrega de la Biblia y el Rosario, y el ramo de flores para la Virgen.

A continuación, un esquema general para una boda entre parte católica y parte catecúmena o no cristiana en el Rito Romano Católico basado en la nueva edición del Ritual del Matrimonio (de uso obligatorio en los Estados Unidos a partir del 30 de diciembre de 2016). Dado que hay muchas opciones para elegir y varias circunstancias que pueden afectar la planificación de una ceremonia de boda, es muy importante trabajar con el celebrante o su delegado en la organización de la ceremonia. Algunos detalles pueden diferir de lo que se indica a continuación.

Rito de Acogida

“La liturgia nupcial es un evento único, que se vive en el contexto familiar y social de una fiesta. Jesús inició sus milagros en el banquete de bodas de Caná: el vino bueno del milagro del Señor, que anima el nacimiento de una nueva familia, es el vino nuevo de la Alianza de Cristo con los hombres y mujeres de todos los tiempos” – Papa Francisco, Amoris Laetitia, nº 216.

Nota: El Rito de Acogida puede omitirse por completo

  1. Acogida de los novios por parte del celebrante y procesión hacia el lugar de la boda
  2. Saludo a los novios y a la congregación, e introducción de la Liturgia de la Palabra

Liturgia de la Palabra

“También se puede meditar con las lecturas bíblicas y …de otros signos que formen parte del rito” – Papa Francisco, Amoris Laetitia, nº 216.

  1. Puede haber una o dos lecturas; al menos una de ellas debe hacer referencia explícita al matrimonio (aquí varias opciones: El Antiguo Testamento, El Nuevo Testamento, El Evangelio)
  2. Homilía basada en la Sagrada Escritura, la enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio y la pareja en particular

Celebración del Matrimonio

“Hace falta destacar que esas palabras no pueden ser reducidas al presente; implican una totalidad que incluye el futuro: «hasta que la muerte los separe»” – Papa Francisco, Amoris Laetitia, nº 214.

“El consentimiento por el que los esposos se dan y se reciben mutuamente es sellado por el mismo Dios” – Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1639

  1. El sacerdote o diácono se dirige a los novios
  2. La Interrogación antes del Consentimiento/Escrutinio
  3. El Consentimiento (dos versiones de los votos a elegir, y los novios pueden decir las palabras ellos mismos o responder “sí quiero” a los votos planteados como una pregunta por el sacerdote o diácono)
  4. La Aceptación/Confirmación del Consentimiento por parte del sacerdote o diácono
  5. La Bendición y la Entrega de los Anillos (tres versiones de la oración a elegir; puede omitirse si las circunstancias lo sugieren)
  6. Opcional: La Bendición y Entrega de las Arras, una tradición importante en las familias hispanas y filipinas
  7. Opcional: se puede cantar un himno o canto de alabanza
  8. La Oración Universal / Oración de los Fieles (dos ejemplos proporcionados en el texto litúrgico; las parejas también pueden trabajar con el sacerdote para escribir las suyas propias).
  9. El Padre Nuestro
  10. Opcional: Bendición e Imposición del Lazo o Velación, una tradición importante en las familias hispanas y filipinas.
  11. La Bendición Nupcial (se puede reemplazar con otra oración más corta si las circunstancias lo sugieren)
  12. Bendición Final

Nota: después de la ceremonia, los testigos (normalmente el padrino y la dama de honor) y el sacerdote o diácono firman el acta de matrimonio en la sacristía o en presencia del pueblo, pero no debe hacerse sobre el altar.

 

Las 3 opciones para la celebración del Sacramento del Matrimonio:

  1. Celebración del Matrimonio dentro de la Misa
  2. Celebración del Matrimonio fuera de la Misa
  3. Celebración del Matrimonio entre parte católica y parte catecúmena o no cristiana

Celebración del Matrimonio fuera de la Misa

“A los novios…se les dará una catequesis sobre la doctrina del Matrimonio y la familia, del Sacramento y sus ritos, preces y lecturas, para que así puedan celebrarlo de manera consciente y fructuosa”. – Ritual del Matrimonio, no. 17

Hay varias razones por las que una boda católica puede celebrarse sin Misa: cuando un católico se casa con un cristiano bautizado no católico (aunque estas parejas pueden solicitar permiso al obispo para celebrar su boda dentro de la Misa); cuando un número significativo de invitados a la boda no son católicos; o cuando no hay un sacerdote disponible. Tanto un sacerdote como un diácono pueden utilizar la Celebración del Matrimonio fuera de la Misa. Las parejas de diferentes religiones (ej. un católico y un cristiano bautizado) pueden hablar con el sacerdote o el diácono sobre la participación del clero de la iglesia de la parte no católica. Si la pareja desea celebrar su boda en la iglesia de la parte no católica, necesita recibir el permiso del obispo para hacerlo y que el matrimonio sea válido.

