Category Archives: Paternidad / Maternidad

¿Por qué debemos celebrar el día del Padre?

Ya es común para muchos de nosotros celebrar este día; muchos crecimos haciendo tarjetas, preparando detalles y buscando regalos, para recordarles a nuestros padres en su día, lo importante que son, lo que significan en nuestras vidas, llenarlos de atenciones y de mimos. Está fiesta nació en los Estados Unidos gracias a la hija del veterano de la Guerra Civil, el Sr. Henry Jackson Smart; la Señorita Sonora Smart Dodd, quien al igual que sus cinco hermanos, perdió a su madre cuando dio a luz al sexto de ellos. Desde entonces el Sr. Smart, crio y educó a sus seis hijos, solo y sin ayuda, en una granja del estado de Washington. Mientras ella escuchaba un sermón sobre el día de la Madre en el año de 1909, nació en su mente la idea de celebrar este día tan especial. Esta idea no prospero sino hasta el año de 1966 cuando el Presidente Lyndon Johnson lo declaró como fiesta nacional que se celebraría el tercer domingo del mes de Junio.  
  
Sin embargo, esta celebración al igual que tantas otras, se han convertido en un negocio y para muchos en un día superficial, incluso en otras religiones y culturas, no festejan este día. Los dueños de los grandes almacenes lo aprovechan para salir de su inventario y cumplir con la meta del mes de junio. Otros viven este día sin el verdadero sentido y se traduce en la excusa perfecta, para dar un detalle a ese papá que nunca se llama, al que está olvidado de la sociedad y de la familia, aquel que por viejo se encuentra en un hogar geriátrico. Muchos no queremos festejarlo porque tal vez, tenemos resentimiento o rencor porque nuestro viejo no fue el modelo perfecto de papá; desafortunadamente, hay muchos que no conocen a sus progenitores porque fueron abandonados desde muy niños, y otros crecieron siendo huérfanos de padre y madre.  
 
La palabra Padre, se deriva del latín Pater (jefe de familia, patrono, defensor o protector). A nivel católico esta definición pasa de ser simple a resumir todo el Ministerio de la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. No es una definición vacía y sin sentido, significa que, desde el Padre, Creador de toda la humanidad, se le dio un papel protagónico a quien llamaríamos Papá y Padre. Los que han escuchado y aplicado muy bien su responsabilidad, merecen el reconocimiento de sus esfuerzos, de su arduo e incansable trabajo en pro del bienestar de su familia. Aquellos que sin importar el cansancio o dolor físico apuestan por la educación de sus hijos, basada en el amor y el respeto por sus padres y por el prójimo; en la fe y en la caridad, en la ayuda desmedida a los demás para la construcción de un mundo mejor. Papás quienes creen que criar hijos bajo estos y otros invaluables principios, dejará un futuro próspero y vivible para las futuras generaciones.
 
Debemos entonces, festejar diariamente y en especial este día, el Día del Padre; no olvidando por supuesto a todas esas personas que han tenido que ser Padre y Madre a la vez, me refiero a las madres solteras, a aquellos hombres que han asumido el rol de papás progenitores sin serlo, aquellos que deseando serlo, no han podido y decidieron adoptar a un niño huérfano. A todos los demás que en algún momento de su vida ha hecho las veces de padres y madres, dando un consejo y ayudando a los hijos perdidos y olvidados. A todos ellos un “Feliz Día del Padre”

Hagamos La Verdad Con Amor

Hacer la verdad con amor es una sentencia que encontramos en la Carta a los Efesios (4,15); aparece en el contexto de la construcción de la comunidad cristiana como cimentada en los dos pilares de la verdad y del amor. Ya en el Antiguo Testamento, en la plegaria de los Salmos, el israelita oraba a Yhavé invocándolo en estos términos: Señor, Tú que hiciste alianza con tu pueblo por amor, permanece fiel (en la verdad) a tu alianza.

Hacer la verdad con amor era un principio pedagógico que ya usaban los antiguos romanos: “firmiter in re, suaviter in modo”, que traducida a nuestra lengua española equivale a decir: mantenerse firmes en los principios, pero siendo flexibles en el modo de aplicarlos. Vemos claramente que la equivalencia del slogan de los romanos con la sentencia bíblica es patente. Uno y otro, que tienen plena validez en la pedagogía familiar; pero hoy han entrado en crisis en la educación en familia y en la escuela.

