Category Archives: Vida Familiar y Crianza de los Hijos

Celebremos el Tiempo de Pascua en Familia

El domingo después de la Pascua de Resurrección celebramos el Domingo de la Divina Misericordia. Los invitamos durante los 50 días del Tiempo de Pascua meditar sobre la misericordia y perdón en la familia.

La Doctora Dora Tobar comparte su reflexión en nuestro blog El Poder del Perdón.

Otros artículos que podrían ayudarlos a reflexionar sobre la misericordia: Me Perdono, me perdonas y te perdono, El Perdón en la pareja sí es posible, y Espiritualidad del matrimonio.

El tiempo de Pascua nos recuerda que la verdadera felicidad no se encuentra en bonitos sentimientos, sino de unir nuestro sufrimiento a Cristo para compartir en su resurrección. “Lo que cura al hombre no es esquivar el sufrimiento y huir ante el dolor, sino la capacidad de aceptar la tribulación, madurar en ella y encontrar en ella un sentido mediante la unión con Cristo, que ha sufrido con amor infinito” (Spe Salvi 37). ¿Cómo se aplica al matrimonio? El matrimonio implica trabajo y superar los desafíos juntos. Lee más en el artículo La felicidad, el sufrimiento y el sentido de la Pascua.

Lee la historia inspiradora de una pareja que superó un tiempo difícil agarrados de la mano del Señor. “Los esposos que logran reconocer que ‘el amor que no puede sufrir no es digno de llevar ese nombre’ (Santa Clara de Asís), sabrán que superar los obstáculos, con la gracia de Dios, los ayudará en el crecimiento del amor mutuo y hacia Dios”. Cómo salvamos nuestro matrimonio

Cuidemos nuestra casa común

El 22 de abril celebramos el Día Internacional de la Madre Tierra. Como católicos, nos comprometemos a responder al llamado del Papa Francisco a cuidar la creación de Dios. Aquí compartimos sobre cómo pueden unirse como pareja y como familia a este esfuerzo y compromiso de cuidar nuestra casa común.

Crecer en santidad siguiendo los consejos del Papa Francisco

¿Quiere unas ideas cómo crecer en santidad, junto con su cónyuge? ¡Intenten seguir algunos consejos del Papa! En sus homilías y discursos, el Papa Francisco ha hablado muy directamente sobre cómo deben tratarse el marido y la mujer, sobre la oración dentro de la familia y otras formas en que la familia vive su identidad como una “Iglesia doméstica”. Entonces, esta Cuaresma, ¿por qué no comprometerse con su cónyuge a probar una de las siguientes resoluciones cuaresmales, basadas en las palabras del Santo Padre?

 

  1. Usar la cortesía con su cónyuge.

Use peticiones gentiles: “¿Puedo, permiso?” Por ejemplo, “¿Te gusta si hacemos así?” y “¿Quieres que salgamos esta noche?”

“Pedir permiso significa saber entrar con cortesía en la vida de los demás. …El amor auténtico no se impone con dureza y agresividad.” (Discurso a las parejas de novios, Roma, 14 de febrero de 2014.)

 

  1. Decirle “gracias” a su cónyuge.

“Parece fácil pronunciar esta palabra, pero sabemos que no es así. ¡Pero es importante! … es importante tener viva la conciencia de que la otra persona es un don de Dios, y a los dones de Dios se dice ¡gracias!” (Discurso a las parejas de novios, Roma, 14 de febrero de 2014)

 

  1. Pedirle perdón a su cónyuge.

Diga: “Perdón”.

“Aprendamos a reconocer nuestros errores y a pedir perdón. ‘Perdona si hoy levanté la voz’; ‘perdona si pasé sin saludar’; ‘perdona si llegué tarde'”.  (Discurso a las parejas de novios, Roma, 14 de febrero de 2014)

“No terminar jamás una jornada sin hacer las paces. ¡Jamás, jamás, jamás!” (Discurso a las parejas de novios, Roma, 14 de febrero de 2014)

Es importante “tener el valor de pedir perdón cuando nos equivocamos en la familia”. (Discurso a los participantes en la peregrinación de las familias, Roma, 26 de octubre de 2013)

 

  1. Orar junto con su cónyuge y familia.

“Rezar juntos el ‘Padrenuestro’, alrededor de la mesa, no es algo extraordinario: es fácil. Y rezar juntos el Rosario, en familia, es muy bello, da mucha fuerza. Y rezar también el uno por el otro: el marido por la esposa, la esposa por el marido, los dos por los hijos, los hijos por los padres, por los abuelos… Rezar el uno por el otro. Esto es rezar en familia, y esto hace fuerte la familia: la oración”. (Homilía en el día de la familia, Roma, 27 de octubre de 2013)

Pedir al Señor que multiplique su amor y se lo dé fresco y bueno cada día. Oren juntos: “Señor, danos hoy nuestro amor de cada día”. (Discurso a las parejas de novios, Roma, 14 de febrero de 2014)

 

