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Por Tu Matrimonio

Tag Archives: Matrimonio

Bailando el vals de mi boda con mis abuelos

¡Hola!  Me presento. Soy Ana Isabel Pérez y tengo 25 años de edad.

En la planeación de mi boda reciente este pasado mes de mayo, entre mis deseos más profundos fue el de bailar el vals (waltz) con mis abuelitos, Christa, Julio y Roberto.

La relación con cada uno de ellos fue alimentada desde que lo recuerdo, pues cada uno me dio tiempo de calidad.  Recuerdo a mi abuelito Julio contándome chistes, siempre visitándonos y sus sabias pláticas y consejos, así como sus cantos con la guitarra.  Mi abuelita Christa una persona muy altruista y gran ejemplo siempre me invitó a acompañarla a visitar a los niños enfermos en el hospital infantil, así como muchos centros y asociaciones no lucrativas, que necesitaran de nuestra presencia.  Con mi abuelito Roberto nos quitábamos los zapatos, se interesaba y preguntaba de lo que pasaba en mi vida.

Así que, cuando llegó un momento de transición en mi vida, como era casarme, quise que ellos fueran parte importante, y corresponderles por todo lo que ellos me han dado, dándoles un momento de calidad dentro de mi celebración, un espacio con ellos, y la fuerza de su bendición y compañía.

El momento sobrepasó lo que yo había imaginado. Créanme que no hay palabras para explicarlo.  Sobre todo, cuando los cuatro nos abrazamos y terminamos bailando juntos.  Se sentía la presencia de Dios que nos sorprende a través de mis abuelos. Dios bailaba entre nosotros, y en ello el saber sentir y gustar el momento intensamente.

 

 

¿Ana Isabel qué les dirías a todos los que están leyendo este articulo?

  • Buscarlos siempre, tomarlos en cuenta, algunos están solos y necesitan compañía y escucha.
  • Acompáñenlos, platíquenles y regrésenles un poquito de lo que ellos nos dieron.
  • Marcarles por FaceTime.
  • Visítenlos si les es posible
  • Escuchar sus sabios consejos y sus historias, pregúntenles sobre sus vidas, pues cada una contiene la historia de tu árbol genealógico.
  • Preguntarles cómo lo hacían ellos.

 

 

Proceso de Convalidación Matrimonial

¿CÓMO PODEMOS CASARNOS POR LA IGLESIA CATÓLICA?

Consulten el artículo Detalles Prácticos para ver: Principales pasos para la Preparación del Matrimonio, Documentos y requisitos, Para que el matrimonio eclesial sea válido a nivel Civil, Exámenes Médicos Prenupciales y Presupuesto para la Boda.

Somos una pareja de novios y nos queremos casar, ¿qué debemos hacer?

Ya vivimos juntos en unión libre, y nos queremos casar, ¿qué debemos hacer?

Ya nos casamos por lo civil, ¿cómo podemos recibir la bendición de la Iglesia para nuestro matrimonio?

  • ¡Felicidades! La Iglesia Católica les ofrece el proceso de convalidación que les ayudará a obtener el Sacramento del Matrimonio. A continuación, se explica el proceso. Otros artículos que los podrían ayudar son: ¿Por qué casarse?, El Compromiso.
La convalidación es el proceso de casarse por la Iglesia Católica cuando ya se casaron, pero no fue un matrimonio válido en la Iglesia. Un ejemplo común es cuando uno o dos católicos bautizados se casaron solamente por lo civil. El proceso de convalidación matrimonial es un proceso que les ayudará a convalidar su unión y recibir el Sacramento del Matrimonio por la Iglesia Católica. No es simplemente una "bendición" de una unión existente. En los ojos de la Iglesia es el comienzo del matrimonio. Requiere que se realice una nueva alianza de consentimiento libre.
El Código de Derecho Canónico de la Iglesia normalmente requiere que los católicos romanos bautizados se casen ante un sacerdote o diácono dentro de una Iglesia Católica. A menos que hayan recibido una “dispensa de la forma canónica”, los católicos que intercambian sus votos en presencia de ministros de otras tradiciones religiosas o funcionarios civiles no se consideran válidamente casados en la Iglesia Católica. Por lo cual, la Iglesia Católica les exhorta e invita a darle un nuevo sentido a sus vidas al aceptar la vocación del sacramento del matrimonio.
Tengan en cuenta que la forma canónica de matrimonio se requiere solo cuando el matrimonio involucra al menos una persona católica. Si su matrimonio se formó entre dos no católicos y, en consecuencia, se celebró fuera de una ceremonia católica, no necesitan buscar la convalidación, incluso cuando una o ambas personas estén ingresando a la Iglesia. El matrimonio se considera válido ya que el formulario era apropiado para su estado en ese momento.
Al igual que con la preparación del matrimonio, algunos de los detalles ceremoniales dependerán de la pareja individual. Pero una convalidación es una verdadera celebración del matrimonio, por lo tanto, sigue el Ritual del Matrimonio de la Iglesia Católica. Ya sea que el rito se lleve a cabo dentro o fuera de la Misa, incluye una Liturgia de la Palabra (lectura de las Escrituras y homilía), Oraciones de los Fieles, el Rito del Matrimonio, Padre Nuestro, Bendición Nupcial y Bendición Final y Despedida. Las convalidaciones suelen ser mucho más sencillas que otras bodas en cuanto a los demás detalles ceremoniales (número de asistentes, vestimenta, música, etc.), pero debe haber al menos dos testigos además del sacerdote o diácono.
  1. Contacten a su parroquia local y hagan una cita con su párroco o su delegado para discutir situación y determinar qué se debe hacer.
  2. Obtengan una copia reciente del certificado de bautismo católico para ambos. Haga esa solicitud a la parroquia donde cada persona fue bautizada. Si la parroquia ya no existe o los registros de bautismo no están disponibles, comuníquese con la oficina de la Cancillería de esa diócesis católica para obtener ayuda.
  3. Comiencen a recopilar toda la documentación necesaria para la investigación prenupcial.
  4. Participen en sesiones formativas con una pareja de mentores, sacerdote o diácono en la parroquia para prepararlos para el matrimonio sacramental; tomen una clase de planificación familiar natural (Buscar una clase local).
  5. Si hay un matrimonio católico anterior para cualquiera de las partes, busque una declaración de nulidad de la Iglesia siguiendo las recomendaciones de su párroco o delegado.
  6. Como parte de sus sesiones formativas, se le puede pedir que complete un inventario pre matrimonial para identificar las fortalezas y áreas de crecimiento en la relación.
  7. Si están casados civilmente por dos años o menos, se recomienda asistir a un programa parroquial o diocesano de preparación para el matrimonio. Cada diócesis tiene normas distintas sobre esto. Si se ha casado anteriormente, hay que platicar con el sacerdote o su delegado las opciones de preparación especializada.
  8. Si están casados civilmente o viven en unión libre por más de dos años, es muy recomendable que asistan a un fin de semana o evento de enriquecimiento matrimonial. Cada diócesis tiene normas distintas sobre esto.
  9. Determinen la fecha y el tipo de ceremonia más adecuado. Para dos católicos, se sugiere una Misa nupcial para que la primera comida compartida por los novios sea la Eucaristía, fuente y cumbre de nuestra fe. Planifiquen una reunión o fiesta familiar en seguida del servicio litúrgico para celebrar el matrimonio por parte de la Iglesia.
  10. Celebren el Sacramento de la Reconciliación y participen activamente en su comunidad parroquial.
Si existe un matrimonio católico anterior para cualquiera de los dos cónyuges, es necesario que la Iglesia Católica haya emitido una declaración de nulidad (también llamada anulación) del matrimonio anterior o que el cónyuge de la unión anterior haya fallecido para así poder casarse por la Iglesia.

Nota: Este texto es una descripción básica del proceso de convalidación matrimonial. Es basado en el contexto de los Estados Unidos. Debido a que la situación de cada pareja es única y el proceso puede variar de una parroquia a otra, de una diócesis a otra y de un país a otro, las personas interesadas en casarse en la Iglesia Católica, obtener una convalidación matrimonial y/o una declaración de nulidad deben hablar primero con su párroco para obtener orientación personal y específica.

Año de la “Familia Amoris Laetitia”

El 19 de marzo de 2021, la Iglesia celebra el quinto aniversario de la publicación de la exhortación apostólica del Papa Francisco Amoris Laetitia, sobre la belleza y la alegría del amor familiar.

El mismo día el Papa Francisco inaugura el Año “Familia Amoris Laetitia“, que terminará
el 26 de junio de 2022 con ocasión
del X Encuentro Mundial de las Familias
en Roma con el Santo Padre.

Para obtener más información sobre el Año de la “Familia Amoris Laetitia o leer el texto completo de Amoris Laetitia, visite el sitio web del Vaticano.

 

Por Tu Matrimonio seguirá publicando recursos durante todo el año para ayudar a las parejas y familias a celebrar el Año de la Familia.