Esta crisis se manifiesta en el paso del rigorismo, al permisivismo. Solemos decir que los “extremos son viciosos”; ciertamente que lo son; el rigorismo genera niños miedosos y el permisivismo hace niños sin Dios y sin ley. Un autor describió este cambio, refiriéndose a los padres de familia, con estas palabras: “somos los últimos hijos que fuimos regañados por nuestros padres y ahora somos los primeros padres en ser regañados por nuestros hijos”.

Se hace necesario buscar y encontrar el equilibrio entre autoridad y flexibilidad. No es fácil, pero sí es posible. La sentencia de la Carta a los Efesios y el slogan de los antiguos romanos nos dan una pista: los padres de familia deben saben conciliar los grandes principios de la verdad, de la justicia, de la solidaridad, etc, con la exigencia de amor, de comprensión, de flexibilidad, de acompañamiento que necesitan el niño, el adolescente, el joven en el proceso gradual y progresivo de su crecimiento. 

Este acompañamiento tiene sus fases o etapas: el niño, el adolescente, el joven, necesitan un trato diferenciado según su edad, su carácter, su desarrollo. No es lo mismo el niño de cinco años, que el chico de doce o joven de dieciocho años; cada uno de ellos experimenta cambios diversos, vive situaciones distintas, afronta problemas diferentes, de acuerdo a la etapa de su desarrollo y de su edad. Aplicar la sentencia bíblica de “hacer la verdad con amor”, o el principio de los romanos –“firmes en defender los valores humanos y cristianos, pero flexibles en el modo de aplicarlos”- quiere decir, inculcar las normas de vida haciendo ver que son razonables y justas, pero sin autoritarismo, sin acritud, sin ánimo de amenaza o de venganza. Laberthonnière, un escritor francés, escribió que “en la familia, como en cualquier otra institución, la autoridad de quien enseña debe respetarse tanto como la libertad de quien es enseñado”.

La corrección en familia entra en esta perspectiva de la conciliación de la verdad con el amor; el Libro de los Proverbios, en el Antiguo Testamento, afirma que “Dios reprende a aquel que ama como un padre a su hijo querido” (3,12). El padre, la madre de familia, al castigar deben hacer sentir que lo hacen precisamente porque aman al hijo. La corrección con odio, con desprecio engendra odio y rechazo; la corrección con amor genera aceptación y hasta gratitud. El Evangelio de S. Lucas nos cuenta que Jesús en Nazareth iba creciendo en edad, en sabiduría y en gracia delante de Dios y de los hombre (2,52). Se podría añadir: crecía bajo la mirada tierna y dulce de María, bajo la autoridad de José y bajo el amor y la comprensión de ambos.

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¡Familia, levántate!

El evangelio de Juan nos trae a la memoria un pasaje bíblico que representa un acto de amor y amistad que realiza Jesús con su gran amigo Lázaro al resucitarlo cuando ya llevaba cuatro días de estar enterrado. Después de llorar junto a su tumba, pidió que le quitaran la losa que lo cubría, y levantando los ojos al cielo exclamó con fuerte voz: Lázaro, levántate; y al instante su amigo se levantó y comenzó a caminar (ver Juan 11:1-44).
 
Este milagro ocurrido hace ya muchos siglos atrás, es constante en nuestra sociedad actual. Jesús sigue resucitando muchos Lázaros que estaban enterrados hace más de cuatro días, inclusive meses o años. Estos Lázaros que han muerto, tienen la posibilidad de experimentar la resurrección, el problema es que son tantos que tal vez Jesús necesite de tú ayuda. Quieres reconocer un Lázaro muerto? Tal vez, tú seas uno de ellos? Tal vez, sea alguien de tu familia? Tal vez, sea tu mejor amigo, como le pasó a Jesús?  Veamos:
 
Estas personas que les llamamos “Lázaros muertos”, son aquellos que están enterrados bajo toneladas de indiferencias, discriminaciones, caprichos, superficialidades, egoísmos, machismos y prepotencias; son personas que están enterradas bajo toneladas de miedos, complejos, drogas, actos indebidos, inseguridades, faltos de afecto; abandonados por su forma de ser, excluidos por su situación o color de piel; son personas que durante tanto tiempo no han experimentado la resurrección; no han escuchado una voz de aliento, una mano amiga, un consejo, una oración o algo que les ayude a salir de ese sepulcro.
 