  1. Visitar a los ancianos, especialmente a sus abuelos.

“Los abuelos son la sabiduría de la familia, son la sabiduría de un pueblo. …  ¡Escuchar a los abuelos!” (Discurso a los participantes en la peregrinación de las familias, Roma, 26 de octubre de 2013)

“Qué importantes son [los abuelos] en la vida de la familia para comunicar ese patrimonio de humanidad y de fe que es esencial para toda sociedad”. (Ángelus en la Jornada Mundial de la Juventud, Río de Janeiro, 26 de julio de 2013)

 

  1. Compartir la fe con los demás.

“Las familias cristianas son familias misioneras. …  Son misioneras también en la vida de cada día, haciendo las cosas de todos los días, poniendo en todo la sal y la levadura de la fe”. (Homilía en el día de la familia, Roma, 27 de octubre de 2013)

 

 

Fuente
Este artículo fue traducido de For Your Marriage https://www.foryourmarriage.org/lenten-resolutions-for-married-couples-inspired-by-pope-francis/

Fue escrito en inglés por Bethany Meola.

 

Limitando el uso de la tecnología en la Cuaresma

Por Silvio Cuellar

En esta Cuaresma quisiera lanzar un desafío a nuestros lectores sobre limitar el tiempo que pasamos usando la tecnología en nuestras familias, hogares, y en nuestra vida personal, dedicando más tiempo a la oración, ayuno y al compartir generosamente con los necesitados de nuestro tiempo, talento y tesoro.

La tecnología ciertamente es muy útil, pero si dejamos que ella domine todos los aspectos de nuestra vida puede tornarse en detrimento de una buena comunicación y relaciones familiares en nuestro hogar.

 

¿A qué me refiero por tecnología?

 

Bueno, para empezar la televisión, el uso del Internet a través de nuestras computadoras, nuestros teléfonos inteligentes, iPads, iPods, tabletas y juegos electrónicos que hoy vienen también con conexiones al Internet.

Ciertamente yo no estoy en contra del uso de la tecnología porque con cierta moderación y supervisión puede ser algo muy útil para nuestras vidas.

Recuerdo hace unos 10 años atrás que andaba en mis reuniones con un beeper en la cintura, una libreta de notas, un calendario, una biblia en mano, un afinador para la guitarra, una cámara fotográfica, y un grabador digital para hacer entrevistas. Hoy puedo hacer todo eso y mucho más con mi teléfono inteligente que tiene las funciones de básicamente una computadora.

Sin embargo, he notado que en muchos hogares y yo me incluyo por supuesto, a veces podemos caer en la tentación de que cada miembro de la familia está con un teléfono, un iPad, una computadora, en fin; cada uno en su propio mundo, en su propia actividad y todos desconectados unos de otros.

 

La tecnología puede ser adictiva

 

Ciertamente los juegos electrónicos tienen una propiedad muy adictiva que puede hacer que nuestros jóvenes o porque no, adultos también, se dediquen a estar simplemente jugando usando una gran cantidad de horas que de lo contrario podrían dedicarlo a hacer una actividad constructiva, educativa, o divertida entre los miembros del núcleo familiar como aprender la guitarra o artes.

Imagínese usted a Jesús, llegando a una casa abre la puerta, entra y el niño chiquito está viendo una película, otro viendo un juego animado en otro televisor, los muchachos adolescentes uno con su iPad, el otro jugando juegos electrónicos, la mamá con su teléfono inteligente, El papá en la computadora y todos están desconectados unos de otros en su propio mundo.

Ese es el peligro que corre la familia moderna.

 

¿Qué podemos hacer?

 

Reconociendo esta realidad mi esposa Becky y yo, decidimos establecer ciertos límites en nuestro hogar. De hecho, ya habíamos compartido que hace más de siete años que cortamos el servicio del cable de la televisión. Después pusimos en la computadora y en los teléfonos y dos iPads que tenemos en la casa, controles y filtros que bloquean todo contenido pornográfico, música y películas con contenido indecentes.

Y finalmente decidimos limitar considerablemente el tiempo en que usamos la tecnología en nuestro hogar. Primeramente, nosotros como padres teníamos que limitar el tiempo que nosotros pasamos con los teléfonos y no usarlos frente a ellos pues les estamos dejando un mal ejemplo, y más arrastra el ejemplo que los sermones.

Entonces decidimos que cuando yo regrese del trabajo iba poner mi teléfono a cargar e íbamos a pasar un tiempo en familia desconectados de los teléfonos y otros medios que tienen conexión a internet.

Esto puede ser bien difícil de llevarse a cabo cuando se han creado fuertes hábitos en nuestro uso de la tecnología y poco a poco podemos ponernos a dieta y escoger ciertos horarios y ciertos momentos para usarlos y al mismo tiempo tener un tiempo sagrado de familia en que dejemos fuera de todas estas influencias de la tecnología, y así alrededor de la mesa cada uno comparte una cosa que le pasó ese día a o algo que está pasando en sus vidas, recuperando el tiempo de comer, orar y dialogar en familia.