 

“Santa Familia de Nazaret, haz tomar conciencia a todos del carácter sagrado e inviolable de la familia, de su belleza en el proyecto de Dios”. (Amoris Laetitia, 325)

De la USCCB

 

Del Vaticano

 

Esposos y Padres como San José

Por José Juan Valdez, MA.

Hola ¿qué tal? Me dirijo a todos los esposos y padres que siguen esta página web y sus excelentes contenidos. En esta ocasión es para compartirles sobre mi devoción a San José, esposo de la Virgen María y padre adoptivo de Jesús. El Papa Francisco tuvo a bien llamar a toda la Iglesia el pasado 8 de diciembre a dedicar, celebrar y reflexionar la vida de San José a propósito del 150 Aniversario de que el Beato Pio IX lo declarara como patrono de la Iglesia Católica.

Tengo que confesarles que esta noticia me llenó de alegría como devoto de un santo tan impresionante como lo es San José. ¿Cómo nació mi devoción? Comienzo haciendo una confesión de la que inicialmente no me siento orgulloso. El nombre que me dieron mis padres es José Juan y bueno para serles honestos no me gustó por un tiempo (debió ser cuando tenía entre 10-13 años), porque, para empezar, al menos del pueblo del que soy originario, Romita, Guanajuato, México, estos son los dos nombres más comunes. Solía pensar y decir que la mitad de mi pueblo se llamaban JOSÉ y la otra mitad JUAN. Así que, tenía la impresión de que en realidad mis padres no se habían complicado en absoluto y tomando estos dos, los pusieron juntos y listo… no me gustaba por lo común.

A los 15 años ingresé al seminario. Quería ser sacerdote y fue ahí donde me di cuenta de la importancia de nuestro(s) nombre(s) y como en la vida cristiana, el nombre a menudo representa al santo del día en que naciste. Y, además, representa al amparo y cuidado del nombre del santo que recibes, o si no coincide con la fecha, pues se escoge el nombre en honor y consagración al santo al que quedas encomendado. JOSÉ JUAN: San José (19 de marzo) y San Juan Bautista (24 de junio) ¡qué bendición más grande había heredado de mis padres! Tremendos pilares en el cielo interceden por mí. Desde este descubrimiento me siento muy honrado del nombre que llevo, sin mencionar que el primer nombre de mi papá (que en paz descanse) a quien tanto quiero, extraño y admiro, es José también. Desde aquel entonces, en los inicios de mi formación en el seminario, comenzó mi devoción al señor San José y al Precursor de nuestro Señor Jesucristo, San Juan Bautista.

Con el llamado a celebrar al señor San José durante todo este año desde el 8 de diciembre del 2020, el Papa Francisco tuvo a bien escribir una Carta Apostólica Patris Corde (Con Corazón de Padre) en la que nos invita a voltear a ver las virtudes del padre de Jesús y esposo de María. Les recomiendo como lectura espiritual leer cada una de las siete cualidades que nos presenta en el documento y preguntarnos cómo puedo yo como esposo y/o como padre imitar o vivir estas las virtudes san José.

Estuve 11 años en el seminario: 7 en México y 4 en Estados Unidos. Casi terminaba mis estudios eclesiásticos cuando tuve una crisis vocacional. Surgió después de haber participado en las nupcias de mi hermano mayor Sabino, a quien admiro y quiero mucho, con quien es su esposa, María Graciela. Como dicen en México, “me movió el tapete”. Pero bastaron algunos meses para que se me pasara de alguna manera y me volviera a enfocar en mi preparación hacia el orden sacerdotal. Un año antes de tomar la decisión de suspender mi preparación, mi hermano mayor y su esposa tuvieron a su primogénito, Jesús “Chuy”. Al ver la ternura con la que mi hermano miraba y cargaba a su hijo y la felicidad que proyectaba, fue la estocada final a mi crisis vocacional. A partir de ese momento en mi oración le decía a Dios que Él sabía que yo quería entregar mi vida, que yo quería servirle en su pueblo, pero que no sabía si iba a ser capaz de hacerlo sin eso que tenía mi hermano mayor: UNA FAMILIA.

Fue muy duro, muy difícil, porque no fue que me desencanté del anhelo de ser sacerdote, la cuestión es que quería tener una familia como la de mi hermano. Después de un año de darle vueltas y cuando me acercaba a la recta final de mi vida en el seminario, decidí que no podía continuar. Decidí que le serviría a Dios el resto de mi vida pero que quería hacerlo desde el seno de una familia. Decidí no ser sacerdote, sino esposo y papá, y luchando cada día por ser el mejor, alcanzar la santidad a la que todos hemos sido llamados. La figura de San José tomó entonces más fuerza en mi vida y mi devoción se acrecentó.

 

Ahora tengo 15 años de casado con mi esposa Alba Iris, casi ya 16. Dios en su misericordia y su providencia nos ha concedido la dicha de tener 3 hijos (1 niña y 2 niños).  Dios nos ha bendecido de manera impresionante, ha caminado con nosotros a cada instante. Pero ha habido momentos difíciles en el trayecto, momentos que por nuestras limitaciones y algunas circunstancias externas la tormenta ha dado fuerte contra nuestra casa y ha amenazado con destruirla. En esos momentos, en los más difíciles me he vuelto a Dios y de manera particular también he volteado a ver a San José y he implorado su intercesión. San José se mantuvo fiel a su llamado de ser esposo y padre, de cuidar, defender, custodiar, educar, pero sobre todo amar a los que Dios puso bajo su encargo. Le pedía que intercediera por mí y he sentido su respuesta.

¿A qué les invito, una vez más, a los que son esposos y padres, a los que Dios les ha confiado este don y esta responsabilidad? A que acudamos a San José de dos maneras:

  1. Imitando sus virtudes de, con valentía y desde la humildad, decirle sí al llamado de Dios. Y luego vivirlo desde el silencio en fidelidad profunda, protegiendo a su familia. Hoy ante tantas ideologías y distorsiones, ante tantas situaciones contrarias a la familia y la estabilidad de esta, que sepamos como San José custodiar y cuidar a nuestra esposa e hijos.  Que en las responsabilidades sencillas y que a menudo pasan desapercibidas de cada día sepamos ser como San José. Y que, por nuestra entrega y nuestro ejemplo, nuestros hijos vayan “creciendo en sabiduría y en gracia delante de Dios y de los hombres” (Lc 2, 52).
  2. Cuando la tormenta llegue, la dificultad, la debilidad, el desánimo o cualquier cosa que se interponga y quiera destruir lo que Dios ha ido levantando con nosotros, cuando los recursos humanos y las fuerzas no alcancen, voltear a ver a San José y pedirle por su intercesión que Dios nos conceda lo que necesitamos.

Tengo claro que cuando salí del seminario, mi camino hacia la santidad había cambiado. Ahora sería a través de ser el mejor esposo y papá, a ejemplo de San José. Pido a Dios que nos conceda vivir nuestro llamado como San José para un día llegar al cielo y que como lo hizo con él, nos diga: “siervo bueno y fiel, entra en el gozo de tu Señor” (Cf. Mt. 24, 14-30).

Concluyo este compartir/reflexión con la oración de la Carta Apostólica Patris Corde para que así sea con nosotros también, que sepamos ser como San José, reflejo “sombra” del Amor del Padre a los que Él nos ha confiado:

Salve, custodio del redentor y esposo de la Virgen María.

A ti, Dios, confió a su Hijo, en ti María depositó su confianza, contigo Cristo se forjó como hombre.

Oh, bienaventurado José, muéstrate padre también a nosotros y guíanos en el camino de la vida.

Concédenos la gracia, misericordia y valentía, y defiéndenos de todo mal. Amen.

~ Papa Francisco, Patris Corde, 2020

 

José Juan Valdez es autor de varios libros, junto con su esposa Alba Iris son los fundadores y directores de diferentes esfuerzos de evangelización y formación, tales como: Ministerio Nazareth de Sanación y Desarrollo Integral de las Familias; Familia Hispana Magazine una revista de formación y valores para las familias hispanas en USA; y Paulus Media una plataforma con recursos para la Evangelización y la Formación en la Fe.

Guías de Reflexión: San José, Hombre de Familia

Los miércoles son tradicionalmente dedicados a San José.  Los invitamos a reflexionar en pareja o en familia cada miércoles sobre una de las cinco angustias de San José. 

Para descargar el paquete completo de las reflexiones sobre las 5 angustias de San José, haga clic aquí: San José Hombre de Familia-Reflexiones Completas.