El matrimonio sin una Misa es una boda católica válida. También sigue siendo un sacramento porque los novios están bautizados. (Para la ceremonia que se utiliza cuando un católico se casa con una persona no bautizada, véase el Celebración del Matrimonio entre parte católica y parte catecúmena o no cristiana). La principal diferencia es que no hay Liturgia de la Eucaristía. Sin embargo, si dos católicos deciden utilizar esta forma, y la ceremonia es presidida por un diácono porque un sacerdote no está disponible para la Misa, un Servicio de Comunión puede, bajo ciertas circunstancias y de acuerdo con el reglamento de la diócesis local, ser integrado en la ceremonia.

El corazón del Rito del Matrimonio se encuentra en dos momentos clave: el Consentimiento que intercambian los novios y la Bendición Nupcial que reciben los recién casados. El consentimiento es “el elemento indispensable que ‘hace el matrimonio’” (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1626). En este momento, los novios son los ministros del sacramento el uno para el otro; el celebrante recibe su consentimiento en nombre de la Iglesia (ver Matrimonio: el amor y la vida en el plan divino, pág. 33). La hermosa Bendición Nupcial incluye una invocación al Espíritu Santo, al que el Catecismo describe como el “sello” de la alianza de los nuevos esposos y “la fuente siempre generosa de su amor, la fuerza con que se renovará su fidelidad” (nº 1624).

Además del Consentimiento y la Bendición Nupcial, el Rito del Matrimonio contiene otros dos elementos importantes. Antes de intercambiar los votos, a los novios se les hace una serie de preguntas, llamada la Interrogación antes del Consentimiento, para determinar que cada uno se acerca al matrimonio libremente, tiene la intención de una unión para toda la vida, y está abierto a los hijos y a criarlos “según la ley de Cristo y su Iglesia”. A continuación, tras el intercambio de votos, tiene lugar la Bendición y Entrega de Anillos. Los esposos llevarán los anillos bendecidos como signo de su alianza entre ellos y con Dios.

La estructura de la ceremonia de una boda católica fuera de la Misa se describe a continuación, con varias opciones entre paréntesis. Se anima a los novios a que colaboren con el celebrante (y quizás con el personal de la parroquia) en la elección de ciertos textos de la boda, como las lecturas de la Sagrada Escritura, las intenciones de la Oración de los Fieles y las selecciones musicales. Esto ayudará a los novios a vivir la liturgia nupcial “con mucha hondura” y “participación plena, activa y responsable”(Papa Francisco, Amoris Laetitia, nº 213; San Juan Pablo II, Familiaris Consortio, nº 67). Se debe consultar con el celebrante o su delegado sobre elementos opcionales como la entrega de la Biblia y el Rosario, y el ramo de flores para la Virgen.

A continuación, un esquema general para una boda católica fuera de la Misa en el Rito Romano Católico, basado en la nueva edición del Ritual del Matrimonio (de uso obligatorio en los Estados Unidos a partir del 30 de diciembre de 2016). Dado que hay muchas opciones para elegir y varias circunstancias que pueden afectar la planificación de una ceremonia de boda, es muy importante trabajar con el celebrante o su delegado en la organización de la ceremonia. Algunos detalles pueden diferir de lo que se indica a continuación.

Ritos Iniciales

“La liturgia nupcial es un evento único, que se vive en el contexto familiar y social de una fiesta. Jesús inició sus milagros en el banquete de bodas de Caná: el vino bueno del milagro del Señor, que anima el nacimiento de una nueva familia, es el vino nuevo de la Alianza de Cristo con los hombres y mujeres de todos los tiempos” – Papa Francisco, Amoris Laetitia, nº 216.