 

¿Qué hacer con el tiempo que el ayuno de tecnología nos ofrecerá?

 

  1. Primero buscar oportunidades para orar más en familia. Recuperar la cena en familia y comenzar con una oración antes de comer. Luego ir alrededor de la mesa y cada uno comparte algo por lo que están agradecidos y algo que está pasando en sus vidas.
  2. Segundo crear oportunidades para hacer cosas divertidas como juegos de mesa o deportes. Con 3 de mis hijos estamos yendo al gimnasio todos los jueves a jugar raquetball, algo que es muy divertido y nos proporciona actividad física. Pero, no se necesita gastar dinero, pueden también ir a un parque y hacer un picnic y caminar apreciando la naturaleza.
  3. Tercero, porque no, hacer un Rosario en familia especialmente orando por nuestras necesidades, nuestra comunidad y la paz del mundo. En nuestra casa hacemos el Rosario casi todas las noches, y nos turnamos cada uno incluyendo los niños, dirigiendo una década del Rosario y cada uno al comenzar comparte una intención.
  4. Cuarto buscar cómo compartir de nuestro tiempo, talento y tesoro para ayudar a otros en necesidad. Parte de nuestra obligación como católicos es darle a Dios nuestra ofrenda, nuestra primera cosecha y lo hacemos haciendo una ofrenda de sacrificio a nuestra parroquia, campaña anual diocesana y otras caridades que podamos ayudar en la comunidad como Catholic Relief Services, y su campaña Plato de Arroz que ayudan en los lugares donde hay crisis desastres naturales y guerras.

 

Finalmente ir a la Misa dominical fielmente y en familia. Recordemos el lema de la Cuaresma de Orar, Ayunar y Dar. Orar diariamente en familia. Ayunar no solo de alimentos sino también de tecnología y medios sociales. Y dar generosamente, compartiendo de nuestras bendiciones con nuestro tiempo, talentos y tesoro.

 

Silvio Cuéllar es músico pastoral, compositor, periodista y conferencista en temas de liturgia, vida y familia. Sirve como coordinador diocesano de la Oficina del Ministerio Hispano de la Diócesis de Providence, Rhode Island, Editor Asociado del periódico El Católico de Rhode Island y director de música en la parroquia Holy Spirit en Central Falls, RI, donde dirige coros en inglés y español.

Ecos de la Palabra

Ecos de la Palabra es una breve reflexión para la comunidad hispana/latina en los Estados Unidos sobre las lecturas del día y cómo aplicarlas a la vida cotidiana con nuestras familias. Edwin Ferrera compartirá esta reflexión cada miércoles en vivo a las 6pm Hora Pacífico (9pm Hora del Este) en la página de Facebook de Por Tu Matrimonio.

Edwin se desempeña como director para el Ministerio Hispano en la Arquidiócesis de Seattle, rol que asumió después de servir como director Pastoral Juvenil de la misma Arquidiócesis. Edwin posee una amplia experiencia pastoral en distintos contextos de más de 25 años. El recibió licenciaturas en filosofía y en literatura del Seminario de Monte Ángel en Oregon, una M.A. en Consejería Pastoral de la Universidad de Seattle (donde tuvo un enfoque en consejería matrimonial) y actualmente cursa estudios doctorales en teología pastoral. Originario del El Salvador, se mudó a vivir en Los Ángeles, California a la edad de 15 años. Edwin y su esposa Katia (de la Ciudad de México) son orgullosos padres de sus tres hijos, con quienes disfrutan pasar tiempo juntos explorando la belleza natural del Noroeste del Estado de Washington. Edwin puede ser contactado por email y se encuentra en LinkedIn @Edwin Ferrera. Edwin también se encuentra en las redes sociales de Facebook, en Twitter @ferreraed e Instagram @familiayfe.

Recursos Recomendados por Edwin:

Los siete principios para hacer que el matrimonio funcione por John M. Gottman, fundador de The Gottman Institute

La Cuaresma en Familia

Orar | Ayunar | Dar

 

Celebrando el tiempo litúrgico de Cuaresma con su pareja y con sus hijos

 

El Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo son días obligatorios de ayuno y abstinencia para los católicos. Además, los viernes durante la Cuaresma son días obligatorios de abstinencia. Para ver más detalles visiten esta página y una reflexión sobre el ayuno cuaresmal. Abajo pueden encontrar más ideas sobre otras maneras de ayunar durante la Cuaresma. 

