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¿Quién administra mejor las finanzas en el hogar, el hombre o la mujer? Por Verónica López Salgado

En un matrimonio, las finanzas suelen ser un tema de conversación complicado. Sin embargo, la estabilidad económica es de suma importancia y el hablarlo es vital para que no surjan problemas innecesarios en el hogar.

Varios estudios de investigación muestran que tener estabilidad económica en un matrimonio o ser un buen proveedor financiero es muy valioso para las parejas. Por mencionar uno, en el año 2017 un estudio en los Estados Unidos realizado por el Centro de Investigación PEW resaltó que “alrededor de siete de cada diez adultos (71%) dijeron que era muy importante que un hombre fuera capaz de mantener a su familia económicamente para ser un buen marido o compañero, mientras que sólo el 32% dijo lo mismo para que una mujer fuera una buena esposa o compañera”.[1]

Saber manejar adecuadamente las finanzas es imprescindible para desarrollar una sana administración financiera. El objetivo es que al terminar de leer este artículo las parejas puedan tener una mejor idea de cómo hablar sobre finanzas antes de que los problemas afecten su relación, cómo gestionar el dinero de forma inteligente, cuando es necesario buscar ayuda y qué muestran algunas estadísticas sobre los matrimonios que terminan por problemas relacionados con el dinero.

De acuerdo con un artículo publicado por Business Insider, el dinero es una de las razones por las cuales las parejas discuten más y no es de extrañar que los conflictos relacionados con el dinero se citen con frecuencia como motivo de divorcio.[2] Este mismo artículo señala 12 problemas financieros que tristemente separan a las parejas. Los mencionaré brevemente:

  1. Actitudes opuestas hacia el dinero
  2. Prioridades financieras divididas
  3. Deuda de tarjetas de crédito
  4. Infidelidad financiera
  5. Exceder sus presupuestos
  6. Incapacidad para comprometerse con el gasto
  7. Grandes compras impulsivas
  8. Estrés por combinar cuentas bancarias
  9. Gastos mayores inesperados
  10. Gastar demasiado en la boda
  11. No tener asesoramiento financiero previo al matrimonio
  12. Pérdida del control financiero

Por imposible que parezca, cada uno de estos problemas tiene solución y su matrimonio no tiene por qué terminar, mucho menos por problemas financieros. No obstante, hacer un plan financiero estratégico que funcione para su matrimonio y familia conlleva amor, conciencia, disciplina, asesoramiento y mucha oración pidiendo al Espíritu Santo sus dones y frutos, particularmente el don de la sabiduría y el fruto de la templanza.

Entablar el tema de las finanzas en el matrimonio debería ser parte de la preparación prematrimonial. Sin embargo, no siempre sucede así. Aquí enumero 5 estrategias – han sido útiles en mi propio matrimonio – que les ayudarán a platicar sobre cómo omo manejar mejor el dinero en su hogar, sin importar en qué etapa de su matrimonio se encuentren (recién casados, algunos años de matrimonio, etc.).

  1. Siempre comiencen cada plática con oración. Pueden pedir la intercesión de los santos a los que pueden rezarles en cuestiones económicas.
  2. Busquen un momento propicio para hablar específicamente sobre sus sueños, metas y objetivos económicos. ¿Cuáles son sus prioridades? Actualmente estamos viviendo una preocupante inflación económica en el país. Es indispensable tener un plan financiero.
  3. Cuando se casaron prometieron estar juntos “en la riqueza o en la pobreza”. Aunque llegue el estrés relacionado con el dinero, asegúrense de recordarse mutuamente que son un mismo equipo y, por lo tanto, todo lo pueden resolver juntos.
  4. Comuníquense con honestidad y claridad. Hablar sobre dinero suele causar tensión. No permitan que este tema ocasione problemas. Al contrario, si platican abiertamente podrán atacar las dificultades antes de que se aproximen.
  5. Como hombres y mujeres, Dios nos creó con dones y talentos únicos. Psicológica e intelectualmente, los hombres y las mujeres percibimos, actuamos y pensamos distinto. ¿En su matrimonio, quien de los dos puede administrar más acertadamente las finanzas? ¿Cómo se complementan?

Aunque puede sonar más fácil de lo que realmente es, existen formas para gestionar el dinero sabiamente, con prudencia y control propio. Hoy en día hay recursos que pueden asesorarlos y guiarlos. Por ejemplo, walletwin.com es una compañía formada por un matrimonio católico que cuenta con asesoramiento financiero personalizado. Tiene un podcast, una academia, un programa de coaching, un programa para parroquias, un libro y varios recursos gratuitos, como una guía con estrategias inteligentes para pagar las deudas rápidamente. Pedir consejos no es pecado.

Ahora bien, si actualmente están atravesando una grave situación económica/financiera en su matrimonio, no duden en buscar ayuda de inmediato y en donde sea posible. Como dice un dicho muy conocido, más vale tarde que nunca. Eso aplica para las finanzas también. Lo más probable es que en la comunidad en donde viven, haya programas de apoyo financiero. Su comunidad parroquial debe ser un lugar de acogida y caridad; pueden guiarlos para saber con quién acudir para que los problemas que están experimentando sean más livianos y llevaderos. ¡Ánimo!

[1] Ver https://www.pewresearch.org/fact-tank/2019/02/13/8-facts-about-love-and-marriage/ (en inglés)

 

[2] Ver https://www.businessinsider.com/divorce-money-issues-financial-relationship-couple-2019-7 (en inglés)