  1. Acogida de los novios por parte del sacerdote y procesión hacia la Iglesia (la acogida puede tener lugar en la puerta de la iglesia o en el altar, según el estilo de procesión elegido)
  2. Saludo a los novios y a los fieles por parte del sacerdote
  3. Oración Colecta / Oración de apertura (seis versiones a elegir)

Liturgia de la Palabra

En la Liturgia de la Palabra “se resalta la importancia del Matrimonio cristiano en la historia de la salvación y sus funciones y deberes de cara a la santificación de los cónyuges y de los hijos” – Ritual del Matrimonio, nº 35.

Nota: Puede haber dos o tres lecturas más el Salmo Responsorial, y al menos una de ellas debe hablar explícitamente del matrimonio.

  1. Lectura del Antiguo Testamento (nueve opciones; si es el tiempo de Pascua, se debe elegir una lectura del Libro del Apocalipsis en su lugar)
  2. Salmo Responsorial (siete opciones; muchos compositores les han puesto música)
  3. Lectura del Nuevo Testamento (catorce opciones)
  4. Aclamación del Evangelio
  5. Evangelio (diez opciones)
  6. Homilía basada en las Escrituras, la enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio y la pareja en particular

Celebración del Matrimonio

“Hace falta destacar que esas palabras no pueden ser reducidas al presente; implican una totalidad que incluye el futuro: ‘hasta que la muerte los separe’”Papa Francisco, Amoris Laetitia, nº 214.

“El consentimiento por el que los esposos se dan y se reciben mutuamente es sellado por el mismo Dios” – Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1639.

  1. El sacerdote se dirige a los novios
  2. La Interrogación antes del Consentimiento/Escrutinio
  3. El Consentimiento (dos versiones de los votos a elegir, y los novios pueden decir las palabras ellos mismos o responder “sí quiero” a los votos planteados como una pregunta por el sacerdote)
  4. La Aceptación/Confirmación del Consentimiento por parte del sacerdote
  5. La Bendición y la Entrega de los Anillos (tres versiones de la oración a elegir)
  6. Opcional: La Bendición y Entrega de las Arras, una tradición importante en las familias hispanas y filipinas
  7. Opcional: se puede cantar un himno o canto de alabanza
  8. La Oración Universal / Oración de los Fieles (dos ejemplos proporcionados en el texto litúrgico; las parejas también pueden trabajar con el sacerdote para escribir las suyas propias)

Si no se va a distribuir la Sagrada Comunión (que suele ser el caso), la ceremonia continúa:

  1. El Padre Nuestro
  2. Opcional: Bendición e Imposición del Lazo o Velación, una tradición importante en las familias hispanas y filipinas.
  3. La Bendición Nupcial (tres versiones a elegir)
  4. Bendición Solemne de los recién casados y de la congregación
  5. Despedida
  6. Canto de Salida/Marcha (se puede cantar un himno o tocar música instrumental)

Pero si se va a distribuir la Sagrada Comunión, la ceremonia continúa:

  1. Opcional: Bendición e Imposición del Lazo o Velación, una tradición importante en las familias hispanas y filipinas.
  2. La Bendición Nupcial (tres versiones a elegir)
  3. El Padre Nuestro
  4. El Signo de la Paz
  5. Distribución de la Sagrada Comunión (debe cantarse un canto de comunión apropiado)
  6. Bendición Solemne o simple de los recién casados y de la congregación
  7. Despedida
  8. Canto de Salida/Marcha (se puede cantar un himno o tocar música instrumental)

Nota: después de la ceremonia, los testigos (normalmente el padrino y la dama de honor) y el sacerdote o diácono firman el acta de matrimonio. El acto de firmar puede hacerse en la sacristía o en presencia del pueblo, pero no debe hacerse sobre el altar.

 

Las 3 opciones para la celebración del Sacramento del Matrimonio:

  1. Celebración del Matrimonio dentro de la Misa
  2. Celebración del Matrimonio fuera de la Misa
  3. Celebración del Matrimonio entre parte católica y parte catecúmena o no cristiana

Celebración del Matrimonio dentro de la Misa

“A los novios…se les dará una catequesis sobre la doctrina del Matrimonio y la familia, del Sacramento y sus ritos, preces y lecturas, para que así puedan celebrarlo de manera consciente y fructuosa”. – Ritual del Matrimonio, no. 17

Cuando dos católicos se casan, el sacramento del matrimonio tiene lugar normalmente dentro de la Misa en virtud del vínculo que tienen todos los sacramentos con el Misterio Pascual de Cristo (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1621) y porque es en la Eucaristía donde los matrimonios católicos “se encuentran con aquel que es la fuente de su matrimonio” (USCCB, Matrimonio: el amor y la vida en el plan divino, pág. 52). Recibir la Eucaristía como su “primera comida” juntos es una hermosa expresión de la confianza de los recién casados en Dios para sostenerlos y fortalecerlos durante toda su vida.