 

Tiempo de preparación

 

Mientras nos preparamos para la Pascua es el momento perfecto para reconciliarnos con Dios y con nuestros hermanos y hermanas. Como nos recuerda el Papa Francisco:

“Queridos hermanos y hermanas: La Cuaresma es un tiempo favorable para la renovación personal y comunitaria que nos conduce hacia la Pascua de Jesucristo muerto y resucitado. Para nuestro camino cuaresmal de 2022 nos hará bien reflexionar sobre la exhortación de san Pablo a los gálatas: ‘No nos cansemos de hacer el bien, porque, si no desfallecemos, cosecharemos los frutos a su debido tiempo. Por tanto, mientras tenemos la oportunidad (kairós), hagamos el bien a todos’ (Ga 6,9-10a)”. (Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2022)

El Regalo de Dios del Perdón: Exhortación Pastoral sobre el Sacramento de la Penitencia y Reconciliación de la USCCB

La Penitencia a la luz de la Enseñanza Social Católica: Mediante el sacramento de la Penitencia, Dios ofrece misericordia y perdón. En respuesta a este regalo, estamos llamados a ser vehículos del amor de Cristo, enmendando faltas y restableciendo la justicia y los lazos que se han roto. Curados y perdonados, somos enviados a trabajar por la paz, la justicia y el amor en nuestras comunidades y el mundo. Este recursos tiene varias ideas y preguntas de reflexión.

“La oración, caridad y ayuno pueden cambiar la historia”. (Papa Francisco en su homilía de Miércoles de Ceniza de 2022

 

Las prácticas tradicionales para vivir más intensamente la Cuaresma son: orar, ayunar y dar. La oración es esencial para la vida cristiana y la Cuaresma en un buen momento para evaluar nuestra vida de oración. El ayuno es un recuerdo tangible de acercarnos más a Cristo. La oración y el ayuno nos llevan a ser más generosos a través de obras de caridad y justicia y de compartir nuestro dinero.

Aquí están algunos recursos para hacer estas prácticas en familia:

ORAR

Desafío de Oración Familiar: ¿No rezan juntos en familia? ¡Los invitamos a usted y a su familia a unirse al Desafío de Oración del Año de la Familia! Actualmente estamos en el Año de la Familia – Amoris Laetitia, que finalizará en el Encuentro Mundial de Familias en junio de 2022. El Papa Francisco ha escrito a menudo sobre la importancia de la familia y ¡este desafío de oración nos da una gran oportunidad para celebrar y orar con y para las familias de nuestra parroquia!

Los invitamos a unirse al desafío de rezar juntos en familia, especialmente durante la Cuaresma. En el kit de herramientas Amor familiar: Una vocación y un camino a la santidad publicado por la Asociación Nacional de Ministros Católicos de Vida Familiar (NACFLM por sus siglas en inglés), en la página 6 tienen 30 ideas de cómo rezar en familia. También provee gráficas que pueden compartir en redes sociales e ideas para los líderes parroquiales de cómo invitar a todas las familias de su parroquia a unirse al desafío.

Vía Crucis para los niños de Loyola Press

Vía Crucis Bíblico de la Campaña Católica para el Desarrollo Humano (Justicia, Paz y Desarrollo Humano de la USCCB)

Ven y Camina: Vía Crucis para Adolescentes de Life Teen

Los Vía Crucis del Vaticano: Meditaciones, fotos y videos de la celebración de los Vía Crucis con el papa desde 1991.

Reflexión del Papa Francisco en el Vía Crucis con los Jóvenes en la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá en 2019.

Explorando Nuevas Maneras (de Orar): Si estás buscando maneras de expandir tu vida de oración en esta Cuaresma, aquí hay unas ideas de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos para ir más allá de la oración a la hora de comer y a la hora de irte a dormir

Ecos de la Palabra en vivo por Facebook los miércoles a las 9pm ET

Guías “Familias en Misión” para la Cuaresma 2022: Ver, discernir y actuar esta Cuaresma con Maryknoll. Ver de Nuevo: Quítate el velo de los ojos.

AYUNAR

 

Privándonos de algunas cosas en Cuaresma

Limitando el uso de la tecnología en la Cuaresma

Crecer en santidad siguiendo los consejos del Papa Francisco

DAR

Recursos para la Cuaresma de CRS: Podemos compartir con los más necesitados con la ayuda de Catholic Relief Services. La familia, como iglesia doméstica, se fortalece al estar atenta a las necesidades de nuestros hermanos en todo el mundo y al vivir las prácticas tradicionales de la oración, el ayuno y la limosna con un espíritu misionero.

 

Una de las Mayores y más Silenciosas Pérdidas

Por Verónica López Salgado

El 15 de octubre se conmemora el Día Internacional de la Pérdida del Embarazo y la Pérdida Infantil. Tristemente, desde hace dos (2) años conozco bien esta fecha.

La muerte de quienes amamos es quizá el dolor más desgarrador que existe en el mundo. Aunque como católica comprendo que la muerte es parte natural de la vida, creo que no existe nadie que esté completamente preparado para enfrentar la pérdida de un ser querido, mucho menos la de un hijo. Tan fuerte es este tipo de pérdida, que ni siquiera existe la palabra para describir la muerte de un hijo para los padres.

Como mujer y madre, experimentar dos abortos espontáneos (este es el término médico oficial – el cual me desagrada totalmente y me causa un nudo en el estómago) en menos de un año fue, y continúa siendo, un proceso de sanación muy difícil en varias áreas de mi vida. Siento que mi corazón se quedó con un hueco que lleva el nombre de mis dos hijas.