 

Estructura para cada semana:

 

Primera Angustia

Segunda Angustia

Tercera Angustia

Cuarta Angustia

Quinta Angustia

 

Para aprender más sobre el Año de San José y cómo celebrarlo en su hogar, visite: portumatrimonio.org/sanjose

Cómo celebrar el Año de San José en su hogar

Queridas Parejas y Familias en Cristo,

Del 8 de diciembre de 2020 al 8 de diciembre de 2021, el Papa Francisco ha proclamado el Año de San José en su Carta Apostólica Patris corde (“Corazón de Padre”), en donde describe a San José como un padre amado, un padre en la ternura, un padre en la obediencia, un padre en la acogida, un padre de la valentía creativa, un padre trabajador y un padre en la sombra. En síntesis, un santo que es cabeza de la Sagrada Familia de Nazaret y será aliado perfecto de todas las parejas y familias, especialmente en el año declarado también por el Papa Francisco como el Año de la Familia, un año de reflexión sobre su exhortación apostólica “Amoris Laetitia” (19 de marzo de 2021 – 26 de junio de 2022).

Con motivo de tan especial acontecimiento, deseamos acompañar a todas las parejas y familias a descubrir y conocer mejor la figura de San José, un hombre que en el silencio y lejos del protagonismo ama sin medida, protege con su propia vida y con su valiente “fiat” nos enseña a hacer la voluntad de Dios Padre.

Para más información sobre el Año de San José y cómo Por Tu Matrimonio los quiere apoyar este año visite este artículo.

A continuación, una lista de diversos recursos que esperamos utilice en pareja y con su familia durante este Año de San José.

Aviso: En https://portumatrimonio.org, los enlaces a otros sitios web se proporcionan únicamente para la conveniencia del usuario. USCCB no asume ninguna responsabilidad por estos sitios web, su contenido o sus organizaciones patrocinadoras.

 

DON DE INDULGENCIAS ESPECIALES CON OCASIÓN DEL AÑO DE SAN JOSÉ

De acuerdo con el decreto de la Penitenciaría Apostólica, “Todos los fieles tendrán así la oportunidad de comprometerse, con oraciones y buenas obras, para obtener, con la ayuda de San José, cabeza de la celestial Familia de Nazaret, consuelo y alivio de las graves tribulaciones humanas y sociales que afligen al mundo contemporáneo”.

Pasos a seguir para obtener una Indulgencia Plenaria

 

EJEMPLO DE INTERCESIONES GENERALES POR EL AÑO DE SAN JOSÉ

Aquí encontrará un documento en formato PDF desarrollado por la Diócesis de Davenport, con una lista de intercesiones que se pueden utilizar durante el mes sugerido y adaptarse a su ubicación personal.

Intercesiones Generales Mes por Mes

 

¿QUIERE CONSAGRARSE A SAN JOSÉ?

Existen varios escritos de consagración a San José. Este es uno de ellos escrito por el Padre Guillermo Serra, L.C. Esta consagración se lleva a cabo durante 33 días.

Consagración a San José

Consagrarte a San José precisamente en el Año de la Familia puede ser una inversión sin igual para usted y su familia. Lea en este artículo de Aleteia por qué la consagración a San José podría cambiarte la vida.

En este artículo de AciPrensa podrá encontrar una oración de consagración a San José.

Además, en esta página podrá encontrar una oración corta para consagrarse a San José diariamente. Inténtelo con su esposo/a e hijos.

 

ORACIONES A SAN JOSÉ

En este enlace, San José, podrá encontrar oraciones con ocasión al Año de San José tales como letanías a San José que puede rezar al final del rosario, una oración escrita por el Papa León XIII, una oración para el día del papá que este año se celebrará el 20 de junio, entre otras. Le invitamos a rezarla con su familia.

 

ORACIÓN A SAN JOSÉ ESCRITA POR EL PAPA FRANCISCO

Al final de su carta apostólica, Patris corde, el santo Papa Francisco dedica una corta oración a San José que puede rezar con su familia cada día.

Oración a San José

 

DEVOCIÓN DE LOS SIETE DOMINGOS

La Devoción de los Siete Domingos es una antigua tradición de la Iglesia en preparación de la fiesta de San José, el 19 de marzo. La devoción comienza el séptimo domingo antes del 19 de marzo y honra las siete gozos y siete dolores que San José experimentó como esposo de la Madre de Dios, fiel guardián de Cristo y cabeza de la sagrada familia. La devoción es una oportunidad de oración para “ayudarnos a descubrir lo que Dios nos dice a través de la vida sencilla del esposo de María” (San Josemaría Escrivá; Es Cristo que pasa, nº 39). De acuerdo a National Catholic Register, esta devoción de los siete domingos se desarrolló alrededor del siglo XVI después de que San José se apareciera a un par de frailes que estaban a bordo de un barco que se hundió.

Le invitamos a conocer cuáles son los siete gozos y siete dolores de San José al practicar esta devoción con su familia: Los siete domingos de San José

 

 

DEVOCIÓN A SAN JOSÉ DORMIDO

Existe una devoción poco conocida a San José dormido que el Papa Francisco califica como una de sus favoritas. Conozca más sobre esta bella devoción y sus orígenes. Puede ponerla en práctica con su familia e incluso inventar una divertida forma para realizarla con sus hijos.

San José Dormido

 

RETIRO ESPIRIUAL

Viva desde su casa un retiro espiritual dedicado a San José. Con este retiro podrá adentrarse en las escrituras y conocer más sobre San José. Puede hacer las reflexiones a su propio ritmo. Le recomendamos utilizar este formato de retiro con la Lectio Divina (descubra qué es la Lectio Divina explicada en un video aquí Lectio Divina) para que pueda verdaderamente reflexionar sobre este admirable santo, Patrono de la Iglesia Católica.

 

HIMNOS A SAN JOSÉ

Conozca y escuche algunos bellos himnos y canciones a San José que le ayudarán a enamorarse aún más de este extraordinario santo, esposo castísimo de la Virgen María.

Himno a San José

Canción a San José

San José carpintero

Glorioso San José

Cuídanos San José

Himno #2 a San José

San José, silencios

Oblatos a San José

Besos de San José

Déjame en tus brazos

Tu eres un nuevo José

Mañanitas a San José

 

CORONILLA A SAN JOSÉ

Durante este año dedicado a San José, aprenda a rezar la Coronilla a San José en familia.

Coronilla a San José

 

NOVENA A SAN JOSÉ

San José, que cuidó fielmente los inicios de los misterios de la salvación humana en la vida de Cristo, cuida fielmente de nosotros mientras estos misterios se perpetúan en nuestros corazones, hogares y comunidades.

La USCCB ha compuesto esta novena para ser rezada anualmente del 10 al 18 de marzo, los nueve días que preceden a la Solemnidad de San José el 19 de marzo. La novena también puede adaptarse para su uso en otros momentos del año, especialmente en las fiestas en las que se celebra San José y en las ocasiones en las que los fieles solicitan su intercesión.

Si no lo ha hecho anteriormente, este año podría comenzar una nueva tradición y rezar esta bella novena a San José.

Novena escrita por la USCCB

Aquí tiene también otras opciones:

Novena a San José

Novena en honor a San José (Diócesis de Jefferson City)

 

OTROS RECURSOS – DOCUMENTOS OFICIALES DE LA IGLESIA

  • El Papa Pío IX declara a San José Patrono de la Iglesia Universal – 8 de diciembre de 1870 – Quemadmodum Deus
  • Encíclica del Papa León XIII sobre la devoción a San José – 15 de agosto de 1889 – Quamquam Pluries
  • San José es nombrado Patrón del Concilio Vaticano II – 19 de marzo de 1961 – Le Voci
  • Exhortación apostólica en San José de Juan Pablo II – 24 de noviembre de 2013 – Redemptoris Custos
  • El Papa Benedicto XVI considera la importancia de la persona de San José – 19 de marzo de 2006 – Angelus
  • El Papa Francisco inserta el nombre de José en las Plegarias Eucarísticas II, III y IV – d 1 de mayo de 2013 – Paternas vice

 

ACTIVIDADES PARA NIÑOS – PARA TODA LA FAMILIA

La transmisión de la fe en los niños comienza en casa. Le invitamos a desarrollar estas actividades (manualidades) con sus hijos.

Las siguientes actividades se recomiendan para niños en prescolar – primaria.

Manualidades para San José

Recetas de comida

¿A que niño no le gusta dibujar y colorear? Puede realizar esta actividad con sus niños más pequeños en casa.

Dibujos para colorear y aprender de la vida de San José

Las siguientes actividades se recomiendan para niños en secundaria.

30 visitas con el Silencioso José

Las siguientes actividades se recomiendan para los niños de todas las edades (realizar la actividad en familia).

Crear un altar en honor a San José: Cómo hacer un altar en casa, Haz un altar el día de San José (#6 en la lista)

12 maneras de honrar a San José en marzo (también se pueden realizar durante todo el año en familia.)

Maryknoll tiene un Ministerio Hispano llamado Discípulos Misioneros y han creado unas increíbles “Guías para Familias en Misión” para vivir esta Cuaresma y aprender más sobre San José. Existen varias opciones para usar estas “guías para las Familias en Misión”, pero primero deberá completar un formulario para acceder a su recurso – Maryknoll – Guías de reflexión sobre San José

Si le es posible, imprima estas tarjetas sobre la vida de San José y repáselas con su familia durante el mes de marzo – Tarjetas sobre la vida de San José

 

ARTİCULOS SOBRE LA VIDA DE SAN JOSÉ

Se dice comúnmente que nadie puede amar lo que no conoce. Es por eso, que este año le invitamos a adentrarse más en el misterio de la figura de San José, ¡le prometemos que se va a enamorar de él!

