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Crónicas de ultramar

De Emilio Piñero Guilamany

Decía una frase en una oración que me repetían cuando era mocito “Señor, házme dócil a tus inspiraciones”.
Como todo lo que tiene enjundia y contenido, no arraigó en mí con velocidad supersónica pero, debió calarme hasta los tuétanos de los huesos, para con los años aparecer de nuevo cual artrosis, osea nada contemplativa.
Dócil, equivale a piedra, madera o espíritu que, se deja labrar con facilidad, moldeada suavemente por una mano amorosa que obra con paciencia de quien confía. Inspiración, es el estímulo que anima la labor creadora en cualquier ámbito, incluyendo el personal, que acostumbra a ser una brisa desconocida procedente de no sabes quien, aunque lo intuyas.

Así es el matrimonio, queridos lectores y, de su seguimiento más o menos respetado, depende tu familia, estabilidad y crecimiento personal.
Al igual que la conversión es un proceso que nunca termina, el matrimonio conlleva una renovación constante en la que los engranajes deben encajar con mimo, negociación, renuncia y apego lleno de agradecimiento. Es algo tan sencillo de decir que, ya lo he dicho. Sin embargo es una tarea que necesita de sangre, sudor y lágrimas. Nuestra naturaleza pecadora es impedimento sustancial suficiente para poner todo en riesgo y, por si las moscas, el diablo anda siempre al acecho, poniendo todos los palos del mundo en las ruedas para que todo se ponga “patas arriba”.

No te uniste a tu mujer para lucirla en el corral, ni para tener una fregona en casa que te hiciera de caniche aventajado. Tampoco tomaste marido para ser envidiado por nadie, ni por nada. Algo nuevo surgió, que alentó expectativas diferentes que conducen al respeto, a la prudencia, al deseo de instalarse en un nido de amor que sea perdurable. Una nueva ilusión sin límites, que el tiempo se encargará de moldear. Es el paso de la chispa o la llama espectacular, a una brasa serena que no se apaga y en la que aprenderán a arder nuevos leños.

Reconocer el bien mayor, por encima de los sueños que los tiempos transcurridos no disiparon. Valorar aquello de que puedas disponer, aceptando sus urgencias y, sus calmas. Al igual que tú, todos escondemos datos que resultan sorprendentes, por lo que los tiempos de noviazgo son necesarios, para conocimiento y reconocimiento del “pavo o pava” que te llevarás a casa. Eso, no lamento decirlo, limita otras investigaciones, que aportan poco, engañan mucho y representan un 0, algo %, de lo que resultará vital en la vida.
Alguien dijo en una ocasión que “en la posición horizontal, casi todo se une, y casi todos se entienden” (salvo casos de agresión, que no son ahora el caso).

Ver un anciano tomando de la mano a su media naranja, paseando sin prisa, con algún beso depositado en la mano ligeramente temblorosa, no tanto por los nervios como, por achaques propios de la edad, es una realidad absoluta que culmina la verdad verdadera del amor entrañable.
Es el amor de Dios, encarnado en dos corazones purificados por las contrariedades. Que aprendió a ser paciente, anticipándose a ser servido, sirviendo; que la envidia impide ser feliz con lo que se es y se tiene; que alardear acaba llevando a la última banca; que cuanto has precisado y necesitas, está ahí, a tu vera, con toda la pasión de siempre, amaneciendo en la profundidad de sus ojos cansados, que continúan centelleando cuando te miran.

No busques más, lo tienes todo. Una totalidad de la que los tuyos deben aprender. Coherencia y, no miccionar fuera de la jardinera. Nadie os dará más que quien aceptó internarse en lo desconocido, cuándo había muy poco que compartir y mucho que laborar, abandonando las seguridades y el calor de los nidos de progenitores.

De lo sembrado, se recoge y disfruta a continuación, siendo ejemplo para siguientes generaciones que, ocupados entre tanto modernismo que habla sin descanso de posesiones, están a verlas venir, sin saber lo que esperar. Con el tiempo, hasta las piedras maduran. El mundo es cíclico y los que antes eran un poco burros, ahora son un mucho asnos.

¡Al fin, todos con cuatro patas, las orejas largas y vamos detrás de las zanahorias de turno!

Creo que mi hijo/a padece problemas de salud mental. ¿Qué hago?

Por Verónica López Salgado

“El hombre está hecho para la felicidad. Por tanto, vuestra sed de felicidad es legítima. Cristo tiene la respuesta a vuestra expectativa. Con todo, os pide que os fiéis de él. La alegría verdadera es una conquista, que no se logra sin una lucha larga y difícil. Cristo posee el secreto de la victoria”.[1]

~San Juan Pablo II

Es este discurso del muy querido santo a los jóvenes del mundo, San Juan Pablo II resalta la enseñanza de Jesús explicada en las bienaventuranzas (Mateo 5, 3-12), afirmando que solo se puede alcanzar la felicidad con Cristo: “caminando con Cristo es como se puede conquistar la alegría, la verdadera alegría”.[2] Efectivamente, Dios nos creó para ser realmente felices y el secreto está en Cristo. Pero ¿qué sucede cuando nuestros hijos – específicamente nuestros hijos adolescentes y jóvenes adultos – padecen conflictos que los hacen sentirse infelices e incapaces de reconocer tal felicidad en Cristo?

Inmediatamente, como padres y fieles católicos, nuestra primera respuesta suele ser buscar apoyo en nuestra fe, quizá en la dirección espiritual. Y aunque esta solución es totalmente válida, importante y necesaria, es imperativo observar cuándo es imprescindible buscar ayuda profesional de salud mental, como la terapia con un psicólogo, por ejemplo. ¡Es erróneo pensar que esto va en contra de nuestra fe católica! Ese es un estigma que debe llegar a su fin. Es más, actualmente existe más apertura y conocimiento sobre los métodos católicos para tratar los problemas de salud mental. De hecho, una buena comunicación y balance entre la salud espiritual y mental es recomendable porque la salud mental forma parte integral del desarrollo fundamental de todo ser humano.

La salud mental es tan esencial que los obispos de California durante una conferencia en 2018, insistieron en la importancia de  eliminar el estigma y estrechar los lazos entre la fe y la medicina.[3] Como padres católicos, prestar atención a la salud mental de nuestros hijos es vital. Si estás leyendo esto es porque te importa y estás buscando ayuda para tu hijo/a. Continúa leyendo para encontrar algunos recursos útiles, prácticos y fiables para quienes se enfrenten a esta situación. Si piensas que tu hijo/a puede estar sufriendo problemas de salud mental, o que quizás, estos problemas ya existentes,  están tornándose en una posible enfermedad, este artículo te ayudará a saber qué signos y síntomas observar, cómo hablar con tu hijo/a, y cómo obtener ayuda.

¿Qué son las enfermedades de salud mental?

De acuerdo con la Clínica Mayo, las enfermedades de salud mental también son conocidas como “trastornos de salud mental”, y se refieren “a una amplia gama de afecciones de la salud mental, es decir, trastornos que afectan el estado de ánimo, el pensamiento y el comportamiento”.[4] Hay condiciones que son pasajeras y que muchas personas las experimentamos de vez en cuando, como el estrés. Mientras que las enfermedades o trastornos mentales son permanentes y afectan la habilidad de funcionar día a día.

Algunos ejemplos son la depresión, los trastornos de ansiedad, los trastornos de la alimentación y los comportamientos adictivos. Estos pueden afectar la capacidad de las personas para funcionar normalmente en la vida cotidiana porque afectan a las emociones, los pensamientos y las conductas en la escuela, el trabajo y en las relaciones interpersonales.

