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Ayuda espiritual para padres en duelo

por Charley Monaghan

La muerte de un hijo

De todos los dolores que la vida nos puede dar, podría decirse que el más agudo es la muerte de un hijo o una hija. El mundo de los padres cambia irrevocable y horriblemente para siempre, sin importar las circunstancias o la edad del hijo.

En lo que parece ser una manera contraria al orden natural, a los padres no solo les arrancan una parte física y emocional de sí mismos, sino que también pierden todas las esperanzas, sueños y aspiraciones que habían invertido tan completamente en su hijo.

Con esta pérdida, el mundo de los padres cambia radical y dramáticamente para siempre. La mayoría de los amigos, parientes y conocidos no saben cómo acercarse a ellos o cómo consolarlos por temor a ofender o molestar a los padres. Muchos padres dicen que comienzan a sentir que los tratan como si tuvieran una enfermedad contagiosa. En un intento por parecer normal, o que ya lo hayan superado, muchos padres en duelo se suprimen las emociones y a lo mejor comienzan a retirarse o a distanciarse de los demás. Esta reacción, sin embargo, agrava la sensación de estar totalmente solos.

Existen muchas formas de ayuda para los padres para que se recuperen emocionalmente de su pérdida, incluida la psicoterapia y varios grupos de apoyo. Sin embargo, en un intento de ser todo inclusivo y “políticamente correcto”, la perspectiva espiritual del proceso de duelo, o incluso la existencia de Dios, generalmente hace falta (o se evita activamente) en muchos de estos enfoques.

Así fue la experiencia personal de mi propia familia y esta profunda necesidad de espiritualidad es lo que condujo a lo que ahora se conoce como el Ministerio Emaús para Padres en Duelo.

La noche de Acción de Gracias de 2002, un joven capitán de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, saludable, ambicioso y exitoso, Paul Monaghan, se quitó la vida sin ninguna explicación o señal de advertencia. Tan inesperada como la caída de un rayo en un día claro, la muerte de Paul destrozó para siempre nuestra vida familiar idílica y cómoda.

El duelo de mi esposa

Durante cinco años después, cuando no estaba inexpresiva, mi esposa, Diane, buscó frenéticamente. Buscó respuestas de la esposa de su hijo sobre lo que realmente sucedió. Buscó respuestas de sus amigos sobre cómo se actuaba justo antes de su muerte. Buscó respuestas de los investigadores de la Fuerza Aérea, quienes tardaron un año entero en presentar su informe de muerte. Buscó respuestas no tanto a la pregunta de “por qué” sino a “cómo¿Cómo podía su hermoso hijo hacerse esto a sí mismo? ¿Cómo podía hacerle esto a la familia que tanto amaba? Buscó frenéticamente la comprensión, leyó toda una biblioteca de libros sobre la muerte de un hijo y el suicidio, acudió a psiquiatras, psicólogos y psicoterapeutas, se unió a grupos de apoyo y escribió en un diario. Nada le ayudó en absoluto.

Durante estos años, ella pedía dos cosas a Dios: la fuerza para levantarse de la cama por la mañana y la comprensión de cómo podía sacar algo bueno de una tragedia tan horrible, pero sus oraciones aparentemente no fueron respondidas. Ella sintió que Dios no estaba escuchando. Durante este tiempo, dice, recibió algo de fuerza de su fe, pero no mucho consuelo.

Y de repente, un día, todo cambió. Sin duda, fue el Espíritu Santo quien la impulsó a asistir a un programa totalmente no relacionado con el duelo que eventualmente la llevó a una relación profunda con una hermana religiosa compasiva, quien era directora espiritual. Se conocieron en el Santuario de San Antonio, una comunidad franciscana de la Provincia del Santo Nombre en Boston, MA. Lentamente, después de cinco años, comenzó a animarse de nuevo poco a poco.

Una y otra vez habló con su directora espiritual sobre la promesa de la vida eterna… el hecho de que la vida ha cambiado para Paul, no ha terminado. El hecho de que de veras lo volvería a ver de nuevo. Por primera vez desde 2002, Diane, en las ricas enseñanzas de la Iglesia católica, finalmente encontró la paz, el consuelo y la esperanza.