Cuando el sacramento del matrimonio tiene lugar durante la Misa, un sacerdote (¡o un obispo!) es el celebrante principal de la ceremonia. Si otros sacerdotes o diáconos también pueden estar presentes, pueden concelebrar o asistir como es habitual en la Misa, e incluso podrían ser invitados a predicar la homilía. En muchos aspectos, una Misa de bodas es como cualquier otra Misa, pero con el añadido del Rito del Matrimonio, cuyo núcleo se encuentra en dos momentos clave: el Consentimiento que intercambian los novios y la Bendición Nupcial que se da a los recién casados. El consentimiento es “el elemento indispensable que ‘hace el matrimonio’” (Catecismo, nº 1626). En este momento, los novios son los ministros del sacramento el uno para el otro; el celebrante recibe su consentimiento en nombre de la Iglesia (ver Matrimonio: el amor y la vida en el plan divino, pág. 33). La hermosa Bendición Nupcial incluye una invocación al Espíritu Santo, al que el Catecismo describe como el “sello” de la alianza de los nuevos esposos y “la fuente siempre generosa de su amor, la fuerza con que se renovará su fidelidad” (nº 1624).

Además del Consentimiento y la Bendición Nupcial, el Rito del Matrimonio contiene otros dos elementos importantes. Antes de intercambiar los votos, a los novios se les hace una serie de preguntas, llamada la Interrogación antes del Consentimiento, para determinar que cada uno se acerca al matrimonio libremente, tiene la intención de una unión para toda la vida, y está abierto a los hijos y a criarlos “según la ley de Cristo y su Iglesia”. A continuación, tras el intercambio de votos, tiene lugar la Bendición y Entrega de Anillos. Los esposos llevarán los anillos bendecidos como signo de su alianza entre ellos y con Dios.

La estructura de la ceremonia de una boda católica dentro de la Misa se describe a continuación, con varias opciones entre paréntesis. Se anima a los novios a que colaboren con el celebrante (y quizás con el personal de la parroquia) en la elección de ciertos textos de la boda, como las lecturas de la Sagrada Escritura, las intenciones de la Oración de los Fieles y las selecciones musicales. Esto ayudará a los novios a vivir la liturgia nupcial “con mucha hondura” y “participación plena, activa y responsable”(Papa Francisco, Amoris Laetitia, nº 213; San Juan Pablo II, Familiaris Consortio, nº 67). Se debe consultar con el celebrante o su delegado sobre elementos opcionales como la entrega de la Biblia y el Rosario, y el ramo de flores para la Virgen.

A continuación, se presenta un esquema general para una Misa de boda católica en el Rito Romano Católico, basado en la nueva edición del Ritual del Matrimonio (de uso obligatorio en los Estados Unidos a partir del 30 de diciembre de 2016). Dado que hay muchas opciones para elegir y varias circunstancias que pueden afectar la planificación de una Misa de boda, es muy importante trabajar con el celebrante o su delegado en la organización de la ceremonia. Algunos detalles pueden diferir de lo que se indica a continuación. 

Ritos Iniciales

“La liturgia nupcial es un evento único, que se vive en el contexto familiar y social de una fiesta. Jesús inició sus milagros en el banquete de bodas de Caná: el vino bueno del milagro del Señor, que anima el nacimiento de una nueva familia, es el vino nuevo de la Alianza de Cristo con los hombres y mujeres de todos los tiempos” – Papa Francisco, Amoris Laetitia, nº 216.

  1. Acogida de los novios por parte del sacerdote y procesión hacia la Iglesia (la acogida puede tener lugar en la puerta de la iglesia o en el altar, según el estilo de procesión elegido)
  2. Saludo a los novios y a los fieles por parte del sacerdote

Nota: Se omite el Acto Penitencial en una ceremonia nupcial

  1. Gloria (dicho o cantado, excepto en ciertas ocasiones)
  2. Oración Colecta / Oración de apertura (seis versiones a elegir)

 

Liturgia de la Palabra

En la Liturgia de la Palabra “se resalta la importancia del Matrimonio cristiano en la historia de la salvación y sus funciones y deberes de cara a la santificación de los cónyuges y de los hijos” – Ritual del Matrimonio, nº 35.