Signos y síntomas

De acuerdo con la Clínica Mayo, algunos ejemplos de síntomas y signos de una enfermedad mental son:

  • Sentimientos de tristeza o desánimo
  • Pensamientos confusos o capacidad reducida de concentración
  • Preocupaciones o miedos excesivos o sentimientos intensos de culpa
  • Altibajos y cambios radicales de humor
  • Alejamiento de las amistades y de las actividades
  • Cansancio importante, baja energía y problemas de sueño
  • Desconexión de la realidad (delirio), paranoia o alucinaciones
  • Incapacidad para afrontar los problemas o el estrés de la vida diaria
  • Problemas para comprender y relacionar las situaciones y las personas
  • Problemas con el uso de alcohol o drogas
  • Cambios importantes en los hábitos alimentarios
  • Cambios en el deseo sexual
  • Exceso de enojo, hostilidad o violencia
  • Pensamiento suicida

¿Cómo hablar con tu hijo/a si notas alguno de estos signos y síntomas?

El amor a nuestros hijos se expresa de diversas maneras. Una de ellas es la comunicación constante y respetuosa. Si has notado cambios graves o repentinos en las emociones, comportamientos y pensamientos de tu hijo/a, comunícate con él/ella con honestidad, claridad y sobre todo con mucha empatía y comprensión. La Clínica Mayo señala que a veces “los síntomas de un trastorno de salud mental aparecen como problemas físicos, como dolor de estómago, dolor de espalda, dolores de cabeza u otros dolores y molestias inexplicables”. [5]

Si este es tu caso, hazle saber a tu hijo/a tu preocupación y juntos busquen la ayuda de un profesional de salud mental calificado. Si tu hijo/a no quiere o se niega a hablar contigo, puedes buscar a un amigo, otro familiar, un sacerdote, religioso/a, etc. que pueda entablar una conversación con tu hijo/a. El siguiente paso será buscar ayuda profesional.

¿Cuándo y cómo obtener ayuda de un profesional de salud mental?

Si observas alguno de estos signos y síntomas, ya has hablado con tu hijo/a y has buscando quien hable con él/ella, entonces es momento de buscar ayuda profesional, si lo crees prudente. Sin embargo, si tu hijo/a tiene pensamientos suicidas o ha intentado hacerse daño, no lo dudes y busca ayuda de inmediato.

  • Llama al 911
  • Llama a tu médico o proveedor de salud primaria
  • Ponte en contacto con un sacerdote o alguien de confianza en tu comunidad parroquial

Existen varios proveedores de atención de la salud mental. Un primer diagnóstico o consulta arrojará luz hacia qué proveedor necesitará tu hijo/a.

  • Psiquiatra
  • Psicólogo
  • Psicoterapeuta
  • Enfermera psiquiátrica
  • Consejero profesional licenciado
  • Terapeuta matrimonial y familiar
  • Asesor profesional con licencia
  • Trabajador social clínico con licencia

Recursos útiles, prácticos y fiables

  • Para informarte acerca de las causas, los factores de riesgo, las posibles complicaciones y la prevención de problemas de salud mental, visita:

Clínica Mayo

  • Para informarte acerca de cómo se lleva a cabo un diagnóstico y tratamiento de una enfermedad mental, visita:

Clínica Mayo

  • Para saber cómo reconocer cuándo hay un problema de salud mental, visita:

USAGov en Español

  • Para informarte acerca de la ansiedad en niños  pequeños, lee:

Niños con ansiedad: por qué es tan importante el diagnóstico temprano

  • Para informarte sobre la salud mental en la comunidad latina, visita la Alianza Nacional de Enfermedades Mentales:

National Alliance on Mental Illness

  • Para saber cómo encontrar el proveedor de salud mental adecuado para tu hijo/a, visita:

Clínica Mayo

  • Para leer sobre cómo realizar un chequeo de tu salud mental y emocional, lee este artículo escrito por la doctora Sue Baars, consejera profesional titulada. Además terapeuta familiar y matrimonial en Irving, Texas (EE. UU.), donde ejerce en su consulta privada, In His Image Christian Counseling.

Haz un cheque de tu salud mental y emocional

  • Para leer sobre algunas formas para cuidar de la salud mental, lee:

6 medidas para tu salud mental

  • La fe y la medicina no están peleadas la una con la otra. Si tu hijo necesita un psicoterapeuta, te recomiendo leer sobre el instituto católico de psicoterapia, Catholic Psych Institute. Este instituto fue fundado por un doctor católico especializado en psicología. Cuentan con psicoterapeutas bilingües y su misión es: Crear un nuevo estándar para la salud mental y el bienestar en la Iglesia Católica, proporcionando servicios y recursos basados en la integración de la antropología católica, fiel con la ciencia psicológica sólida para ayudar a las personas a convertirse en lo que Dios quiso que fueran. Visita:

Catholic Psych Institute

¡Gracias por leer y por el amor y preocupación hacia tu hijo/a! No estás solo.

“La búsqueda de la felicidad”, afirma el Papa Francisco, es algo común en todas las personas, de todos los tiempos y edades” porque ha sido Dios quien ha puesto “en el corazón de todo hombre y mujer un deseo irreprimible de la felicidad, de la plenitud”.[6]

[1] Ver XVII JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD, FIESTA DE ACOGIDA, DISCURSO DEL SANTO PADRE. Toronto. Jueves 25 de julio de 2002. https://www.vatican.va/content/john-paul-ii/es/speeches/2002/july/documents/hf_jp-ii_spe_20020725_wyd-address-youth.html

[2] Ibid.

[3] Ver https://www.cacatholic.org/article/california-bishops-issue-major-statement-mental-health

[4] Ver https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/mental-illness/symptoms-causes/syc-20374968

[5] Ibid.

[6] Ver https://www.vaticannews.va/es/vaticano/news/2019-03/papa-francisco-jornada-mundial-felicidad.html

LA OSADÍA DE LA JUVENTUD (Luis Ernesto Hernández Aguirre )

Vuela alto juventud osada.
No sientas miedo por conquistar los riscos,
subir como rayo desde la hondonada
ocupa veloz y ágilmente tu sitio,
que para esto te fueron dadas las alas
capaces de penetrar con el rugido
del sonoro clamor de la vida santa
los amarres del pecado y sus suplicios.

Decía Anacleto González Flores, Beato mexicano y prohombre de la paz en tiempos de la persecución religiosa, que el verdadero cristianismo no se encuentra ni en la cobardía, ni en la pusilanimidad como muchas veces se ha querido presentar a la fe, sino en el arrojo de los valientes, en la osadía de los que se atreven a desafiar el statu quo, y esto no es ningún discurso revolucionario, sino la simple imitación de Cristo maestro.

Hoy la juventud se enfrenta ante la misma pregunta que siempre se ha hecho la humanidad, sin embargo, con mucho menos elementos o más ruido para poder responderla de manera personal y certera: ¿cuál es el sentido de la vida?

Y si muchas generaciones tuvieron más o menos certeza a estas respuestas, ya sea enseñados por sus padres o por la sociedad, asumiendo una serie de valores, roles o metas que se planteaban como buenas y deseables; hoy los jóvenes se hayan desorientados ante la cantidad de discursos contradictorios, hedonistas, nihilistas y profundamente ignorantes.

En algún tiempo se debatían las ideas con otras ideas, y se podía acusar a unas u otras de erróneas; hoy ni siquiera existen esas ideas, solo se plantea la nada, la inmediatez, la superficialidad, la ignorancia absoluta como el medio más “seguro” de transitar en la vida sin mayor problema.

Hoy ni siquiera el ideal materialista se presenta a los jóvenes como meta, dónde el tener fuera, aunque equivocadamente el sentido de la vida, ni siquiera el tener, poseer o crear se convierte en la respuesta a la interrogante.

Una meta trascendente, un actuar que deje huella en los demás o uno mismo, ya no se presentan como opción para los jóvenes, entonces nos preguntamos ¿Qué se les presenta como ideal de vida?