JUNIO – Consejos Para la Vida en Pareja

TIPS SOBRE EL MATRIMONIO – JUNIO

  • 1 de junio – el amor es mucho más que modales, pero ser caballeroso o amable puede reavivar un matrimonio que se esté convirtiendo en rutinario. La galantería sigue estando de actualidad.
  • 2 de junio -incluso si estás recién casado, intenta imaginar cómo será envejecer juntos. Como canta Robbie Hart en “The Wedding Singer“, “te llevaré cuando tu artritis esté mal… conseguiré tu medicina cuando te duela la barriga… incluso te dejaré sostener el control remoto”. ¡Qué hermoso viaje juntos!
  • 3 de junio – Para mantenerte conectado con tu pareja, no dejes de hacerle una llamada telefónica espontánea, mandarle un mensaje de texto o emoji cariñoso. Hazle saber que rezas por él/ella. ¡Manténganse siempre conectados!
  • 4 de junio – Configuren su teléfono para que les suene a ambos en una hora acordada. Detengan su día y piensen en el otro, pidan por él. Que Dios les permita estar siempre conectados y unidos en Cristo.
  • 5 de junio – ¿Cuánta independencia es buena en un matrimonio? Ciertamente, el esposo y la esposa no deben depender del otro para su identidad o autoestima. La dependencia debe estar basada en el respeto y la confianza.
  • 6 de Junio – Los hijos son un gran regalo en el matrimonio, aunque criarlos puede generar estrés. No dejen que las discusiones sobre la disciplina de los niños agoten su energía y les aleje el uno del otro. Una paternidad firme en el fondo y suave en las formas es la mejor opción .
  • 7 de junio – “Hay diferentes dones espirituales pero un mismo Espíritu”. (1 Cor. 12) ¿Qué don tiene tu amado de manera especial: sabiduría, fe, capacidad de curar, laboriosidad, intuición, capacidad de decisión, comunicación? ¡Encuéntralo!
  • 8 de junio – ¿Eres un hablador mientras tu amado es más callado, o viceversa? ¿Estás contento con el equilibrio que tienes en tu conversación matrimonial? Hablen sobre ello, y encuentren su equilibrio.
  • 9 de junio – Internet y las redes sociales pueden enriquecer sus vidas, pero también pueden amenazar su matrimonio. Acuerden poner límites mutuos para el tiempo que pasan frente a la pantalla y el contenido que ven.
  • 10 de junio – A veces tu cónyuge realiza tareas del hogar que nosotros no queremos hacer. Agradécele por hacerte la vida más fácil. Traten de compartir las responsabilidades del hogar. ¡Son de todos!
  • 11 de junio – “Donde pones tu tiempo, pones tu vida”. (Clayton Barbeau) ¿Cuáles son tus valores más profundos? ¿Consigues mantener un equilibro trabajo/familiar real? La forma en que pasas tu tiempo refleja eso. ¡Obsérvate!
  • 12 de junio – ¿Tienen un sueño para su vida juntos? Hablen de ello, creen sus propias metas. Tener un sueño les da dirección a su vida. ¡Cuéntense sus sueños!
  • 13 de junio – “Y dondequiera que iba, en pueblos, ciudades o campos, colocaban a los enfermos en las plazas. Le suplicaban que les permitiera tocar siquiera el borde de su manto y quienes lo tocaban quedaban sanos”.(S.Mc 6:56) ¿Hay áreas en su corazón o en su familia que necesitan sanación y reconciliación? Llévalos a Cristo.
  • 14 de junio – “¿Puede alguno de ustedes, por preocuparse, añadir un solo momento a la duración de su vida?”- Jesús pregunta a sus discípulos (Mt 6,27). ¿Por qué te pones ansioso? Compártelo con tu cónyuge. Oren juntos por el don de la comunicación.
  • 15 de junio – Lo que a los maridos les gusta oír: “Me encanta estar casada contigo”. “Valoro el esfuerzo que haces por ser cabeza de esta familia”. “Respeto cada decisión que tomas por el bien común”. “Gracias por mantener a nuestra familia unida”.  ¿Qué podrías decirle hoy?
  • 16 de junio – No pongas a prueba tu matrimonio. A menudo, las aventuras comienzan porque uno de los cónyuges comienza a confiar en un amigo del sexo opuesto. Una vez que los problemas personales son recibidos con compasión por otro, un vínculo comienza a profundizar. Si algo te preocupa y no te atreves a hablarlo con tu pareja, un consejero es la salida más segura.
  • 17 de junio – Considerando tus recursos, busca a alguien que sea menos afortunado y compártele. Dale algo de tu excedente: tiempo, dinero, escucha activa… El que más tiene más ha de dar.
  • 18 de junios- Si tienes hijos adolescentes, sabes que no siempre se puede elegir el momento en que están de humor para hablar. Cuando se abren, los padres deben detenerse y escuchar. Un padre presente es la seguridad de tus hijos.
  • 19 de junio – Algunas parejas conciben fácil y felizmente. Otros esperan, con tristeza, mientras los meses se convierten en años sin un hijo amado. La planificación familiar natural puede ayudar a las parejas infértiles a conocer el momento óptimo para concebir. ¡Échale un vistazo!
  • 20 de junio – Sorprende a tu amor con un regalo inesperado.  No tiene que ser caro: prepara su plato favorito, llévale flores, escríbele una nota de amor, masajea su espalda. Da rienda suelta a tu imaginación.
  • 21 de junio – ¿Tu pareja tiene una comida o postre favorito? Hazlo para él/ella esta semana. ¿Por qué? Simplemente porque quieres demostrar tu amor.
  • 22 de junio – “Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”. (2 Corintios 12:10) A veces, los cónyuges pueden ser una espina clavada el uno en el otro. Por molesto que esto pueda parecer, también puede ser un camino hacia la autocorrección y la humildad. Ábrete a la comunicación y la sanación de heridas.
  • 23 de junio – ¿Quieres cambiar de cónyuge? Cambia tú primero.  Puede que te guste hacer que tu amado sea perfecto, pero tendrás más éxito cambiando una debilidad tuya y tu perspectiva de las cosas.
  • 24 de junio – No tengas miedo de que amar a alguien sea un desafío, porque “la vida no se trata de esperar que pase la tormenta; sino de aprender a bailar bajo la lluvia y los truenos”; – Vivian Greene.
  • 25 de junio – La familia nace de este proyecto de amor, y crece como se construye una casa: con afecto, apoyo y confianza.
  • 26 de junio – Tu familia es una comunidad. Esto significa que cuando una persona cambia un comportamiento para bien o para mal, impacta a todos. Si sonríes, le haces un favor, levantas el ánimo del conjunto familiar.
  • 27 de junio – ¿Has desarrollado algún hábito de reconexión que confirme tu amor con tu pareja? Un beso de despedida o un abrazo de bienvenida a casa puede ser un buen comienzo.
  • 28 de junio – “El que encuentre su vida, la perderá, y el que pierda su vida por causa de mí, la hallará” (Mt 10:39). Ser discípulo cristiano y vivir un matrimonio cristiano implica dar la vida en amor y con servicio. ¿Cómo puedes “morir”(simbólicamente) para amar mejor a tu familia?
  • 29 de junio – De todas las cosas que tienes que hacer hoy, pasar tiempo con tu cónyuge ¿es una prioridad para ti? Asegúrate de darle la atención que se merece.
  • 30 de junio – Trabajen juntos. El matrimonio es una labor de todos los días, para crecer en humanidad como hombre y como mujer.