Mi propia experiencia de duelo

Todo este tiempo, yo estaba en un camino muy distinto. Yo había puesto mis sentimientos y emociones en una caja bien envuelta en lo más profundo de mi ser, mientras fingía ante el mundo entero que nada estaba mal y que yo estaba bien.

De hecho, es afortunado que mi esposa y yo tuviéramos la sabiduría de ofrecernos mutuamente la capacidad de estar de luto a nuestra manera y así evitar lo que experimentan muchos padres casados en duelo: un buen matrimonio que se vuelve frágil o se desmorona por completo debido al resentimiento o la incomprensión sobre la manera en que su cónyuge está viviendo el duelo.

Nació un nuevo ministerio

Eventualmente, Diane tomó la decisión que cambió su vida de dejar su puesto como vicepresidenta de una universidad local y comenzar a trabajar recaudando dinero para el Santuario en Boston. Creciendo más profundamente en su espiritualidad, finalmente se sintió llamada a preguntarle al Guardián del Santuario de San Antonio si apoyaría un ministerio para servir espiritualmente a otros padres profundamente afligidos en el duelo. Ella creía que centrarse en la espiritualidad del proceso de duelo podría ayudar a muchos otros padres como le había ayudado a ella. Él estuvo de acuerdo y juntos decidieron ofrecer un retiro espiritual para los padres cuyos hijos habían muerto. Lo abrieron a cualquier padre cuyo hijo de cualquier edad hubiera muerto por cualquier causa, sin importar cuánto tiempo atrás, y sin importar qué tan cerca se sintiera o no de Dios.

Y así, con nada más que la confianza de que el Espíritu Santo guiaría sus esfuerzos, Diane y los frailes franciscanos del Santuario de San Antonio realizaron su primer retiro en marzo de 2009. Inicialmente yo no quería ser parte de este esfuerzo, razonando que los “verdaderos hombres” soportan todo por su cuenta, temiendo cualquier muestra de debilidad o impotencia. Sin embargo, finalmente fui al retiro para apoyar a Diane. No hay duda en mi mente que durante ese fin de semana yo también fui colmado con los dones que el Espíritu Santo tan generosamente ofreció ese día.

El Padre David Convertino, OFM, el Guardian en aquel tiempo, describió ese retiro inicialEsta fue una de las experiencias más llenas de gracia que he tenido durante toda mi vida como sacerdote y como fraile”.

El crecimiento del ministerio

De este comienzo incierto, nació el Ministerio de Emaús para Padres en Duelo. Ahora ofrece retiros espirituales de una hora, un día y un fin de semana dondequiera que sea llamado a hacerlo.

El ministerio no proporciona terapia ni funciona como un grupo de apoyo. De hecho, se les dice a los padres que no se les pedirá que se pongan de pie y cuenten sus historias, o incluso que hablen, a menos que decidan hacerlo. Más bien, el ministerio busca crear un espacio seguro y sagrado para que los padres abran sus corazones ante Dios y ante otros que conocen y sienten su dolor—y para enfocarnos en los principios de nuestra fe católica y la certeza de la Comunión de los Santos ahora y en el futuro. Verdaderamente es la nueva evangelización en acción.

Desde sus inicios, este ministerio ha ayudado a cientos de padres a iniciar o reavivar su relación con Dios y con sus hijos fallecidos. En los últimos ocho años se ha convertido en un ministerio para los padres en duelo ofrecido por padres en duelo. Como es dirigido por los padres, es un ministerio que requiere muy poco tiempo o dinero parroquial o diocesano. Los padres luchan y comparten el horrendo dolor de sus propios caminos, mientras invitan a Jesús a unirse a ellos y a consolarlos, tal como consoló a sus afligidos discípulos en el camino a Emaús.