Padres, examinemos nuestro interior, tal vez necesitemos ayuda para salir de ese problema que no nos deja ser mejores personas y evidenciar en nuestra vida la resurrección; preguntémonos cómo están los nuestros, tal vez un hijo o familiar clama ayuda para salir de la muerte que ha venido experimentando en silencio, porque nadie le ha puesto la atención necesaria.
 
A Jesús no le importó que su amigo tuviera un mal olor como se lo recordó Marta (la hermana del muerto) para resucitarlo, al contrario, actuó y lo levantó. Levantemos los ojos al cielo y pidámosle a Dios que el olor del otro no nos impida ayudarlo, que el tiempo no sea tarde, que no estemos tan ocupados haciendo un montón de nada en la casa. 

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Las tentaciones de Jesús en el hombre de hoy… Tercera Parte: Idolatría

El evangelio de Mateo nos trae una de las experiencias fuertes que Jesús vivió durante cuarenta días en su paso por el desierto.  Cuenta el evangelista que al final de ese largo ayuno, fue tentado por el demonio, donde éste le ofreció a Jesús los tres grandes males del hombre: materialismo, poder e idolatría (Ver Mateo 4, 1-11). Tentaciones que Jesús rechazó radicalmente, pero que muchos de nosotros no hemos podido hacerlo, porque seguimos escuchando la voz del mal. Veamos:
 
Idolatría: “Después el diablo lo llevó a una montaña altísima y, mostrándole los reinos del mundo y su gloria, le dijo: Todo esto te daré, si te postras y me adoras” (Mateo 4, 8-9)
 
Uno de los grandes males que aqueja la fe del cristiano-católico actual,  es divinizar todo aquello que está a su alrededor, confundiendo la acción sanadora y misericordiosa de Dios con actos que ciertos individuos realizan de manera teatral; haciendo que se distorsione la escencia de la fe y se caiga en la idolatría, tentación que Jesús superó de manera práctica, recordándonos que sólo a Dios adoraremos y le rendiremos culto a través del compartir, o sea en la Eucaristía, donde todos somos iguales (aunque algunos piensen lo contrario) y el pan es partido y compartido con amor.
 
Desde la fe no podemos distorsionar nuestra creencia; si usted tiene dudas en qué cree, entonces lo invito a que lea y trate de entender con la ayuda del sacerdote el “Credo de los apóstoles” de tal forma que usted comprenda los fundamentos por los cuales enfoca su fe en la Santísima Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo), en la Virgen María, la Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón, la resurrección y la vida eterna. No se deje engañar por aquellos que utilizan la fe para hacerse ricos, curar enfermedades como si fueran chamanes con demostraciones acrobáticas o ritos extraños; no se deje engañar por aquellos que se creen santos y te tildan de pecador por cada acto que haces. Recuerde que Jesús no nos está señalando siempre con su dedo acusador; al contrario, él siempre está con su mano extendida ayudándonos, diciéndonos que nosotros somos importantes para él; que a pesar de nuestros errores, podemos cambiar y ser parte de su proyecto de vida que es el Reino de los Cielos.  Sólo nos pide una cosa: tener fe del tamaño de un grano pequeño y el nos asegura que podemos mover montañas.
 

 

No caigamos en la idolatría o en el eclecticismo de practicar y asistir a un sin número de rituales (horóscopos, cartas, lectura del tabaco, tarot, etc.) y mezclarlos con nuestras creencias católicas. Formemos a nuestros hijos con fundamentos sólidos y prácticos, que si están acompañados por el testimonio y el servicio, seguros que ésta tercera tentación estará vencida como lo hizo el Maestro en el desierto. 
 
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Las tentaciones de Jesús en el hombre de Hoy… Segunda Parte: Poder

El evangelio de Mateo nos trae una de las experiencias fuertes que Jesús vivió durante cuarenta días en su paso por el desierto.  Cuenta el evangelista que al final de ese largo ayuno, fue tentado por el demonio, donde éste le ofreció a Jesús los tres grandes males del hombre: materialismo, poder e idolatría (Ver Mateo 4, 1-11). Tentaciones que Jesús rechazó radicalmente, pero que muchos de nosotros no hemos podido hacerlo, porque seguimos escuchando la voz del mal. Veamos:
 
Poder :“Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Encargará a los ángeles que cuiden de ti, y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras” (Mateo 4,6)
 