Vivir el duelo por la pérdida del embarazo es un proceso verdaderamente imponente, sin importar el mes de gestación o bajo qué circunstancias se produjo la pérdida. En mi caso, durante la primera pérdida sufrí demasiado; experimenté mi propia Pasión y, junto a Cristo, también mi camino al Calvario. Estuve tres (3) meses en cama sin lograr recibir mejor atención médica de mi ginecólogo de aquel entonces, sin poder entender los violentos síntomas que padecía y enfrentándome, en total, a tres (3) legrados (término médico) porque mi vida corría peligro. Paradójicamente, dentro de un período de nueve meses volví a perder un segundo embarazo – otra niña. Sin embargo, esta vez el dolor más grande no era precisamente el físico, sino el dolor emocional además del psicológico: el corazón de mis hijas había dejado de latir y yo no pude hacer nada para evitarlo.

Fue en ese tiempo – entre la pérdida de la primera bebé y la segunda – que aprendí cuan común es la pérdida espontánea de un embarazo. Varias amigas, conocidas e incluso familiares habían pasado por lo mismo, ¡y yo lo desconocía! De acuerdo con Mayo Clinic, “alrededor del 10 al 20 por ciento de los embarazos conocidos terminan en un aborto espontáneo”. Es muy probable que el porcentaje sea mayor, “ya que muchos abortos espontáneos ocurren en una etapa tan temprana del embarazo, que una mujer no llega a saber que estaba embarazada”. Conocer esto fue tan alarmante que provocó en mi un gran deseo por ‘hacer más’. En medio de mi depresión, sentí el cariño de mucha gente; me dediqué a buscar información y recursos (ej. libro en inglés que me regaló un amigo Grieving Together A Couple’s Journey Through Miscarriage); cómo honrar mejor la vida de mis hijas (un sacerdote jubilado en mi parroquia me escuchó en el Sacramento de la Reconciliación y luego me ayudó a planear la liturgia de una Misa especial que ahora se celebra anualmente); y de qué forma podía dar espacio a tantas mujeres que habían sufrido, tal como lo hice yo, para que pudieran sentirse acompañadas. Durante este tiempo, comprendí también que la madre no es la única persona que sufre cuando se experimenta la muerte gestacional, perinatal o neonatal. Los padres y la familia también sufren de alguna manera.

Pero ¿por qué suceden este tipo de pérdidas? Existen varias causas, factores de riesgo y complicaciones de salud (Causas y síntomas) que aumentan el riesgo de perder a un hijo durante el embarazo o al nacer. No obstante, muchas veces se desconoce a ciencia cierta lo que pudo haber causado le muerte de un bebé en el vientre de su madre o a las pocas horas o días de nacido.

Es imperativo subrayar que no por ser una pérdida tan común, es más fácil de afrontar. El duelo perinatal es una realidad poco visibilizada. Los padres y madres que pierden un bebé antes de su nacimiento se enfrentan a una situación tan lamentable que la sociedad no sabe muy bien cómo acompañar a los padres dolidos.

El impacto emocional en los padres después de una pérdida gestacional, perinatal o neonatal puede ser tan profundo y doloroso que el apoyo y reconocimiento de la vida de sus hijos es tan importante y necesario, como lo es el acompañamiento durante el proceso de duelo y sanación.

Si bien la Iglesia Católica ofrece algunos excelentes recursos para caminar con las familias que han perdido a un hijo en el embarazo o al nacer, descubrí que no es fácil encontrarlos. Por lo que es extremadamente importante para los familiares y amigos de quienes han sufrido una pérdida así, buscar en su comunidad de fe el apoyo que los padres necesitarán para sobrevivir el trauma.

Por experiencia propia, sé que el tratar de comprender el proceso de este tipo de duelo puede provocar diversas emociones en otros seres queridos del/la bebé que murió. El acompañamiento, respeto y simpatía son esenciales en todo momento.

Hoy, 15 de octubre, recuerdo y honro la memoria de las niñas que soñé cargar en mis brazos, de las hijas que no podré ver crecer aquí en la tierra y de las hermanas que mi hijo mayor no conocerá en esta vida. Me conmueve tener la certeza de que son santas gozando del paraíso con Dios, donde yo anhelo llegar un día.

Hoy quiero especialmente dirigirme a ti. A ti que has sufrido la muerte de tu bebé durante el embarazo o al nacer. Te abrazo y te comprendo. No estás sola. María, la Madre de Jesús, conoce mejor que nadie tu dolor y el mío.

Hoy también me dirijo a ti. A ti que conoces a alguien que ha experimentado este tipo de pérdida tan frecuente pero tan callada. Acércate a los padres del bebé. Hazles saber que su dolor no es ajeno. Comparte esperanza.

Este día es especial porque es una oportunidad para honrar la memoria de los bebés tan anhelados que no nacieron o que murieron al nacer. Es un momento de concientización sobre el valor de cada vida; la vida que comienza en el momento de la concepción y la vida que sufre el dolor de haber perdido un hijo.