Nota: Puede haber dos o tres lecturas más el Salmo Responsorial, y al menos una de ellas debe hablar explícitamente del matrimonio.

  1. Lectura del Antiguo Testamento (nueve opciones; si es el tiempo de Pascua, se debe elegir una lectura del Libro del Apocalipsis en su lugar)
  2. Salmo Responsorial (siete opciones; muchos compositores les han puesto música)
  3. Lectura del Nuevo Testamento (catorce opciones)
  4. Aclamación del Evangelio
  5. Evangelio (diez opciones)
  6. Homilía basada en las Escrituras, la enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio y la pareja en particular

Celebración del Matrimonio

“Hace falta destacar que esas palabras no pueden ser reducidas al presente; implican una totalidad que incluye el futuro: ‘hasta que la muerte los separe’”Papa Francisco, Amoris Laetitia, nº 214.

“El consentimiento por el que los esposos se dan y se reciben mutuamente es sellado por el mismo Dios” – Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1639.

  1. El sacerdote se dirige a los novios
  2. La Interrogación antes del Consentimiento/Escrutinio
  3. El Consentimiento (dos versiones de los votos a elegir, y los novios pueden decir las palabras ellos mismos o responder “sí quiero” a los votos planteados como una pregunta por el sacerdote)
  4. La Aceptación/Confirmación del Consentimiento por parte del sacerdote
  5. La Bendición y la Entrega de los Anillos (tres versiones de la oración a elegir)
  6. Opcional: La Bendición y Entrega de las Arras, una tradición importante en las familias hispanas y filipinas
  7. Opcional: se puede cantar un himno o canto de alabanza
  8. La Oración Universal / Oración de los Fieles (dos ejemplos proporcionados en el texto litúrgico; las parejas también pueden trabajar con el sacerdote para escribir las suyas propias)
  9. El Credo (se dice o se canta sólo si el matrimonio se celebra en determinados días)

 

Liturgia Eucarística

“Coronamiento litúrgico del rito matrimonial es la Eucaristía —sacrificio del «cuerpo entregado» y de la « sangre derramada »—, que en el consentimiento de los esposos encuentra, de alguna manera, su expresión” – San Juan Pablo II, Carta a las Familias, nº 11.

“Es…conveniente que los esposos sellen su consentimiento en darse el uno al otro mediante la ofrenda de sus propias vidas, uniéndose a la ofrenda de Cristo por su Iglesia, hecha presente en el Sacrificio Eucarístico” – Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1621.

  1. La Preparación de las Ofrendas (los novios pueden llevar el pan y el vino al altar, o se puede invitar a otra persona a hacerlo)
  2. La Plegaria Eucarística
  3. El Padre Nuestro, deteniéndose justo antes de “Líbranos…”.
  4. Opcional: Bendición e Imposición del Lazo o Velación, una tradición importante en las familias hispanas y filipinas. Esto también puede hacerse previo al Padre Nuestro, o incluso antes, según la costumbre local.
  5. La Bendición Nupcial (tres versiones a elegir)
  6. El Signo de la Paz
  7. La Sagrada Comunión (debe cantarse un canto de comunión apropiado)

Rito de Conclusión

  1. Bendición Solemne de los recién casados y de la congregación
  2. Despedida
  3. Canto de Salida/Marcha (se puede cantar un himno o tocar música instrumental)

 

Las 3 opciones para la celebración del Sacramento del Matrimonio:

  1. Celebración del Matrimonio dentro de la Misa
  2. Celebración del Matrimonio fuera de la Misa
  3. Celebración del Matrimonio entre parte católica y parte catecúmena o no cristiana

Preparar la Liturgia del Sacramento del Matrimonio

5 pasos básicos para preparar la Liturgia del Sacramento del Matrimonio

 

Paso 1: Decidir cómo van a celebrar el Sacramento del Matrimonio

Paso 2: Seleccionar la música

Paso 3: Escoger los elementos opcionales

Paso 4: Seleccionar las lecturas

Paso 5: Invitar a los ministros

 

 

Rito del Matrimonio

Paso 1 para preparar la Liturgia del Sacramento del Matrimonio:

Decidir cómo van a celebrar el Sacramento del Matrimonio

La Iglesia católica ofrece tres formas diferentes de celebrar el rito del matrimonio. Cuando dos católicos se casan, la celebración será normalmente dentro de una Misa. El segundo modo, que no incluye una Misa, se utiliza cuando un católico se casa con otro cristiano bautizado. Un tercer modo, también fuera de la Misa, se suele celebrar cuando un católico se casa con alguien que no está bautizado. La segunda y la tercera forma se estructuran en torno a la celebración de la Liturgia de la Palabra.