¿Era San José un anciano o un esposo sin vigor?

Mira cómo ha aumentado la devoción a San José en los últimos siglos

12 motivos para confiar nuestras suplicas a San José

Antigua oración a San José conocida por no fallar nunca

 

CONGREGACIONES RELIGIOSAS EN HONOR A SAN JOSÉ

Siervas de San José – Siervas de San José

 

LIBROS

Si le gusta leer, este es un año muy especial para profundizar más acerca de la vida de San José. Aquí le dejamos algunas ideas de títulos que puede adquirir:

Los silencios de San José – Consígalo aquí

Consagración a San José – Consígalo en EWTN

La sombre del Padre – Consígalo aquí

Descubriendo a San José – Consígalo aquí

José, esposo de María – Consígalo aquí

Dolores y Gozos de San José – Consígalo aquí

Yo también vivía en esa casa – Consígalo aquí

La devoción de San José – Consígalo aquí

 

Fuente: Esta lista fue elaborada por Verónica López Salgado

Celebremos el Año de San José

La Iglesia Universal está celebrando el Año de San José desde el 8 de diciembre de 2020 hasta el 8 de diciembre de 2021.

El mes de marzo tradicionalmente se dedica a San José.  San José es un perfecto modelo y santo patrono para las parejas y las familias. Por lo tanto, Por Tu Matrimonio va a compartir sobre San José durante todo el mes.  Síganos en Facebook o en Twitter e inscríbase al boletín electrónico para no perder lo que viene.

“El beato Pío IX lo declaró ‘Patrono de la Iglesia Católica’, el venerable Pío XII lo presentó como ‘Patrono de los trabajadores’ y san Juan Pablo II como ‘Custodio del Redentor’. El pueblo lo invoca como ‘Patrono de la buena muerte’” (Papa Francisco, Patris Corde, 2020).

¿Qué es al Año de San José?

El 8 de diciembre de 2020, el Papa Francisco declaró que la Iglesia celebrará el Año de San José. El Año de San José comenzó el 8 de diciembre de 2020 y terminará el 8 de diciembre de 2021. Es un acontecimiento histórico para la Iglesia porque es la primera vez que se celebra un Año de San José.

El Año de la Familia Amoris Laetitia también empieza en marzo. ¿Como se conectan?

En el 5º Aniversario, el 19 de marzo de 2021, de la publicación de la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia sobre la belleza y la alegría del amor familiar, el Papa Francisco inaugurará el Año “Familia Amoris Laetitia” que concluirá el 26 de junio de 2022 en el 10º Encuentro Mundial de las Familias en Roma.

Este año dedicado a la familia se celebra en simultánea con el Año de San José.  El Papa Francisco dijo, “Encomendamos este camino con las familias de todo el mundo a la Sagrada Familia de Nazaret, en particular a San José, esposo y padre solícito” (Ángelus, 27 de diciembre de 2020).

¿Por qué el Papa Francisco escogió celebrar a San José?

El año 2020 marcó el 150 aniversario de la declaración de San José como Patrono de la Iglesia Universal el 8 de diciembre de 1870.

En su Carta Apostólica Patris Corde (Con corazón de padre) publicada el 8 de diciembre de 2020, el Papa Francisco dijo, “después de María, Madre de Dios, ningún santo ocupa tanto espacio en el Magisterio pontificio como José, su esposo”, pero que muchas veces pasa desapercibido. La pandemia nos ha mostrado que “nuestras vidas están tejidas y sostenidas por persona comunes – corrientemente olvidadas”.

“Todos pueden encontrar en san José —el hombre que pasa desapercibido, el hombre de la presencia diaria, discreta y oculta— un intercesor, un apoyo y una guía en tiempos de dificultad. San José nos recuerda que todos los que están aparentemente ocultos o en ‘segunda línea’ tienen un protagonismo sin igual en la historia de la salvación. A todos ellos va dirigida una palabra de reconocimiento y de gratitud”. (Papa Francisco, Patris Corde, 2020)

¿Cómo podemos celebrar el Año de San José como pareja o como familia?

    • Visite nuestra página de ideas para celebrar el Año de San José en su hogar. Es una lista de enlaces a las oraciones y devociones tradicionales a San José y otras actividades que pueden hacer en pareja o en familia para honrar a San José a través del año.
    • Cada miércoles de marzo vamos a compartir una reflexión para ayudarlos a contemplar las angustias de San José y el ejemplo que nos da. Visite nuestra página en Facebook o en Twitter para ver las reflexiones. También se puede descargar el paquete completo de las reflexiones aquí.
    • Se invita a los hombres a leer el artículo Esposos y Padres como San José por José Juan Valdez.
    • También hay la oportunidad de recibir indulgencias especiales durante el Año de San José. A continuación, se explica qué es una indulgencia y cómo recibirlas en este año especial.

¿Qué son las indulgencias?

La indulgencia es una forma que Dios, en Su misericordia, ha dado a la Iglesia para que seamos libres del castigo temporal por los pecados. El Catecismo de la Iglesia Católica dice:

La indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados en cuanto a la culpa… es parcial o plenaria según libere de la pena temporal debida por los pecados en parte o totalmente. Todo fiel puede lucrar para sí mismo o aplicar por los difuntos (CIC, 1471).

Requisitos para obtener una indulgencia

El fiel, convenientemente preparado, en ciertas y determinadas condiciones, con la ayuda de la Iglesia, que, como administradora de la redención, dispensa y aplica con plena autoridad el tesoro de los méritos de Cristo y de los santos. (Indulgentiarum doctrina, “Constitución Apostólica sobre la Revisión de las Indulgencias”, Norma 1).

Requisitos para obtener una indulgencia plenaria (ID, N7):

    • Ejecución de la obra enriquecida con la indulgencia
    • La confesión sacramental
    • La comunión eucarística
    • La oración por las intenciones del Romano Pontífice
      • Rezar un Padre Nuestro y Ave María será suficiente (ID, N10)
    • Que se excluya todo afecto al pecado, incluso venial

Las indulgencias no son remedios mágicos que se obtienen simplemente marcando casillas. En el amor infinito de Dios por nosotros, Él siempre se preocupa por el estado de nuestra alma y desea sobre todo la verdadera conversión del corazón. Por lo tanto, es importante que en todo lo que hagamos estemos luchando por un amor más perfecto a Dios y al prójimo, en lugar de actuar por temor al castigo. Es por eso que la Indulgentiarum doctrina dice con razón que el fiel debe estar “convenientemente preparado” (ID, N1). Sin embargo, Dios sabe que somos imperfectos y debemos confiar en que Dios bendice nuestros sinceros esfuerzos por crecer en santidad a través de nuestras oraciones y obras de caridad. Por lo tanto, cuando no cumplimos perfectamente con las condiciones anteriores para obtener una indulgencia plenaria, especialmente el estar libres de todo afecto al pecado, se puede conceder una indulgencia parcial (ID, N7).

¿Cómo podemos recibir indulgencias especiales en este Año de San José?

Indulgencias Plenarias:

    • Meditar por lo menos 30 minutos la oración del Padre Nuestro
    • Participar en un retiro espiritual de al menos un día que incluya una meditación sobre San José
    • Realizar una obra de misericordia corporal o espiritual
    • Rezar el Santo Rosario en las familias y entre los novios
    • Confiar diariamente su trabajo a la protección de San José
    • Invocar la intercesión de San José para que los que buscan trabajo lo encuentren
    • Rezar la Letanía de San José o alguna otra oración a San José en favor de la Iglesia perseguida y para el alivio de todos los cristianos que sufren toda forma de persecución
    • Rezar cualquier oración o acto de piedad legítimamente aprobado en honor de San José, por ejemplo “A ti, bienaventurado San José”, especialmente el 19 de marzo y el 1 de mayo, fiesta de la Sagrada Familia de Jesús, María y José, el domingo de San José (según la tradición bizantina), el 19 de cada mes y cada miércoles, día dedicado a la memoria del Santo según la tradición latina.

Nota especial: En el actual contexto de emergencia sanitaria, el don de la indulgencia plenaria se extiende particularmente a los ancianos, los enfermos, los moribundos y todos aquellos que por razones legítimas no pueden salir de su casa, los cuales, con el ánimo desprendido de cualquier pecado y con la intención de cumplir, tan pronto como sea posible, las tres condiciones habituales, en su propia casa o dondequiera que el impedimento les retenga, recen un acto de piedad en honor de San José, consuelo de los enfermos y patrono de la buena muerte, ofreciendo con confianza a Dios los dolores y las dificultades de su vida.