 

Otros recursos:

Reflexiones de la Arquidiócesis de Dubuque para todos los afectados por la pérdida de un/a niño/a (parejas, madre, padre, abuelos, hermanos, profesionales de la salud y ministros)

Padres devotos luego de un aborto espontáneo (Artículo de la USCCB)

Consuelo y fortaleza ante la pena de un aborto espontáneo (Inserto para boletines de la USCCB)

Programa Este es tu hijo de la Arquidiócesis de Dubuque (pónganse en contacto con el Director de Matrimonio y Vida Familiar para información sobre cómo implementar el programa en su diócesis en inglés y/o español)

Orden Para El Nombramiento y Encomendamiento de un Bebé Fallecido antes de Nacer
– Arquidiócesis de St. Louis

Ceremonia de Nombramiento de un niño perdido por aborto espontáneo o muerte fetal
– Diócesis de Fargo

Hábitos Saludables para la Familia en el verano

Por Silvio Cuéllar

 

El verano y las vacaciones fuera de la escuela, nos presentan una excelente oportunidad para fortalecer nuestras relaciones de familia y poder disfrutar de inolvidables recuerdos entre los padres y los hijos, visitando bonitos lugares y haciendo actividades divertidas en familia.

Aquí les compartimos algunos consejos para fortalecer nuestra relación como familia católica durante las vacaciones.

Primeramente, no nos olvidemos que nuestra fe no se toma vacaciones. Entonces, es importante el asistir a la misa dominical y si estamos en algún lugar lejos de nuestra casa de vacaciones, podemos buscar en el Internet los horarios de las iglesias que estén en el lugar que está visitando la página masstimes.org.

Durante el verano frecuentemente está la tentación de apoyarnos demasiado en la tecnología como niñeros, dejando que nuestros hijos pasen demasiado tiempo enfrente de la televisión, los juegos electrónicos, las tabletas o teléfonos celulares. Planifiquemos el tiempo que permitiremos que ellos usen la tecnología cada día y busquemos otras actividades sanas para llenar el tiempo vacío, y también tengamos cuidado de poner filtros para qué nuestros hijos no estén expuestos a programas inapropiados, violencia o pornografía.

Qué bonito sería también poder tener una reunión de familia y planificar juntos las cosas que vamos hacer y los lugares que podemos visitar como, por ejemplo:

  • Una visita a un lago, o a la playa,
  • ir a visitar algún familiar o
  • hacer un picnic con alguna otra familia en un parque donde se pueden practicar deportes y juegos al aire libre,
  • visitar un museo de ciencias, artes, tecnología y
  • hacer un peregrinaje a algún santuario o lugar de devoción del área donde vives.

Cada vez más las ciudades están diseñando lugares especiales donde podemos llevar las bicicletas y podría programar tal vez una o dos veces a la semana ir a pasear juntos y hacer ejercicio.

También es importante que nuestros hijos puedan experimentar diferentes actividades como deportes, arte y música para encontrar sus habilidades y talentos. Hay muchos clubes de deportes en nuestras comunidades y también en el YMCA dónde podemos registrarlos para que vayan probando diferentes cosas hasta que encuentren lo que realmente les apasiona. Lo importante es que por lo menos estén en una actividad de deportes o artes que no estén simplemente en la casa sin hacer nada enfrente de monitor.

Otro consejo es de cuidar la tradición de compartir alrededor de la mesa. En nuestro hogar tratamos de tener una cena familiar todos los días y por lo menos una noche a la semana tener nuestra cena oficial de familia, donde nos reunimos alrededor de la mesa, rezamos juntos y cada uno nos turnamos yendo alrededor de la mesa compartiendo algo por lo que estamos agradecidos a Dios en nuestras vidas.

Una vez a la semana también puede tener una noche de película en el hogar donde escogen una película preferentemente que tenga un mensaje positivo y pueden verla juntos en familia y hacer algo bonito como tal vez tener unos helados después de la película.

También no nos olvidemos de ayudar o visitar algún familiar o amistad que esté pasando por un momento de tristeza o enfermedad. Enseñemos a nuestros hijos de la importancia del servicio y ser generosos con nuestro tiempo, talento y tesoro.

Finalmente, la familia que reza unida permanece unida, practiquemos esta frase diariamente en nuestros hogares y el señor nos bendecirá abundantemente. En nuestro hogar tenemos la tradición de rezar el Rosario familiar todas las noches a las 9 pm. Es bonito momento para orar juntos por nuestras necesidades y un hábito que nos lleva a la santidad.

A final de nuestros días nuestros hijos no se recordarán de cuantas cosas materiales acumulamos si no los recuerdos de momentos hermosos que pasamos juntos en familia.

Silvio Cuéllar es músico pastoral, compositor, periodista y conferencista en temas de liturgia, vida y familia. Sirve como coordinador diocesano de la Oficina del Ministerio Hispano de la Diócesis de Providence, Rhode Island, Editor Asociado del periódico El Católico de Rhode Island y director de música en la parroquia San Patricio en Providence, donde dirige coros en inglés y español. 