Cuando uno piensa en el poder, necesariamente debe pensarse en que existen dos clases de personas, el que gobierna y el que es gobernado, el amo y el esclavo, el patrón y el empleado, el supervisor y el trabajador, el que está arriba y el que está abajo. Estas dos maneras de ser en la sociedad, en algunas familias están representadas en el padre que se cree la autoridad suprema porque es hombre, porque es el que lleva el cheque más grande, porque es el que paga ciertas deudas, porque es el que puede salir solo y llegar a la hora que quiere, porque es el que arregla los problemas a golpes, porque es el que supuestamente tiene el poder; y en la mujer que es todo lo contrario: es la que obedece a la autoridad de su marido macho, le entrega el cheque a su marido porque el de ella es menor, es la que paga ciertos gastos sencillos, es la que no puede salir sola ni compartir con sus amigas, es la que recibe los golpes para solucionar los problemas, es la que supuestamente está sometida al poder. 
    
Esta clase de poderes que se evidencian en algunas familias, llevan a formar hijos machistas y niñas sometidas a la autoridad, que gracias al ejemplo de sus padres garantizará que las siguientes generaciones continúen por este caminar. Por eso, es importante que el poder en la familia esté entendido como responsabilidad de padre y madre; debe estar entendido con normas claras que surgen del diálogo y el compromiso, debe ser entendido como un mecanismo de crecimiento, de corrección fraterna y de amor incondicional. El poder en la familia está unido al testimonio de los padres, que a través de sus actos forman, llevando a la práctica la siguiente frase: “dime cómo formas a tu hijos, y te diré cómo son ellos”.
 
Padres, Jesús frente a ésta prueba, le recomienda a Satanás no tentar a Dios, no abusar del poder, no imponer a la fuerza la norma. Por ello, estamos a tiempo de ser la gran alternativa para cambiar y ser mejores padres, ya que  nuestros hijos lo necesitan.
 
Próximo miércoles, la tentación de la idolatría.
 
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Las Tentaciones de Jesus en el hombre de hoy, Primera parte: Materialismo

El evangelio de Mateo nos trae una de las experiencias fuertes que Jesús vivió durante cuarenta días en su paso por el desierto.  Cuenta el evangelista que al final de ese largo ayuno, fue tentado por el demonio, donde éste le ofreció a Jesús los tres grandes males del hombre: materialismo, poder e idolatría (Ver Mateo 4, 1-11). Tentaciones que Jesús rechazó radicalmente, pero que muchos de nosotros no hemos podido hacerlo, porque seguimos escuchando la voz del mal. Veamos:

Materialismo :“Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes.” (Mateo 4,3)
La gran mayoría de los hispanos  que llegamos a este país, carecíamos  de recursos que son importantes como medio para llevar una vida cómoda y digna: tener una casa donde vivir, tener un carro para transportarnos, tener tarjetas de crédito para comprar, tener ciertos lujos o gustos que podemos adquirir sin ningún problema, tener la posibilidad de irnos de vacaciones, tener….            El problema del verbo tener es cuando deja de ser un recurso y pasa a ser un deseo materialista por tener la mejor casa del vecindario, por tener el mejor carro último modelo, tener todas las tarjetas de crédito posibles para  comprar todo lo que hay en las tiendas e irnos de vacaciones a otro planeta. Esto es materialismo, cuando quieres convertir las piedras en panes, cuando quieres alcanzar todos tus caprichos, asi el cheque de la semana no alcance ni para los servicios de  tu casa o la gasolina de tu carro modelo 2013; a esto Jesús dice: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.”

Frente a este materialismo exagerado que hace parte de nuestra vida cotidiana, es importante que pensemos por un momento o por más tiempo como lo hizo el maestro en el desierto. En qué invierto mi dinero?, qué hay en mi casa que me es útil o inútil?, soy un comprador impulsivo cuando estoy en una tienda o frente al carro de mis sueños? quiero convertir todas la piedras (deseos) en panes(realidades)?
Es el tiempo ideal para que reflexionemos esta primera tentación, de tal manera que podamos no solamente vivir con lo básico, sino también con cada palabra buena que sale de la boca de Dios. Como padres de familia, eduquemos a nuestros hijos en todo aquello que se puede y no se puede tener, asi estemos en el pais de las oportunidades.

Próximo mi
ércoles, la tentación del poder.
 