Hasta donde sabemos, no existe otro ministerio continuo similar en los Estados Unidos enfocado en la espiritualidad del proceso de duelo de los padres. Desde sus inicios, el ministerio ha servido a cientos de padres de dieciséis estados, además de Canadá.

Si bien su hogar espiritual continúa siendo el Santuario de San Antonio en Boston, el ministerio, como una organización sin fines de lucro 501(c)(3), ahora se asocia en el ministerio con la Arquidiócesis de Boston, la Diócesis de Wheeling-Charleston, WV y parroquias en Rhode Island y Connecticut como parte de su misión de ayudar a otros padres y diócesis a presentar y mantener este poderoso ministerio.

Cómo se puede iniciar este ministerio en su parroquia o diócesis

Después de uno o más retiros iniciales ofrecidos en colaboración con nuestro equipo de retiros con sede en Boston, el Espíritu Santo usualmente llama a los padres locales para llevar adelante el ministerio en sus propias áreas. Al brindar testimonio a través de la experiencia personal a otros padres, muchos han descubierto que “Es consolando que somos consolados”.

Presentar el ministerio en su área a bajo costo o sin costo alguno es relativamente fácil. Debido a que hemos sido bendecidos con donaciones generosas y varias subvenciones, podemos llegar a las diócesis de los Estados Unidos aportando muchos años de experiencia y plantillas bien desarrolladas para ofrecer retiros espirituales del Ministerio Emaús para Padres en Duelo. Llámenos al 617-542-8057 para obtener más información o envíe un correo electrónico a diane@emfgp.org.

Hay diócesis como la Arquidiócesis de Nueva York que ofrecen este ministerio en español. https://archny.org/ministries-and-offices/family-life/bereavement/emmaus-ministry-retreats-for-grieving-parents/

 

Sobre el Autor
Charley Monaghan es cofundador del Ministerio de Emaús para Padres en Duelo, que atiende las necesidades espirituales de los padres cuyos hijos de cualquier edad han muerto por cualquier causa, sin importar hace cuánto tiempo. El ministerio tiene su sede en Boston, MA.

 

Este artículo se publicó en inglés en https://www.foryourmarriage.org/spiritual-help-for-grieving-parents/

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La esperanza como respuesta a la muerte en la familia

En su audiencia general del miércoles 17 de junio de 2015, el Papa Francisco habló sobre la experiencia de la muerte en la familia. Llamó a la muerte una realidad que “toca a todas las familias” y la calificó como un “agujero negro” en la vida de la familia. Señaló que la experiencia de la muerte es particularmente dolorosa y solitaria cuando un padre pierde a un hijo, o viceversa. El resultado de este dolor extremo a menudo es la ira dirigida hacia Dios. Además, pecados como “odio, envidia, soberbia, [y] avaricia” a menudo acompañan a la muerte física, haciendo más intenso el sufrimiento de las familias.

El Papa Francisco proclamó que, con la gracia de Jesús, las familias pueden enfrentar la difícil realidad de la muerte mostrando amor en sus acciones. “El amor es más fuerte que la muerte”, dijo; tiene el poder de quitar el “aguijón” de la muerte. Además, el supremo acto de amor de Jesús en la Cruz ya ha destruido la muerte. Por eso, las familias que experimentan el dolor de la muerte deben vivir con esperanza, sabiendo que llegará un tiempo en que “ya no habrá muerte, ni duelo, ni llanto, ni dolor” (Ap 21, 4). Las familias que responden a la muerte con fe en lugar de desesperación pueden verse fortalecidas por la experiencia de la muerte y pueden desarrollar una compasión más profunda por otras personas que atraviesan situaciones similares.

Luego, el Papa Francisco comentó sobre una lectura del Evangelio (Lucas 7, 11-15), destacando que al final de la historia de curación, Jesús “se lo entregó [al hombre enfermo] a su madre”. El Santo Padre dijo que esto es lo que sucederá en el Cielo: Jesús devolverá a los seres queridos perdidos al cuidado de sus familias. Tener fe en el reencuentro en el más allá evita que las familias sucumban tanto a una filosofía nihilista de la muerte, igual que a las supersticiones en torno a la muerte.