Fuente: La sección sobre las indulgencias fue escrita por la Oficina de Culta de la Diócesis de Owensboro

Celebre la Semana Nacional del Matrimonio 2021

¡Este 7 al 14 de febrero de 2021, celebraremos la Semana Nacional del Matrimonio! Esta celebración anual es una gran oportunidad para que todos reflexionen sobre el regalo que es el matrimonio para nuestra Iglesia y nuestro país, así como una oportunidad para que las parejas revivan y crezcan sus propios matrimonios.

Este año nuestro tema es: Recibir, Prometer, Respetar. Así es como puede unirse a nosotros:

  • Dedique un poco de tiempo a la oración y la reflexión participando en nuestro retiro en casa de siete días (disponible en pdf en inglés y español) enfocado en el matrimonio. Este año el tema del retiro es ” Recibir, Prometer, Respetar “.
  • Comparta nuestro volante de la Semana Nacional del Matrimonio, disponible en inglés y español.
  • Anime a su parroquia a celebrar el Domingo Mundial del Matrimonio (14 de febrero de 2021) con un recurso de predicación (disponible en inglés y español) para el clero o compartiendo nuestro volante.
  • Rece un rosario para parejas casadas y familias.
  • Invite a su comunidad diocesana o parroquial a orar por el matrimonio con estas Oraciones de los fieles para la Semana Nacional del Matrimonio (disponible en inglés y español).
  • ¡Navegue por nuestro sitio web y encuentre artículos para enriquecer su matrimonio!

Segundos Matrimonios

¿Cuándo se puede casar por segunda vez un(a) católico(a)?

Para casarse en la Iglesia católica, una persona católica tiene que estar en un estado de libertad para contraer el matrimonio. Hay que consultar con un sacerdote sobre su caso específico. Algunos ejemplos comunes de posibles segundos matrimonios serían:

  • Cuando un viudo o viuda, constituye una nueva pareja y desea casarse con ella.
  • Cuando una persona o las dos, estuvieron casadas solamente por vínculo civil (no sacramental) y disolvieron su vínculo anterior mediante un divorcio, y ahora contraerán matrimonio eclesiástico (sacramental).
  • Cuando una persona de la pareja o los dos, que estuvo casada por la Iglesia, obtuvo la anulación eclesiástica (a través de un tribunal de la Iglesia) del vínculo matrimonial que tenía con una pareja anterior, y desea ahora hacer de su nueva relación un sacramento.
  • Cuando una persona de otra religión cristiana o de otro culto ha disuelto su vínculo anterior ante un tribunal de la Iglesia y desea ahora contraer matrimonio sacramental con una persona católica en estado de libertad.

¿Los divorciados se pueden volver a casar en un templo parroquial?

El divorcio como tal no existe en el concepto de matrimonio de la Iglesia Católica puesto que el vínculo que une a los esposos es indisoluble, como es irrompible el amor de Jesús por la humanidad y su Iglesia, que el sacramento del matrimonio representa. Lo único que hace que una relación matrimonial-sacramental anterior quede disuelta es que la misma Iglesia pueda probar que, por unas circunstancias claras, el vínculo anterior no fue nunca un matrimonio como tal (Véase Declaración de Nulidad). En estos casos el proceso es conocido como “anulación” o “declaración de nulidad/invalidez” y permite que las personas de este vínculo disuelto puedan casarse de nuevo, de forma válida con una pareja diferente.

El divorcio es un proceso civil que se lleva acabo frente a un tribunal civil y disuelve sólo el vínculo civil que unió a una pareja.

¿Qué es una Convalidación o bendición nupcial?

La convalidación es el proceso de casarse por la Iglesia Católica cuando ya se casaron, pero no fue un matrimonio válido en la Iglesia. Un ejemplo común es cuando uno o dos católicos bautizados se casaron solamente por lo civil. El proceso de convalidación matrimonial es un proceso que les ayudará a convalidar su unión y recibir el Sacramento del Matrimonio por la Iglesia Católica. No es simplemente una “bendición” de una unión existente. En los ojos de la Iglesia es el comienzo del matrimonio. Requiere que se realice una nueva alianza de consentimiento libre.

Para más información lean este artículo: Proceso de Convalidación Matrimonial

Recomendaciones

No se pueden predecir todos los problemas que pueden surgir durante un segundo matrimonio. Los segundos matrimonios implican realidades y ajustes muy diferentes a los matrimonios por primera vez, sobre todo cuando hay hijos de por medio (Véase Hijos propios e hijos de mi pareja).

Si el anterior cónyuge y los hijos viven en otro país, es especialmente importante preguntar qué apoyo tienen. Muchas veces el divorcio civil, especialmente si se obtiene aquí, no enfatiza adecuadamente estos asuntos. La Iglesia tiene una responsabilidad particular de ver que la gente no sea forzada a la pobreza debido al abandono de un ex cónyuge: La Iglesia establece que los padres tienen la responsabilidad de proveer una educación católica a su descendencia. Esto se aplica para niños y niñas nacidos de cualquier unión, puesto que es una responsabilidad paterna.

Cursos importantes:

Muchas diócesis recomiendan que la pareja tome el inventario prematrimonial FOCCUS (Véase Inventario Pre-Caná) y asistan a un encuentro pre-matrimonial especial u otro programa de preparación matrimonial que se les indique, aparte de la preparación que el Sacerdote, Diácono o persona encargada hará con ellos.

Documentos necesarios:

  • Certificado de Bautismo católico recién emitido (dentro de los últimos seis meses) con todas las anotaciones apropiadas, incluida la fecha y el lugar de la Confirmación.
  • Certificados de Primera Comunión y Confirmación (Fotocopias pueden ser suficientes. En algunos países, la comunión y la confirmación aparecen anotadas en el certificado de Bautismo).
  • El no-católico deberá traer algún record o información que compruebe su bautismo cristiano; dos testigos confiables (de preferencia padres, hermanos o hermanas) por cada uno de los que van a casarse.
  • Si el no-católico estuvo casado antes por un matrimonio de su Iglesia, la Iglesia reconoce la importancia de dicha unión y pide se haga una especie de disolución eclesial de dicho vínculo previo, ante un tribunal de la Iglesia. Consulten con el sacerdote de su parroquia sobre esto.
  • Si alguna de las partes es viudo(a), deberá presentar un certificado de defunción del anterior esposo o esposa.
  • En caso de haber recibido una anulación de un vinculo previo, el decreto de nulidad.
  • Una licencia de matrimonio emitida por el estado.

Otros artículos relacionados: Proceso de Convalidación Matrimonial, Declaración de Nulidad, Planeando una Boda Católica

 

Nota: Este texto es una descripción básica de los segundos matrimonios. Es basado en el contexto de los Estados Unidos. Debido a que la situación de cada pareja es única y el proceso puede variar de una parroquia a otra, de una diócesis a otra y de un país a otro, las personas interesadas en casarse en la Iglesia Católica, obtener una convalidación matrimonial y/o una declaración de nulidad deben hablar primero con su párroco para obtener orientación personal y específica.

Retiro Matrimonial – El Matrimonio, hecho por una razón

Acompáñanos a celebrar la Semana Nacional del Matrimonio (del 7 al 14 de febrero de 2019), tomándote unos momentos cada día para reflexionar y orar con tu cónyuge.  El tema de este año es: El matrimonio, hecho por una razón. Este retiro te ayudará a reflexionar sobre lo que hace que el matrimonio sea algo único, tal como fue establecido por Dios, entre un hombre y una mujer, como la base de la familia y la sociedad.

Para más instrucciones o inspiración, visita los sitios web foryourmarriage.orgmarriageuniqueforareason.org.

Día 1 – El matrimonio: hecho por Dios

Abriendo el tema
A pesar de las grandes diferencias entre las culturas, sociedades y religiones, el matrimonio siempre se ha considerado un vínculo sagrado que expresa una forma profunda y comprometida de amor mutuo. El matrimonio no es, sin embargo, una institución puramente humana: “el estado matrimonial fue establecido por el Creador y dotado por él con sus propias leyes… Dios mismo es el autor del matrimonio” (GS, 48).

¿De qué manera es Dios el autor del matrimonio?

Primero, “Dios creó al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” (Gén. 1:27). Dado que el hombre y la mujer son creados a imagen de Dios, quien es Amor, el amor es una vocación innata del hombre y de la mujer. El matrimonio responde a un deseo fundamental y a la necesidad de dar y recibir amor.

Segundo, como varón y hembra, Dios creó al hombre y a la mujer con una complementariedad anatómica única que posibilita la colaboración con Su trabajo de creación. La naturaleza misma del hombre y de la mujer está preparada para la posibilidad del matrimonio y del recibimiento de una nueva vida.

Tercero, la Sagrada Escritura afirma que es bueno que un hombre y una mujer se pertenezcan el uno al otro y formen un vínculo de comunión: “No es bueno que el hombre esté solo” (Gén. 2:18)…”Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer,  y los dos serán una sola carne (Gén.  2:24). En el Nuevo Testamento, Jesús invoca el plan original de Dios para la humanidad como una unión inquebrantable de dos vidas, recordando el plan inicial del Creador: “Así que ya no volverán a ser dos, sino una sola carne” (Mt. 19: 6)

En el plan divino, el matrimonio es la comunión exclusiva e indisoluble de vida y amor entre un hombre y una mujer. Entre dos cristianos bautizados, esta alianza es un sacramento.