Hoy se les presenta simplemente la vivencia de experiencias sensoriales cada vez más intensas que hagan una concatenación de exacerbación de los sentidos, un embotamiento de realidad que derive en una salida a la misma realidad.

Es entonces en el que drogas cada vez más fuertes, sexualidad sin límites y el disfrute de los sentidos se plantea como sentido de la vida de los jóvenes, despojándolos de cualquier liga o raíz con su pasado, con sus antepasados, con su cultura, con sus valores y, por ende, también de su futuro.

Es entonces cuando adquieren sentido las palabras de Anacleto, en el que hablando de la juventud dice: “La juventud es bella y radiante como la estrella que brilla en el oriente al amanecer, hechiza a los que la poseen y a los que la han perdido. Es una embriaguez de ensueño y de ilusión que produce el vino fuerte y oloroso del odre rebosante de la vida”.

Hoy los jóvenes, y no me refiero solamente a los que son nuevos en edad, sino a los que se mantienen jóvenes de corazón, debemos volver a la osadía, a la belleza del riesgo, a ese riesgo que Jesús abrazó en la cruz para salvar a la humanidad, es preciso que cada familia y cada joven, se abracen a la vida cristiana como el mayor acto de osadía en este siglo 21.

Y se preguntarán entonces ¿Cómo me abrazó a este ideal del cristianismo valiente?. Así como empezó la historia de Jesús: con nada. El carpintero anduvo por las calles de Jerusalén y no tenía más herramientas que su palabra y a partir de ese momento se han conjurado contra Él todos los riesgos de la vida, de la política, del pensamiento, de la palabra, de la guerra y de la historia.

Es preciso como dice el poema, abrir las alas adormiladas de nuestra juventud, aguiluchos criados como aves de corral, seres creados para abatir los abismos que no se dan cuenta que tienen alas, porque no es poco atreverse a afrontar los riesgos de ser santo.

Vuela alto juventud osada
Que otras avecillas están en sus nidos,
conteniendo temerosas la esperanza
por atravesar las nubes y sus brillos,
ansían alzarse del suelo que abraza
para encontrar en el riesgo su destino,
escuchando la voz que a Lázaro hablara:
“Levántate, anda y encuentra tu camino”.

OCTUBRE – Consejos Para la Vida en Pareja

POR TU MATRIMONIO

TIPS SOBRE EL MATRIMONIO – OCTUBRE 2023

1- Nunca estés resentido cuando encuentres dificultades en tu matrimonio. En lugar de eso, dile a Dios: “¡Gracias, Señor, por esta oportunidad de sacrificarnos y aprender a amar como Tú!”.

2- Cada vocación es una llamada de Dios, una llamada al amor. Lo que significa vaciarnos nosotros para vivir de cara a los demás. ¿Cómo te “vaciarás” hoy por tu cónyuge?

3- Aunque te hayas casado con el amor de tu vida, cuya presencia te trae alegría, esa persona nunca podrá hacerte completamente feliz. La tristeza aguarda a aquellos que esperan que su matrimonio les haga la vida plena; sólo una relación con Dios puede lograr eso.

4- “Mis discípulos son tu regalo para mí”, oró Jesús a su Padre la noche antes de morir (Jn 17,24). Tu cónyuge y la familia son regalos de Dios, ¡y vale la pena luchar por ellos!

5- Nos sorprendemos cuando encontramos la cruz en nuestra vocación; pero la cruz es parte necesaria del amor. Abrázala y verás crecer tu amor.

6- Asistan a Misa juntos como familia. Participen en el sacrificio de Cristo, porque ese es el combustible que fortalece a una familia para sacrificarse unos por otros.

7- Un niño que ve a su padre arrodillarse ante Dios queda impactado. ¡El hombre más poderoso que conoce dobla la rodilla ante alguien aún más poderoso! Y planta una semilla de fe… ¡Qué gran ejemplo!

8- La amistad es la base de un matrimonio saludable. El día que asistimos a una boda a menudo escuchamos: “Hoy me caso con mi mejor amigo/a”. Recordemos que esa amistad durará sólo si compartimos todo con nuestra pareja.

9- La infidelidad física comienza como una infidelidad emocional. Ten cuidado con la tentación de compartir lo más profundo de tu alma con alguien del sexo opuesto que no sea tu cónyuge. Comienza inocentemente; pero no terminará así.

10- ¿Crees que Dios está ausente durante tu lucha matrimonial? Él está al otro lado de la cruz, llevándola contigo e invitándote a amar como Él ama.

11- La próxima vez que te sientas abrumado por la sencilla belleza de tu vida familiar, cuando sientas que perteneces y eres amado, recuerda: ¡es sólo una pequeña muestra del amor y la pertenencia del cielo!

12- “Te amaré y te honraré todos los días de mi vida”. Esa fue la promesa que te hicieron y que hiciste en tu boda. Hoy puedes usarla como examen de conciencia: “¿Te amé hoy? ¿Te honré hoy?”. Es una buena práctica.

13- Nos enamoramos y esa sensación de sentir mariposas en el estómago se ha ido. Sí así es, con el tiempo la química baja su intensidad en el amor. Pero el amor no es un sentimiento, es una elección. ¡Elige amar y las encontrarás de nuevo!

14- ¿Estás peleando de nuevo y te estás desanimando? Piensa que cuando tu piel esté arrugada y tu cabello gris, recordarás esta pelea, te reirás y dirás: “¡Incluso los tiempos difíciles valieron la pena!”

15- San Pablo nos desafía. Dice que, en el matrimonio, los cónyuges están llamados a amarse unos a otros como Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella (Ef 5,25). Cuando miro el crucifijo, ¿mi amor conyugal se parece a Su amor?

16- “Estoy cansado”- piensas-. La vida familiar es exigente. Y parece que nunca tendré un descanso. ¿Cuánto tiempo podré seguir así?”; Siempre y cuando lo hagas por amor a Dios.

17- Mientras un padre sostiene a su bebé recién nacido por primera vez, tiene una idea aterradora: “Mi relación con este niño afectará para siempre mi comprensión de lo que significa llamar a Dios ‘Padre’”. Tienes razón: papá, tu responsabilidad es inmensa.

18- Cuando se sufre en el matrimonio, el divorcio puede parecer un escape feliz, una medicina mágica que quita el dolor. No creas en ese sueño. El sufrimiento al otro lado del divorcio es aún peor.

19- “Habéis guardado el buen vino hasta ahora”, dijo el mayordomo a los esposos después de que Jesús convirtió el agua en vino en su banquete de bodas (Jn 2,10). Tenemos miedo de permitir que Dios entre en nuestro matrimonio. Pero su presencia siempre trae algo aún mejor.

20- Cuando esperamos que nuestro matrimonio nos haga felices, tenemos una expectativa poco realista. ¡Solo Dios puede hacerte feliz! El resentimiento está al alcance de la mano cuando esperamos que un ser humano, como nuestro cónyuge, proporcione lo que sólo Dios puede darnos.

21- San Juan de la Cruz le dijo una vez a una monja que luchaba en su comunidad religiosa: “Donde no hay amor, pon amor, y allí encontrarás amor”. Esto funciona tanto para monjas como para parejas casadas.

22- Ha sido un largo día. Al entrar en casa, deja el estrés afuera, no lo traigas contigo. En lugar de esto, ingresa con una sola pregunta en mente: “¿Cómo puedo servir a mi familia hoy?”.

23- El Catecismo dice que a través del sacramento del matrimonio, “Cristo habita con los esposos cristianos” (párr. 1642). ¿Recuerdas esto en tus alegrías y tristezas de la vida cotidiana?

24- ¿Quién dijo que el matrimonio sería fácil? Pequeña es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida (Mt 7,14). Es un camino difícil, pero Jesús lo está recorriendo contigo. Habla con él al respecto.

