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La Violencia Doméstica

Por Valentín Araya

Cuando se habla de violencia doméstica algunas personas pueden pensar en golpes o acciones violentas de un esposo contra la esposa o viceversa. Sin embargo, la violencia física, los golpes y las heridas son sólo una parte de lo que es verdaderamente la violencia doméstica.

La violencia doméstica se puede definir como todo tipo de acción, actitud, uso de la fuerza física o de  palabras para controlar a una persona, dentro de una relación afectiva. Hay violencia cuando se ataca la integridad emocional o espiritual de una persona. Ésta puede darse entre esposos, parejas de novios, de padres a hijos y de hijos a padres y es de tipo físico, emocional y sexual.

Los obispos de Estados Unidos definen el abuso como cualquier clase de comportamiento utilizado por una persona para controlar a otra a través del miedo y la intimidación. Éste incluye el abuso emocional y psicológico, los golpes, y el ataque sexual” (VéasCuando Pido Ayuda: una respuesta pastoral a la violencia doméstica contra de la mujerUSCCB).

Violencia física: es toda agresión física que una persona hace a otra. Por ejemplo: puñetazos, patadas, heridas, pellizcos, jalones de pelo, mordiscos, cachetadas, etc.

Violencia emocional: es toda acción, actitud o palabra que denigre, rebaje o lastime las emociones o autoestima de una persona. A diferencia de la violencia física que generalmente involucra una descarga agresiva sobre la víctima, la violencia emocional no necesariamente requiere de acciones violentas. Una persona puede rebajar y hacer sentir mal a otra con palabras, acciones y actitudes suaves, de doble sentido, sarcásticas y que hasta suenen cariñosas. He aquí algunas formas de violencia emocional:

  1. Abuso verbal: ridiculización, desprecios e insultos como estrategia consciente o inconsciente para rebajar la autoestima de la víctima.
  2. Aislamiento: negarle la palabra a una persona, ignorarla; no tomarle en cuenta para nada.
  3. Intimidación y amenazas: amenazas de muerte si habla, de quitarle a los niños, de pegarle, etc.
  4. Echarle la culpa a la víctima: el abusador le echa la culpa a su víctima de su mal carácter, de sus arranques violentos, de sus problemas, de sus desilusiones, de sus fracasos y de los golpes y abusos que recibe.
  5. Abuso económico: en muchos casos la víctima no trabaja y cuando lo hace, debe darle su cheque al abusador, quien es el que controla todo lo relacionado con el dinero en el hogar. Él (o ella) toma todas las decisiones sin darle cuentas a su cónyuge de lo que hace con el dinero.
  6. Utilización de los hijos: utilizar a los hijos para hacer que la otra persona se sienta culpable. Convencer a los hijos de que su cónyuge está mal, poniéndoles en contra de ella. Le hace sentir culpable y responsable de la crianza y educación de los hijos. Si los hijos se portan mal es siempre culpa de su pareja, por ejemplo.

Violencia sexual: siempre que uno de los cónyuges, sin consentimiento del otro, demanda y obliga a su pareja a tener relaciones sexuales, está ejerciendo violencia en contra de su pareja. Se incluye aquí todo tipo de prácticas sexuales que uno de los dos puede imponer al otro por la fuerza, por ejemplo: la imposición del uso de anticonceptivos, abortos, menosprecio sexual e inclusive la tolerancia de la infidelidad.

La violencia en el hogar viola el mensaje de Jesús

Como dicen los obispos: “En realidad, la violencia en contra de cualquier persona es contraria al mensaje del Evangelio de Jesús de Ámense  los unos a los otros como yo los he amado”. San Pablo nos dice igualmente que somos templo del Espíritu Santo y que lo que hagamos a nuestro cuerpo o al cuerpo de otra persona se lo estamos haciendo también al templo de Dios (1Cor 3, 16) . Por eso “La violencia en cualquier forma – física, sexual, psicológica, o verbal – es pecaminosa; muchas veces es también un crimen” (Véase Cuando pido ayuda: una respuesta pastoral a la violencia doméstica en contra de la mujer, USCCB). Y ciertamente, en Estados Unidos la violencia doméstica es un crimen que se castiga con la cárcel.

La agresión doméstica viola la dignidad de la persona: “La dignidad de una mujer es destruida de una manera particularmente cruel y atroz cuando se le trata violentamente” (Ibíd.). Y aunque las estadísticas dicen que un 85% a un 90% de la violencia física se da de hombres hacia mujeres, hay también un porcentaje que se da de mujeres hacia hombres.

La agresión en el matrimonio viola también las promesas matrimoniales que la pareja intercambia el día de su boda, pues en ese momento promete fidelidad, amor y respeto a su cónyuge. Cada vez que hay agresiones y abusos entre esposos, se está siendo incongruente e infiel con la alianza matrimonial que la pareja hizo ante un Sacerdote o Diácono, ante la comunidad y ante Dios.

Obtenga ayuda

Línea nacional para víctimas de violencia doméstica: 1-800-799-7233 o https://espanol.thehotline.org/

Correr la voz

Este volante en inglés y español, incluye la línea nacional para víctimas de violencia doméstica y espacio para agregar recursos locales, está diseñado para su uso en los baños.