Mayo – Consejos Para la Vida en Pareja

TIPS SOBRE EL MATRIMONIO – MAYO

  • 1 de mayo: Hoy celebramos a San José Obrero. Jesús trabajó junto a su padre adoptivo durante muchos años. Trabajar junto a tus hijos puede enseñarles diligencia y perseverancia, además de una habilidad. También es un gran momento de unión. Pruébalo.
  • 2 de mayo: Mayo es un mes tradicionalmente dedicado a la Virgen. Considera la posibilidad de rezar un rosario al menos una vez a la semana, o incluso sólo una decena, y confiar a tu esposo/a y familia al cuidado maternal de María.
  • 3 de mayo: “No amemos solamente con la lengua y de palabra, sino con obras y de verdad” (1 Juan 3,18) Decir “te quiero” es bueno. Ser fiel a tus palabras es mejor. Demostrar tu amor haciendo algo bueno o sacrificándote por tu amado/a es verdadero amor. ¿Qué acto de amor puedes hacer hoy?
  • 4 de mayo: ¿Estás tú y tu esposo en forma y sanos; se esfuerzan por hacer ejercicio y comer bien? Hagan ejercicio juntos o denle tiempo al otro para que lo haga a su manera. Cuidar su cuerpo es importante, así que anímense mutuamente. Hazle saber a tu esposo/a que eres su mayor fan.
  • 5 de mayo: La vida es muy ajetreada y la oración rara vez “encaja” durante el día sin hacer un esfuerzo. Se intencional y reserva un tiempo para orar con tu esposo/a.
  • 6 de mayo: “Ustedes, en cambio, son una raza elegida, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo adquirido para anunciar las maravillas de aquel que los llamó de las tinieblas a su admirable luz” (1 Pedro 2,9). Dios nos ha llamado a todos a ser santos. ¿Cómo vives esta santidad en tu familia?
  • 7 de mayo: ¿De quién fue la culpa de su última pelea? Lo más probable es que se trate de una combinación de malentendidos, olvidos y expectativas diferentes de ambos esposos. Para resolver una discusión, fíjate más en lo que has aportado tú que en lo que ha hecho mal tu esposo/a.
  • 8 de mayo: Mayo es el mes de la Virgen. Haz de este mes una oportunidad para aumentar la devoción de tu familia hacia ella: recen juntos un Ave María o una decena del Rosario esta noche antes de irse a dormir.
  • 9 de mayo: “Conságralos en la verdad: tu palabra es verdad” (Juan 17,17) ¿Eres siempre sincero con tu esposo/a? No le mientas, aunque sea una mentira “inofensiva”. Estamos llamados a proclamar la verdad.
  • 10 de mayo: A veces nos estresamos a nosotros mismos (y, por lo tanto, a nuestro esposo/a e hijos) preocupándonos por cosas que realmente no afectan a largo plazo. ¿Eres culpable de prestar excesiva atención a cosas que no tiene importancia?
  • 11 de mayo: Jesús nos dio a su Madre María para que fuera también nuestra madre. Ella ha experimentado la alegría del nacimiento de su Hijo, la separación de él durante su ministerio, el dolor por su muerte y el glorioso triunfo de su resurrección. Pide su intercesión -y consuelo- en todos los aspectos de tu vida.
  • 12 de mayo: Seguro has oído el consejo: “Nunca te vayas a la cama enfadado con tu esposo/a”. Aunque, por lo general, esta es una buena regla, a veces una buena noche de sueño puede proporcionar un período de enfriamiento y ayudarlos a obtener una nueva perspectiva.
  • 13 de mayo: El uso de la Planificación Familiar Natural (PFN) ayuda a las parejas a desarrollar una actitud de bienvenida a los hijos. La PFN también puede utilizarse para espaciar o limitar el tamaño de la familia; tener un corazón abierto es importante.
  • 14 de mayo: Recuerda dar un beso de buenas noches a tu esposo/a, independientemente de los acontecimientos del día.
  • 15 de mayo: Esposos, hagan un esfuerzo extra por su esposa el día de hoy. Abrirle la puerta, sacarle la silla y caminar por el lado de la banqueta puede parecer anticuado, pero es una forma sencilla de tratar a tu mujer como una reina.
  • 16 de mayo: María se alegró con Isabel por la nueva vida que había dentro de ellas. Habla con tu esposo sobre la posibilidad de dar la bienvenida a un hijo en su familia.
  • 17 de mayo: Sigue honrando a María este mes: reúne a tu familia para rezar un rosario juntos.
  • 18 de mayo: En medio de una discusión, acércate a tu esposo/a. El contacto físico no puede arreglar todo, pero puede aliviar la tensión.
  • 19 de mayo: “Jesús dijo a sus discípulos: Les dejo la paz, les doy mi paz” (Juan 14,27) ¿Hay paz en tu hogar? Reflexiona sobre la promesa de paz que hace Jesús y hazte el propósito de hacer de tu casa un lugar de paz.
  • 20 de mayo: La intencionalidad se aplica también a la elección de palabras. Cuando hables con tu esposa/o, asegúrate de que tu tono y tu lenguaje reflejan amor. Evita el lenguaje acusador o defensivo y utiliza un lenguaje único que haga saber a tu esposa/a que es especial.
  • 21 de mayo: Piensa en tu esposo/a cuando tomes decisiones, aunque sean pequeñas, como cuándo llenar el tanque de gasolina o qué canal de televisión ver, o decisiones grandes, como hacer planes con amigos o escoger lugares para ir de vacaciones.
  • 22 de mayo: “No hay amor más grande que dar la vida por los amigos” (Juan 15,13). Amar a tu esposo/a significa hacer sacrificios por él/ella cada día.
  • 23 de mayo: Hoy, después del trabajo, haz una de las tareas o quehaceres de tu esposa sin que ella te lo pida.
  • 24 de mayo: Los pensamientos y comentarios negativos se alimentan a sí mismos. Rompan el ciclo centrándose en las cosas que aprecian de su amado.
  • 25 de mayo: A menudo, el simple hecho de reiniciar puede remediar un problema informático en una computadora. A veces los matrimonios necesitan un reinicio también. Si un problema no se resuelve fácilmente, prueben esto: Deténganse. Dejen que ambos se calmen. Perdonen. Pidan una “segunda oportunidad”.
  • 26 de mayo: Explora lo que hizo a tu amado/a la persona que es. ¿Qué rasgos heredó de sus padres? ¿Qué ha estado en su lista de deseos desde la adolescencia y puede lograr hacer contigo? ¿Quién fue la persona más influyente en la vida de tu esposo/a durante la infancia?
  • 27 de mayo: “Pero yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia”, dice Jesús. (Juan 10,10) Todavía estamos en el tiempo de Pascua, celebrando la alegría de la Resurrección. ¿De qué manera puedes dejar que Jesús resucitado renueve tu corazón y tu matrimonio?
  • 28 de mayo: Cuando te levantes por la mañana, piensa en algo que puedas hacer para mejorar el día de tu pareja. Puede ser grande y especial o pequeño y útil.
  • 29 de mayo: “Jesús les dijo de nuevo: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes» Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió «Reciban al Espíritu Santo (Juan 20,21-22)”. Hoy es la fiesta de Pentecostés, cuando el Espíritu Santo vino e inundó de su amor a la Iglesia primitiva. El Espíritu Santo está presente en la Iglesia y en nuestras vidas. Pide al Espíritu que habite siempre en tu hogar.
  • 30 de mayo: “Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (Mt 28,19). Estamos llamados a llevar a otros a Cristo. Reflexionen sobre como su matrimonio vive este llamado siendo testigos del amor de Cristo.

Abril – Consejos Para la Vida en Pareja

TIPS SOBRE EL MATRIMONIO – Abril

  • 1 de abril: Una comida es algo sagrado para compartir. ¿En tu familia, quién cocina, prepara la mesa o limpia? ¿Quién dirige la oración?
  • 2 de abril: ¡Rezar el Rosario juntos, en familia, es una fuente de gran fortaleza! ¿Rezan el rosario en familia? ¡Inténtenlo!
  • 3 de abril: Cuando hables con tu esposo/a, escúchelo/a de verdad, no te limites a esperar tu turno para hablar. Escúchalo/a con cada parte de tu ser.
  • 4 de abril: Ninguna pareja es perfecta, pero en los mejores matrimonios, ambos trabajan siempre para mejorar la relación. No te rindas.
  • 5 de abril: Una de las mejores cosas que puedes hacer por tu matrimonio es rezar con tu esposo/a todos los días. Dediquen tiempo juntos a la oración.
  • 6 de abril: Elige amar cada día, especialmente cuando sea más difícil.
  • 7 de abril: En la Semana Santa, mientras lloramos la muerte de Cristo y esperamos la mañana de Pascua, recuerda a los que ahora mismo están sufriendo. Tal vez sea tu propia familia. Comparte el dolor de los demás para aligerar la carga.
  • 8 de abril: El Sábado Santo es un día intermedio. Los seguidores de Jesús estaban afligidos y asustados. Todavía no conocían la Resurrección. Piensa en un momento de tu matrimonio en el que no estabas seguro y tenías miedo del futuro. A veces hay que esperar para entender.
  • 9 de abril: ¡Cristo ha resucitado! ¡Aleluya! Celebramos la nueva vida. Recuerda una dificultad en tu matrimonio que ya es historia. Alégrate de haberla superado juntos. Recuerda esto, y la Resurrección de Jesús, en los futuros tiempos difíciles
  • 10 de abril: ¡La Pascua dura 50 días! (La Cuaresma sólo dura 40.) Una lección de que la alegría tendrá la última palabra. ¿Cómo puedes practicar la alegría en tu matrimonio este tiempo de Pascua?
  • 11 de abril: Añade una oración extra a tu rutina diaria, pidiendo a Dios que bendiga el día de tu esposa/o.
  • 12 de abril: Perdona a tu esposa/o. Recuerda que todos cometemos errores.
  • 13 de abril: Cuenten la historia de su compromiso y del día de su boda entre ustedes o con sus hijos. ¿Qué fue lo más loco, lo más divertido, lo más entrañable de estos momentos para ustedes?
  • 14 de abril: A veces no valoramos a las personas más cercanas a nosotros. Pregúntate: ¿trato a mi esposo/a con el respeto que se merece?
  • 15 de abril: El Buen Pastor da su vida por las ovejas (Juan 10,11). En el mundo actual, el tiempo es a menudo nuestro bien más apreciado. Refleja sobre tus prioridades. Cuando das tiempo y atención a tu amado/a, es como si dieras tu vida por el otro.
  • 16 de abril: ¡Felices los que creen sin haber visto! (Juan 20,29). Aunque no veamos al Señor resucitado como Tomás, lo encontramos en la Eucaristía. En el domingo de la Divina Misericordia, agradezcamos especialmente a Dios el don de su misericordia, siempre abundante y nueva.
  • 17 de abril: La risa, cuando se comparte, es un bálsamo sanador. Comparte chistes con tu esposo/a. ¿Tiene tu familia alguna anécdota que se repite en las reuniones familiares? No importa que sea vergonzoso; ¡se convierte en mitología familiar!
  • 18 de abril: El romance es una parte importante del matrimonio, pero también lo es la amistad. Asegúrate de cultivar ambos aspectos de tu relación.
  • 19 de abril: Agradece a tu esposo/a algo que haga por ti, especialmente a diario. Un mensaje de texto a mediodía o un agradecimiento de bienvenida a casa son gestos de amor.
  • 20 de abril: El amor necesita cuidado y cultivo; no puede crecer por sí solo. Habla con tu esposo/a sobre las áreas en las que tu amor necesita crecer.
  • 21 de abril: Cuando llegue el momento de pedir perdón, intenta incorporar la empatía y reconocer las promesas que se han roto. Esto conduce al restablecimiento de las relaciones.
  • 22 de abril: Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor (Juan 20,20b). Jesús está presente en tu esposo/a. ¡Alégrate cuando lo/la veas!
  • 23 de abril: Las finanzas no siempre son divertidas, pero pueden serlo. Planea una cita con tu esposa para ver el presupuesto y compartir algunos sueños. Acaben la plática con su postre favorito.
  • 24 de abril: En lugar de señalar los defectos que ves en tu esposo, ofrece algunas formas de mejorar.
  • 25 de abril: Los matrimonios fuertes pueden tener problemas, pero una pareja sana se compromete a trabajar en ellos y a buscar ayuda cuando se enfrentan a problemas que no pueden resolver solos. Buscar terapia de pareja es un signo de fortaleza.
  • 26 de abril: “Este es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado” (Juan 15,12). Cristo te ama a ti y a tu esposo/a más de lo que puedes imaginar. Ora pidiendo la gracias de Dios para amarlo/a como Él la ama.
  • 27 de abril: “El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer” (Juan 15,5). El matrimonio no siempre es fácil. Para tener éxito, coloquen a Cristo en el centro de su matrimonio. Con Cristo en el centro, podrán soportar cualquier prueba que tengan que afrontar juntos.
  • 28 de abril: Dedican un tiempo a hablar, escuchar, rezar, reír, jugar y reconectar. No importa lo ocupados que estén, dediquen ese tiempo al otro.
  • 29 de abril: “El Cordero que ha sido inmolado es digno de recibir el poder y la riqueza, la sabiduría, la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza” (Apocalipsis 5,12). ¿Cómo puede su familia dar a Dios honor y gloria? Ofrezcan el domingo para su gloria.
  • 30 de abril: Ahora que el clima está más soleado, planeen un picnic. Es una forma estupenda de pasar tiempo de calidad juntos. Puede ser sólo para los dos o para toda la familia.