25- Reza con tu cónyuge todos los días. Reza en voz alta. Al principio será incómodo; pero, con el tiempo, descubrirás que conduce a una intimidad y una comunicación preciosa y mucho más profunda entre vosotros.

26- Haz hoy algo espontáneo por tu cónyuge: un acto de servicio, una llamada inesperada, un pequeño obsequio, una cena especial… El esfuerzo que supone romper la rutina diaria es una gran prueba de amor.

27- Ten cuidado con ese deseo de escapar de una conversación incómoda con tu cónyuge. No lo evites: sé el primero en sacar el tema. ¡Sé valiente, sé un héroe! Tu cónyuge también necesita tener esa conversación incómoda.

28- Aceptar a tu cónyuge no significa estar ciego ante sus defectos. Significa reconocer tanto lo bueno como lo malo, y luego demostrarle que de todos modos vale la pena amarlo.

29- No cedas a ese espíritu de desánimo cuando las cosas se pongan difíciles en el matrimonio. Dios siempre está con vosotros y nada es imposible para Él.

30- El desierto es el lugar donde crece el amor y el compromiso. Nunca cedas ante el miedo cuando sientas que tu amor se ha secado. El amor ahora debe ser una elección, pero esa elección ensanchará tu corazón.

31- Piensa en los grandes santos que estuvieron casados. ¿Qué los hizo santos? ¿Crees que nunca lucharon? Sí lo hicieron, pero eligieron seguir amándose todos los días. Éste es el verdadero camino de la santidad.

SEPTIEMBRE – Consejos Para la Vida en Pareja

POR TU MATRIMONIO

TIPS SOBRE EL MATRIMONIO – SEPTIEMBRE 2023

 

  1. Cuidar de tus hijos a veces significa dejar de dedicarle tiempo a tu matrimonio. Cuidar la relación de pareja es beneficioso para los niños. Si quieres una familia feliz, que tu matrimonio sea también una prioridad.
  2. Sorpréndanse como marido y mujer de vez en cuando con café, dulces o flores. Por mencionar algunos ejemplos. Es una bonita forma de demostrar que piensan el uno en el otro.
  3. “Entonces Jesús dijo a los discípulos: El que quiera seguirme que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz y me siga” (Mt 16, 24). Nunca tenemos que llevar solos nuestras cruces. Acude a Cristo y permite que tu esposo/a te ayude a cargar también tu cruz.
  4. Puedes tener razón o estar felizmente casado/a. El matrimonio a menudo implica aprender (o que te digan) cuando estás equivocado/a. Aceptar humildemente esto cuando es cierto refuerza el vínculo en pareja.
  5. La relación con otros miembros de la familia a menudo afecta a la vida matrimonial. ¿Cuáles son las bendiciones y los retos que han surgido en su matrimonio a causa de tu familia o la de tu esposo/a?
  6. “Porque donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, yo estoy allí, en medio de ellos”(Mt 18,20). Jesús está contigo en cada momento de tu matrimonio. No olvides hacerlo el centro de tu relación.
  7. Dedica tiempo para cultivar el amor que sientes por tu esposo/a. Los pequeños gestos diarios de amor y aprecio darán grandes frutos en tu matrimonio.
  8. Hoy la Iglesia celebra, entre otras, la Natividad de la Santísima Virgen María. María siempre confió en el Señor y en sus planes. Quédate tranquilo sabiendo que Dios  tiene un plan de vida para tu matrimonio y tu familia, ¡incluso cuando es difícil de entender!
  9. “Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que quien crea en él no muera, sino tenga vida eterna” (Jn 3,16). El amor de Dios es un amor sacrificado. ¿Estás dispuesto a sacrificarte por tu amado/a?
  10. En momentos de tensión, recuerden el día de su boda, la luna de miel o los momentos de alegría. Puede ayudarles a poner las cosas en perspectiva.
  11. ¿Cuál es la flor o el aperitivo favorito de tu esposa? Sorpréndela esta semana con ese detalle.  ¡Qué no se apague la chispa!
  12. “No hagan nada por ambición o vanagloria, antes con humildad estimen a los otros como superiores a ustedes mismos” (Flp 2,3). La humildad es una gran ganancia en el matrimonio, que busca servir en lugar de ser servido. Abre tu corazón a las necesidades de tu esposo/a.
  13. La familia es una escuela de amor; busca oportunidades cada día para aprender un poco más a amar a tus seres queridos.
  14. ¿Tienes un crucifijo en un lugar notorio de tu casa? Ver el sacrificio de Jesús es un gran recordatorio del amor al que los esposos están llamados cada día.
  15. Hoy es la fiesta de Nuestra Señora de los Dolores. María conoció la tristeza, la pérdida y las dificultades. Pídele hoy ayuda para soportar con valentía las pruebas difíciles en tu matrimonio.
  16. Si llevan tiempo casados, ¿hay alguna pareja joven en su parroquia a la que podrían servir de mentores? Las parejas jóvenes suelen buscar guías confiables; es una bendición mutua.
  17. El matrimonio es una vocación: un llamado de Dios y un camino de santidad.
  18. Cuando recen en familia, hagan partícipes cada uno de los sentidos: enciendan una vela, contemplen el arte sacro o escuchen música. Nuestra fe sacramental puede acercarnos a Dios de diversas maneras.
  19. Escuchar con atención, le hace saber a la otra persona: “Me importa lo que dices; me importas tú”. Ayuda a que crezca el amor en el matrimonio.
  20. Prioriza el tiempo con buenos amigos que puedan fortalecer tu vocación matrimonial. Son las personas a las que podrás recurrir cuando se atraviese una mala racha.
  21. San Mateo respondió con un “sí” al llamado de Dios. Cada día, en nuestras familias, tenemos también la oportunidad de decirle “sí” a Dios y así acrecentar nuestra fe, esperanza y amor.
  22. Tus hijos aprenderán a amar no por el amor que tú les muestres, sino por el amor que le demuestres a tu esposo/a.
  23. Hoy celebramos la Memoria de San Pío de Pietrelcina, presbítero. Pidamos su intercesión para vivir matrimonios santos.
  24. Si uno de los dos está triste, enfermo o deprimido, ¿Qué suelen hacer para consolarse y ayudarse mutuamente?
  25. Un malestar o un dolor, una angustia o una molestia. ¿Qué puedes hacer? Ofrecerlo. Esta práctica espiritual tradicional de ofrecer nuestros problemas como una oración puede redirigir nuestra energía de nuestra propia tristeza al bien de otro. ¿Por quién puedes ofrecer tus problemas de hoy?
  26. Tienes que saber ceder (en los desacuerdos) en tu matrimonio. Los dos tienen que ceder. Una vez que te toque a ti y la próxima vez que le toque al otro.
  27. San Vicente de Paúl es conocido por su amor a los pobres. ¿Quiénes son los pobres, los solitarios, los olvidados de tu vida? Tu familia puede ser un regalo de amor para ellos.
  28. Los conflictos son inevitables en toda relación, pero la forma en que los afrontes ayudará o perjudicará tu matrimonio. Busca puntos en común y haz todo lo posible por escuchar y comprender el punto de vista de tu esposo/a.
  29. Hoy, en la fiesta de los Arcángeles, pide su protección sobre tu matrimonio y tu familia. San Miguel Arcángel, ¡defiéndenos en la batalla!
  30. Cristo murió por nosotros. Los esposos dan su vida cada día el uno por el otro, y los padres por sus hijos. ¡Sus sacrificios merecen la pena!