Este folleto en inglés y español explica más sobre la violencia, la ayuda disponible, un plan de seguridad, las líneas nacionales con espacio para añadir recursos locales. Se puede ordenar copias gratis aquí o descargar aquí.

Oremos

El Papa Francisco nos invita a rezar por las víctimas de la violencia en este video

Catholics for Family Peace los invita a rezar a las 3:00pm cada día por los que sufren a causa de la violencia. En su página web tienen varias oraciones, una letanía y una novena en inglés y español.

Aprender más

La violencia doméstica: un flagelo que destruye el matrimonio y la familia

Para aprender lo que la Iglesia enseña sobre la violencia doméstica, lea la declaración de los obispos de los Estados Unidos, Cuando Pido Ayuda: Una Respuesta Pastoral A La Violencia Domestica Contra La Mujer y ver un video del P. Charles W. Dahm, O.P. La Respuesta Católica a la Violencia Doméstica

Cuando la casa es insegura: Reconociendo la realidad de la violencia doméstica hoy

Una voz que pide ayuda

Las finanzas: Presupuesto Familiar

Por Valentín Araya

El matrimonio es un espacio que exige a los cónyuges compartirlo todo. Esto es, se comparten los cuerpos, los sueños, las actividades y tareas del hogar, las responsabilidades y proyectos; se comparten igualmente el tiempo, los momentos hermosos y los que no son tan hermosos y entre todo ello, se comparte también el dinero. Poder compartirlo todo hace que un matrimonio crezca con raíces fuertes y profundas.

Algunas parejas, envueltas en la magia del enamoramiento y la luna de miel, inician su matrimonio pensando que lo único que tienen que compartir son sus sentimientos, sus cuerpos y algunas otras cosas, y excluyen completamente la parte económica. Conozco incluso parejas con 5 y hasta más años de casados que todavía no han aprendido a compartir el dinero: Ella no sabe cuánto gana él ni qué hace con su dinero y viceversa. Mantienen cuentas de banco separadas; se dividen los gastos de la casa pero no logran hacer la comunión de bienes e intereses que les permita ser “una sola carne” (Gn 2,24).

La falta de una verdadera solidaridad y comunión de bienes puede terminar enfriando la relación e incluso destruyéndola. A continuación se exponen dos tipos de mentalidades que impiden la sana integración de las finanzas en el hogar, para luego hacer algunas recomendaciones.

Mentalidades que llevan a conflictos por las finanzas:

  1. Considerar el dinero como símbolo de poder. Es la mentalidad de quienes creen que las personas valen por lo que tienen, o por lo que pueden aportar. En consecuencia, el que tiene más o gana más se cree superior y con más poder. Cuando esta mentalidad se trae al matrimonio las parejas experimentan resistencias para compartir el dinero (Véase 1 Timoteo 6,10), desigualdades e injusticias que desequilibran el interior de la relación matrimonial.
  2. Actitudes machistas. Desde esta actitud se cree que el hombre es el que debe, no sólo ganar el dinero, sino también manejarlo y tomar todas las decisiones relacionadas con el mismo. En muy raros casos él y ella ganan la misma cantidad de dinero. Si el dinero de ambos no se pone en un fondo común, entonces quien gana más y aporta más a la economía del hogar podría, consciente o inconscientemente, percibirse como la persona con más derechos y por tanto, como la que debe tomar todas las decisiones relacionadas con dinero. Correlativamente esto puede poner en una situación injusta a la persona que no trabaja o que gana menos dinero.

Sugerencias para manejar el dinero en el matrimonio:

Es responsabilidad de cada pareja encontrar una manera sana y justa para manejar las finanzas en el matrimonio. Ciertamente no hay una sola manera. La clave está en buscar una, en la que los dos se sientan confortables para así reducir a un mínimo los conflictos en el matrimonio.

Permítanme mencionar una que ha trabajado muy bien en mi relación matrimonial y en otros matrimonios con los cuales trabajo. Me refiero específicamente a la elaboración y manejo de un  presupuesto familiar. Esta es una herramienta de gran ayuda para manejar sabiamente las finanzas.

Para realizar este Presupuesto Familiar se recomienda a las parejas que:

  1. Abran una sola cuenta de banco en donde se depositen todos los ingresos. Por ejemplo: Siéntense en pareja y apunten la cantidad mensual que cada uno de los dos gana. Apunten también otros ingresos provenientes de pensiones, rentas, etc. No dejen ningún ingreso sin listar. Sumen las cantidades para obtener el total de ingresos del matrimonio.
  2. Hagan una lista de todos los gastos mensuales. Por ejemplo: Ofrenda a la Iglesia, Pago de renta o hipoteca, seguros de la casa y carros, teléfonos, gas y luz, cable, Internet, impuestos sobre la casa, arreglos de casa, comida, pago y mantenimiento de carros, gasolina, ropa, gastos personales de ambos, cuidados médicos y medicinas, niñera, tarjetas de crédito, diversión, regalos, vacaciones, etc. Sume las cantidades para obtener el total de gastos mensuales del hogar.
  3. Obtengan el excedente. Réstenle al total de ingresos, el total de gastos mensuales, para obtener un excedente o dinero sobrante. De ese excedente, tomen una parte para gastos extras como educación, jubilación, ayuda a las familias, emergencias y cuenta de ahorros.
  4. Revisen su presupuesto periódicamente. Tengan en cuenta que las situaciones en el hogar son cambiantes. Por lo tanto, es necesario revisar el presupuesto familiar cada cierto tiempo.
  5. Es recomendable que uno de los dos sea el que escriba los cheques y se responsabilice de llevar las cuentas. Aun así, debe siempre informar al otro pues el hogar es de los dos y los dos son responsables y tienen el derecho de saber cómo va la situación económica.