Por último, el Papa Francisco expresó su deseo de que los cristianos conozcan más ampliamente el papel de la fe en el duelo. Él cree que “no se debe negar el derecho al llanto”, señalando que Jesús también lloró en la tumba de Lázaro. Concluyó su mensaje recordando a la multitud que “el trabajo del amor de Dios es más fuerte que el trabajo de la muerte” y que “Jesús nos devolverá a todos la familia”.

El mensaje completo del Papa

 

Este artículo se publicó en inglés en https://www.foryourmarriage.org/blogs/hope-as-a-response-to-death-in-the-family/

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Esperanza, sanación y propósito después de la muerte de un cónyuge

por John O’Shaughnessy

Mi primera esposa Ann murió en 1998 después de una larga enfermedad. Yo tenía 41 años, era viudo y padre soltero de dos niños pequeños. ¿Ahora qué? Muchos días luchaba con desesperación, desesperanza y preguntas. Muchas preguntas. San Pablo escribe en Romanos 8, 28: “Sabemos, además, que Dios dispone, todas las cosas para el bien de los que lo aman, de aquellos que él llamó según su designio”. Para ser honesto, es difícil ver la luz cuando estás en la maraña del dolor. Su designio no era mi designio. Pero quince años después, por la gracia de Dios, eso ha cambiado. El sufrimiento por el que todos pasamos ha revelado hoy un hermoso ministerio de esperanza, sanación y propósito.

A continuación, se encuentran unas partes de mi libro, The Greatest Gift-A Return to Hope [El regalo más grande: un regreso a la esperanza], traducidas al español y adaptadas para Por Tu Matrimonio.

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Escribí la gran mayoría de este libro entre siete y ocho años después de la muerte de mi esposa Ann. Creo que necesitaba algunas aguas tranquilas para navegar en mi barco. De todos los lugares que podría haber escogido, escribí mis palabras en mi comedor, en la misma mesa que Ann y yo compramos cuando recién nos casamos. La misma mesa en la que ella hacía las cosas, y en la que los cuatro disfrutábamos juntos de muchas comidas excelentes.

Mientras escribía, surgieron muchas cosas que parecían caer del cielo, como llamadas telefónicas en el momento justo de viejos amigos quienes me brindaron datos más descriptivos de lo que había sucedido. Encontré escritos que Ann había hecho años atrás que supongo esperaba encontrar la forma de publicarlos. Parecía que todos estos años después, Ann todavía estaba dirigiendo las cosas.

Todos hemos seguido adelante ahora, los niños y yo, y todos los demás que amaban a Ann. Es lo que ella quería que hiciéramos; y con su ayuda, lo hemos hecho. No puedes dar vueltas al duelo; el círculo te trae de regreso. Hay que marcharse a través de él. A través de las tormentas, a veces llorando con la cabeza colgando de los hombros, doliendo desde los talones hasta las orejas e, irónicamente, es el dolor lo que te ayuda a superar el duelo. Vivirlo, hacerlo propio, permitir que se habite en ti por un tiempo, derramar las lágrimas y soltar los gritos.

Es el dolor lo que te ayuda a superar el duelo. Lo sigues. Lo sientes. Te golpea y te vuelve a edificar. Te deja vacío para que puedas volver a estar lleno. Sin este dolor, estás perdido y entumecido, siguiendo un camino que te lleva de regreso a las mismas lágrimas y los mismos gritos, quizás un poco más apagados, un día distinto, todo lo demás igual.

Seguir adelante no significa dejar ir. Ann siempre estará conmigo. La he colocado ahora en una parte de aceptación de mi corazón que consuela los recuerdos y los mensajes. Ella, más que nadie, me ha convertido en la persona que soy hoy en día. He vuelto a seguir el ritmo de la vida, con el viento a mi espalda, una sonrisa en mi rostro y la alegría de nuevo en mi corazón. Me siento afortunado de haber vivido una buena parte de mi vida con ella, y cada vez que miro a mis dos hermosos hijos, Ann vuelve a estar conmigo y me recuerda lo que alguna vez tuvimos. Eso nunca se me puede quitar. Eso dura para siempre.