DICIEMBRE– Consejos Para la Vida en Pareja

TIPS SOBRE EL MATRIMONIO – Diciembre

  • Esposos, afronten todo – trabajo, escuela, obstáculos o victorias- como un equipo. Apóyense mutuamente en los momentos difíciles y compartan los momentos de éxito.
  • Nuestras familias son imperfectas, y las relaciones imperfectas a veces resultan en cortes y magulladuras. Pide la gracia de “perdonar nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”, y pide perdón a los que has herido.
  • Atesora cada momento con tu pareja. No sabemos ni el día ni la hora en que nuestro ser querido se irá al cielo.
  • Cuando todo lo demás falle, ESPERA. Cuando las cosas no vayan bien en tu matrimonio -y seguro que habrá días así-, dale tiempo. A veces necesitamos tranquilizarnos, consultarlo con la almohada (y con Dios) y despertarnos con sentimientos más positivos.
  • “Y se transfiguró delante de ellos” (Mt 17,2). Incluso en la tierra, podemos vislumbrar la gloria celestial con los ojos de la fe. Reza para que tú y tu esposo/a puedan ver la gloria del Señor en todos los aspectos de su vida.
  • ¿Cómo puedes ser un apoyo espiritual para otras parejas y familias que están teniendo dificultades?
  • El verdadero amor entre los esposos, que es imagen del amor de Cristo por la Iglesia, inspira a los esposos a buscarse continuamente para pedir consejo, afecto y afirmación. Anima hoy a tu esposo/a y recuérdale que estás ahí pase lo que pase.
  • ¿Los deportes u otras actividades recreativas te roban la atención de tu amado/a? Pregúntale si es así y haz los cambios necesarios en tu rutina.
  • Incluso si su matrimonio va bien, consideren la posibilidad de ir a un retiro de parejas juntos.
  • ¿Cuál ha sido un punto bajo en tu relación con tu amado/a? ¿Cómo lo superaste? Si todavía estás pasando por un momento difícil, pide ayuda – a tu cónyuge, a Dios, o a un consejero (no hay que avergonzarse de ello).
  • El tiempo que pasas con tu esposo/a es muy valioso. Intenta estar realmente presente para él/ella alejándote de las redes sociales y otras tecnologías tanto como sea posible.
  • El amor y el respeto mutuos son las características de un matrimonio cristiano. ¿Tiene tu matrimonio el amor y el respeto como principios fundamentales?
  • Empieza y termina cada día dando gracias a Dios por permitir que tu marido/mujer esté en tu vida.
  • “¡Dichosos, más bien, los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen!” (Lc 11,28).  Vayan a Misa juntos y pidan a María que les ayude a amar cada vez más a Dios y a los demás.
  • Los niños aprenden primero lo que es el amor al ver a sus padres darse amor. Recordemos dar un buen ejemplo a los niños para que aprendan lo que es realmente el amor.
  • No dejes de acudir a Dios y alabarlo aun cuando tengas problemas en tu familia y en tu vida.
  • Empéñate hoy en animar a tu esposo/a. Las palabras de afirmación son un símbolo de esperanza y amor.
  • La etapa del “enamoramiento”, aunque hermosa e insustituible, puede desvanecerse en el matrimonio con el pasar de los años. El verdadero amor duradero es producto de la intencionalidad, la elección y el sacrificio. La muerte de Jesús en la cruz es una prueba de ello.
  • Dios se nos revela de maneras misteriosas. ¿Cuáles son algunas de las formas en que Dios se ha revelado a ti y a los miembros de tu familia en el último año? Contempla y toma nota de ellas con tu pareja.
  • Cuando te sientas frustrado, el silencio puede ser a veces la mejor alternativa. Piensa antes de hablar y tómate tu tiempo para decidir cuál es la mejor manera de responder a tu esposo/a.
  • “Quien se alaba será humillado, quien se humilla será alabado” (Mt 23,12). Porque María se humilló, es coronada Reina del Cielo y de la Tierra. ¿Cómo puedes mostrar humildad a tu esposa el día de hoy?
  • Si tú y tu familia atraviesan momentos económicos difíciles, no desesperes. Dios proveerá. Confía en Él para cuidar de tu familia.
  • Predica el Evangelio en tu hogar, pero también vívelo. Como matrimonio, tus hijos necesitan verte vivir cada día el Evangelio.
  • En medio de las discusiones, luchen contra el problema y no contra su esposo/a. Recuerden que como matrimonio están en el mismo equipo.
  • En pareja, consideren la posibilidad de tomarse unas vacaciones rápidas solos para “recargar las pilas”. Toda estrategia es buena para reforzar el amor.
  • Enseña a tus hijos la importancia de la Eucaristía. Asegúrate de que tu familia está siempre preparada para recibir la Eucaristía en la misa.
  • Santa Mónica rezó por la conversión de su hijo San Agustín, y fue escuchada. Reza con confianza por la conversión de tus amigos y familiares separados de la Iglesia.
  • San Juan Bautista fue mártir del matrimonio (cfr. Mt 14,3-12). ¡Que tengamos el valor de defender -y vivir- el verdadero significado del matrimonio!
  • Dedíquense tiempo de calidad el uno al otro. Salgan de paseo como novios.
  • Escuchar de verdad no es tarea fácil. Sin embargo, escuchar es una parte esencial de la comunicación en el matrimonio.
  • Encontremos siempre el diálogo entre nosotros. ¡Que nunca nos falte la comunicación!

5 GRADOS DEL AMOR EN LA PAREJA

Vivir en pareja no es sencillo porque solemos creer que no tenemos que prepararnos para amar. Creemos que es un sacrificio, en lugar de valorar que es una relación para encontrar cada día la belleza que nos rodea; y donde aprendemos a ser un don para quien elegimos amar. Pero este paso requiere aprendizaje y discernimiento para saber elegir bien.

Encontrar la belleza al amar requiere fe, coraje y disciplina. Es decir, requiere que elijas ser protagonista de lo que tú anhelas vivir. Amar es la actividad más noble del ser humano y una de las claves de la vida diaria, por tanto, más que un enigma,  amar es buscar bienes para quien se elige amar.

Es pasar de un enigma a un misterio, es decir que es elegir vivir dentro de un proyecto que tiene en sí un propósito que está llamado a descubrirse día a día. El matrimonio, es vivir en un proyecto, un designio que sale a la luz para ir descubriéndolo y con ello dejarse sorprender por las maravillas que están en esta vida para que lo descubramos cada día.

Esto no siempre es fácil de lograr, a veces nos topamos con el corazón herido que se forma por las circunstancias y eventos que cada persona va viviendo y que los esposos, varón y mujer, suelen enfrentar como grandes desafíos más de una vez al día.

Pensar que el matrimonio es como vivir en un campo de flores y que se puede ignorar las tormentas que trae el agua para que esas flores se hidraten, sería vivir un cuento de niños o un amor muy inocente y un tanto adormilado.

Aprender que el amor de una pareja pasa por diferentes grados dará la oportunidad de elegir la manera en que se quiere amar a quien elegimos para formar una pareja. Amar porque te aman es un amor condicionado y va a terminar por destruir la relación.

Quiero hablarte, en esta ocasión, de las 5 formas o grados en que amamos en una relación de pareja. Veamos en qué grado sueles amar tú y así podrás comprender por qué tu cónyuge te ama como lo hace.

  1. Afecto

Este grado de amor no solo está en la pareja sino en cualquier persona que conocemos y con la que sentimos que tenemos algo en común, es decir que llama nuestra atención.

Es la manera de amar incluso de los animales, es consecuencia de tener un corazón que quiere aprender a amar y su enemigo principal es querer poseer a la otra persona, es el deseo de que te pertenezca.

Es cuanto estamos dispuestos a ser humildes y hacerle sentir a la otra persona que pertenece y es digna de recibirte, es cuando le dices a tu pareja: te acepto porque compartimos algo en común.

Pero vamos a algo más profundo en el corazón, quien nos enseña a amar: Eros. Recordemos que el amor en pareja es un hacer de cada día por lo que podemos transitar del grado uno al quinto de acuerdo a nuestras decisiones.