Este manejo de las finanzas en el matrimonio reduce a un mínimo los conflictos relacionados con dinero.

Más sobre este tema puede verse igualmente en Las soluciones que buscas y Manejo de las finanzas.

Bibliografía complementaria: Victoria Collins, Mi dinero, tu dinero, nuestro dinero: cómo resolver los conflictos del dinero en la vida de pareja. Ed. Norma. 1991

Las soluciones que buscas

 Por Alba Liliana Jaramillo (Psicóloga)

En la vida sexual

¿Cuándo y cómo comienzan los problemas sexuales?
Otoniel y Carmenza son un matrimonio que lleva 5 años de casados y durante este tiempo no han hablado de sus necesidades sexuales y esta situación está generando, sobre todo a Carmenza, sensaciones de  apatía y rechazo cada vez que su esposo le propone hacer el amor. Este y muchos casos parecidos dejan ver que en gran proporción las dificultades que los esposos encuentran en su comunicación corporal o sexual tiene que ver también con las dificultades para comunicarse a través de la palabra. El diálogo es entonces clave.

La sexualidad es sin duda un aspecto muy importe en la vida de un matrimonio pues genera muchos dinamismos que colaboran con el desarrollo y fortalecimiento de la relación conyugal. Lograr por tanto un buen nivel de diálogo corporal es importante. Por eso se recomienda tener en cuenta:

  • La sexualidad ocupa un lugar primordial en la vida matrimonial. Se debe evitar por eso que el afán por el trabajo, los problemas domésticos o las preocupaciones por los  hijos la afecten.
  • Durante la etapa de crianza de los hijos y de mucho trabajo, los esposos deben escapar de vez en cuando de la rutina, buscar quién se encargue de los niños por unas horas y planear un momento romántico “solo para ellos”.
  • Los dos deben decidir, de común acuerdo cuándo tener relaciones, teniendo en cuanta el estado de ánimo cada cual y su uso responsable de la planificación natural.
  •  La sexualidad comprende todos los gestos, palabras y actitudes que facilite expresar, mediante nuestro cuerpo, el afecto, respeto y atención por el otro. Por eso no se reduce a los gestos en la cama sino que incluye y comienza con los detalles, el ambiente de buena comunicación y de solidaridad en la vida diaria.
  • La sexualidad es una forma de expresar y celebrar el amor. Por eso, supone que el amor en general se esté alimentando mediante actitudes de confianza, entrega y deseos de agradar al otro. No se puede por eso llegar a la intimidad de la alcoba bravos, con resentimientos o miedos que el diálogo previo no haya resuelto.
  • Durante la relación sexual cada miembro del matrimonio debe expresar abiertamente cuales son sus necesidades sexuales, así como lo que le agrada y le desagrada. De esta forma los dos sentirán que han sido satisfechos. Y concluida la relación, debe también haber espacio para la comunicación abierta, que permita conocer el grado de satisfacción que cada uno logró.
  • Así como la intimidad en las conversaciones va creciendo, también la intimidad en la relación sexual debe estar abierta a la posibilidad de que los esposos crezcan en el conocimiento mutuo de sus cuerpos, descubran cada vez mejor lo que más agrada al otro y les permita romper la rutina de los gestos.
  • Es importante llegar a la relación sin estrés por las responsabilidades externas a la relación,  y sin la presión de pretender que el sexo debe ser perfecto. Se debe hacer de ese momento un verdadero espacio de intimidad donde cada cual escuche las necesidades del otro, respete su ritmo y preferencias  y lo acompañe, con paciencia y delicadeza, hasta su satisfacción.

Más sobre este tema en Intimidad y sexualidad. Algunos libros: Zig Ziglar , Cómo hacer que el romance no muera con el matrimonio. Ed. Norma, 1991; Hendrix Harville Amigos y amantes: la relación de pareja ideal. Editorial Norma 1991; Dagmar O´Connor , Cómo hacer el amor con la misma persona por el resto de su vida y con el mismo entusiasmo, Ed. Planeta, 1989

En el manejo de las finanzas

El caso de Antonio y María:
Ellos son un matrimonio que llevan dos años de casados, con unos ingresos suficientes para suplir sus necesidades económicas, sin embargo, desde novios cada uno respondía por sus propios gastos y nunca hablaron cómo, una vez casados, manejarían su dinero. Ahora hay conflictos permanentes, porque ninguno de los dos se pone de acuerdo en lo que cada uno debe pagar y en las responsabilidades que deben asumir.