Reflexión
Como católicos, la comprensión del plan de Dios para el matrimonio y la familia es una parte esencial de vivir el llamado a la santidad. Los esposos católicos han sido bendecidos con la certeza de que el sacramento del matrimonio proporciona las gracias necesarias para santificarse como esposo y esposa, padre y madre. Esta gracia otorga fuerza a la alianza  matrimonial y la fortalece en momentos de dificultad. También se traslada a la iglesia doméstica, el hogar, donde la familia crece y se convierte en un testigo del amor de Dios hacia los demás.

Sin embargo, el plan de Dios para el matrimonio no se limita a los católicos. Como se explicó anteriormente, está enraizado en la naturaleza e identidad del hombre y de la mujer, creados a imagen de Dios. La dignidad del matrimonio con su propósito y características específicas es un bien que debe sostenerse y defenderse para beneficio de todas las personas.

Para pensar
Para iniciar esta semana de reflexión, pregúntense individualmente y como pareja:

a) ¿Qué hace al matrimonio distinto de otras relaciones? ¿Por qué el amor y el compromiso matrimonial son únicos? ¿Qué significa cuando se dice que Dios creó el matrimonio en el mismo momento en que creó al ser humano?

b) Como pareja, ¿cómo nos complementamos en nuestras necesidades, deseos y atributos? ¿De qué manera nos otorga Dios los diferentes dones, como hombre y mujer, que contribuyen al matrimonio?

(c) ¿Cómo podemos, como pareja, dar testimonio de la belleza y la sabiduría del diseño del matrimonio hecho por Dios?

Oración de las parejas casadas
Dios todopoderoso y eterno,
bendijiste la unión de marido y mujer
para que podamos reflejar la unión de Cristo con su Iglesia:
míranos con bondad.
Renueva nuestra alianza matrimonial.
Incrementa tu amor hacia nosotros
y fortalece nuestro vínculo de paz
para que [con nuestros hijos]
podamos siempre regocijarnos en el regalo de tu bendición.
Te lo pedimos a través de Cristo nuestro Señor. Amén.

Día 2 – El matrimonio: hecho para el amor

Abriendo el tema
El matrimonio entre un hombre y una mujer responde al anhelo más profundo del corazón humano por el amor y la pertenencia. Anhelamos ser amados y recibir amor. Lo mismo puede decirse de la vida familiar: en una familia, los hijos son recibidos para ser amados y retornar ese amor.

A pesar de las limitaciones humanas, la pareja casada y la familia son reflejos de Dios, quien es tres personas divinas en una comunión de amor. En el matrimonio, el hombre y la mujer se convierten en “una sola carne” (Gén. 2: 24), una comunión de amor que genera nueva vida. De manera similar, la familia humana se convierte en una comunión de amor a través del intercambio de amor entre sus miembros.

El matrimonio y la vida familiar son escuelas de amor. Nos enseñan cómo alcanzar una comunión de amor en el contexto de la vida cotidiana: llena de alegrías, sacrificios, pruebas y esperanzas. En todo esto, el amor se purifica y se perfecciona, se hace auténtico y completo. Como el ejemplo del sacrificio de Cristo en la cruz, el amor es dar la vida del uno por el otro. Los cónyuges y los miembros de la familia están llamados a hacer lo mismo todos los días.

Reflexión
A pesar de nuestros mejores esfuerzos para amar fiel e incondicionalmente, el matrimonio y la vida familiar pueden ser difíciles y desafiar nuestra capacidad de amar continuamente. Sin embargo, el amor conyugal que es bendecido por el sacramento del matrimonio es fortalecido y sostenido por una gracia única que pretende “perfeccionar el amor de la pareja y fortalecer su unidad indisoluble” (CCC, 1641). En virtud de esta gracia, la pareja se ayuda mutuamente para alcanzar la santidad.

La fuente de esta gracia es Cristo. “Así como en la antigüedad Dios se encontró con su pueblo a través de una alianza de amor y fidelidad, así nuestro Salvador, el cónyuge de la Iglesia,  se encuentra ahora con esposos cristianos a través del sacramento del matrimonio” (GS, 48). Cristo vive con ellos, les da la fuerza para tomar sus cruces y puedan seguirlo, levantarse de nuevo después de haber caído, perdonarse el uno al otro, sobrellevar el uno la carga del otro, “someterse el uno al otro por respeto a Cristo, “y amarse el uno al otro con amor sobrenatural, tierno y fructífero” (CCC, 1642).

Para pensar
Elige una o más de las siguientes preguntas para reflexionar con tu cónyuge:

(a) ¿Qué hace que el amor entre el hombre y la mujer sea único, especialmente dentro de la relación matrimonial? ¿Qué hace que el amor de los miembros de una familia sea una comunión entre personas?

(b) ¿Cómo son nuestras escuelas de amor matrimonial y familiar? Como pareja y familia, ¿demostramos una comunión de amor que se nutre a sí misma, que es pura y sacrificada?

(c) Como pareja, ¿qué tanto confiamos en la gracia del sacramento del matrimonio para que nos ayude en los momentos de retos y dificultades?

Oración de las parejas casadas
Dios todopoderoso y eterno,
bendijiste la unión de marido y mujer
para que podamos reflejar la unión de Cristo con su Iglesia:
míranos con bondad.
Renueva nuestra alianza matrimonial.
Incrementa tu amor hacia nosotros
y fortalece nuestro vínculo de paz
para que [con nuestros hijos]
podamos siempre regocijarnos en el regalo de tu bendición.
Te lo pedimos a través de Cristo nuestro Señor. Amén.

Día 3 – El matrimonio: hechos el uno para el otro

Abriendo el tema
Dios creó al hombre y a la mujer juntos y quiso que fueran el uno para el otro. “No es bueno que el hombre esté solo. Voy a crear a alguien adecuado a sus necesidades para que lo ayude” (Gén. 2:18). La mujer que Dios ‘fabrica’ de la costilla del hombre, hace que él exclame maravillado, con amor y comunión: “Ésta, por fin, es hueso de mis huesos y carne de mi carne” (Gén. 2: 23). Este hermoso relato del libro de Génesis sobre la creación de Eva  del costado de Adán demuestra cómo la mujer fue creada específicamente como ayudante, compañera y pareja  adecuada para el hombre. A diferencia de cualquier otro ser creado, el hombre descubre a la mujer como su otro “yo”, como alguien que comparte su misma humanidad (ver CCC, 371).

“El hombre y la mujer fueron hechos ‘el uno para el otro’, no es que Dios los haya dejado a medias e incompletos: él los creó para que sean una comunión de personas, en donde cada uno puede ser ‘compañero’ del otro, ya que son iguales como personas (“hueso de mis huesos…”) y complementarios como  masculino y femenino” (CCC, 372).

Debido a que son personas iguales en cuanto a su humanidad, pero complementarios debido a  sus diferencias como  masculino y femenino, el hombre y la mujer contribuyen al matrimonio con dones únicos, especialmente a causa de las diferencias físicas de sus cuerpos que permiten la transmisión de la vida humana. Solo a través de la diferencia sexual, un esposo y una esposa pueden darse completamente a sí mismos.

Por lo tanto, la verdadera unión marital no es posible sin la diferencia sexual; la diferencia sexual es esencial para el matrimonio. La diferencia sexual es el punto de partida necesario para comprender por qué no es arbitrario ni  discriminatorio proteger y promover el matrimonio como  la unión entre un hombre y una mujer. Más bien, es una cuestión de justicia, verdad, amor y libertad real. Solo un hombre y una mujer, en todos los niveles de su identidad: biológicos, fisiológicos, emocionales, sociales y espirituales, son capaces de hablar auténticamente el lenguaje del amor conyugal, es decir, el lenguaje de la entrega de sí mismos, abiertos al don del otro y al regalo de la vida.

Reflexión
Nuestra masculinidad o femineidad es esencial para nuestra identidad como personas. Nuestro género no se añade a nosotros como algo posterior, ni tampoco es una parte incidental de quienes somos. El hombre y la mujer son dos tipos diferentes de seres humanos, en cuerpo y alma. Cuando negamos nuestra identidad como seres sexualmente diferenciados, reducimos nuestra humanidad.

Una unión conyugal o matrimonial se produce solo a través de la diferencia sexual. Solo un esposo y una esposa tienen el espacio o la capacidad para recibir verdaderamente el don  sexual distintivo del otro, y solo de esa manera un esposo y una esposa pueden regalarse el uno al otro el don de sí mismos. La belleza de la enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio, basada en esta base antropológica, arroja luz sobre la responsabilidad del hombre y la mujer de colaborar con Dios en Su plan para la raza humana.

