Por Dora Tobar
Para amarnos no tenemos que ser idénticos. Es más, las diferencias de temperamento o formas distintas de reaccionar dan a la pareja la oportunidad para la sana complementariedad que requerimos los seres humanos. Así por ejemplo, una persona espontánea enriquece y alegra al tímido y reservado que no sabe cómo expresar de manera suelta y despreocupada sus sentimientos. También, alguien aplomado y sereno ayuda al temperamento explosivo a calmarse y expresarse con serenidad y cordura.
Cuando hablamos de compatibilidad nos referimos en cambio a la sintonía, afinidad o parecido en gustos, formas de vivir y de ver la vida que dos personas comparten y que les permite coincidir en muchos aspectos de la vida y la convivencia.
Gracias a la compatibilidad una pareja no tiene que explicar por qué le gusta o le disgusta algo. Simplemente se da un entendimiento tácito, fruto de la coincidencia. Entre dos personas compatibles la necesidad de adaptación a la forma de vida de la otra es menor y requiere menos esfuerzo. Esto no quiere decir que no haya diferencias, pero que las divergencias no son oposiciones o extremos difíciles de conciliar.
Ahora bien, las personas somos cuerpo, interioridad e intelecto. Ser compatibles por tanto tener afinidades en estos tres aspectos:
Si somos compatibles a nivel corporal podremos ser buenos amantes.
Si somos compatibles a nivel intelectual podremos ser compañeros inseparables; tendremos siempre temas para conversar y sentiremos interés en compartir nuestras ideas con nuestro esposo(a).
Cuando una pareja coincide en este nivel de compatibilidad emocional o interior pueden llegar a ser “amigos íntimos”.
Si al revisar todos estos aspectos descubres que tu y tu pareja tienen al menos un 80% de compatibilidad en estos tres distintos aspectos es una buen signo de que podrán tener una convivencia agradable. El hecho que una persona no sea muy compatible con nosotros no hace que sea mala. Simplemente no es la persona con quien me entenderé mejor.
Al contraer matrimonio escoges y aceptas a la persona tal cual es. Por eso tienes el derecho de escoger a la persona con quien te sientas mejor, no sólo a nivel corporal, sino también en todos los niveles. Recuerda que la vida de pareja supone el compartir muchas más cosas que la sola cama. Si no hay comunión y acuerdos en todos los otros aspectos, también la pasión terminará por apagarse.
Más sobre este tema en Valores en común, Errores y aciertos al escoger pareja y Conflictos y diferencias de carácter.
Lecturas complementarias: Carlos Cuauhtémoc Sánchez, Juventud en Éxtasis #1, Ediciones Diamante, 1994; Alfonso Van Steenwegen, Amor: Palabra de acción. Reglas de juego para la relación de pareja. Ed. Lumen 1998
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