Para tener en cuenta:
El manejo de las finanzas es fundamental en la vida cotidiana, y por tanto también en la convivencia matrimonial. Por eso se recomienda:

  • Tener un solo fondo común, donde ambos aporten todo lo que ganan y poseen.
  • Hacer una lista de los compromisos económicos que han adquirido como esposos, así como las proyecciones, de acuerdo al nivel económico que se tenga.
  • El fondo común debe ser manejado por aquel miembro del matrimonio que demuestre mayores habilidades financieras y disciplinarias para hacerlo.
  • En ningún momento el que gane más debe hacer sentir que tiene privilegios en las decisiones y manejo del dinero.
  • Quien maneje el fondo debe consultar siempre al otro sobre una inversión extra e informar periódicamente al otro sobre el estado de las cuentas.
  • Se debe dejar un porcentaje para los gastos individuales de cada uno de los esposos. Así se permite a una cierta independencia para que cada cual supla sus necesidad básicas y sus gustos personales.
  • Cuando haya puntos de vista diferentes frente al manejo del dinero es muy importante que, juntos, escuchen lo que cada uno piensa con respecto al dinero y traten de llegar a acuerdos donde el resultado sea “Ganar-Ganar” para ambos.
  • Si estos acuerdos no son posibles, se hace necesario buscar ayuda especializada (que ojala no sea un pariente) que medie y facilite solucionar este conflicto.

Más consejos y cómo realizar un presupuesto en El manejo de las finanzas, Las finanzas: Presupuesto Familiar.

Lectura complementaria: Victoria Collins, Mi dinero, tu dinero, nuestro dinero: cómo resolver los conflictos del dinero en la vida de pareja. Ed. Norma. 1991

La vida de fe en matrimonio

El caso de Hernando y Mariana:
Los dos pertenecen a la misma religión, pero la manifestación de la fe de cada uno es distinta. Hernando viene de una familia muy religiosa, donde su fe se manifiesta a través de la oración, la celebración de los sacramentos, el apostolado, entre otros. Mariana, en cambio viene de una familia poco practicante. Esto ha generado conflictos, porque Mariana es apática frente a todas las invitaciones que le hace Hernando para participar en la parroquia.  Además cuando Hernando piensa en tener hijos, esta situación lo frena, porque para él, el compartir con los hijos sus creencias y su fe es primordial.

Recomendaciones:

  • La fe es muy importante en la vida de una persona y puede dar grandes beneficios a los esposos cuando se comparte y se manifiesta en prácticas comunes.
  • Sin embargo, no es necesario que los dos tengan el mismo credo  ni manifiesten el mismo interés por la vida espiritual para que puedan tener un buen matrimonio. Lo importante es que cada cual, movido incluso por su fe y caridad,  respete la religión y el proceso espiritual del otro (Véase, Catecismo de la Iglesia Católica, 1634).
  • El diálogo inter-religioso al interior de un matrimonio debe llevarlos a desarrollar y apoyarse mutuamente en el desarrollo de lo que les es común en su fe, y a respetar sus diferencias (CIC, 1636).
  • Ciertamente el mayor problema se presenta en cuanto a la formación cristiana de los hijos. Los esposos deben entonces recordar que, en la celebración de su matrimonio se pidió expresamente que los hijos sean formados en la fe católica. Este acuerdo debe entonces hacer que quien sea realmente practicante asuma la responsabilidad de la formación religiosa, y que el otro cónyuge respete y apoye este proceso (CIC, 1635).
  • En algunos casos, la persona que tiene una mayor fortaleza y conocimiento de la fe, puede también indagar si detrás de la apatía religiosa o rechazo de la fe del cónyuge se esconde un desconocimiento o incluso una tergiversación de muchos aspectos de la religión. Este diálogo franco puede permitir la intimidad y comprensión que facilite incluso el inicio de una conversión y de un camino mutuo hacia la fe.
  • Finalmente, la Iglesia invita también a los esposos practicantes a que oren para el Señor los sostenga en su amor y en su testimonio y para que sus oraciones puedan preparar al cónyuge no creyente a recibir la gracia de la conversión (CIC 1637).

Más sobre este tema en En Proceso de devenir en una sola alma y Matrimonios Mixtos.

La relacion con la familia de mi esposo(a)

El caso de Augusto y Carolina:
Augusto y Carolina se enamoraron perdidamente y a los dos mese de conocerse resolvieron casarse. Después de varios meses de estar casados cada uno empezó a percibir grandes diferencias en el trato y en la manera de ser de los miembros de la familia de su esposo(a). Carolina además comentó con su familia algunos conflictos que empezaba a tener con Augusto.  Esto generó rechazo de su familia hacia Augusto, y sin darse la ocasión de conocerlo por ellos mismos, se hicieron ideas sobre él a partir de los que Carolina les decía.

Recomendaciones:

  • Aceptar a una persona en matrimonio implica necesariamente entrar en relación con su familia y con la forma de ser de esa familia.
  • Cada uno de nosotros hereda comportamientos, formas de pensar y reacciones emocionales provenientes de la familia donde crecimos. Es natural por eso que tengamos diferencias que se manifiestan en la convivencia (Véase, Gelasia Marquez, Las marcas de nuestros padres y nuestra cultura).
  • Precisamente porque cada familia ve las cosas desde su punto de vista, no se debe involucrar en las crisis o conflictos del matrimonio a ninguno de los miembros de la familia, ni política, ni de consanguinidad, pues esto casi siempre lleva a tomar posiciones radicales que, en vez de ayudar al esposo(a), en la mayoría de los casos generan distorsiones de lo que realmente está pasando en la relación.
  • Los esposos deben tener siempre presente que primero esta su relación matrimonial y después están todas las demás relaciones, incluso las familiares. Por eso es muy importante tener presente que el matrimonio que conforma un nuevo hogar , debe hacerlo a partir de las convicciones y costumbres, que ambos decidan, desde el momento de casarse. Las costumbres y convicciones de sus respectivas  familias, solo deben ser incorporadas, cuando ambos estén de acuerdo y vean la conveniencia para hacerlo. Así no se presentaran discusiones como “es que en mi casa se hacia de esta o tal manera”, sino, “así lo hacemos en nuestro nuevo hogar”.

