Reseña por Ana C. De la Garza
Tras darse cuenta de la falta de fe en la presencia real de Jesús en la Eucaristía de algunos
católicos en este país, los Obispos de Estados Unidos se han unido para lanzar este
movimiento dentro de la Iglesia, para renovar nuestra fe y reencontrarnos con Jesucristo en la
Eucaristía, la fuente y cumbre de nuestra fe católica.
Les voy a platicar un poco de lo que se vivió este verano del 2024 en Estados Unidos. A partir
de la fiesta de Corpus Christi, hasta el 17 de Julio en que se inauguró el Congreso Nacional
Eucarístico se realizó una gran peregrinación Eucarística, saliendo desde los cuatro puntos
cardinales del país, formando una gran cruz en el mapa de los Estados Unidos. Se hicieron
estas procesiones pasando por parroquias, calles, carreteras, plazas, parques…. Con
Jesucristo expuesto en la custodia, donde lo siguieron miles de fieles, jóvenes, adultos, niños y
ancianos; familias que salieron a su encuentro por las calles, donde la gente rezaba el Rosario,
haciendo cantos de alabanza a nuestro Señor Jesucristo y caminando en silencio para adorar a
Jesús. Llegando al final a la ciudad de Indianápolis, en el Midwest de este país. Fue
transformando corazones y bendiciendo todos los lugares que se recorrieron. En total fueron 4
rutas, que llegaron al centro de Indianápolis, 60 días de peregrinación, 1,000 lugares visitados,
6,500 millas recorridas y más de 250,000 personas que participaron.
Al llegar esta Procesión Eucarística a Indianápolis comenzó el 10º Congreso Nacional
Eucarístico del 17 al 21 de Julio de 2024. El cual reunió a más de 60,000 católicos en persona
de todo el país, y muchísimos más a través de los medios de comunicación y redes sociales.
Estuvieron presentes cientos de sacerdotes, religiosos y religiosas de diferentes
congregaciones, muchas familias incluyendo a niños, bebes y jóvenes, adultos y personas de la
tercera edad. Todos unidos para adorar a Jesucristo Eucaristía. Hubo Adoración al Santísimo
todas las noches en el estadio de Lucas Oil. Al comenzar la Adoración al Santísimo se
apagaban todas las luces del estadio para iluminar a Jesucristo en la Eucaristía, hubo
momentos de silencio total en el estadio, otros de cantos de alabanzas, oraciones dirigidas por
algunos religiosos que fueron de gran transformación y sanación para muchos de los
presentes. Fueron momentos en los que se vivió la presencia real de Jesucristo entre nosotros.
Jesucristo está presente de manera real en la Eucaristía. Su cuerpo, su sangre, su
divinidad y su alma están ahí presentes. Todo Él presente para entregarse a nosotros
por amor.
En cada Misa cuando escuchamos al Sacerdote repetir las palabras de Jesús “Tomad y comed
todos de él, porque este es mi cuerpo que será entregado por vosotros” y ”Tomad y bebed
todos de él, porque este es el cáliz de mi sangre, sangre de la alianza nueva y eterna que será derramada por vosotros y por muchos para el perdón de los pecados. Haced esto en memoria
mía”. En ese momento se transforman el pan y el vino en el cuerpo y la sangre de Jesus. Es el
gran milagro de la Eucaristía, en el que se quiso quedar con nosotros Nuestro señor Jesucristo.
Al mismo tiempo durante esos 5 días de Congreso hubo Adoración Perpetua al Santísimo
Sacramento en la Parroquia de San Juan Evangelista, frente al Centro de Convenciones. 1
¡Fue maravilloso ver como estaba totalmente llena! Había que esperar a que algunas personas
salieran, para poder entrar ahí a adorar a Nuestro Señor.
Todos los días se celebraron varias Misas en el Congreso. Había Misa en inglés, español y
especial para Jóvenes; en el Rito Romano que es el que la mayoría conocemos, así como en el
Rito en Latín de acuerdo al Misal de 1962, Rito Bizantino y Rito Oriental. Fue hermoso ver
como la Iglesia es: Una, Santa, católica y Apostólica, enriquecida por la tradición milenaria de
nuestra fe.
En la Misa de clausura tuvimos la bendición de que la concelebraron mas de 2,000 Sacerdotes.
Estuvo presente la Orquesta Sinfónica de Indianápolis y un gran coro de personas para hacer
los cantos de la Misa. Fue un momento muy especial al estar miles de fieles celebrando
nuestra unión en la fe. Y es que en cada Misa Jesucristo se entrega a Dios Padre como el
Cordero Pascual, para el perdón de los pecados de los hombres. En el momento en que el
Sacerdote levanta el cuerpo de Cristo y dice: “Por Cristo, con El y en El a ti Dios Padre
Omnipotente todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos” vivimos el momento más
importante de la Sagrada Misa, pues es la entrega de Cristo al Padre, Cristo es el cordero que
se entrega al Padre para el perdón de nuestros pecados. Cristo es el puente de unión que lleva
a los hombres a Dios Padre. Cristo es el Cordero de Dios que quita el Pecado del Mundo.
Todo esto nos invita a los católicos a reavivar nuestra fe, a valorar el gran regalo de Cristo en la
Eucaristía y a buscar acercarnos a el en la Santa Misa, estar preparados para recibirlo en la
Eucaristía, confesarnos siempre que tengamos un pecado mortal y por lo menos una vez al
año, buscar momentos de ir a una Hora Eucarística y Adorar al Santísimo.
La Eucaristía no es un símbolo, es la presencia real de Dios en su cuerpo, sangre, divinidad y
alma, entregada para el perdón de nuestros pecados, para estar con nosotros cada día de
nuestra vida y llevarnos a gozar del cielo en la Vida Eterna.