  1. Eros

Es la pasión, es lo que nos hace sentir mariposas en el estómago que mueven nuestra voluntad incluso a situaciones que no querríamos o a las que les tenemos miedo. Esta manera de amar busca resultados personales a través de la otra persona. Está implicada la sexualidad de la mujer y del varón, se siente a nivel corporal porque el cerebro al sentir el eros (atracción sexual), produce oxitocina que elimina el cortisol y el estrés.

Por eso es tan buscado y anhelado por el varón, su masculinidad lo impulsa a amar de esta manera, donde el lenguaje no verbal lo dice todo.

Una vez que la pareja siente que tiene algo en común y que puede expresarse, no sólo desde su lenguaje no verbal, (donde se dice todo sin pronunciar palabra) sino un lenguaje únicamente corporal, se eleva a un amor más sincero.

  1. Amistad

Es un amor que se siente, es compartir un proyecto en común. Es la suma de lo mío con lo tuyo para que dé como resultado un nosotros.

Ayuda a vivir en bienestar tener un amigo con quien poder compartir. Hace que el mismo cuerpo genere dopamina y  serotonina de forma natural; ambas generadoras de alegría.

Se crea un equipo de trabajo, donde cada parte aporta para el bien común.

Sale del corazón que nos fue dado, deja atrás al corazón herido que creamos a través de nuestras decisiones.

Igual que a ti te gusta sentirte apreciada, a tu pareja también le gusta y le hace sentir confianza sentirte cerca con la amistad que puedes otorgarle.

Un matrimonio que no comienza por la amistad, o un amor recíproco, no puede llegar al amor libre que elige.

Alguien que elige buscar lo que les une en común, que siente atracción y que elige compartir su proyecto para hacerlo crecer, puede elegir ser don para quien decide amar.

  1. Donación

Es cuando elegimos dar porque queremos, sin buscar reciprocidad, cuando elegimos amar antes de ser amados. Es cuando llenas, a quien tú eliges amar, de afecto, eros y le otorgas tu amistad para crecer juntos.

Es decirle “quiero lo mejor para ti y lo demuestro sin usarte”.

Todos estamos llamados a amar desde la donación, donde te reconoces como un don para la vida de los demás porque sabes que puedes elegir aceptar a la otra persona sin querer cambiarle.

Es amar a través del amor que hay en tu corazón, a través de la luz especial y única que hay en ti. Es poder decirle a tu pareja “te amo porque elijo amarte, tal cual eres, con tu belleza y tu torpeza sin pretender que seas como yo. Te amo porque te reconozco como don para mi vida, desde el amor con el que Dios te creó”.

Y al elegir, decirle a tu pareja que lo amas por lo que es y no por lo que hace. Es posible que le ames desde el grado máximo de amor, un amor libre que elige amar.

  1. Libre

Es un amor elegido, es cuando el amor que diste a esa persona regresa a ti y ella te ama desde el grado del afecto, y tú, aun así eliges dar un amor en libertad. Es no sólo decírselo a tu pareja sino sentir y vivir en ti que eliges amar.

Es poder decir y llevar a la acción las palabras de dar como el otro necesita y recibir como se te da.

Es saber recibir todo lo que llega a ti como un milagro, y que al elegir el amor libre sean acciones que resuelven el misterio del amor, a través de las bendiciones que la otra persona recibe de tu parte, aunque esa persona no reconozca las gracias recibidas en ese momento.

Es cuando eliges compartir las gracias divinas que hay en ti y que decides de manera libre compartir con quien tu quieres hacerlo.

Ahora ya conoces una nueva forma de ver el amor, ¿hacia qué grado de amor vas a dirigir tus decisiones y acciones?

¿En qué grado está tu pareja o tus hijos? ¡Tú puedes elegir darles un amor libre que les da lo que ellos necesitan para que su corazón vibre al ritmo del amor y no de sus heridas! Elige como vas a amar tú a partir de hoy.

Celebrando Matrimonios Mixtos

Celebrando Matrimonios Mixtos

Por Cynthia Psencik

Cuando hablamos de matrimonios mixtos, nos referimos a parejas que nacieron en diferentes países como también parejas de razas, etnicidades y culturas distintas. Se reporta que los matrimonios mixtos han aumentado continuamente desde el 1967 cuando fueron legalizados en los Estados Unidos. Para el 2015, una de cada seis parejas recién casadas están casadas con una persona de una raza o etnicidad diferente. La pareja mixta más común incluye hispanos y blancos (Pew Research Center). Es asombroso pensar que antes de los años 1967, los matrimonios mixtos eran prohibidos en ciertas partes de los Estados Unidos, y que hubiera alguna ley impidiendo que yo me casara con mi esposo.

​Mi esposo no solo es de una etnicidad diferente a la mía, sino también nació y creció en un estado diferente que yo – él es de Texas y yo de Nueva York. Llevamos casados siete años, y cada día aprendemos algo nuevo, ya sea de nuestras culturas, o de donde crecimos. Al principio de nuestro noviazgo dialogamos bastante acerca de lo diferente que fue nuestra crianza, yo como mujer hispana de padres dominicanos, y él como hombre blanco. Le asombraba la manera en que me comportaba con mi mamá, con la cual hablaba todos los días por casi una hora. O la manera en que mi mamá se comportaba conmigo, todavía queriendo cuidarme hasta después de estar casada. Mi esposo, sin embargo, creció bien independiente. Poco a poco se fue acostumbrando y aprendiendo que estas cosas eran importante para mi, como yo también fui aprendiendo de las cosas que eran importante para él, por ejemplo, el amor a los deportes profesionales.

Durante nuestro retiro de preparación para el matrimonio tuvimos la oportunidad de dialogar y describir costumbres de cada una de nuestras culturas que podrían impactar más adelante nuestro matrimonio. Las diferencias en culturas a veces aparecen de maneras sutiles en el matrimonio, y pueden crear dificultades si no existe comunicación entre la pareja. Es importante tener una disposición abierta para abrazar las costumbres y las expectativas que son importantes para cada pareja.

Reconocer y hablar de las diferencias

Durante su noviazgo, tomen tiempo para hablar acerca de su niñez y no dejar por desapercibido la importancia de ciertas costumbres y experiencias que pueden influenciar sus comportamientos. En una conversación con mi amiga, ella me comentó que durante su noviazgo, ella y su esposo que es de una etnicidad diferente, hablaron mucho acerca de su experiencia con el racismo, una experiencia muy lejana para su esposo. Fue importante para ella poder ser vulnerable y que existiera una apertura de parte de él para recibir lo que ella le presentaba, y de no minimizar sus experiencias. Esta conversación ayudó mucho a su esposo a comprenderla y ayudarla a navegar sus emociones, y responder adecuadamente.

Ser pacientes y seguir aprendiendo

Darse oportunidad para conocerse y crecer juntos es importante durante el noviazgo y su vida de casados. Ser paciente con uno mismo y con su pareja cuando resaltan cosas únicas a su cultura, ayuda a crear una atmósfera abierta para usted y su pareja. Yo vengo de una familia vibrante y animada, especialmente cuando se reúnen todos los familiares a la misma vez. Mi esposo no vino de una familia grande, y a veces pensaba que estábamos peleando cuando nos escuchaba hablar.

No todo va a tener sentido al principio, y hasta podemos criticar ciertas cosas de nuestra pareja y de su familia. Por eso es importante observar y hacer preguntas cuando no comprendes algo, aunque sea incómodo. Esto demuestra un sentido de curiosidad como también interés en aprender más acerca de los antecedentes familiares y las costumbres que nos influyen.