 

Las 3 opciones para la celebración del Sacramento del Matrimonio:

  1. Celebración del Matrimonio dentro de la Misa
  2. Celebración del Matrimonio fuera de la Misa
  3. Celebración del Matrimonio entre parte católica y parte catecúmena o no cristiana

La pareja elige una de estas opciones en función de sus circunstancias particulares en conversación con el sacerdote o diácono que será testigo del intercambio de consentimiento, a menudo llamado los votos. Cuando un diácono dirige la liturgia, lo que es cada vez más frecuente, la boda se celebra fuera de la Misa, aunque se casen dos católicos.

Seguir al Paso 2: Seleccionar la música

Lecturas bíblicas para la liturgia nupcial

Lecturas de la Sagrada Escritura para la liturgia nupcial

Las lecturas en la liturgia de una boda católica son una proclamación de la Palabra de Dios y de la fe de la Iglesia sobre el matrimonio. Por esta razón, se limitan a lecturas de la Sagrada Escritura (la Biblia). Hay nueve opciones para la primera lectura del Antiguo Testamento, catorce opciones para la segunda lectura del Nuevo Testamento y diez opciones para el Evangelio. Se elige una de cada una de estas categorías.

Puede resultarle útil reflexionar en oración sobre cada lectura y elegir las que hablan de sus esperanzas y sueños para su matrimonio cristiano. Los enlaces que aparecen a continuación incluyen las opciones de lectura en su totalidad, así como los comentarios para proporcionar algo de contexto y destacar los temas clave de cada lectura.

Opciones para las lecturas de una Boda Católica:

Lecturas del Antiguo Testamento

Salmos Responsoriales

Lecturas del Nuevo Testamento

Lecturas de los Evangelios

Para más información sobre cómo se utilizan la Sagrada Escritura durante la Misa, visite este artículo sobre la escucha de la Palabra de Dios o la página de Liturgia en el sitio web de la USCCB.

Gastos para la boda

Considerando las finanzas y presupuesto para su día de bodas

Por Cynthia Psencik

Acaban de comprometerse. Han fijado la fecha para su boda. ¿Ahora qué?

La decisión de cuánto gastar en una boda es algo bien personal. Cada pareja es diferente y existen muchos factores que se deben considerar. Por ejemplo, las tradiciones y expectativas de la familia de ambas parejas pueden jugar un papel esencial en la planificación del día de la boda. También se consideran los gastos individuales de cada pareja y sus propios ahorros. La realidad es que la mayor parte de las parejas no entran al compromiso con ahorros para su boda.

Para muchos, el día de bodas se anticipa como el acontecimiento más importante en la vida de la pareja. Durante la emoción de planificar el día de bodas, muchas veces se pueden sobrepasar los gastos con el fin de tener el “día ideal.” Claro, para muchos, con Dios mediante, sería la única vez que planificarían tan gran acontecimiento, y entramos con mucha ilusión para que cada detalle sea perfecto. Por esta razón, crear un presupuesto para la boda es un paso bien importante que la pareja debe tomar para que ambos estén en la misma página. Esto también les ayuda a resaltar las prioridades para su gran día.

Durante nuestro retiro de noviazgo, Evan y yo hablamos acerca de nuestras finanzas y la relación que cada uno teníamos con el dinero, como también de nuestros ahorros y nuestras deudas. Naturalmente, los ahorros y las deudas de cada uno se convertirían en las nuestras. Por lo tanto, cuando nos comprometimos, lo primero que dialogamos fue cuál era la máxima cantidad, de modo realista, que podríamos gastar para nuestro día de boda. Para llegar a este número, teníamos que tomar en cuenta nuestro ingreso, nuestros gastos, y nuestros ahorros. También hay que hablar sobre si van a recibir alguna ayuda financiera de sus familiares o amigos. Es común en muchos lugares pedir a los familiares y amigos que sean “padrinos” de distintos elementos de la boda y la recepcion. Llegar a un número total es el primer paso y uno de los más importantes que se debe tomar antes de empezar sus planes. El siguiente paso es determinar sus prioridades como pareja. Por ejemplo, Evan y yo decidimos poner nuestra fecha para un año después de nuestro compromiso e irnos de luna de miel inmediatamente después de la boda. Esto nos ayudó a amortizar nuestros gastos y evaluar el resto del costo para la boda. Tercero, es hacer su tarea de ver qué tanto cuesta todo.