Cuando se presenten conflictos y crisis en el matrimonio es necesario buscar ayuda externa que permita a los esposos ver otros puntos de vista y encontrar otras formas de solucionar el conflicto.

El balance familia-trabajo

El caso de Juanita y José Manuel
Aunque Juanita y José Manuel llevan apenas dos años de casados, ya casi ni si ven y su tiempo para compartir es muy reducido. Ambos trabajan en dos horarios laborales que no coinciden y por lo tanto, mientras el uno termina una primera jornada de trabajo, el otro la empieza. En consecuencia, el poco tiempo que tienen para verse lo tienen que emplear en resolver situaciones cotidianas y conflictos que se han creado por la falta de comunicación. No hay espacio para salir un poco juntos a descansar de la rutina y la vida íntima ha casi desaparecido.

Elementos a considerar:

  • La vida matrimonial necesita ser nutrida permanentemente para que ésta no empiece a morir, pues el amor es una realidad que requiere constante creatividad y sobre todo, espacios de vida en común.
  • Cuando el trabajo empieza a ser la prioridad en la vida y las personas se dedican obsesivamente a él, la relación conyugal y la familia quedan relegados y acaban por ser realmente “abandonados”. Por eso esta situación ha terminado con muchos matrimonios.
  • En importante advertir igualmente que cuando el trabajo absorbe a una persona, lo más seguro es que empiece a presentar síntomas de estrés y enfermedad que pueden llevar a la persona a no responder adecuadamente a su trabajo. Así, se cae en un circulo vicioso, porque se empieza a trabajar más para no fallar, pero el mismo estrés lleva a fallar y enfermarse. Es decir, el trabajo, como todo lo que se vuelve obsesivo, puede convertirse en un vicio y debe ser tratado como tal.
  • Ante esta situación es importante que las personas en el matrimonio analicen dos factores:
    • ¿Hasta dónde realmente nos está afectando esta situación? ¿Qué aspectos de nuestra vida en común se están deteriorando por la falta de tiempo para compartir? Este diagnóstico les ayudará a tomar medidas.
    • ¿Por qué se ha dado esta situación? ¿Será que el trabajo se ha convertido en una forma para escapar de una situación que no hemos afrontado? ó, ¿Estamos tal vez demasiado apegados a un estilo de vida o a ambiciones que están primando sobre nuestra vida afectiva y de familia?

Más sobre este tema en Trabajo fuera y dentro de casa.

Para compartir las labores del hogar

El caso de Antonia y Gustavo
Antonia y Gustavo llevan 5 años de casados. Antonia siempre se queja que Gustavo no colabora en ninguno de los oficios domésticos y por el contrario, muchas veces le aumenta el trabajo doméstico  por el desorden que éste siempre deja en su habitación y después de comer. Esto los lleva a tener discusiones frecuentes al punto que cada vez más la relación gira alrededor de esta situación y dejan de comunicarse en muchos otros aspectos, porque este conflicto siempre sale a flote.

Recomendaciones:

  • El matrimonio es como una empresa que requiere un trabajo en equipo. Cada uno es responsable de aportar, incluso en aquellas cosas simples de la vida cotidiana, como el arreglo de la casa, ir al supermercado, pagar las cuentas, entre otros.
  • Se deben distribuir las labores del hogar de acuerdo al tiempo que cada uno permanece en él. Si solo uno sale a trabajar fuera del hogar y la otra persona trabaja en el hogar, el que sale a trabajar debe colaborar en los fines de semana para que quien trabaja en casa pueda sentir un alivio frente a sus obligaciones. Así mismo el cónyuge que sale a trabajar fuera debe colaborar entre semana no haciendo desorden, ni aumentando el trabajo para el otro.
  • Cuando ambos trabajen fuera del hogar se deben distribuir equitativamente las labores del hogar, para que ninguno sienta una carga extra. Estas labores se pueden incluso intercambiar cada semana o de acuerdo al tiempo que cada uno de los esposos considere pertinente. Así también, pueden encontrar cuales son las cosas en que cada uno se siente más a gusto y cuales son aquellas en que se tiene más habilidad, para sacarle provecho a este espacio para compartir las labores del hogar.
  • Pueden incluso elaborar un cronograma semanal, donde se establezcan prioridades y además, los fines de semana pueden adelantar ciertos oficios que hacen en los días de semana y esto también puede contribuir a no sentir una carga tan pesada después de sus horarios laborales.

Más sobre este tema en Roles en el matrimonio.

Problemas por la migración

Dr. Gelasia Márquez

Los estudios y la experiencia que se desprenden del análisis de la migración Hispana nos muestran que la migración interrumpe el crecimiento interno de la pareja y crea procesos de confusión e inseguridad, desde  el momento en que comienza a planearse: ¿comparten los dos el por qué y el para qué necesitan emigrar?,¿merece la pena el riesgo que se corre?, ¿pueden los dos miembros de la pareja emigrar al mismo tiempo?, ¿tiene la pareja la opción de llevar con ellos a sus hijos?, etc.