 

No hagan suposiciones

En la celebración del Día de Acción de Gracias durante nuestro primer año de casados, invitamos a mi familia a celebrar con nosotros. Teníamos música alta tocando de fondo, como era de costumbre en mi familia, mientras preparamos el pavo y la cena. De vez en cuando mi esposo entraba a la cocina, pero luego se iba un poco molesto. Mientras, yo seguía cantando y bailando con mi prima, mi hermana y mi mamá. Después de la celebración le pregunté a mi esposo qué le pasaba, y él me respondió que usualmente en su hogar, él era quien preparaba la cena para su familia, y se sintió molesto de que no le dimos esa oportunidad. Obviamente, no sabía lo importante que era para él tomar parte de las preparaciones, pues crecí entre las normas culturales donde las mujeres eran las que preparaban la comida, y yo asumí que no le interesaba.

Instruir a sus familiares cuando sea necesario

El Papa Francisco en Amoris Laetitia nos comenta: “Los esposos que se aman y se pertenecen, hablan bien el uno del otro, intentan mostrar el lado bueno del cónyuge más allá de sus debilidades y errores (113). Yo crecí en un ambiente donde no faltaba el gentío que venía a nuestro hogar a celebrar algún acontecimiento. De esta forma me acostumbré a siempre estar rodeada de personas, algo que es común en las personas extrovertidas. Mi esposo es introvertido. Me costó tiempo realizar que a veces cuando estamos en reuniones familiares él necesita receso para poder recargarse. Mi familia notaba esto, y pensaba que no les caía bien, y a veces hacían comentarios acerca de su comportamiento. Tuve que explicarles que no era algo en contra de ellos, y fue un momento de aprendizaje para ellos también. Para ayudarnos, mi esposo y yo creamos un plan donde nos señalamos cuando el necesitaba un tiempo de receso durante una visita familiar.

Ser razonables con sus expectativas

Lo más seguro es que su pareja no hable español, o no tiene ritmo para bailar su música. Podemos entrar en el error de que “si me ama, hará el esfuerzo”. Pero la realidad es que aprender un lenguaje nuevo como adulto es un don, y no es tan fácil poder pensar y hablar en un lenguaje diferente al lenguaje nativo. Me enojaba bastante al principio porque estaba centrada en que mi esposo aprendiera español para que se comunicase mejor con mi familia, pero no era por falta de esfuerzo. Me dediqué entonces a darme cuenta de las diferentes maneras que él intentaba comunicarse y relacionarse con mi familia. De esta manera, aprendí a valorar la manera en que él y su familia pasan tiempo juntos viendo deportes profesionales.

Compartir y celebrar los dones que trae cada cultura

Una de las cosas más bellas de una pareja mixta es poder compartir sus tradiciones. Durante la planificación de nuestra boda, incluimos elementos de cada una de nuestras culturas. La ceremonia fue bilingüe, y durante la recepción, incluimos comidas, música y bailes de cada una de nuestras culturas. Esto brindó la oportunidad de que ambas familias aprendieran y celebraran elementos de cada una de nuestras culturas. Fue super divertido ver como su familia y amistades disfrutaron aprendiendo a bailar merengue y mi familia la música country.

 

Crear nuevas tradiciones

Es bello poder unir elementos de cada cultura en la relación. En vez de solamente enfocarse en uno u otro elemento de cada cultura, intenten crear una unión de ambas culturas, y formar sus propias tradiciones. Ya sea comida, música, tradiciones…, es importante que existan elementos de las dos tradiciones que acomoden ambas culturas adecuadamente. Al final del día, las diferencias que pueden existir crean momentos para seguir aprendiendo y creciendo juntos. Durante nuestro noviazgo, Evan y yo creamos una lista de canciones en Spotify con música romántica de cada género, y así él aprendió a disfrutar de la música en español, y yo de la música country.

Ante todo, ser amigos y construir una vida en conjunto. El Papa Francisco nos recuerda en Amoris Laetitia lo importante que es la amistad en el amor conyugal. El nos dice: “Después del amor que nos une a Dios, el amor conyugal es la máxima amistad. Es una unión que tiene todas las características de una buena amistad: búsqueda del bien del otro, reciprocidad, intimidad, ternura, estabilidad, y una semejanza entre los amigos que se va construyendo con la vida compartida” (Amoris Laetitia, 123). Por último, no dejen a un lado el divertirse mientras se acomodan y continúan aprendiendo el uno al otro.

El peso emocional de nuestra infancia en la relación matrimonial

Todas las relaciones que tenemos con otras personas dejan siempre alguna huella emocional en nuestra vida. Pero ninguna relación es tan importante y decisiva para nuestra existencia, y sobre todo para nuestro matrimonio, como las relaciones familiares que tuvimos en la infancia. Dios quiso que la familia fuera no sólo la puerta por la cual entramos a la vida, sino también el lugar donde aprendiéramos el arte de amar. Por eso, la familia ha sido llamada con razón “la escuela del amor”. Ahí, a través del trato que nos dieron y del ejemplo de amor que recibimos de nuestros padres y familiares aprendimos a amarnos a nosotros mismos, a relacionarnos con los demás, y con Dios.

Lo que aprendimos a amar de nosotros mismos en nuestra infancia

En el entrenamiento al amor, el primer escalón, sobre el cual se apoyarán nuestras futuras destrezas para amar a los demás y a Dios mismo, es aprender a amarnos a nosotros mismos. Ahora bien, según los datos de la ciencia, el 90% de esa capacidad para amarnos la recibimos de nuestros padres, en los cinco primeros años de nuestra vida, empezando desde el seno materno.

Así, por ejemplo, aprendimos a amar e identificarnos positivamente con nuestra apariencia física a través de los elogios, el cuidado y las valoraciones que nuestros padres y las personas que nos cuidaron hicieron de la belleza de nuestra mirada, de nuestra sonrisa, de nuestro cuerpo. El día, en cambio, en que a un niño se le burlaron de sus orejas, o de la forma sus piernas, ese día, sin saber por qué, esa criatura comenzó a sentir vergüenza, inseguridad y complejo de ser como es. Esto le impedirá un día salir confiado a la conquista de la persona que le atrae y posiblemente le hará cohibirse en la entrega íntima de su cuerpo en las relaciones matrimoniales. Lo mismo sucedió con cada aspecto de nuestro temperamento, habilidades o características que fue criticado, negado, desatendido o ignorado; o cuando nos hicieron sentir, a través de abusos físicos, emocionales, o experiencias de abandono, que éramos malos, un estorbo o simplemente no merecedores de cariño ni cuidado.

En otras palabras, aprendimos a amar y a abrazar nuestro ser con seguridad y gratitud, desarrollando una conciencia implícita de nuestra propia dignidad y valor, en la medida en que nos sentimos acogidos y valorados. Y como consecuencia, eso que aprendidos a amar de nosotros mismos no sólo nos da la destreza para relacionarnos sin miedos ni complejos con los demás, sino que son el tesoro personal que tenemos para entregar en nuestras relaciones personales y de pareja. Por el contrario, lo que no ha sido afirmado o aceptado de nosotros son aspectos de nuestra personalidad que han quedado atrofiados; nos acomplejan o nos hacen inseguros. Por eso tenderemos desesperadamente a ocultarlos o a llegar ese vació de aceptación en nuestras relaciones futuras.

Igualmente, los niños que crecieron en ambientes violentos, con padres alcohólicos o que experimentaron pobreza extrema o abandono, desarrollan estados de ansiedad o de mucha irritabilidad, o tienden a encerrarse en su mundo y a tratar de agradar en todo a los demás, como fruto del estrés permanente en que crecieron.

Muchos de las dificultades entre los esposos tienen sus raíces en estas heridas emocionales de la infancia, que no han sido curadas. Eso se refleja en reacciones desmedidas ante asuntos de poca importancia pero que reconectan a una persona con sus traumas, o en comportamientos como celos enfermizos, sentimiento de víctima, incapacidad para poner límites o expresar honesta y respetuosamente lo que les frustra.