 

Marzo – Consejos Para la Vida en Pareja

TIPS SOBRE EL MATRIMONIO – MARZO

  • 1 de marzo: “¡Ten piedad de mí, oh, Dios, ¡por tu bondad!” (Salmo 51,3). Hagan planes para confesarse en pareja en algún momento de la Cuaresma. Frecuentar el Sacramento de la Penitencia es una buena práctica para pedir perdón.
  • 2 de marzo: ¿Hay algún lugar en tu corazón en el que hayas permitido que crezca el resentimiento o el rencor? Permite que Dios ablande tu corazón para poder ver a tu familia a través de sus ojos de amor.
  • 3 de marzo: “Pero tú, Señor, no te quedes lejos; tú que eres mi fuerza, ven pronto a socorrerme” (Sal 22,20). Juntos disciernan un área de su relación en la que haya una falta de confianza y hagan un esfuerzo consciente para fortalecer esa área, con Dios como fundamento.
  • 4 de marzo: El amor es humilde, y la humildad reconoce que no somos perfectos. Tómate el tiempo de pedir perdón a tu cónyuge si le has hecho daño.
  • 5 de marzo: Nunca es demasiado decir “te amo” de diferentes maneras. Deja una nota para tu cónyuge como recordatorio de lo mucho que le amas.
  • 6 de marzo: ¿Cómo responder con amor cuando estás enfadado/a con tu esposa/o? Puede que sea necesario pedir un tiempo para estar a solas. Una vez que te hayas calmado un poco, podrás hablar del tema con más caridad y respeto.
  • 7 de marzo: “Honra a tu padre y a tu madre” (Ex 20,12). Para aquellos que tienen buenas relaciones con sus padres, este mandamiento puede ser fácil de seguir. Para otros, puede ser difícil. Reza por tus padres y pide a Dios la gracia de perdonar y pedir perdón.
  • 8 de marzo: ¿Han rezado juntos como esposos durante esta Cuaresma (no sólo antes de los alimentos)? Recen juntos una oración antes de acostarse, o compartan sus reflexiones sobre un breve pasaje de las Escrituras.
  • 9 de marzo: Esta noche, reúne a tu familia para hacer oración. Pidan a Dios la gracia de seguir creciendo, fortaleciéndose y confiando en su misericordia.
  • 10 de marzo: Tu iglesia doméstica está íntimamente conectada con la Iglesia. Al igual que rezas por los miembros de tu familia, reza también por los líderes de la Iglesia, especialmente por el Papa.
  • 11 de marzo: Prepara la cena favorita de tu esposo/a esta noche, sólo para celebrar lo mucho que se aman.
  • 12 de marzo: Es natural que las parejas tengan diferentes virtudes y fortalezas. Sin embargo, a veces es divertido enseñarse mutuamente una habilidad personal, como tocar un instrumento musical o cocer un botón. Enseña al otro algo nuevo, ¡y ten paciencia!
  • 13 de marzo: Al igual que Jesús se transfiguró y se mostró glorioso a Pedro, Santiago y Juan (Mc 9, 2-10), también el amor a tu esposo/a puede sacar lo mejor de ti. Recuerda por un momento el día de tu boda y la maravilla de ver al otro vestido con esplendor.
  • 14 de marzo: Los esposos son los ministros del sacramento del matrimonio. ¿Cómo se ministran el uno al otro en la vida diaria? No se olviden de rezar por todas las gracias de su sacramento.
  • 15 de marzo: El amor es mucho más que buenos modales, pero ser caballeroso o amable puede reavivar un matrimonio que se está volviendo demasiado aburrido.
  • 16 de marzo: ¿Cuál es tu oración o escritura favorita? ¿Sabes cuál es la de tu esposo/a? Recen juntos esta noche.
  • 17 de marzo: Resiste el impulso de comprar algo nuevo esta semana. Anima a que cada persona de tu familia elija una posesión para regalar durante la Cuaresma. Piensa en juguetes, libros o prendas usadas que necesiten un nuevo hogar.
  • 18 de marzo: Mientras que tu cónyuge es guapo o guapa para ti, muchos hombres y mujeres están insatisfechos con su cuerpo. Aunque el amor no depende de las apariencias, cuidarse es un regalo para el ser amado.
  • 19 de marzo: San José es el modelo de los esposos y padres. Hombres, pidan la intercesión de San José para ser líderes valientes, orantes y amables en su familia.
  • 20 de marzo: En marzo inicia la primavera. Con el comienzo de la primavera nuestra tierra se renueva. Aprende hoy algo nuevo sobre tu esposo/a, independientemente del tiempo que llevan casados.
  • 21 de marzo: ¿Estás tú, o alguien que conoces, en un matrimonio con problemas? No tienes que vivir con dolor; hay personas que te pueden ayudar para mejorar tu matrimonio. Muchas parejas han conseguido volver a tener matrimonios satisfactorios y más fuertes. ¡Busca ayuda!
  • 22 de marzo: “El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece” (1 Cor 13,4). Esta semana, inventa formas en las que puedes hacerle saber a tu esposo que es una maravilla amarlo.
  • 23 de marzo: Comparte un recuerdo de tu infancia. ¿Cuál es tu memoria favorita? ¿Qué te pareció una crisis en su momento pero que finalmente pudiste superar? Conversa con tu esposo/a sobre esto.
  • 24 de marzo: Estamos a más de la mitad de la Cuaresma. Dedica un tiempo para ir a confesión y limpiar tu corazón de cualquier pecado. Si necesitas reconciliarte con alguien de tu familia, acude con humildad para sanar esa relación.
  • 25 de marzo: San José fue obediente a Dios, incluso cuando el futuro era incierto. Éste abandono a la voluntad del Padre es un reto. Habla con tu esposa acerca de las decisiones que has tomado y que han requerido esta obediencia total y cómo puedes confiar más en la voluntad de Dios.
  • 26 de marzo: Cuando llegan los hijos, puede ser fácil centrar toda la atención en la crianza. Pero no dejen que sus hijos ocupen todo su tiempo y descuiden uno al otro. Los niños son los que más se benefician de un matrimonio fuerte y feliz. Consideren la posibilidad de tener una noche de cita semanal u otro momento intencionado a solas en pareja.
  • 27 de marzo: “El que vive en Cristo es una nueva criatura ” (2 Cor 5,17). El Sacramento de la Reconciliación es un maravilloso regalo en el que Dios nos ofrece la oportunidad de ser hechos nuevos. Considera ir con tu familia esta semana.
  • 28 de marzo: “Dios no mira como mira el hombre; porque el hombre ve las apariencias, pero Dios ve el corazón” (1 Sam 16,7) ¿Miras el corazón de tu esposo/a? ¿Dejas que mire el tuyo? Aprovecha esta Cuaresma para ir más allá de las apariencias con la persona que amas.
  • 29 de marzo: Cristo nos amó hasta la muerte, incluso en la cruz. En el matrimonio cristiano, los esposos están llamados a amarse como Cristo ama a la Iglesia.
  • 30 de marzo: ¿Qué cosas te estresan? ¿Les das demasiada prioridad? Habla con tu esposo/a sobre ellas y busca el desapego de aquello que te quita la paz.
  • 31 de marzo: “Porque haré brotar agua en el desierto y ríos en la estepa, para dar de beber a mi Pueblo, mi elegido” (Is 43,20). Dios provee todas nuestras necesidades; ¿confías en Él para que lo haga por tu familia o confías en tus propios méritos y trabajo?