Por regla general, los dos miembros de la pareja no emigran juntos sino que viene primero uno de ellos y más tarde, si las condiciones son propicias, viene el otro miembro, y después, si se puede, vienen los hijos. Este desmembramiento de la unidad matrimonial rompe las relaciones emocionales internas hasta ese momento logradas, debilita los patrones de comunicación alcanzados entre ellos, y crea un sentimiento nuevo de soledad al  sentirse cada uno de ellos incompleto sin el otro.

Junto al desarraigo de su medio ambiente cultural y social, la pareja inmigrante experimenta también sentimientos de marginación debido al desconocimiento del lugar, del idioma y de las costumbres. Por eso es primordial que la pareja inmigrante se esfuerce en tener una comunicación franca y abierta entre ellos, para que puedan definir y fortalecer sus sentimientos, y para que discutan igualmente los desafíos y las incertidumbres que enfrentan. La comunicación es así la herramienta clave, capaz de sanar las heridas que el proceso migratorio trae a su relación y la que mejor puede reestablecer la vida emocional e íntima de la pareja.

El caso de Gisela y José y de Carmen y Felipe, que podrán ver ilustrados en las viñetas de Historias con un final feliz pueden servirles de ejemplo.

Una voz que pide ayuda

Ciertamente nuestro pueblo hispano atesora el valor de la familia. Sin embargo, es también una realidad que los hispanos somos el segundo grupo étnico con mayor incidencia de violencia doméstica en Estados Unidos. Esta es una estadística real aun entre personas que asisten a nuestras iglesias en las diferentes diócesis de esta gran nación.

En su carta pastoral sobre la violencia doméstica, los Obispos de Estados Unidos definen el abuso como “cualquier clase de comportamiento utilizado por una persona para controlar a otra a través del miedo y la intimidación. Éste incluye el abuso emocional y psicológico, los golpes, y el ataque sexual” (Cuando pido ayuda: Una respuesta pastoral a la violencia doméstica contra de la mujer del Comité de Obispos sobre el Matrimonio y la Vida Familiar, USCCB).

Es trágico ver cómo la dignidad de las personas, lastimosamente en su mayoría mujeres, es destruida por la violencia doméstica de sus parejas, hijos/as, padres y otros familiares. Muchas veces la violencia doméstica nace de actitudes arraigadas y aprendidas en nuestra cultura, tales como el machismo, las adicciones al alcohol y las drogas (que limitan la capacidad cognitiva y emocional de las personas), al igual que las tensiones extremas que enfrentan muchos hispanos por su situación inmigratoria, la falta de trabajo y la discriminación.

Pero aunque las razones que dan pie a actitudes violentas entre hispanos son reales, la violencia doméstica no es aceptable ni justificable bajo ningún concepto. Los Obispos claramente nos dicen que “[e]n realidad, la violencia en contra de cualquier persona es contraria al mensaje del Evangelio de Jesús de Ámense los unos a los otros como yo los he amado”. Este tipo de violencia también es un crimen que se paga con la cárcel (Ibid.).

De igual modo, las Sagradas Escrituras nos enseña que cualquier cosa que hagamos al cuerpo humano, ya sea el nuestro o al de otra persona, se lo estamos haciendo al templo de Dios (1 Cor 3: 16). Oremos porque que el Espíritu Santo ilumine la mente y el corazón de los agresores para que se abran a la cultura de la vida y del amor.

 

Sigue aprendiendo en nuestra página de recursos: La Violencia Doméstica

Encontrar ayuda

Línea nacional de la violencia doméstica

1-800-799-SAFE (7233)

Chat seguro en línea: https://espanol.thehotline.org/

Gastos para la boda

Considerando las finanzas y presupuesto para su día de bodas

Por Cynthia Psencik

Acaban de comprometerse. Han fijado la fecha para su boda. ¿Ahora qué?

La decisión de cuánto gastar en una boda es algo bien personal. Cada pareja es diferente y existen muchos factores que se deben considerar. Por ejemplo, las tradiciones y expectativas de la familia de ambas parejas pueden jugar un papel esencial en la planificación del día de la boda. También se consideran los gastos individuales de cada pareja y sus propios ahorros. La realidad es que la mayor parte de las parejas no entran al compromiso con ahorros para su boda.

Para muchos, el día de bodas se anticipa como el acontecimiento más importante en la vida de la pareja. Durante la emoción de planificar el día de bodas, muchas veces se pueden sobrepasar los gastos con el fin de tener el “día ideal.” Claro, para muchos, con Dios mediante, sería la única vez que planificarían tan gran acontecimiento, y entramos con mucha ilusión para que cada detalle sea perfecto. Por esta razón, crear un presupuesto para la boda es un paso bien importante que la pareja debe tomar para que ambos estén en la misma página. Esto también les ayuda a resaltar las prioridades para su gran día.