Este camino me llevó a “salones de clase” que nunca hubiera visto y me enseñó cosas que nunca hubiera sabido. Ahora sé que las lecciones no se encuentran en las dificultades, se encuentran en el elegir cómo responder a ellas. Primero aprendí a experimentar el duelo y luego aprendí a vivir. Todos enfrentamos adversidades en nuestras vidas, algunas más profundas que otras, pero todos estos desafíos que enfrentamos están diseñados para enseñarnos algo, y cuando no aprendimos de ellos, no es culpa de nadie más que de nosotros mismos.

Al final de su vida, Ann entregó todo lo que le quedaba para dar y no se llevó nada más que el amor que nos tenía en su corazón. Me dijo en uno de esos últimos días que se sentía “bendecida de haber amado y sido amada por tanta gente maravillosa”.

Nosotros también fuimos bendecidos.

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Nuestro ministerio de esperanza, sanidad y propósito se llama Good Mourning Ministry [Ministerio del Buen Duelo], un apostolado católico de duelo, creado por mí junto con mi actual esposa Sandy. Sandy ha pasado por su propio proceso de duelo y ahora nos sentimos llamados a ayudar a otros que están de luto. Este ministerio fue fundado en 2011, pero el llamado de arriba vino en 2010 durante un tiempo ante nuestro Señor en el Santísimo Sacramento.

He llegado a aprender que no hay etapas en el duelo. Todos experimentamos la pérdida a nuestra manera única. La sanación es un proceso intencional, donde nos reunimos como una comunidad de fe para convertirnos en discípulos de la esperanza. Es a través de la reflexión en oración, el aprendizaje práctico y la convivencia personal que vivimos el duelo. Y en el duelo comenzamos a construir nuestro puente hacia una vida nueva y distinta.

Para más información sobre The Greatest Gift o Good Mourning Ministry, visite nuestra página web: http://www.goodmourningministry.net, o envíenos un correo electrónico: goodmourningministry@hotmail.com.

Para información sobre los ministerios en su área para los que están de luto, consulte con su parroquia local o con su diócesis.

Este artículo se publicó en inglés en https://www.foryourmarriage.org/hope-healing-and-purpose-after-the-death-of-a-spouse/

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Los lazos familiares

Por Josh Noem

Cuando conté esta historia sobre mi abuela en su funeral, les aseguré a mis hermanos y primos que no soy el tipo de persona que se conmueve fácilmente por señales sobrenaturales.

Ella tenía 86 años y poco a poco iba a un ritmo cada vez más lento, especialmente desde que mi abuelo murió siete años atrás. Ella estaba lista para estar con él y con el Señor. Después de celebrar una fiesta de cumpleaños con mi prima una noche, ella se quejó de molestias en el pecho y dos horas después murió de un infarto. Dimos gracias que ella no sufrió por mucho tiempo.

Mamá y papá me llamaron después de la medianoche con la noticia, y después de colgar me senté a hablar con mi esposa Stacey sobre mi abuela y lo que significaba su fallecimiento. Después de algunas lágrimas, me acosté y comencé a rezar el rosario.

Mi abuela tenía una devoción feroz por el rosario, e incluso los hacía a mano, decenas de miles, rosarios con cuentas de plástico amarillas, verdes, rosadas y azules; rosarios hechos sólo con nudos; rosarios con joyas brillantes y conchas marinas. Los armó, década tras década, luego los hizo un nudo y los envió alrededor del mundo para que otros oraran. Misioneros en lugares desconocidos, hombres y mujeres militares en navíos, y niños de primaria en todo el Medio Oeste, rezan oraciones con los dedos colocados en las cuentas que armó mi abuela.

Ella hizo el rosario que llevaba en el bolsillo de mi traje en mi boda. Si nuestra casa se incendiara, es una de las pocas cosas que agarraría al salir. Es lo que busqué después del aviso de su muerte.