 

Ideas para salidas y noches románticas

 

Por Cynthia Psencik

 

Hacer planes para una noche romántica con su pareja no tiene que ser difícil. A veces, vemos personajes en la televisión o en películas desarrollando gestos enormes, y nos desanimamos al pensar que no somos lo suficientemente creativos. Además, la monotonía y la costumbre durante el matrimonio entra como el peor enemigo de nuestra relación, y corremos el error de pensar que el romanticismo y las salidas románticas es cosa solo del noviazgo.

 

El Papa Francisco en Amoris Laetitia nos exhorta acerca de lo importante que es priorizar momentos juntos entre las parejas con este dicho:

“Recuerdo un refrán que decía que el agua estancada se corrompe, se echa a perder. Es lo que pasa cuando esa vida del amor en los primeros años del matrimonio se estanca, deja de estar en movimiento, deja de tener esa inquietud que la empuja hacia delante. La danza hacia adelante con ese amor joven, la danza con esos ojos asombrados hacia la esperanza, no debe detenerse”. (Amoris Laetitia 219)

Por eso es importante para la salud de toda relación, ya tengan un año de casados o cincuenta, cultivar momentos donde comparten actividades juntos, y profundizan su relación.

 

No es necesario tener un gran presupuesto para planificar una salida o noche romántica, lo más importante es permanecer presente a su pareja. Dependiendo de los gustos de usted y su pareja, si tienen hijos, y lo que tengan a su disposición, existen varias ideas para poder convertir una noche rutinaria, en una noche romántica. Lo primero que deben hacer es programarlo en su calendario y no importa el obstáculo que se les presente (que no sea más allá de su alcance), no permitir que se interpongan en sus planes. Es importante para la pareja, especialmente con hijos, ser intencionales en programar tiempo para estar solos, y cuando sea posible, compartir con otras parejas. También tomen turno en quien le toca planear la próxima cita.

 

Aquí les presento unas cuantas ideas recomendadas por varias amistades y que también he participado con mi esposo. Para las parejas con hijos, si las ideas toman lugar en su hogar, intenten buscar cuidado para sus hijos durante estas actividades.

 

1. Salir a cenar

Es algo que parece obvio, pero una sugerencia seria buscar un restaurante con una comida nueva que no hayan intentado, o en otra parte de su ciudad. Si no está a su alcance o presupuesto, programen una cena en su hogar, y procuren vestirse como lo harían si salieran a un restaurante, creando el ambiente con música de fondo y velas. Pueden invitar a un familiar o una amistad que trabaje como su chef esa noche.

 

2. Conectarse con preguntas

Tomen tiempo de hacerse preguntas que normalmente no se harían en una conversación rutinaria. La terapeuta Regina Boyd, de Boyd Counseling Services, recomienda las siguientes preguntas para fomentar conexiones profundas entre usted y su pareja durante su próxima cita. Siéntase libre de añadir otras que quiera preguntarle a su pareja:

 

– ¿De dónde estás recibiendo tu mayor alegría últimamente?

– ¿Cómo puedo ayudarte en tu carrera?

– ¿Cómo puedo contribuir mejor en tus aspiraciones, deseos y sueños para tu futuro?

– ¿Cuál es tu mejor recuerdo de nosotros?

– ¿Dónde piensas que nos falta conexión?

 

Adicionalmente, algunas preguntas divertidas como:

– ¿Qué canción te hace mover cuando nadie te está mirando?

– ¿Qué es lo más chistoso que me has escuchado decir?

– ¿Si pudieras escoger un personaje de muñequitos para personificar el resto de tu vida,

quién sería?

– ¿Cuál es tu chiste favorito?

– ¿Cuál fue la ropa más chistosa de tu niñez?

 

3. Ser turistas en su propia ciudad

¿Cuándo fue la última vez que visitaron ese museo nuevo que abrió cerca de su casa, o disfrutaron de los lugares interesantes de su ciudad? Lo más seguro fue cuando alguien llegó de visita. Programen un día para visitar esos lugares, y de disfrutar y conocer donde viven.

 

4. Intentar una nueva receta

Existen cursos culinarios de comidas provenientes de diferentes países que se pueden buscar en las redes para aprender a cocinar una nueva receta, sin mucha experiencia necesaria. No solo es divertido, sino que también les da una oportunidad a conectarse y trabajar en equipo, probando nuevas y deliciosas comidas.

 

5. Participar en un juego de mesa

Una de las cosas más divertidas para mi esposo y para mí es comprar diferentes juegos de mesa, apagar la televisión y reemplazar ese tiempo con un juego. Para hacerlo más retozo, pueden apostar diferentes cosas divertidas, como a quién le toca cocinar la próxima cena o preparar la próxima noche romántica.

 

6. Planear un picnic con sus comidas y meriendas favoritas

Una amiga mía ordenó pequeños bocadillos de cada restaurante con significado durante su noviazgo, y organizó un picnic en el balcón de su apartamento. Pueden usar esta idea y hacerlo en el patio de su casa, o en un parque cercano. Para hacerlo más divertido y romántico, pueden incluir pequeñas encuestas acerca de cada lugar o revivir los recuerdos de esos momentos.

 

7. Crear una lista de canciones románticas y compartirlas en su próximo viaje en carro

Durante nuestro noviazgo, Evan y yo creamos una lista en Spotify que compartimos con canciones que nos recordaban el uno al otro. Es hermoso todavía tocar esa lista y recordar momentos especiales de nuestro noviazgo, especialmente durante viajes largos. Para mí es divertido escuchar a Evan cantar en español.

 

8. Leer un libro juntos

Escoger un libro de interés, lean unos capítulos y luego conversen sobre ellos. Cada uno puede preparar preguntas para conversar sobre lo que leyeron. Esto ayuda a estimular el intelecto en su relación.

 

9. Entrenar para una carrera

Para nuestro primer aniversario de bodas, Evan y yo corrimos en el maratón de la Ciudad de Nueva York. Juntos programamos nuestro curso de entrenamiento, entrenamos juntos, animándonos durante los momentos que nos queríamos rendir. No tiene que ser algo tan extenso como un maratón, pero busquen algo, ya sea un juego, una caminata, o una competencia que puedan completar juntos.

 

10. Cantar Karaoke

Pueden ir a un lugar que ofrezca karaoke o hacerlo en su propio hogar si no existe uno. Para añadir algo divertido, puede escoger la canción que quiera que cante su pareja.

 

 

Existen muchas otras ideas que pueden programar para usted y su pareja, lo importante es priorizar este tiempo juntos y ser intencionales en cultivar estos momentos. Asegúrense de que cuando estén juntos, pongan a un lado el teléfono y otras distracciones por la duración de este tiempo. Conexiones regulares ayudan a profundizar su vínculo matrimonial y mantener el romance vivo, evitando que se estanque su relación como nos recuerda el Papa Francisco. Espero que les hayan gustado estas ideas y que les ayuden durante su próxima salida romántica.

 

Cynthia y Evan Psencik han estado casados por 7 años. Cynthia era la Directora para el Ministerio Juvenil en la Arquidiócesis de Nueva York pero ahora trabaja para el Instituto GIVEN y Evan trabaja como maestro de Teología en la escuela secundaria, Cardenal Spellman en el Bronx. Actualmente viven en el Estado de Connecticut.