Lo que aprendimos del matrimonio y relaciones de nuestros padres

De igual modo, nuestro primer entrenamiento a la vida matrimonial y la relación con los demás lo recibimos de la relación entre nuestros padres o las personas con quienes crecimos.  Esto incluye cómo revelar y expresar lo que sentimos sin ofender ni callar, cómo escuchar sin juzgar y sin prejuicios, cómo reaccionar ante las críticas y resolver conflictos, y por supuesto, cómo agradecer, perdonar y servir al otro en sus necesidades.

Por eso, gran parte de las expectativas, de las destrezas para comunicarnos, pero también de los miedos y bloqueos con que llegamos al matrimonio se gestaron en los patrones de relación que de manera inconsciente asumimos de nuestros padres. Así, por ejemplo, si cada vez que nuestros padres expresaban sus diferencias se generaron disputas violentas, nosotros interiorizamos que es mejor callar para evitar problemas, o que sólo gritando e imponiéndonos se resuelven las diferencias.

El tesoro de la fe que recibimos de nuestros padres

La mejor de las herencias que nuestros padres y familiares pudieron dejarnos es el habernos enseñando a amar a Dios. A través de las tradiciones religiosas, novenas, posadas y momentos de oración, aun en medio de sus limitaciones humanas, nuestros padres abrieron nuestras almas al encuentro con Dios. Sabernos amados por Dios y capaces de conectarnos con ese amor a través de la oración y sobre todo de la vida sacramental es, como veremos inmediatamente, la llave misma para abrirnos a la sanación emocional y posibilidad para rehacer nuestra vida y entablar relaciones familiares sanas y santas.

La importancia de sanar nuestra infancia para amar y no repetir esos errores

Es muy probable que esta lectura haya traído a tu memoria los múltiples momentos y acciones de cuidado a través de los cuales tus padres te hicieron sentir amado y feliz de ser como eres. Pero también puede haber despertado recuerdos dolorosos que te han afectado en tu manera ser y de reaccionar. La buena noticia es que, como lo proclamó Cristo a través de su muerte y resurrección, el mal no tiene ya la última palabra, porque para liberarnos del mal, murió Cristo. Tú nunca has dejado de ser la criatura más semejante a Dios, y amada por Él hasta el extremo. Si dudas en algo de tu valor, de tu dignidad y de tu derecho a amar y ser amado, es hora entonces de redescubrir tu bondad intrínseca; de liberarte de lo que el mal de otros ha causado en tu identidad y en tu capacidad de relacionarte sanamente contigo mismo y con los demás, especialmente en tu matrimonio y vida familiar. ¿Cómo hacerlo? He aquí algunas sugerencias:

●       Confía en Dios y su obra en ti: El Señor quiere que tengas vida, y vida en abundancia. Él ha venido a salvar y rescatar lo que el mal ha dañado. Él prometió darnos un “corazón nuevo” para que te ames como Él te ama y como puedes amar a los demás.

●       Toma de conciencia: Pídele al Señor que te ayude a descubrir las posibles heridas emocionales que cargas desde la infancia, preguntándote: ¿Cuál es la fuente más frecuente de conflictos en mis relaciones? ¿Qué miedo puede estar detrás de mis reacciones? ¿Cuál puede ser su origen? ¿Qué me dijeron, me hicieron o no hicieron por mí, que pudo haberme herido emocionalmente? ¿Qué aprendí del matrimonio de mis padres? ¿Algo de eso puedo estar repitiendo, aunque no quiera, en mis relaciones actuales? Si recordar esto es muy doloroso, te angustia, o te sientes bloqueado al hacerlo, busca la ayuda profesional de un terapeuta para que te acompañe en este proceso.

●       Pide el don del perdón: Tus padres, al igual que todos los que se equivocaron contigo fueron seguramente personas que a su vez fueron heridas emocionalmente en su infancia. También por ellos murió Cristo. Pídele entonces a Jesús, sin negar la gravedad de lo que pudieron haberte hecho, que te dé sus ojos de misericordia para perdonarlos, y repetir con El: “Perdónalos Padre porque ellos no sabían lo que hacían”.

●       Déjate amar por Dios: Muchas parejas dan testimonio de la paz y liberación emocional que han empezado a sentir cuando hacen horas de adoración ante el santísimo. Aprovecha esos encuentros íntimos con Dios para contemplar a Jesús dando su vida por ti; cargando sobre su cruz todo el mal que te hicieron y el que tú pudiste haber hecho a otros. Entrega en su cruz, uno a uno, tus recuerdos amargos, para que Él los sepulte en su tumba. A cambio, Él te dará la infinita paz de saberte liberado y amado hasta el extremo.

●       Empieza a vivir tu vida nueva: Empieza a evitar toda tendencia a culpabilizarte, compararte con otros o a sentirte obligado a ceder en todo, en contra de tus gustos. Reconoce que, con la ayuda de Dios, puedes comenzar a hacer reclamos respetuosos cuando lo necesites; a escuchar con paciencia los reclamos de los demás, sin que eso te asuste ni tengas que salir a la defensiva. Pide con humildad perdón a las personas de tu familia, cada vez que les hayas ofendido, y también, no te canses de agradecer todo lo que tienes, todo lo que has logrado; descubre todo lo bello y bueno que hay en tu esposo/a y en cada uno de tus hijos, y todo lo bueno que hacen por ti.

Dr. Dora Tobar

UNIENDO NUESTRAS VIDAS POR LA IGLESIA CATÓLICA

¿Por qué casarnos por la Iglesia?

Los beneficios del Matrimonio Católico

“La Iglesia es un bien para la familia, la familia es un bien para la Iglesia. Custodiar este don sacramental del Señor corresponde no sólo a la familia individualmente sino a toda la comunidad cristiana”. (Papa Francisco, Amoris Laetitia 87)

En general, las parejas que eligen llevar su matrimonio a la Iglesia reciben muchos dones: paz de corazón, unidad y acompañamiento con la Iglesia, y plenitud de los sacramentos, especialmente el don de recibir la Sagrada Comunión y la Reconciliación.

Los científicos sociales han descubierto que las parejas que reconocen la presencia de Dios en su relación, experimentan más satisfacción y tienen más probabilidades de lograr un matrimonio para toda la vida. Uno de los muchos beneficios de un matrimonio sacramental es el del poder de la gracia de Dios, que ayuda a las parejas a mantener viva la alianza de amor y encontrar la felicidad juntos.

¿Por qué obtener el Sacramento del Matrimonio?

“Cristo Señor ‘sale al encuentro de los esposos cristianos en el sacramento del matrimonio’, y permanece con ellos… los esposos son consagrados y, mediante una gracia propia, edifican el Cuerpo de Cristo y constituyen una iglesia doméstica”. (Papa Francisco, Amoris Laetitia 67)

Los votos intercambiados por la pareja son una alianza sagrada a través del cual los esposos se abrazan y, juntos, abrazan a Jesús como su compañero. A través de su unión con Cristo, participan en la alianza inquebrantable entre Dios y la humanidad: la alianza que selló Jesucristo con su muerte y resurrección.

El matrimonio católico es único entre otras relaciones matrimoniales porque es un Sacramento que hace que Cristo esté presente en nuestras vidas y especialmente en las familias. La relación entre marido y mujer refleja la relación de Jesucristo con su pueblo. En la tradición católica, el esposo y la esposa aceptan una misión en el plan salvífico de Dios para la humanidad. La esposa y el esposo son embajadores del amor de Dios y colaboran con Dios para seguir construyendo su Reino aquí en la tierra.

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Nota: Este es una descripción básica del Matrimonio Católico. Debido a que la situación de cada pareja es única y el proceso puede variar de una parroquia a otra, de una diócesis a otra y de un país a otro, las personas interesadas en casarse  la Iglesia Católica, para obtener una convalidación matrimonial y/o una declaración de nulidad deben hablar primero con su párroco para obtener orientación personal y específica.