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Me Perdono, me perdonas y te perdono

El Evangelio de Mateo nos trae la gran respuesta que Jesús le dio a Pedro cuando éste le pregunta cuántas veces se debe perdonar al hermano, ya que la ley de los judíos daba una cantidad limitada de tres veces.  Pedro, queriendo ser mucho más generoso, lo multiplicó por dos y le agregó uno más, creyendo que la respuesta de siete veces iba a ser la misma del Maestro. Cuál sería la sorpresa de Pedro al escuchar de Jesús que debemos de perdonar hasta setenta veces siete, es decir: SIEMPRE. Por ello le cuenta la parábola del Rey que ajustó cuentas con sus empleados, perdonando a uno de ellos todo lo que le debía; pero éste al no hacer lo mismo con uno de sus compañeros fue llamado nuevamente por el Rey para ser recriminado por lo que no hizo: PERDONAR, y fue llevado  a la cárcel para que pagara todo lo que debía. (Leer Mateo 18: 21-35)
 
Padres, la manera de enseñar a la familia el tema del perdón es a través de nuestro ejemplo; es decir, por medio del testimonio que nosotros demos  interna (me perdono) y externamente (me perdonas y te perdono) en el hogar. Estas tres maneras  de perdonar van de  la mano, puesto que uno da de acuerdo lo que tiene en el corazón. Para ello,  los invitamos que analicen su vida personal a través de una serie de preguntas que les ayudarán a evaluar su relación con el perdón:
 
Me perdono: Haz cometido errores en tu vida? Cuáles? Sigues repitiendo esos errores? Quisieras cambiar esos errores por oportunidades? Quieres perdonarte? Te comprometes a no volverlos hacer? 
Me perdonas:  Haz ofendido a alguien con tu actitud o con tus acciones? Le has pedido perdón? Quisieras pedirle perdón nuevamente o por primera vez a él o ella? Te comprometes a cambiar esa actitud o manera de ser que no te deja crecer como persona?
Te perdono:  Te han pedido perdón? Cuál fue tu reacción? Perdonaste de verdad? Quieres perdonarlo de verdad? Estas dispuesto a decirle a él o ella que los perdonaste de corazón?
Padres, éstas tres maneras de trabajar el perdón, pueden ayudarnos a crear fuertes lazos de amistad en la comunidad y amor en la familia. Recuerden que el perdón no solamente se enseña sino que también se practica, y que mejor que desde el hogar.
Lo interesante del perdón es que es setenta veces siete, es decir: SIEMPRE; no siete veces como supuso Pedro o tres como creían los judíos. Todavía estamos a tiempo, comencemos ya!
 
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El Incomparable Amor de una Madre

La maternidad es un privilegio divino a través del cual Dios comparte con nosotras la creación de una nueva vida. El instinto maternal es una gracia que Dios infunde en la mujer para guiarla en la mejor manera de criar y proteger sus hijos. Ciertamente es un regalo de Dios. Pero la maternidad saludable es algo que también puede aprenderse de aquellas que antes que nosotras, han caminado el camino muchas veces de rosas y otras de espinas, de la maternidad.

En estas cortas líneas celebro la vida y el caminar de mi madre. Esa hermosa mujer cuya vocación en la vida ha sido ser mamá.  Ella que dedicó su juventud y su vida a entregarse a sus hijas, a buscar nuestro bien, a orientarnos por el buen camino, a enseñarnos la fe, a orar por nosotras y en mi caso, a ser pilar fuerte de intercesión y apoyo espiritual para nuestro ministerio de evangelización. ¡Cuan central e importante es la figura materna en nuestra vida! ¡Cuan incondicional es el amor y el apoyo que nos regalan!

Fue de ella que aprendí a ser mamá y fue por su apoyo me embarqué confiada en esta hermosa travesía de la maternidad.  Al celebrarla a ella, celebro también a mi suegra, Maria de Jesús, que con su amor tenaz, levantó al hombre de bien que hoy es mi esposo.  También celebro a todas las madres y abuelas, esas valientes mujeres que son el ancla que mantiene el barco de nuestras familias en puerto seguro. Doy gracias a Dios por el don de la maternidad, y les invito a que reflexionen en el regalo precioso de nuestras madres.  Valoren cada sonrisa, cada lágrima, cada desvelo, cada consejo, cada abrazo.  Si la suya está en el cielo, dele a Dios gracias por cada segundo que la tuvo, y si está viva llámela, visítela, consiéntala, y déjele saber cuanto la ama.

¿Semana Santa o Receso de Primavera?

Hoy la Iglesia católica celebra con gozo y alegría el inicio de la Semana Santa. Los ramos, las plantas o los pañuelos que en muchas parroquias utilizaron para recordar la entrada triunfal que hace Jesús en Jerusalén nos abre la puerta a la celebración del triduo pascual: pasión, muerte y resurrección del Hijo de Dios.