Durante nuestro retiro de noviazgo, Evan y yo hablamos acerca de nuestras finanzas y la relación que cada uno teníamos con el dinero, como también de nuestros ahorros y nuestras deudas. Naturalmente, los ahorros y las deudas de cada uno se convertirían en las nuestras. Por lo tanto, cuando nos comprometimos, lo primero que dialogamos fue cuál era la máxima cantidad, de modo realista, que podríamos gastar para nuestro día de boda. Para llegar a este número, teníamos que tomar en cuenta nuestro ingreso, nuestros gastos, y nuestros ahorros. También hay que hablar sobre si van a recibir alguna ayuda financiera de sus familiares o amigos. Es común en muchos lugares pedir a los familiares y amigos que sean “padrinos” de distintos elementos de la boda y la recepcion. Llegar a un número total es el primer paso y uno de los más importantes que se debe tomar antes de empezar sus planes. El siguiente paso es determinar sus prioridades como pareja. Por ejemplo, Evan y yo decidimos poner nuestra fecha para un año después de nuestro compromiso e irnos de luna de miel inmediatamente después de la boda. Esto nos ayudó a amortizar nuestros gastos y evaluar el resto del costo para la boda. Tercero, es hacer su tarea de ver qué tanto cuesta todo.

El presupuesto puede variar dependiendo de los detalles que desean realizar en su boda.  Por ejemplo, una cena íntima después de una ceremonia es obviamente menos costosa que un banquete de 200+ personas. Un gran detalle de notar es que los gastos para la boda incrementan basados en cuántas personas son invitadas. Esto determina cuántas mesas, platos, invitaciones, souvenirs (recuerdos) etc., deben ordenar. Teniendo en mente que los gastos para la boda son por cada persona invitada, les ayuda a mantener la perspectiva de cuánto pueden presupuestar. Por eso es esencial también estar de acuerdo con su lista de invitados. Como sugerencia personal, si no han hablado con ese amigo o amiga de la escuela primaria por hace años, es tiempo de discernir si es necesario invitarlo.

Desarrollar un presupuesto personal les puede ayudar a crear su presupuesto para la boda. El presupuesto personal toma nota de su ingreso, gastos diarios y sus metas de ahorro. De esta manera, les puede ayudar a organizar las prioridades para su boda. Como sugerencia, pueden crear una lista de las categorías que deben tomar parte en su boda y organizarlas por orden de importancia (ej. flores, música, fotografía, etc.). Y también dialogar como pareja las áreas no negociables que deben de estar presentes en su gran día. Por ejemplo, para Evan y para mí, tener comida deliciosa era más importante que contratar una banda de música en vivo. Esto les ayuda a colocar un porcentaje de sus gastos en sus prioridades y decidir cómo usar el balance en los gastos no tan esenciales.

Otro detalle que puede afectar su presupuesto son sus planes inmediatos después de casarse. Por ejemplo, ¿piensan comenzar una familia en seguida? ¿O piensan comprar un hogar? Algo que puede suceder durante la euforia de los planes de boda es gastar más dinero que su ingreso, y pasar sus primeros años pagando las deudas de su boda. No es buena idea comenzar sus vidas endeudados por la boda. Leí en algún material de Pre-Cana que la boda es solo un día, pero el matrimonio es para toda la vida.

Claro, eso no significa que no pueden tener la boda de sus sueños. Si en realidad es su prioridad, es importante que como pareja dialoguen acerca de cuáles sacrificios y compromisos están dispuestos a hacer para lograrlo, tomando en cuenta que puede que signifique que la fecha sea a largo plazo. Por ejemplo, pueden decidir reducir gastos mensuales (salida de cenas, vacaciones, etc.) durante la temporada de sus planes de boda y ahorrarlo para la boda. La comunicación en cada etapa de sus planes debe mantenerse clara y concreta. Algo que les ayudaría es descargar una aplicación financiera donde ambos tengan acceso a depositar y revisar el balance de su cuenta, y también organizar un presupuesto. Pueden bajar plantillas para presupuesto de bodas en Excel, y también pueden descargar esta simple planilla aquí. No se olviden de incluir en el presupuesto los elementos de la liturgia. Por ejemplo, la cantidad que pide la parroquia por tener la boda, una donación al que preside, un estipendio para los cantores y músicos, los adornos en el templo, programas, etc.

Estas son solo unas sugerencias. Las necesidades y deseos de cada pareja son diferentes, por eso es esencial tener la conversación acerca de la visión para su boda durante su noviazgo si ya han discernido el matrimonio. Actualmente, en las redes sociales, existen influencers dándonos un vistazo a su gran día. Vemos arreglos extravagantes y podemos crear expectativas que a veces no están a nuestro alcance. No debemos sentirnos presionados por tener una boda más allá de lo que podamos gastar. Es importante siempre recordar la razón por la cual decidieron casarse. Como católicos, no existe nada más importante que el Sacramento. Toda boda es hermosa porque se trata del amor de la pareja, que se refleja en el amor de Dios por su Iglesia. El San Juan Pablo II nos dice: “La gracia y el vínculo sacramental hacen que como símbolo y participación del amor dé Cristo-Esposo, la vida conyugal sea, para los esposos cristianos, el camino de su santificación y, al mismo tiempo, para la Iglesia un estímulo eficaz para reavivar la comunión de amor que la distingue”. El esposo y la esposa crean el camino hacia la santificación del uno al otro. Mantengan esta frase como su enfoque durante su planificación.