 

Usado con permiso, este artículo fue publicado en El Católico de Rhode Island en julio 2021.

 

 

 

¿Me siguen queriendo mis nietos?

Por Andrea Ballina

¿Me siguen queriendo mis nietos?

Esta pregunta me la hicieron mis padres hace poco tiempo. Y esta pregunta tan simple nos llevó a una reflexión y plática familiar profunda. Pero antes de compartirles dicha platica y reflexión, déjenme contarles un poco de nosotros. Soy la hija mayor de 2 hijos en total. Solo somos mi hermano y yo. Y mis 4 hijos son los únicos nietos. Por azares del destino vivimos separados. Mis padres viven en la Ciudad de México y yo en Los Estados Unidos. Desde el principio, en cuanto mis padres supieron que iban a ser abuelos por primera vez, han estado presentes en nuestras vidas. Han estado con nosotros en los nacimientos, bautizos, navidades, años nuevos, alguno que otro cumpleaños, juegos de futbol, competencias de danza, primeras comuniones, etc. Ahora están con nosotros porque su nieta mayor se gradúa de preparatoria y empieza la etapa de la universidad. Por supuesto, ¡los abuelos tenían que estar presentes en una fecha tan especial!

Pero en esta visita se encontraron no con sus nietos “chiquitos”, sino con tres adolescentes y una preadolescente. Sus nietos han crecido, han cambiado y la relación Abuelo-Nieto cambió también. Ya no son los niños chiquitos que mis papás consentían dándoles un dulce. O que mis papás ayudaban a dormir y los arrullaban. Ya no quieren estar todo el tiempo jugando con ellos y cargados o en sus piernas. Mis hijos tienen más independencia y sus intereses, como buenos adolescentes, son otros. La relación entre abuelos y nietos se quedó como estancada, en el pasado, sin pies ni cabeza. Ninguna de las dos partes siente una conexión. Se sienten distanciados.

Entonces, volvemos a la pregunta: ¿nos siguen queriendo nuestros nietos?

Al preguntarme esto empezamos a platicar de cómo la relación entre ellos ha ido transformándose. Yo, como hija y como madre estoy en medio de las dos partes, pero eso me permitió analizar las diferencias entre las 2 generaciones. Al estar yo en la generación de en medio pude tomar el papel de “mediadora” y al final de la plática llegamos a los siguientes puntos y propuestas para restablecer la conexión entre mis padres y mis hijos:

1) Las dos partes (en este caso los abuelos y los nietos) tienen que hacer el esfuerzo para estar en comunicación constante. De las dos partes tiene que surgir el interés de saber qué pasa con sus vidas, qué han hecho en la semana, cómo les ha ido en sus actividades, etc. Si no se puede en persona, la tecnología nos ayuda bastante: FaceTime, una llamada, un texto.

2) Los abuelos estarán abiertos a escuchar lo que pasa con sus nietos, aunque “en sus tiempos así no se usaba”. La vida es muy distinta ahora que hace unos años. Cada generación ha vivido costumbres y modo de vida diferentes. Si escuchan y no juzgan, es más fácil que la comunicación entre abuelos y nietos fluya.

3) Tener un día a la semana o al mes en que los abuelos vengan a comer o desayunar con sus nietos. Si no se puede físicamente, entonces por FaceTime o por teléfono. Tener la fecha anotada en el calendario.

4) Acordarse y llamar para felicitar en todos los cumpleaños y aniversarios.

5) Tener una tradición familiar. Puede ser un viaje, o un día en donde se haga algo diferente (una pijamada, ir a un día de campo, al zoológico, cocinar todos juntos, tener un maratón de juegos de mesa, tomar una clase juntos, etc.). Importante: la tradición tiene que ser entre los abuelos y los nietos, no colados (o sea yo no estoy invitada).

6) Todos los nietos serán tratados por igual. No mostrar predilección por algún nieto(a).

7) Los abuelos consienten y los nietos se dejan consentir.

8) Los abuelos seguirán asistiendo a todas las actividades de los nietos que les sea posible.

9) Los abuelos seguirán contando sus historias de cuando eran niños. Las travesuras y aventuras que vivieron. A los nietos les gusta conocer más de sus abuelos y saber cómo eran sus vidas cuando eran más jóvenes.

10) Cuando se tenga la bendición de estar juntos físicamente, aprovechar los momentos con risas, comentarios positivos, conversación. No reproches.

Al concluir la plática y las propuestas, nos dimos cuenta de que tanto mis padres como mis hijos están a tiempo de retomar la relación. De que al abrirnos y compartir lo que sentimos podemos caminar hacia delante y reparar los lazos que se hayan atrofiado.

Al final, Mis padres obtuvieron su respuesta: ¡Claro que los queremos abuelitos…y mucho!