Luego me acomodé para dormir. Me acosté de lado con mi pie izquierdo encima de las sábanas y justo cuando me estaba quedando dormido, sentí algo, como un tirón en un dedo del pie.

Pensé que Stacey me había tocado, pero la vi bien acomodada bajo las sábanas a mi lado, quieta y tranquila. Luego pensé que uno de los niños, tal vez enfermo, estaba tratando de despertarme. Pero al mirar no había nada más allá del poste de la cama y mi pie descalzo. Sin embargo, estaba seguro de que alguien me había dado un tirón en el dedo del pie, un tirón silencioso, suave y firme.

Volví a apoyar la cabeza en la almohada y me di cuenta que sentí que mi abuela estaba cerca, como una presencia alegre y reconfortante. La percibí diciéndome que ella está donde debe estar.

Ese sentimiento, lo sé, es absolutamente subjetivo, pero estoy aquí para decirles que es lo que sentí. Y tal vez no sea importante, al final, no cambia la forma en que recuerdo a mi abuela o mi compromiso con nuestra fe, pero fue un recordatorio tranquilo, gentil y firme de que solamente un velo delgado nos separa de aquellos que nos han precedido en muerte.

Un día, todos pasaremos a través de ese velo, y es un consuelo saber que los fieles difuntos que nos preceden estarán esperando allí. Sé que mi abuela está allí con otros miembros de mi familia, que es una familia mucho más amplia que la que contamos ahora, y esta convicción me prepara para esa comunión. Esa comunión es un nuevo horizonte que, en el aquí y ahora, me ayuda a ver las cosas con más claridad y en su justa perspectiva.

Es en la vida familiar que experimentamos un poco de lo que hay más allá de ese velo delgado, y vale la pena hacerlo bien. Así como lo hizo mi abuela.

Este artículo se publicó en inglés en https://www.foryourmarriage.org/blogs/family-ties/

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Rezar por los difuntos

Durante el mes de noviembre honramos a todos los que nos han precedido en la muerte. El 1 de noviembre, la Solemnidad de Todos los Santos (un día de precepto) honramos a todos los que han vivido la fe de una manera ejemplar. Recordemos y demos gracias a Dios por todos los que nos han guiado en la fe. El 2 de noviembre, el Día de los Fieles Difuntos (Día de Muertos), rezamos por todos los que han muerto, especialmente para nuestros seres queridos. En muchos países honran a los queridos difuntos con altares y ofrendas o visitan a las tumbas, para celebrar sus vidas y rezar por ellos.

Desde los primeros días la iglesia ha rezado por los difuntos. Su juicio está en las manos de Dios, y confiamos en la misericordia de Dios. Pero también creemos que Dios se preocupa por nosotros y nuestras preocupaciones, por lo que las oraciones por nuestros seres queridos fallecidos son apropiadas. Es apropiado conmemorar el Día de los Muertos orando por aquellos que nos han precedido en la fe.

La fiesta de Todos los Santos nos recuerda nuestra mortalidad. Todos somos criaturas finitas y mortales. Todos somos amados por Dios, quien nos ha dotado de un alma inmortal. Nuestro destino final está en manos de Dios, y ni siquiera la muerte nos separa de su amor.

 

Los días festivos pueden ser difíciles cuando uno está de duelo por la muerte de un ser querido, el final de una relación o la pérdida de un trabajo o de la salud. Aquí hay algunas pautas que pueden ayudarlos a recuperarse del duelo durante la temporada de días festivos. Diez consejos para lidiar con el duelo

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Mes de la Biblia

¿Qué lugar tiene la Palabra de Dios en sus vidas y en sus rutinas familiares?

El mes de septiembre es el mes de la Biblia. El 30 de septiembre celebramos la fiesta de San Jerónimo quien tradujo la Biblia del griego y del hebreo al latín.