Para pensar
Elige una o más de las siguientes preguntas para reflexionar con tu cónyuge:

(a) ¿Por qué la razón y la fe no entran en conflicto cuando se trata del matrimonio? En otras palabras, ¿de qué manera el sacramento del matrimonio, que se realiza entre un hombre bautizado y una mujer bautizada, reafirma y no le resta valor a las verdades básicas y razonables esenciales de todo matrimonio?

(b) ¿Piensas que la diferencia sexual de hombre a mujer y de mujer a hombre se entiende y aprecia hoy? ¿Por qué sí o por qué no?

(c) Como pareja, ¿cómo pueden ayudar a otros a reflexionar sobre la importancia de la diferencia sexual y la complementariedad?

Oración de las parejas casadas
Dios todopoderoso y eterno,
bendijiste la unión de marido y mujer
para que podamos reflejar la unión de Cristo con su Iglesia:
míranos con bondad.
Renueva nuestra alianza matrimonial.
Incrementa tu amor hacia nosotros
y fortalece nuestro vínculo de paz
para que [con nuestros hijos]
podamos siempre regocijarnos en el regalo de tu bendición.
Te lo pedimos a través de Cristo nuestro Señor. Amén.

Día 4 – El matrimonio: hecho para toda la vida

Abriendo el tema
“Creó al varón y a la hembra. Los bendijo y les dijo: “Sean fructíferos y multiplíquense” (Gén. 1: 27-28).

El matrimonio es el contexto humano natural para concebir y recibir correctamente un hijo como el “regalo supremo del matrimonio” (GS, 50). Y con esta actitud de apertura y aceptación, destinada a marcar todos los aspectos del amor conyugal, un esposo y una esposa se acercan más entre sí. Entregar el don de sí mismo al otro como cónyuge y estar abierto a los hijos es a la vez elección y acción. Como el Papa Juan Pablo II enseñó:  “Así,  mientras los esposos se dan el uno al otro, no solo se están dando a sí mismos sino también a la realidad de los hijos que son un reflejo vivo de su amor, un signo permanente de unidad conyugal y una síntesis viviente e inseparable del hecho de ser padre y madre”. (FC, 14).

En otras palabras, en el matrimonio, el amor y la vida son inseparables. Esto es lo que quiere decir la Iglesia cuando enseña que el sentido de unión y procreación del amor conyugal son inseparables. Al abrazarse el uno al otro, el esposo y la esposa abrazan su capacidad de concebir un hijo y son llamados a no hacer nada deliberado para cerrar parte de sí mismos al don del otro.

Esto no significa que con cada acto de intimidad sexual tenga que concebirse un hijo. El matrimonio no es una fábrica mecánica de  producción de niños en masa.  La Iglesia enseña a las parejas, en su sinceridad con la vida, a practicar la paternidad responsable, discerniendo si tienen o no razones serias, de acuerdo con el plan de Dios para el matrimonio, para posponer el ser padres y madres en un momento determinado.

“La tarea fundamental de la familia es servir a la vida, hacer realidad a lo largo de la historia la bendición original del Creador de transmitir a través de la procreación la imagen divina, de persona a persona (…) Sin embargo, la fecundidad del amor conyugal –  entendida incluso en su dimensión específicamente humana – no se limita únicamente a la procreación de los hijos, sino que se amplía y enriquece con todos aquellos frutos que el padre y la madre deben entregar a sus hijos y, a través de los hijos, a la Iglesia y al mundo”(FC, 28).

Reflexión
Cualquier consideración honesta del matrimonio debe incluir a los hijos, la esperanza de nuestro futuro. Durante milenios, personas de todas las generaciones y de todas las culturas han comprendido que el matrimonio de un hombre y una mujer es la principal institución social en pro de los hijos, y la roca de la familia natural. El matrimonio reúne a un hombre y a una mujer que se unen como marido y mujer para formar una relación única, dispuesta a recibir y cuidar de una nueva vida. Tratándose de la unión de marido y mujer, el matrimonio es una unión abierta desde dentro a la bendición de la fecundidad. Los hijos nacen “desde el mismo corazón” del matrimonio, a partir de la entrega mutua entre marido y mujer (CCC, no. 2366). Son el “regalo supremo” del matrimonio y su “máxima corona” (GS, n. 50, 48).

Así como las plantas necesitan los elementos adecuados no solo para comenzar a crecer sino también para florecer, los hijos  también necesitan los elementos adecuados. Se necesita un hombre y una mujer, con la ayuda de Dios, para traer un hijo a la existencia. Tiene sentido que si la diferencia sexual es esencial para el comienzo de la vida, también es vital para el cuidado de esa vida. Las madres y los padres son importantes para la vida de un hijo.

El matrimonio es la institución destinada a garantizar que un hijo sea recibido como un regalo que debe ser nutrido y criado con el amor singularmente diferente que solo una madre y un padre pueden dar. Así como una semilla necesita la presencia de tierra, luz solar y agua para crecer y florecer, también un hijo necesita los cimientos naturales de la vida y el amor que solo proporcionan el matrimonio amoroso de un hombre y una mujer abiertos al regalo de un hijo.

Para pensar
Elige una o más de las siguientes preguntas para reflexionar con tu cónyuge:

(a) ¿Cómo se relacionan la apertura a la vida y la diferencia sexual? ¿Por qué es esto tan importante para entender el significado del matrimonio?

(b) ¿Cómo entiendes y acoges la enseñanza de la Iglesia sobre la santidad de la vida humana, incluida la enseñanza de la Iglesia sobre el uso de la anticoncepción?

(c) ¿De qué manera puedes dar testimonio como pareja de la santidad y la dignidad de la vida humana, y de la importancia de las madres y los padres en la vida de sus hijos?

Oración de las parejas casadas
Dios todopoderoso y eterno,
bendijiste la unión de marido y mujer
para que podamos reflejar la unión de Cristo con su Iglesia:
míranos con bondad.
Renueva nuestra alianza matrimonial.
Incrementa tu amor hacia nosotros
y fortalece nuestro vínculo de paz
para que [con nuestros hijos]
podamos siempre regocijarnos en el regalo de tu bendición.
Te lo pedimos a través de Cristo nuestro Señor. Amén.

Día 5 – El matrimonio: hecho para la libertad

Abriendo el tema
“Amar a alguien es desear el bien a esa persona y tomar las medidas efectivas para asegurarlo. Además del bien del individuo, hay un bien vinculado a vivir en sociedad: el bien común. Es el bien de ‘todos nosotros’, compuesto por individuos, familias y grupos intermedios que juntos constituyen la sociedad (CV, 7).

El bien común es responsabilidad de todos. Los esfuerzos que hacemos diariamente para estar atentos a las necesidades de los demás son una contribución al bien común. La familia es un componente esencial del bien común, arraigado en el matrimonio entre un hombre y una mujer.

Los matrimonios saludables son modelo de muchas virtudes y buenos hábitos que son  vitales para la vida social. Por ejemplo, el amor gozoso y el amor sacrificial entre un hombre y una mujer en el matrimonio sirven de ejemplo a sus hijos de lo que significa amar a otras personas en general. El matrimonio promueve una “genuina ecología humana”, que incluye el respeto y la comprensión adecuada del cuerpo humano y la sexualidad. En un nivel fundamental y básico, un matrimonio intacto entre marido y mujer sigue siendo la fuente más fértil y el entorno mejor integrado para los nuevos miembros de la sociedad.

Los hijos que se crían en hogares con sus propios padres y madres casados disfrutan de la estabilidad que no ofrece ninguna otra estructura familiar. Si consideramos estos puntos, queda claro que el matrimonio es importante para el bien común de la sociedad: la alianza matrimonial, entendida correctamente como un hombre y una mujer unidos entre sí y con sus hijos, ayuda a que todos en la sociedad prosperen. Anima a los hombres y mujeres jóvenes a hacerse promesas el uno al otro si desean constituir “una pareja”; proporciona un reconocimiento social a tal promesa y la inversión de la comunidad para ayudar a la pareja a cumplirla, al tiempo que  les da a los hijos los hogares estables que merecen.

Reflexión
“La familia fundada en el matrimonio es una institución natural insustituible y un elemento fundamental del bien común de todas las sociedades” (Papa Juan Pablo II, Discurso a los  participantes en la asamblea plenaria del Consejo Pontificio de la Familia, 20 de noviembre de 2004).

El Catecismo enumera tres componentes esenciales del bien común: el respeto por la persona, el bienestar y desarrollo social, y la paz. (CCC, 1905-1917) En otras palabras, la sociedad debe ordenarse de tal manera que a las personas les resulte más fácil ser buenas, desarrollar sus dones y capacidades en paz, cumplir con sus deberes y responsabilidades sin tener que luchar contra la opresión o el miedo, y poder actuar según sus conciencias. El bien común está destinado a garantizar que las personas puedan vivir una “vida verdaderamente humana” (CCC, no. 1908).