Retiro en casa para parejas – Quinto Día

Quinto día: Reconciliar y Dar Misericordia

 

El camino de sanación en una relación requiere un corazón de humildad y misericordia. Con demasiada frecuencia, en nuestros desacuerdos y heridas, sentimos que tenemos que mantenernos firmes en lo que creemos que es justo o equitativo. Lo que nos puede ayudar a poner en mejor perspectiva este tipo de comportamiento es darnos cuenta de que si todo lo que Dios nos diera fuera su justicia, lo único que mereceríamos es el castigo eterno. Pero es por la misericordia de Dios que Jesucristo fue clavado en la cruz por todos y cada uno de nosotros. Es su misericordia la que nos absolvió primero de nuestros pecados como el Hijo de Dios pidió a su Padre “que los perdone” desde esa misma cruz. Es esta misma misericordia que Él requiere que compartamos unos con otros. Estamos llamados a luchar contra el mayor divisor y destructor de un matrimonio eucarístico: ¡El orgullo! El orgullo es lo que muchas veces hace que nos neguemos a disculparnos por nuestros errores o a no perdonar a nuestro cónyuge por los errores que ha cometido. Sin embargo, todos somos humanos. Todos cometemos errores. Todos anhelamos ser perdonados. En esto quinto hábito, estamos llamados a practicar pidiendo y dando misericordia.

 

Nuestra relación con Cristo

 

En la Misa, antes de recibir a Cristo en comunión, tenemos la oportunidad de hacer las paces con Dios y con los demás no solo a través del Rito Penitencial, sino también a través del Signo de la Paz y del Cordero de Dios. En el Signo de la Paz, nos dirigimos a los que nos rodean para ofrecer un gesto de reconciliación y reconexión. Este no es un momento para saludarnos y darnos un apretón de manos para ser amables. Es, en cierto sentido, decirles que “lo siento por las formas en que los he lastimado y solo quiero que haya paz entre nosotros”. Es un buen hábito buscar primero la paz de su cónyuge antes de dársela a cualquier otra persona. Es importante tanto para ustedes como para toda su familia que ustedes como cónyuges estén en paz el uno con el otro. Luego, en el Cordero de Dios, nuevamente buscamos el perdón y la misericordia de Dios por todas las cosas que hemos hecho para dañar nuestro amor por Él. No solo pedimos misericordia dos veces, sino que la terminamos con una súplica de paz con y de Dios. Todos estos caminos para el perdón y la misericordia se nos presentan a lo largo de la Misa para prepararnos completamente para recibir a nuestro Señor Eucarístico en un estado de gracia y desinhibidos por el pecado.

Un matrimonio eucarístico está destinado a ser una relación que no solo busca la comprensión y el amor, sino que también ejemplifica la paz y la sanación mutua. Una y otra vez en las Escrituras, vemos a Dios llamándonos a arrepentirnos de nuestra pecaminosidad y a perdonar a los demás. “A partir de ese momento, Jesús comenzó a proclamar: ‘Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca’” (Mateo 4,17) y “Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes. Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes” (Mateo 6, 14-15).

A través de nuestros gestos de paz y resolución, debemos hacer un esfuerzo consciente para lograr la reconciliación entre nosotros y nuestros compañeros en el camino. En la segunda cita anterior, Cristo es muy claro en que nuestro perdón a los demás es vital para nuestra propia salvación. Tanto es así, que, si nos negamos a perdonar a los demás, no podemos esperar el perdón de Dios.

 

Nuestra relación uno con el otro

 

Las Escrituras a menudo hablan sobre la importancia de perdonar y buscar el perdón. El propósito final es abrir las puertas a la sanación para que podamos volver a encontrar la alegría al descubrir nuestro deseo más profundo en y a través de nuestra relación conyugal. Necesitamos decidir si vamos a ser como el apóstol Pedro o como Judas.  Ambos apóstoles eran pecadores.  Ambos cometieron un error atroz al traicionar a nuestro Señor y no defenderlo en su momento de necesidad. Sin embargo, después de su error, ambos tenían la opción de aceptar la responsabilidad por lo que habían hecho y volver corriendo al Señor para buscar el perdón o perder la esperanza en la situación y progresar aún más en su pecaminosidad. Pedro buscó ser perdonado y descubrió que, aunque no fue un camino fácil, el resultado fue increíblemente gratificante. Judas, sin embargo, perdió la esperanza. No solo se negó a volverse a Cristo en busca de perdón, sino que agravó su pecado al perder la esperanza. Este es un ejemplo extremo, pero la pregunta sigue siendo: ¿Admitiremos nuestro pecado y buscaremos el camino de la sanación, o nos negaremos a enfrentar nuestros pecados y nos encontraremos en el camino de la autodestrucción? ¿Pedro o Judas?

Pedir disculpas es humillarnos y admitir que lastimamos a alguien más. Negar una disculpa es aferrarse a nuestro orgullo en lugar de estar dispuesto a admitir que estábamos equivocados. También es una forma de evitar tener que hacer el difícil trabajo de arreglar el desorden que se creó. Es difícil estar equivocado, especialmente cuando el pecado fue realmente atroz o hiriente. Pero con demasiada frecuencia tratamos de culpar a los demás en lugar de admitir nuestras propias faltas porque las consecuencias pueden ser muy difíciles de soportar. Si nos apresuramos a culpar a alguien más, entonces estamos tratando de hacer que el problema sea su carga y no la nuestra. Sin embargo, si nunca enfrentamos nuestras faltas, seguirán creciendo y comenzarán a afectar otras áreas de nuestra vida. Así como es fundamental buscar el perdón, también lo es conceder el perdón. Es importante entender que todos cometemos errores, algunos grandes y otros pequeños. Así como esperamos ser perdonados, aquellos que nos rodean esperan nuestro perdón. Debemos recordar que Dios primero nos perdonó y nos sigue perdonando todos los días, a pesar de nuestras fallas diarias contra Él y nuestro prójimo. Él nos ha perdonado hasta el punto de sufrir y morir por nosotros. Entonces, ¿por qué no podemos hacer lo mismo por los demás? Perdonar no es olvidar el asunto, confiar inmediatamente en la otra persona, ni tolerar su error. Acumular culpas, acusaciones y vergüenza muchas veces conduce a nuestro cónyuge a una mayor evitación debido a la frustración o la desesperanza y es un camino seguro para dividir aún más nuestra relación conyugal. El perdón es uno de los primeros pasos hacia la sanación, porque elegimos dejar ir la ira que nos mantiene atados y nos mantiene amargados.

Con la ayuda de la gracia de Dios, la misericordia debe brotar de un deseo de paz y reconciliación con nuestro cónyuge, nuestros hijos y los demás. El perdón es crítico para todas las relaciones para que puedan sobrevivir y prosperar. Buscar disculparnos y perdonar lo más rápido y sinceramente posible. ¿Por qué? Porque nuestro matrimonio es el corazón de nuestro hogar. Si hay paz en nuestro matrimonio, habrá paz en nuestro hogar.

 

Diálogo:

  1. ¿Cómo es una disculpa para ti? ¿Qué te ayuda a sentir que una disculpa es realmente sincera?
  2. ¿De qué manera podemos agregar más cariño en nuestras respuestas a las disculpas?
  3. Esta semana, busquemos más oportunidades para traer sanación y misericordia a nuestro hogar al disculparnos y perdonar rápida y sinceramente.

 

Oración:

Señor, ayúdanos en este camino de hacer, de todo corazón, que nuestro matrimonio sea un Matrimonio Eucarístico. Ayúdanos a tener la humildad de disculparnos cuando hayamos hecho algo para lastimarnos unos a otros. Ayúdanos, con Tu gracia y asistencia, a aprender a perdonarnos libremente el uno al otro, sabiendo que negar nuestro perdón sólo nos mantiene atados en la ira. Señor, tu gracia es suficiente para nosotros. Que perdonemos como Tú nos has perdonado. Te ofrecemos esta oración, Señor Jesús, a través de María y en unión con San José.