La clave del Padre efectivo con sus hijos

Por Silvio Cuellar

Carlos llegó a los Estados Unidos buscando el sueño de darle una mejor vida a su familia. En su afán por conseguir sus sueños, trabajaba doble turno y casi nunca tenía tiempo para compartir con sus hijos. Con el tiempo sus hijos se fueron metiendo en dificultades y la relación de padre e hijo se fue distanciando y enfriando, hasta que los hijos se pusieron bastantes rebeldes durante la adolescencia.

Alberto por su parte trabajaba mucho también, pero siempre se daba tiempo para compartir con sus hijos y hacer que ellos se sientan amados y apreciados. Ellos crecieron con mucho aliento sintiendo mucho amor y aliento en sus vidas, convirtiéndose en líderes juveniles en la iglesia y en la comunidad.

Carlos por su parte se preguntaba en qué había fallado, ¿Por qué si siempre trabajó para darle lo mejor a sus hijos ellos le salieron rebeldes?

Tal vez es la respuesta gire en torno a que Carlos estaba siempre ocupado trabajando y cuando llegaba a la casa siempre estaba con un mal humor y les gritaba bastante a sus hijos.

Veamos algunas sugerencias prácticas basadas en lo que la psicología y las Sagradas Escrituras enseñan.

Primero: Ser un buen padre no es sólo ser un proveedor de dinero o cosas materiales.

Dicen las estadísticas que un alto porcentaje de hijos que se crían con padres ausentes o sin la presencia de un padre en sus vidas tienden a desarrollar desbalances emocionales, envolverse en muchos problemas, terminando muchas veces con adicciones, embarazos en adolescencia, o en la cárcel. En mi propia familia mi esposa y yo decidimos que ella estaría en la casa dedicándole su atención a tiempo completo a nuestros hijos, y que yo sería el que saldría a buscar un sustento. Esto implica que yo tendría que tener más de un trabajo y que mi tiempo sería limitado, pero así, aun cuando regreso del trabajo completamente agotado; saco energías de donde se pueda, para compartir un poco con mis hijos, leyéndoles un cuento antes de acostarse o simplemente jugando algún juego de mesa o compartiendo un tiempo cualitativo con ellos. Frecuentemente llevo a cada uno de mis hijos individualmente a cenar o al cine o hacer algo divertido para que ellos tengan ese tiempo con su papá y se sientan amados y valorados.

Segundo: Los buenos padres saben escuchar y comunicarse positivamente con sus hijos.

La carta de Santiago 1,19 dice: “Hermanos muy queridos, sean prontos para escuchar, pero lentos para hablar y enojarse”. También en Efesios 4, 26.29 leemos: “Enójense, pero sin pecar. Y, que el enojo no les dure hasta la puesta del sol, pues de otra manera se daría lugar al demonio… No salga de sus pocas ni una palabra mala, si no la palabra justa y oportuna que hace bien a quien la escucha”.

Este es un punto que todos necesitamos corregir, ya que una gran parte de las personas de nuestra cultura hemos crecido con gritos y arrebatos. Necesitamos aprender a controlar nuestras emociones, frustraciones y tratar a nuestros hijos con calma, amor y respeto.

Tercero: Discipline a sus hijos con amor y aliento.

Estamos acostumbrados a actuar reactivamente y castigar a nuestros hijos cuando hacen algo malo, sin embargo, es mucho mejor prevenir y anticipar las cosas que puedan pasar y usar las consecuencias en vez de los castigos, golpes o gritos; usando la motivación y el aliento cuando nuestros hijos hacen cosas buenas que deban ser reconocidas.

Cuarto: Quieres ser un buen padre, entonces sé un buen esposo y trate a su esposa como usted quiere que sus yernos traten a sus hijas. 

En Efesios 5, 25.33 leemos: “Maridos, amen a sus esposas como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella… En cuanto a ustedes, cada uno ame a su esposa como así mismo, y la mujer, a su vez, respete a su marido”.  En el hogar nosotros tenemos la primera escuela para enseñarles a nuestros hijos a ser un buen esposo. Todo lo que nosotros hagamos ellos aprenderán y la forma en que nosotros tratemos a nuestras esposas ellos imitarán.

Finalmente, enseñe con el ejemplo.

Las estadísticas nos muestran que nuestros hijos seguirán solamente una parte pequeña de nuestros consejos, y más bien aprenderán de nuestro ejemplo. ¿Queremos que ellos sean buenos esposos, honestos, trabajadores, y fieles? entonces enseñémosles lo que eso significa con nuestra propia vida y con nuestro propio ejemplo.

 

Silvio Cuéllar es músico pastoral, compositor, periodista y conferencista en temas de liturgia, vida y familia. Sirve como coordinador diocesano de la Oficina del Ministerio Hispano de la Diócesis de Providence, Rhode Island, Editor Asociado del periódico El Católico de Rhode Island y director de música en la parroquia San Patricio en Providence, donde dirige coros en inglés y español. 

 

Usado con permiso, este artículo fue publicado en El Católico de Rhode Island en julio 2019.