El presupuesto puede variar dependiendo de los detalles que desean realizar en su boda.  Por ejemplo, una cena íntima después de una ceremonia es obviamente menos costosa que un banquete de 200+ personas. Un gran detalle de notar es que los gastos para la boda incrementan basados en cuántas personas son invitadas. Esto determina cuántas mesas, platos, invitaciones, souvenirs (recuerdos) etc., deben ordenar. Teniendo en mente que los gastos para la boda son por cada persona invitada, les ayuda a mantener la perspectiva de cuánto pueden presupuestar. Por eso es esencial también estar de acuerdo con su lista de invitados. Como sugerencia personal, si no han hablado con ese amigo o amiga de la escuela primaria por hace años, es tiempo de discernir si es necesario invitarlo.

Desarrollar un presupuesto personal les puede ayudar a crear su presupuesto para la boda. El presupuesto personal toma nota de su ingreso, gastos diarios y sus metas de ahorro. De esta manera, les puede ayudar a organizar las prioridades para su boda. Como sugerencia, pueden crear una lista de las categorías que deben tomar parte en su boda y organizarlas por orden de importancia (ej. flores, música, fotografía, etc.). Y también dialogar como pareja las áreas no negociables que deben de estar presentes en su gran día. Por ejemplo, para Evan y para mí, tener comida deliciosa era más importante que contratar una banda de música en vivo. Esto les ayuda a colocar un porcentaje de sus gastos en sus prioridades y decidir cómo usar el balance en los gastos no tan esenciales.

Otro detalle que puede afectar su presupuesto son sus planes inmediatos después de casarse. Por ejemplo, ¿piensan comenzar una familia en seguida? ¿O piensan comprar un hogar? Algo que puede suceder durante la euforia de los planes de boda es gastar más dinero que su ingreso, y pasar sus primeros años pagando las deudas de su boda. No es buena idea comenzar sus vidas endeudados por la boda. Leí en algún material de Pre-Cana que la boda es solo un día, pero el matrimonio es para toda la vida.

Claro, eso no significa que no pueden tener la boda de sus sueños. Si en realidad es su prioridad, es importante que como pareja dialoguen acerca de cuáles sacrificios y compromisos están dispuestos a hacer para lograrlo, tomando en cuenta que puede que signifique que la fecha sea a largo plazo. Por ejemplo, pueden decidir reducir gastos mensuales (salida de cenas, vacaciones, etc.) durante la temporada de sus planes de boda y ahorrarlo para la boda. La comunicación en cada etapa de sus planes debe mantenerse clara y concreta. Algo que les ayudaría es descargar una aplicación financiera donde ambos tengan acceso a depositar y revisar el balance de su cuenta, y también organizar un presupuesto. Pueden bajar plantillas para presupuesto de bodas en Excel, y también pueden descargar esta simple planilla aquí. No se olviden de incluir en el presupuesto los elementos de la liturgia. Por ejemplo, la cantidad que pide la parroquia por tener la boda, una donación al que preside, un estipendio para los cantores y músicos, los adornos en el templo, programas, etc.

Estas son solo unas sugerencias. Las necesidades y deseos de cada pareja son diferentes, por eso es esencial tener la conversación acerca de la visión para su boda durante su noviazgo si ya han discernido el matrimonio. Actualmente, en las redes sociales, existen influencers dándonos un vistazo a su gran día. Vemos arreglos extravagantes y podemos crear expectativas que a veces no están a nuestro alcance. No debemos sentirnos presionados por tener una boda más allá de lo que podamos gastar. Es importante siempre recordar la razón por la cual decidieron casarse. Como católicos, no existe nada más importante que el Sacramento. Toda boda es hermosa porque se trata del amor de la pareja, que se refleja en el amor de Dios por su Iglesia. El San Juan Pablo II nos dice: “La gracia y el vínculo sacramental hacen que como símbolo y participación del amor dé Cristo-Esposo, la vida conyugal sea, para los esposos cristianos, el camino de su santificación y, al mismo tiempo, para la Iglesia un estímulo eficaz para reavivar la comunión de amor que la distingue”. El esposo y la esposa crean el camino hacia la santificación del uno al otro. Mantengan esta frase como su enfoque durante su planificación.