La Sagrada Escritura debe animar no solamente nuestras vidas de fe personales, pero también puede profundizar y fortalecer nuestras vidas como parejas y como familias. Para ayudarlos a incluir a la Palabra de Dios más en sus rutinas familiares, ofrecemos los siguientes recursos:

Artículos de Por Tu Matrimonio relacionados a la Biblia y su uso en la familia

Recursos para la Biblia de otras organizaciones católicas:

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Celebremos juntos con alegría la “edad avanzada”

Después de haber atravesado el severo año de la pandemia de Covid-19 en 2020, el Papa Francisco instituyó en toda la Iglesia la Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores. Este año durante el 4to domingo del mes de julio – 24 de julio de 2022 – celebraremos por segunda ocasión esta jornada dedicada a todos los abuelos y a los adultos mayores del mundo.

El año pasado el tema de la Primer Jornada fue “Yo estoy contigo todos los días”. Esta vez, el tema elegido por el Santo Padre lleva el título “En la vejez seguirán dando fruto” (Sal 92,15). El enfoque será en darle el valor que se merece la auténtica presencia y contribución de los abuelos y adultos mayores a la sociedad y a las comunidades eclesiales.

Ya que todos venimos de y tenemos abuelos – vivos o fallecidos – o conocemos adultos mayores en nuestras vidas, estamos invitados a formar parte de esta iniciativa, escuchando con atención y apertura de corazón el llamado del Papa Francisco a participar activamente en la jornada este año.

Desde el inicio de su pontificado el Papa ha puesto un énfasis especial en el estrecho lazo que debe formarse entre los mayores de edad avanzada y los jóvenes de todas las edades. Creé firmemente que “el futuro del mundo reside en esta alianza entre los jóvenes y los mayores”[1] porque los sueños de vivir en una sociedad mejor, la memoria de las pruebas superadas o no y la oración que da esperanza y fortaleza son pilares fundamentales para una civilización del amor que solo se puede construir juntos.

Durante el mensaje del Santo Padre Francisco con motivo de la próxima II Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, subrayó que “la ancianidad no es un tiempo inútil” y, por ende, su aportación a la sociedad y a la Iglesia es una “revolución de la ternura, una revolución espiritual y pacífica” a la que los abuelos y los mayores están llamados a ser protagonistas.

Para leer el mensaje completo, da clic aquí Mensaje del Santo Padre Francisco, para la II Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores.

Puedes ver el video de reflexión del Papa aquí: http://www.laityfamilylife.va/content/laityfamilylife/es/news/2022/_maestri-della-tenerezza–il-progetto-del-papa-per-gli-anziani–.html

Instrumentos Pastorales

El Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida de la Santa Sede ha puesto a disposición de las parroquias, diócesis, asociaciones y comunidades eclesiales recursos pastorales para que se celebre por segunda vez esta jornada.

Da clic en el siguiente enlace para obtener más información II Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores 2022.

Kit pastoral http://www.laityfamilylife.va/content/laityfamilylife/es/news/2022/kit-pastorale-per-la-celebrazione-della-seconda-giornata-mondial.html

¿Cómo celebrar la II Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores?

A continuación, algunas ideas para que puedas formar parte de esta celebración en julio:

  1. El domingo 24 de julio, asiste a Misa con tus abuelos. Si no te es posible, asegúrate de ofrecer la Misa por tus abuelos o algún adulto mayor que tenga un lugar importante en tu vida.
  2. Visita a los ancianos que están más solos en sus casas o asilos.
  3. Investiga si tu parroquia celebrará de manera especial la II Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores. Si es así, involúcrate.
  4. Comparte en tus redes sociales alguna foto y memoria que tengas de tus abuelos.
  5. Haz una comida para tus abuelos o algún adulto mayor en tu vida. Pregúntales sobre su historia de vida.
  6. Si vives lejos de tus abuelos, llámalos por teléfono.
  7. Si tus abuelos ya han fallecido o nunca los conociste, reza el Rosario por sus almas.
  8. Si no te es posible estar cerca de tus abuelos, haz un acto generoso por ellos a la distancia y/o por alguno anciano que viva en tu comunidad.

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[1] Ver https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2021/06/22/mayor.html

Avivamiento Eucarístico Nacional

¿Has escuchado hablar sobre el Avivamiento Eucarístico Nacional?