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Retiro en casa para parejas – Primer Día

Primer día: El tiempo es esencial

 

Una de las primeras cosas que destruye a nuestra relación matrimonial, así como a nuestra relación con Dios, es la falta de dedicar y tomar tiempo para nuestro cónyuge y para Dios. El primer problema al que se enfrentan muchas parejas en el matrimonio no es dejar de amarse, sino más bien dejar de conocerse. Cuando las parejas están demasiado ocupadas para pasar tiempo juntas, no comprenden lo que sucede en el mundo de su amado y pierden de vista sus necesidades. De manera similar, nuestra relación con Dios se degrada cuando le damos muy poco de nuestro tiempo cada día y cada semana. Él primer hábito propone a las parejas a tomar y dedicar tiempo para Dios y el uno para el otro de manera regular (diario/semanal) y de forma decidida con el fin de no perder de vista de su amado y sus necesidades.

 

Nuestra relación con Cristo

 

La Eucaristía tiene que ver con las relaciones:  relaciones con Dios y con los demás.  En la Misa, participamos de la Eucaristía en comunión con todo el Cuerpo de Cristo: nuestros amigos y familiares, así como todos los santos y ángeles del cielo. Entramos en este banquete de boda para adorar a Dios y darle amor, alabanza, adoración y acción de gracias. Dios nos llama a la unión con Él y con los demás a través de su Iglesia para que podamos encontrar la unidad, la paz y la riqueza del amor fraternal. Además de asistir a la Misa, Dios nos llama a pasar tiempo con Él en oración. ¿Por qué? Porque Dios anhela que tengamos una relación con Él por nuestro propio bien. Él es la fuente de toda bondad y alegría. Él quiere lo mejor para nosotros, por nuestro propio bien. ¡Qué maravilloso! ¿No? Ahora bien, ¿estamos dispuestos a encontrar tiempo para dedicar a Él todos los días?

La realidad es que muchos de nosotros tenemos demasiadas excusas para no poder darle a Dios tanto tiempo o atención como deberíamos. Estamos tan distraídos por la vida y todo lo que nos depara que rara vez encontramos tiempo para hablar con Él durante nuestro ajetreado día. Incluso en la Misa, donde venimos a dar culto a Dios y donde Él está más presente en la Eucaristía, podemos encontrarnos dejando que nuestra mente se desvíe por muchas otras cosas que tienen poco o nada que ver con construir una relación con Él. ¿Estamos dispuestos a darle más de nuestro tiempo, o sólo lo que sobra al final de cada día o cada semana? Este primer hábito de dedicar más tiempo es fundamental para profundizar nuestro conocimiento y amor, no solo de nuestro cónyuge, sino también de Dios. Imagínense si le damos a nuestro cónyuge tanto tiempo como le damos a Dios cada semana. Tal vez 15 minutos cada noche y una hora el domingo. ¿Qué tan buena sería nuestra relación con nuestro cónyuge? Esta profundización del conocimiento y el amor por Cristo, o la falta de ellos, inevitablemente afectará todos los aspectos de nuestras vidas, especialmente en nuestra vida matrimonial y familiar.

 

Nuestra relación uno con el otro

 

Uno de los peligros que enfrentan la mayoría de las parejas en el matrimonio es la tendencia a dejar de conocerse poco a poco. Este dilema muchas veces es el resultado de parejas y familias que sucumben a las muchas presiones, tensiones y distracciones que nuestra cultura presenta en la vida. Una vez que permitimos que nuestro tiempo se sobrecargue con demasiadas actividades extracurriculares, pueden romper los lazos conyugales y familiares y desgastar el tejido de nuestra conexión. El tiempo es un gran regalo y, sin embargo, a menudo lo desperdiciamos en muchas distracciones sin importancia. Si bien hay algunas distracciones en nuestra relación que son una parte necesaria de la vida, como trabajar, criar a los hijos y mantener nuestros hogares, también hay muchas distracciones no esenciales que permitimos que dominen una gran parte de nuestro tiempo, como las redes sociales, videojuegos, televisión o navegando por Internet. Es esencial darnos cuenta de lo valioso que es para nosotros mantener estas actividades extras al mínimo y tomar más tiempo todos los días para conectarnos con nuestros compañeros de vida más valiosos, nuestro cónyuge y el Señor. También es importante no permitir que ninguna de las ‘distracciones necesarias’ de la vida se anteponga a nuestra relación con Dios ni con nuestro cónyuge.

El camino de construir un matrimonio eucarístico comienza cuando comprendemos la necesidad de proteger y fortalecer nuestros bienes más valiosos para cambiar el mundo: nuestra fe y nuestra familia. “¡El futuro de la humanidad se fragua en la familia!”1 y por eso es vital que nuestras acciones protejan y alimenten este regalo. Para crecer más profundamente en nuestra intimidad y conocimiento de nuestro cónyuge, necesitamos tomar el tiempo para conocerlo y mantenernos “al tanto”. Y por el bien de nuestro matrimonio, necesitamos profundizar nuestra conexión no solo con nuestro cónyuge, sino más aún con Dios, de quien brota nuestra mayor capacidad de amar.

Diálogo:

  1. ¿Cuáles son las principales distracciones que ponen a prueba nuestra conexión conyugal?
  2. ¿Cuáles son algunas formas en que podemos disminuir una, algunas o todas estas distracciones para dedicar más tiempo el uno para el otro?
  3. ¿Cómo podemos dedicar más tiempo a la oración juntos cada día y cada semana? Dediquemos tiempo para buscar algunos recursos de oración que podemos implementar en nuestra oración diaria juntos.

 

Oración:

Señor, ayúdanos en este camino de hacer, de todo corazón, que nuestro matrimonio sea un Matrimonio Eucarístico. Ayúdanos a tomar más tiempo en nuestra vida para ti y para nuestro cónyuge. Protégenos de todas las formas en que Satanás trata de distraernos de ti y uno del otro, y de las formas en que trata de robarnos la alegría. Te ofrecemos esta oración, Señor Jesús, a través de María y en unión con San José. Amén.

 

1 San Papa Juan Pablo II, Familiaris Consortio, n. 86, 1981.

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Retiro en casa para parejas – Segundo Día

Segundo Día: Entender el designio de Dios

 

Caer en el conformismo en nuestra vida espiritual, así como en nuestra vida conyugal, puede llevarnos al punto de no valorar a Dios y a nuestro cónyuge o a tomarlos por garantizados. Cuando hacemos esto, corremos el riesgo de perder nuestra intencionalidad de verdaderamente ‘alimentar’ nuestra relación. A menudo vemos ‘hambruna emocional’ en las relaciones cuando uno o ambos cónyuges se vuelven apáticos y dejan de satisfacer las necesidades del otro. Vemos este mismo tipo de apatía en personas que toman por garantizada su fe y que no se esfuerzan mucho por hacer crecer su relación con Cristo.  Este segundo hábito propone que seamos intencionales en nuestras relaciones con Dios y con nuestro cónyuge y no tomar ninguno de los dos por garantizado.

 

Nuestra relación con Cristo

 

Para crecer en nuestra comprensión del designio de Dios para el matrimonio, primero es importante revitalizar y fortalecer nuestra comprensión de lo que realmente significa nuestra relación con Dios en la Eucaristía para nuestra peregrinación aquí en la tierra. Cuando verdaderamente entendemos y nos recordamos a nosotros mismos lo que sucede cada vez que participamos en la Misa, puede facilitar una experiencia mucho más profunda de este sacramento. La falta de comprensión que muchas personas tienen de la verdadera presencia de Cristo en la Eucaristía ha creado una crisis de fe en nuestra Iglesia hoy que está provocando una falta de reverencia a nuestro Señor Eucarístico, una disminución en la asistencia a la Misa, así como un aumento en las personas que abandonan la fe católica. Si entendiéramos verdaderamente el don milagroso que Cristo nos da en la Misa, inevitablemente nos veríamos obligados a postrarnos ante Dios en profunda acción de gracias y asombro.

La Misa es la cumbre de la unión con Jesús. En la celebración de la Eucaristía recibimos su cuerpo, sangre, alma y divinidad. La Misa es el banquete de bodas del Cordero. Es absolutamente vital para nuestra existencia. San Padre Pío fue citado una vez diciendo: “Sería más fácil para el mundo existir sin el sol que sin la Santa Misa”. También declaró, “Si supiéramos cómo Dios considera este Sacrificio, arriesgaríamos nuestras vidas para estar presentes en una sola Misa”.2 San Juan Crisóstomo fue citado diciendo: “Cuando se celebra la Misa, el santuario se llena de innumerables ángeles que adoran a la Divina Víctima inmolada en el altar”.3 Los santos comprendieron el poder de la celebración de la Eucaristía y la enseñaron a otros. ¿Buscamos también comprender? Cuando realmente logramos comprender el poder de la Misa, o al menos intentamos obtener una comprensión más completa, cambia la forma en que la vivimos y la forma en que nos expresamos sobre ella a los demás.