La Semana Santa en muchos países coincide con el famoso receso de primavera, tiempo que muchas instituciones educativas aprovechan para descansar por el trabajo realizado desde el mes de septiembre; al mismo tiempo, nuestros hijos estarán más tiempo en la casa levantándose un poco más tarde, viendo T.V. hasta altas horas de la noche o de vacaciones dentro o fuera del Estado.

Frente al receso que vamos a vivir, nuestros hijos entienden el significado de la semana santa?, participan ellos de los actos litúrgicos como la Celebración de la Ultima Cena, el Viacrucis y la Gran Vigilia de Pascua?, oran un poco más?, practican el Sacramento de la reconciliación y asisten a la Eucaristía?, en conclusión, en su familia la Semana Santa es un tiempo de descanso o de oración?

Padres, este es el tiempo oportuno para que en familia rescatemos el sentido de la Semana Santa, eduquemos a nuestros hijos explicándoles el significado de lo que acontece el Jueves, Viernes y Sábado Santo, en casa oremos un poco más  antes de tomar un alimento o de ir a dormir, participemos de la Eucaristía y los eventos que la comunidad organiza en este tiempo, hagamos lo posible para estar más tiempo con ellos, de tal manera que la T.V. o los amigos no nos quiten el papel de formadores.

Es una semana de receso, recuerde padre que no se le debe saturar con funciones, horarios extremos o responsabilidades académicas. Ellos también necesitan descansar, salir un poco, ver T.V. o levantarse tarde; la situación  es hacer todo esto de manera equilibrada, de tal manera que vivan la Semana Santa en su parroquia pero descansen lo suficiente, oren en familia pero también vean T.V., asistan a la Eucaristía pero diviértanse con sus amigos, levántese un poco tarde pero colaboren con la casa, de un poco más pero reciba mucho más.

Familia, que en esta Semana Santa, podamos vivir la verdadera Resurrección en Cristo Jesús.

El “YO” Familiar

 

Como seres humanos hemos sido creados de manera individual, no como clones de “La Guerra de las Galaxias”o de “Matrix” para los que somos peliculeros y para los que no son peliculeros les diría que somos modelos exclusivos, no como camisas de tiendas de a peso.  El desarrollo de nuestra vida como seres adaptados e integrados a una sociedad y sobre todo llenos de alegría y felicidad depende inicialmente de nuestra salud física, psicológica y espiritual todas ellas unificadas en armonía dentro de cada uno de nosotros.  Para que esto sea posible luchamos por comer bien, hacer ejercicios, tener tiempo de recreación, controlar nuestras emociones, evitar conflictos, superar los miedos,  en pocas palabras: estar seguro de uno mismo.  Esta seguridad nos lleva al éxito profesional, matrimonial y familiar.  Con personas así construimos un mundo mejor.  Pero en esta búsqueda personal se nos hace énfasis en desarrollar las propias capacidades, los dones espirituales que Dios nos ha dado, afirmar el “YO” como seres únicos, imagen de Dios, con sentido de pertenecer a una nación, a una cultura, a una Iglesia…y esto está bien.  Pero a nuestro parecer nos faltaría ocuparnos del “YO” familiar que envuelve todos los “YO” mencionados.
Estamos de acuerdo que el sentido de pertenencia a un país, una religión, una profesión son importantes y anclan al individuo a un puerto seguro, pero el pertenecer a una familia con un padre y una madre presentes, activos, amorosos, expresivos solidifican la persona humana que aunque no exista una nación, una cultura, una profesión o una religión logrará la plenitud de sí mismo, su felicidad, su sentido de pertenencia a la creación de Dios como familia universal y repetirá el modelo construyendo a su tiempo una familia integrada al plan de Dios para la humanidad.
Nosotros como individuos procedemos de familias integradas que nos han dado la solidez de individuos, con tropiezos y debilidades de todo tipo (físico, emocional y espiritual) pero que hemos logrado superar basados en la imagen de Dios a través de nuestros padres unidos en matrimonio, presentes y activos, al mismo tiempo podemos decir que nuestro hijo se desarrolla como ser humano con un sentido de pertenencia a este país, a nuestra cultura hispana, a nuestra Iglesia Católica, pero lo que más le fortalece es su “YO” familiar, con sentido de pertenencia a nuestra familia que es Católica, multicultural, con debilidades y fortalezas, pero sobre todo llenos del amor de Dios para dar.