Aquí te cuento todo para que te puedas involucrar. Podrás participar en tu parroquia, diócesis y a nivel nacional. Además, en la lista de recursos al final de esta página podrás encontrar más información. El avivamiento no es un evento de un solo día o un programa en sí; es un movimiento católico que busca renovar el amor y la devoción por Jesús en la Eucaristía.

La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos ha hecho un urgente llamado a todo el pueblo de Dios para iniciar un avivamiento sobre la devoción y la creencia en la Presencia Real de Jesús en la Sagrada Eucaristía. El avivamiento lleva el título “Mi carne para la vida del mundo” y durará tres años comenzando el domingo 19 de junio de 2022 con la Fiesta del Corpus Christi.

¿Sabes a qué se debe este llamamiento a redescubrir la fuente y cumbre de nuestra fe católica (la Presencia Real de Jesús en la Eucaristía)?

En el año 2019, un estudio del centro de investigación Pew indicó que aproximadamente el 30% de los católicos en los Estados Unidos no creen en que Jesús está realmente presente en la Eucaristía. Esta triste realidad se hizo aún más evidente con la llegada de la pandemia. Pues a más de dos años después de la confinación por el covid-19, existe un sin número de católicos que todavía no han vuelto presencialmente a la Misa para recibir a Jesús en la Sagrada Eucaristía. Decididos a actuar debido a esta alarmante situación, los obispos de los Estados Unidos iniciarán este llamado con la misión de “renovar la Iglesia reavivando una relación activa con el Señor Jesucristo en la Santa Eucaristía”.

Este movimiento, guiado por el Espíritu Santo, culminará con el primer Congreso Eucarístico Nacional en los Estados Unidos y tendrá lugar en Indianápolis del 17 al 21 de julio de 2024.

No te pierdas la oportunidad inigualable de unirte al Avivamiento Eucarístico. Nuestra fe católica nos precisa a conocer y a vivir la doctrina de la Presencia Real de Jesús en la Santa Eucaristía.

Da clic en los siguientes enlaces para obtener más información.

Misión del Avivamiento Eucarístico

Novena de Corpus Christi

Cronología del Avivamiento Eucarístico – fechas importantes que no te quieres perder

Recursos y Pilares Estratégicos del Avivamiento Eucarístico

Qué, Quién, Cuándo y Dónde del Congreso Eucarístico Nacional

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Celebremos el Tiempo de Pascua en Familia

El domingo después de la Pascua de Resurrección celebramos el Domingo de la Divina Misericordia. Los invitamos durante los 50 días del Tiempo de Pascua meditar sobre la misericordia y perdón en la familia.

La Doctora Dora Tobar comparte su reflexión en nuestro blog El Poder del Perdón.

Otros artículos que podrían ayudarlos a reflexionar sobre la misericordia: Me Perdono, me perdonas y te perdono, El Perdón en la pareja sí es posible, y Espiritualidad del matrimonio.

El tiempo de Pascua nos recuerda que la verdadera felicidad no se encuentra en bonitos sentimientos, sino de unir nuestro sufrimiento a Cristo para compartir en su resurrección. “Lo que cura al hombre no es esquivar el sufrimiento y huir ante el dolor, sino la capacidad de aceptar la tribulación, madurar en ella y encontrar en ella un sentido mediante la unión con Cristo, que ha sufrido con amor infinito” (Spe Salvi 37). ¿Cómo se aplica al matrimonio? El matrimonio implica trabajo y superar los desafíos juntos. Lee más en el artículo La felicidad, el sufrimiento y el sentido de la Pascua.

Lee la historia inspiradora de una pareja que superó un tiempo difícil agarrados de la mano del Señor. “Los esposos que logran reconocer que ‘el amor que no puede sufrir no es digno de llevar ese nombre’ (Santa Clara de Asís), sabrán que superar los obstáculos, con la gracia de Dios, los ayudará en el crecimiento del amor mutuo y hacia Dios”. Cómo salvamos nuestro matrimonio