A lo largo de su vida, Jesús nos enseñó cómo amar y perdonar y, al concluir su tiempo en la tierra con nosotros, nos dio a todos el don eterno de su amor a través de su muerte sacrificial en la cruz y a través de su resurrección al cielo donde Él prepara un banquete de alegría para todos nosotros. Esto es lo que experimentamos en cada Misa. Cuando buscamos comprender esta verdad más profundamente, ¡la gracia de Dios expandirá nuestro amor por Él y por los demás cada día más y más!

 

Nuestra relación uno con el otro

 

Dado que “el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo” (Rom 5, 5), anhelamos compartirlo con los demás y experimentarlo de nuestro amado. Nosotros necesitamos compartirlo con otros. Así es como funciona el amor de Dios.

El designio de Dios para el Sacramento del Matrimonio se refleja tan profundamente en el Sacramento de la Eucaristía, que cuanto más comprendemos la profundidad de uno, más podemos comprender la profundidad del otro. Ambos sacramentos exigen el sacrificio de uno mismo por amor al otro: la vida de Cristo en la Eucaristía y la vida de los esposos en este camino al cielo. En ambos, hay una entrega sacrificial de cuerpos para que la vida pueda brotar de esta entrega. Nos hacemos uno con Cristo a través de la Eucaristía, y formamos una sola carne con nuestro cónyuge a través de nuestro vínculo nupcial y unión conyugal.

Parte del camino hacia amor y aprecio más profundos por nuestro cónyuge requiere que no solo entendamos el designio de Dios para el matrimonio, sino también que entendamos la belleza y el valor del designio que Dios creó en nuestro amado cónyuge. ¡Una gran manera de hacer esto es aprendiendo el lenguaje del amor del otro y alimentándolo todos los días!

Diálogo:

  1. ¿Cómo podemos ser más intencionales al hacer que Cristo y la Eucaristía sean más centrales en nuestro matrimonio y aprender más sobre nuestra fe?
  2. ¿Cuáles son algunas maneras en que podemos ser más deliberados en nuestra relación uno con el otro? ¿Y con Dios?
  3. ¿Sabemos cuál es nuestro lenguaje del amor? Si no, utilicemos al cuestionario de los 5 lenguajes del amor en https://www.5lenguajesdelamor.com/ y compartamos nuestros resultados. ¿Cómo podríamos mostrar amor uno al otro utilizando el lenguaje de amor de nuestro cónyuge todos los días?

 

Oración:

 

Señor, ayúdanos en este camino de hacer, de todo corazón, que nuestro matrimonio sea un Matrimonio Eucarístico.  Ayúdanos a crecer en el conocimiento más profundo de ti y uno del otro, así como en la comprensión de tu hermoso designio para el matrimonio y para la Misa. Ayúdanos a estar siempre conscientes de nuestros votos mutuos y a honrarnos mutuamente buscando siempre crecer en nuestra comprensión mutua. Te ofrecemos esta oración, Señor Jesús, a través de María y en unión con San José.

2 Father Stefano Manelli, Jesus Our Eucharistic Love: Eucharistic Life Exemplified by the Saints, 1996.
3 Ibid.

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Retiro en casa para parejas – Tercer Día

Tercer día: Dispuestos a mirar hacia adentro

 

¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo?  ¿Cómo puedes decir a tu hermano: “Hermano, deja que te saque la paja de tu ojo”, tú, que no ves la viga que tienes en el tuyo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano. (Lucas 6, 41-42)

Para que podamos comenzar a trabajar para solucionar los problemas en nuestro matrimonio, debemos comenzar por comprender nuestra parte en cualquier problema. Él tercer habito nos propone mirar primero hacia adentro y reconocer cómo nuestros patrones de división o destrucción pecaminosos, no saludables o no productivos en nuestra relación han creado o perpetuado la desunión en nuestra relación matrimonial. Podemos encontrar que la ‘viga’ en nuestro propio ojo en realidad está provocando el mismo comportamiento en nuestro cónyuge (la paja) que nos está causando angustia.

 

Nuestra relación con Cristo

 

En el Sacramento de la Reconciliación, Cristo nos llama a mirar hacia adentro y arrepentirnos de nuestros pecados. El pecado puede impedirnos entrar de lleno en el gran misterio de la Eucaristía. Estos pecados no solo causan mayor daño a nuestra relación con Cristo sino también a nuestro propio bienestar. En las palabras de San Pablo: “Por eso, el que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente tendrá que dar cuenta del Cuerpo y de la Sangre del Señor. Que cada uno se examine a sí mismo antes de comer este pan y beber esta copa; porque si come y bebe sin discernir el Cuerpo del Señor, come y bebe su propia condenación. Por eso, entre ustedes hay muchos enfermos y débiles, y son muchos los que han muerto” (1 Corintios 11, 27-30). Dios nos llama a reconocer y arrepentirnos de los comportamientos y hábitos que crean división en nuestra relación con Él y con los demás. Él nos llama a reconocer la “viga” en nuestro propio ojo, en lugar de la “paja” en el ojo de nuestro cónyuge (Mateo 7, 3).

Estamos llamados a confesar nuestros pecados a Dios regularmente, especialmente cuando hemos cometido pecados graves. Es bueno que las parejas vayan regularmente a confesarse. Muchos de nosotros, en un momento u otro, nos hemos sentido avergonzados al tener que admitir nuestra pecaminosidad e incluso hemos deseado evitar ir a confesarnos por esta razón. Ojalá, también hemos sentido alegría y alivio al escuchar las palabras de la absolución. Para facilitar la sanación, necesitamos adquirir el hábito de mirar dentro de nosotros mismos, de forma regular, para ver cómo nos estamos desconectando de Dios y de los demás.

 

Nuestra relación uno con el otro

 

Nuestros errores como pareja parecen sentarse en medio de la sala de nuestra casa como grandes piedras, y si no hacemos algo con ellos, se convierten en lo que nos hace tropezar todos los días. Los resentimos; nos enojamos por eso y por todo el dolor que traen; y a veces parecen seguir creciendo. Sin embargo, si realmente nos ocupamos de los errores y buscamos corregir los patrones que los causaron, a menudo podemos, juntos, mover las piedras al sótano de nuestra vida, donde pueden convertirse en parte de los cimientos para crear juntos una nueva vida en nuestro hogar. La mayoría de la gente quiere ignorar los problemas o tratar de deshacerse de ellos y “volver a la vida”, pero no podemos borrar el pasado. Sin embargo, podemos aprender de los problemas y utilizarlos para fortalecer los cimientos de un nuevo camino en nuestro matrimonio.

 

Diálogo:

  1. ¿Cuál es un momento en el que nos sentimos más unidos como pareja al enfrentar un conflicto? ¿Qué palabra usarías para describir cómo te sentiste en ese momento? ¿Qué hice para crear este sentimiento y sentido de unidad?
  2. ¿Cuál es un área de nuestra relación que quieres mejorar? ¿Cuáles de mis patrones actuales debo cambiar con relación a mi respuesta durante un conflicto?
  3. Consideremos programar un tiempo pronto para que ambos vayamos a confesarnos la próxima semana y luego salgamos a hacer algo especial juntos.

 

Oración:

Señor, ayúdanos en este camino de hacer, de todo corazón, que nuestro matrimonio sea un Matrimonio Eucarístico. Ayúdanos a ambos a tener la humildad de mirar nuestra propia pecaminosidad y los patrones que hemos traído a este matrimonio que han causado división. Ayúdanos a hacer todo lo que podamos, con tu gracia y ayuda, para reconocer cómo nuestras acciones o falta de acción han sido perjudiciales para los demás y tener la voluntad de cambiar y eliminar esos hábitos de nuestra vida. Te ofrecemos esta oración, Señor Jesús, a través de María y en unión con San José.

 

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