Planificar y ahorrar para una boda puede igualmente ser causa de estrés como también de mucho júbilo. Al final del día se trata de crear un balance que funcione para ti y tu pareja. Es una jornada hermosa que debe de traerles alegría durante su etapa de planificación hasta llegar hacia el altar.

 

Cynthia y Evan Psencik han estado casados por casi 6 años. Cynthia era la Directora para el Ministerio Juvenil en la Arquidiócesis de Nueva York pero ahora trabaja para el Instituto GIVEN y Evan trabaja como maestro de Teología en la escuela secundaria, Cardenal Spellman en el Bronx. Actualmente viven en el Estado de Connecticut.

 

Bodas Sencillas

Por la Hermana Patricia Brown, SSMN

Muchas parejas, aún sintiéndose ya listas para el matrimonio, retrasan la boda y hasta inician su vida en común sin antes celebrar el sacramento del matrimonio, porque no tienen dinero para festejar.

Y claro que todos desean poder tener un lindo vestido para ese día, e invitar a familiares y amigos a unirse a su alegría ofreciendo para ellos una gran fiesta, con flores, música y buena comida. Sin embargo, si ese es tu caso, queremos que consideres lo siguiente:

  • Celebrar el matrimonio es distinto de festejarlo. La celebración tiene que ver con el momento sagrado en que frente al altar la pareja se entrega el uno al otro, teniendo a Dios como testigo y fundamento para su entrega total y fiel. La fiesta es la forma como se invita a familiares y amigos a participar de esta alegría, pero no es esencial al matrimonio en sí mismo.
  • El día de la boda es sólo un momento, el matrimonio es para toda la vida.   Hoy en día, las influencias culturales presionan a las parejas a gastar mucho dinero en la fiesta de bodas. El elevado costo de estas fiestas hacen que muchas veces las parejas empiecen su vida matrimonial con deudas que les traen al final más problemas que alegrías.
  • Lo único que la Iglesia les pide como contribución económica, para celebrar con ustedes el rito del Sacramento del matrimonio, corresponde al costo del uso del templo (costo de iluminación, etc.),cuando la ceremonia se realiza fuera del horario normal de las misas a los fieles. Pero si aún así no pueden dar esa contribución, hablen con el sacerdote encargado y con seguridad el les dará una ayuda. Los costos adicionales dependen de la música, las flores y el alquiler del tapete rojo de la entrada, etc. Pero todos estos costos son accesorios y se pueden omitir.
  • Los bienes que para la pareja y su futura familia aporta la gracia del sacramento no tienen precio. Dios mismo garantizó su presencia en medio de aquellos que prometen amarse como El nos ama. Esto da a las parejas, que inician su vida en común o a aquellos que ya estaban conviviendo, la posibilidad de contar con su especial asistencia para llevar a delante su amor y compromiso.

Ciertamente el matrimonio no es un asunto puramente privado sino que por ser un sacramento y la base para la formación de una familia estable, tiene repercusiones comunitarias y para la sociedad. Por eso tiene sentido el que se realice frente a familiares, amigos y frente a la comunidad eclesial. Por eso mismo la Iglesia se alegra alternativas convenientes, como la creada por la hermana Jan Mengenhausen (Oficina para la vida Familiar de la Diócesis de Omaha), que se conoce como “Bodas Sencillas”

El programa de “Bodas Sencillas” invita a que varias parejas que se van a casar, o a convalidar sacramentalmente su unión, se preparen juntos el rito y los festejos. Así las parejas se sienten protagonistas de su celebración, como lo indica la Iglesia. La fiesta puede realizarse en un salón de la misma parroquia, donde de manera sencilla pero elegante y muy sentida, los nuevos esposos puedan hacer un brindis, partir una torta y ofrecer unos bocadillos a todos los que decidieron acompañarlos en ese momento tan especial de sus vidas. Si hay otras parejas que se preparan al mismo tiempo, pueden decidir, de común acuerdo, hacer una celebración colectiva. Así, se comparten los gastos y todos tiene ocasión de festejar.