Los matrimonios sólidos, aquellos matrimonios en los cuales un hombre y una mujer permanecen juntos durante toda su vida, son buenos tanto para la sociedad como para la pareja. Sirven como ejemplos para la comunidad de las virtudes del amor, la fidelidad y la perseverancia. Demuestran la capacidad del ser humano para cumplir sus promesas.

Para pensar
Elige una o más de las siguientes preguntas para reflexionar con tu cónyuge:

(a) ¿Cuáles son las tres características del matrimonio que lo hacen bueno  para toda la sociedad?

(b) ¿De qué manera contribuye tu matrimonio a tu propio potencial y crecimiento como persona? ¿Cómo contribuye esto a su vez al beneficio de tu familia y sociedad?

(c) ¿De qué manera reconoces el beneficio para el bien común de un matrimonio estable entre un hombre y una mujer?

Oración de las parejas casadas
Dios todopoderoso y eterno,
bendijiste la unión de marido y mujer
para que podamos reflejar la unión de Cristo con su Iglesia:
míranos con bondad.
Renueva nuestra alianza matrimonial.
Incrementa tu amor hacia nosotros
y fortalece nuestro vínculo de paz
para que [con nuestros hijos]
podamos siempre regocijarnos en el regalo de tu bendición.
Te lo pedimos a través de Cristo nuestro Señor. Amén.

Día 6 – El matrimonio: hecho para el bien común

Abriendo el tema
“Amar a alguien es desear el bien a esa persona y tomar las medidas efectivas para asegurarlo. Además del bien del individuo, hay un bien vinculado a vivir en sociedad: el bien común. Es el bien de ‘todos nosotros’, compuesto por individuos, familias y grupos intermedios que juntos constituyen la sociedad (CV, 7).

El bien común es responsabilidad de todos. Los esfuerzos que hacemos diariamente para estar atentos a las necesidades de los demás son una contribución al bien común. La familia es un componente esencial del bien común, arraigado en el matrimonio entre un hombre y una mujer.

Los matrimonios saludables son modelo de muchas virtudes y buenos hábitos que son  vitales para la vida social. Por ejemplo, el amor gozoso y el amor sacrificial entre un hombre y una mujer en el matrimonio sirven de ejemplo a sus hijos de lo que significa amar a otras personas en general. El matrimonio promueve una “genuina ecología humana”, que incluye el respeto y la comprensión adecuada del cuerpo humano y la sexualidad. En un nivel fundamental y básico, un matrimonio intacto entre marido y mujer sigue siendo la fuente más fértil y el entorno mejor integrado para los nuevos miembros de la sociedad.

Los hijos que se crían en hogares con sus propios padres y madres casados disfrutan de la estabilidad que no ofrece ninguna otra estructura familiar. Si consideramos estos puntos, queda claro que el matrimonio es importante para el bien común de la sociedad: la alianza matrimonial, entendida correctamente como un hombre y una mujer unidos entre sí y con sus hijos, ayuda a que todos en la sociedad prosperen. Anima a los hombres y mujeres jóvenes a hacerse promesas el uno al otro si desean constituir “una pareja”; proporciona un reconocimiento social a tal promesa y la inversión de la comunidad para ayudar a la pareja a cumplirla, al tiempo que  les da a los hijos los hogares estables que merecen.

Reflexión
“La familia fundada en el matrimonio es una institución natural insustituible y un elemento fundamental del bien común de todas las sociedades” (Papa Juan Pablo II, Discurso a los  participantes en la asamblea plenaria del Consejo Pontificio de la Familia, 20 de noviembre de 2004).

El Catecismo enumera tres componentes esenciales del bien común: el respeto por la persona, el bienestar y desarrollo social, y la paz. (CCC, 1905-1917) En otras palabras, la sociedad debe ordenarse de tal manera que a las personas les resulte más fácil ser buenas, desarrollar sus dones y capacidades en paz, cumplir con sus deberes y responsabilidades sin tener que luchar contra la opresión o el miedo, y poder actuar según sus conciencias. El bien común está destinado a garantizar que las personas puedan vivir una “vida verdaderamente humana” (CCC, no. 1908).

Los matrimonios sólidos, aquellos matrimonios en los cuales un hombre y una mujer permanecen juntos durante toda su vida, son buenos tanto para la sociedad como para la pareja. Sirven como ejemplos para la comunidad de las virtudes del amor, la fidelidad y la perseverancia. Demuestran la capacidad del ser humano para cumplir sus promesas.

Para pensar
Elige una o más de las siguientes preguntas para reflexionar con tu cónyuge:

(a) ¿Cuáles son las tres características del matrimonio que lo hacen bueno  para toda la sociedad?

(b) ¿De qué manera contribuye tu matrimonio a tu propio potencial y crecimiento como persona? ¿Cómo contribuye esto a su vez al beneficio de tu familia y sociedad?

(c) ¿De qué manera reconoces el beneficio para el bien común de un matrimonio estable entre un hombre y una mujer?

Oración de las parejas casadas
Dios todopoderoso y eterno,
bendijiste la unión de marido y mujer
para que podamos reflejar la unión de Cristo con su Iglesia:
míranos con bondad.
Renueva nuestra alianza matrimonial.
Incrementa tu amor hacia nosotros
y fortalece nuestro vínculo de paz
para que [con nuestros hijos]
podamos siempre regocijarnos en el regalo de tu bendición.
Te lo pedimos a través de Cristo nuestro Señor. Amén.

Día 7 – El matrimonio: hecho para la eternidad

Abriendo el tema
El hombre ha sido creado para conocer, amar y servir a Dios en esta vida y disfrutar de Su presencia para la eternidad. La recompensa eterna es una bienaventuranza que supera toda comprensión humana. Es el don de la verdadera felicidad que proviene de buscar el amor de Dios por encima de todo lo demás. El camino hacia la santidad o la bienaventuranza está pavimentado con elecciones y consecuencias: rendir tributo a Dios o a la riqueza, servirse a sí mismo o al prójimo.

Todos los cristianos en toda situación o condición social están llamados a la santidad, o a la perfección de la caridad. “Para alcanzar esta perfección, los fieles deben usar la fuerza que les ha sido otorgada por el don de Cristo, de manera que. . . “haciendo la voluntad del Padre en todo, puedan dedicarse de todo corazón a la gloria de Dios y al servicio de su prójimo” (LG, 40). El camino de la perfección también pasa a través de la Cruz, que exige sacrificio, mortificación y la renuncia a  uno mismo.

Reflexión
El matrimonio es una oportunidad para lograr la santidad. El día de su boda, los cónyuges se convierten en los principales compañeros el uno del otro para el viaje de la vida, hasta la muerte. El viaje hacia el cielo debe ser sostenido mutuamente por los cónyuges.  Una vida sacramental y de oración compartida puede contribuir a que el uno ayude al otro a progresar en la santidad.

El camino de la vida matrimonial también es sostenido por las gracias proporcionadas en el sacramento del matrimonio que ayudan a los esposos en su vocación particular de amar y servir a los demás.

Para pensar
Elige una o más de las siguientes preguntas para reflexionar con tu cónyuge:

(a) ¿Cuáles son algunas de las maneras en las cuales experimentas cada día que las elecciones y consecuencias nos acercan o nos alejan de alcanzar la santidad?

(b) ¿De qué manera tu matrimonio te desafía para alcanzar la santidad?

(c) ¿Crees que estás llamado a la beatitud con Dios? ¿Cómo se sostienen el uno al otro en el camino hacia la santidad?

Oración de las parejas casadas
Dios todopoderoso y eterno,
bendijiste la unión de marido y mujer
para que podamos reflejar la unión de Cristo con su Iglesia:
míranos con bondad.
Renueva nuestra alianza matrimonial.
Incrementa tu amor hacia nosotros
y fortalece nuestro vínculo de paz
para que [con nuestros hijos]
podamos siempre regocijarnos en el regalo de tu bendición.
Te lo pedimos a través de Cristo nuestro Señor. Amén.

Documentos de la Iglesia
CCC – Catecismo de la Iglesia Católica, Librería Editrice Vaticana, 1993, Vaticano, https://www.vatican.va/archive/ENG0015/_INDEX.HTM#fonte.

GS – Concilio Vaticano II, Constitución Pastoral sobre la iglesia en el mundo moderno Gaudium et Spes, 7 de diciembre de 1965, Vaticano, https://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_cons_19651207_gaudium-et- spes_en.html.

FC – Papa Juan Pablo II, Exhortación Apostólica Familiaris Consortio, 22 de noviembre de 1981, Vaticano, https://w2.vatican.va/content/john-paul- ii/en/apost_exhortations/documents/hf_jp-ii_exh_19811122_familiaris-consortio.html

LG – Concilio Vaticano II, Constitución Dogmática sobre la Iglesia Lumen Gentium, 21 de noviembre de 1964, Vaticano, https://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_en.html.

CV – Papa Benedicto XVI, Carta Encíclica Caritas in Veritate, 29 de junio de 2009, Vaticano,

https://w2.vatican.va/content/benedict-xvi/en/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate.html.