La diferencia entre la consejería profesional y la dirección espiritual

Por Cynthia Psencik
Desde que me casé, acostumbro a llamar a mi madre todos los días, como buena hija dominicana que soy, y usualmente la llamo de camino a casa cuando vengo de algún lugar. Esto me permite no gastar tiempo del que paso con mi esposo cuando llego a mi hogar. Durante esta llamada, le comenté casualmente que quería buscar consejería profesional porque sentía que necesitaba hablar con alguien acerca de cómo manejar mi diagnóstico de cáncer de mama. Después de una pausa, ella me contesta: “¿Pues por qué no hablas conmigo? ¡No entiendo para qué necesitas hablar con una terapeuta!”
Esta respuesta es bien común en nuestra comunidad hispana. La consejería profesional a veces se percibe como tabú. Por suerte, después de la pandemia de COVID-19 surgieron muchos recursos y oportunidades para dialogar acerca de cómo manejar problemas y situaciones que necesitan de ayuda profesional. Durante el tiempo de mi diagnóstico, la consejería profesional y la dirección espiritual fueron muy útiles para mi esposo y para mí, pues era una situación difícil que trajo consigo mucha incertidumbre, así como preguntas y dudas. Sin embargo, existen diferencias entre la consejería profesional y la dirección espiritual. Aunque la dirección espiritual nos puede dar el sentido de terapia, no es terapia.
La gran diferencia entre un consejero profesional y un director espiritual se basa en su preparación y entrenamiento. Existen diferentes ramas que distinguen al profesional de salud mental, pero el objetivo de todas es el mismo: tratar de mejorar la salud mental de las personas. Por ejemplo, un psicoterapeuta está entrenado para trabajar en identificar la raíz de algún problema o crisis como la adicción, la depresión, la infidelidad, etc. como también ayudar a resolver problemas en nuestras vidas y relaciones. La Asociación Psicológica Americana, APA por sus siglas, dice: “Los psicoterapeutas trabajan con los pacientes para cambiar sus sentimientos y actitudes y los ayudan a desarrollar patrones de conducta más saludables y más eficaces”. Durante la consejería profesional, podemos navegar por nuestro historial familiar para descubrir patrones de hábitos que influyen en nuestro comportamiento actual.
El rol de un director espiritual – ya sea una persona laica, sacerdote y/o religioso/a – es trabajar con la persona para identificar experiencias que nos llevan cerca o lejos de Dios. El director espiritual nos ayuda a enfocarnos en el movimiento del Espíritu Santo en nuestras vidas para ayudarnos a discernir situaciones y crecer en nuestra relación con Dios. Claro, se podría argumentar que las situaciones de crisis pueden llevarnos lejos o cerca de Dios, pero el director espiritual no está entrenado para ayudarnos a cambiar y manejar nuestro comportamiento y nuestras emociones. Un buen director espiritual remitiría a la pareja a la consejería profesional si hace falta la ayuda especializada. En algunos casos, puede existir un director espiritual que también tiene entrenamiento y preparación en psicoterapia.
Denise A. Tejada, LMHC, SD, fundadora de Gerasene, un lugar para la salud mental en el Bronx, NY, comenta que la negligencia en la salud mental impacta nuestra madurez y nuestra salud espiritual. Ella dice: “La salud mental y espiritual muchas veces coinciden. Más frecuente, el aspecto mental es descuidado.” Esto nos ayuda a reconocer que ambos son necesarios no solo para nuestra salud, sino para nuestros intercambios como pareja y con las personas que nos rodean. Mi esposo y yo, hemos acudido a un sacerdote cuando necesitamos consejos de cómo vivir mejor un matrimonio católico – ya sea nuestro balance en crear momentos de oración en pareja, el discernimiento de comenzar una familia, qué comportamientos afectan nuestra relación con Dios, etc. Pero cuando nos hemos enfrentado a situaciones que son limitadas por la experiencia del director espiritual, por ejemplo, la diferencia en nuestras costumbres culturales y cómo eso afecta nuestro matrimonio, hemos tenido sesiones con un consejero profesional. Esto nos ha ayudado a notar comportamientos en nuestro historial familiar que resurgen en nuestra vida actual.
Es importante reconocer qué ayuda necesitan usted y su pareja. ¿Cuándo buscar un consejero/terapia? Si están manejando dolor emocional y patrones negativos que están afectando su vida y matrimonio, o algo que necesita un diagnóstico profesional, es recomendable buscar consejería profesional. Si están buscando crecer en su relación con Dios y reconocer el movimiento del Espíritu Santo en sus vidas, un director espiritual es ideal. Es importante notar que no son exclusivos y se puede ir a consejería profesional y dirección espiritual a la misma vez. Muchas veces es posible que el director espiritual y su consejero estén en comunicación. Esto es precisamente recomendable con autorización de la pareja, para poder otorgarles los mejores recursos y tratamientos. Conozcan su alma, su vida y pídanle ayuda al Espíritu Santo para que les guíe en buscar la ayuda necesaria. Santo Juan Vianney nos dice: “No todos los santos comenzaron bien, pero todos terminaron bien”.
Recursos:
www.instagram.com/gerasene_
https://www.apa.org/centrodeapoyo/elegir
https://es.aleteia.org/2015/03/14/quisiera-un-director-espiritual-que-hago/
Cynthia era la directora para el Ministerio Juvenil en la Arquidiócesis de Nueva York, pero ahora trabaja para el Instituto GIVEN y Evan trabaja como maestro de teología en la escuela secundaria Cardenal Spellman en el Bronx. Actualmente viven en el estado de Connecticut.