Planificar y ahorrar para una boda puede igualmente ser causa de estrés como también de mucho júbilo. Al final del día se trata de crear un balance que funcione para ti y tu pareja. Es una jornada hermosa que debe de traerles alegría durante su etapa de planificación hasta llegar hacia el altar.

 

Cynthia y Evan Psencik han estado casados por casi 6 años. Cynthia era la Directora para el Ministerio Juvenil en la Arquidiócesis de Nueva York pero ahora trabaja para el Instituto GIVEN y Evan trabaja como maestro de Teología en la escuela secundaria, Cardenal Spellman en el Bronx. Actualmente viven en el Estado de Connecticut.

 

Bodas Sencillas

Por la Hermana Patricia Brown, SSMN

Muchas parejas, aún sintiéndose ya listas para el matrimonio, retrasan la boda y hasta inician su vida en común sin antes celebrar el sacramento del matrimonio, porque no tienen dinero para festejar.

Y claro que todos desean poder tener un lindo vestido para ese día, e invitar a familiares y amigos a unirse a su alegría ofreciendo para ellos una gran fiesta, con flores, música y buena comida. Sin embargo, si ese es tu caso, queremos que consideres lo siguiente:

  • Celebrar el matrimonio es distinto de festejarlo. La celebración tiene que ver con el momento sagrado en que frente al altar la pareja se entrega el uno al otro, teniendo a Dios como testigo y fundamento para su entrega total y fiel. La fiesta es la forma como se invita a familiares y amigos a participar de esta alegría, pero no es esencial al matrimonio en sí mismo.
  • El día de la boda es sólo un momento, el matrimonio es para toda la vida.   Hoy en día, las influencias culturales presionan a las parejas a gastar mucho dinero en la fiesta de bodas. El elevado costo de estas fiestas hacen que muchas veces las parejas empiecen su vida matrimonial con deudas que les traen al final más problemas que alegrías.
  • Lo único que la Iglesia les pide como contribución económica, para celebrar con ustedes el rito del Sacramento del matrimonio, corresponde al costo del uso del templo (costo de iluminación, etc.),cuando la ceremonia se realiza fuera del horario normal de las misas a los fieles. Pero si aún así no pueden dar esa contribución, hablen con el sacerdote encargado y con seguridad el les dará una ayuda. Los costos adicionales dependen de la música, las flores y el alquiler del tapete rojo de la entrada, etc. Pero todos estos costos son accesorios y se pueden omitir.
  • Los bienes que para la pareja y su futura familia aporta la gracia del sacramento no tienen precio. Dios mismo garantizó su presencia en medio de aquellos que prometen amarse como El nos ama. Esto da a las parejas, que inician su vida en común o a aquellos que ya estaban conviviendo, la posibilidad de contar con su especial asistencia para llevar a delante su amor y compromiso.

Ciertamente el matrimonio no es un asunto puramente privado sino que por ser un sacramento y la base para la formación de una familia estable, tiene repercusiones comunitarias y para la sociedad. Por eso tiene sentido el que se realice frente a familiares, amigos y frente a la comunidad eclesial. Por eso mismo la Iglesia se alegra alternativas convenientes, como la creada por la hermana Jan Mengenhausen (Oficina para la vida Familiar de la Diócesis de Omaha), que se conoce como “Bodas Sencillas”

El programa de “Bodas Sencillas” invita a que varias parejas que se van a casar, o a convalidar sacramentalmente su unión, se preparen juntos el rito y los festejos. Así las parejas se sienten protagonistas de su celebración, como lo indica la Iglesia. La fiesta puede realizarse en un salón de la misma parroquia, donde de manera sencilla pero elegante y muy sentida, los nuevos esposos puedan hacer un brindis, partir una torta y ofrecer unos bocadillos a todos los que decidieron acompañarlos en ese momento tan especial de sus vidas. Si hay otras parejas que se preparan al mismo tiempo, pueden decidir, de común acuerdo, hacer una celebración colectiva. Así, se comparten los gastos y todos tiene ocasión de festejar.

Cuándo buscar consejería

Por Alba Liliana Jaramillo

Debemos saber que toda pareja pasa siempre por momentos de tensión, de malos entendidos, e incluso, de cambios de estado de ánimo por la misma presión actual de la vida moderna.

Pero cuando una pareja toca con frecuencia el tema de la separación o las tensiones y desacuerdos son permanentes y cada vez más difíciles de manejar, es necesario acudir a ayuda profesional. Si además esta ayuda se busca a tiempo, se podrán trabajar las dificultades inmediatas sin esperar hasta que los conflictos alancen dimensiones casi inmanejables.

Buscar ayuda profesional es un síntoma de madurez en la pareja pues significa que son conscientes que no siempre se pueden resolver las propia crisis y que una persona preparada para hacerlo, y desde fuera de la pareja, puede ver mejor y de manera objetiva el origen del conflicto. Para que este recurso dé el fruto esperado es importante tener en cuenta lo siguiente:

¿A quién recurrir por ayuda profesional?

  • Comienza por hablar con tu guía espiritual, el párroco o la persona encargada de la pastoral familiar de tu parroquia. Ellos de pronto pueden inicialmente saber si un “Retiro de parejas”, un “Encuentro Matrimonial, ” o algún programa de talleres de familia que ofrezca la diócesis les puede ayudar.
  • Si realmente necesitan de un profesional, busquen los centros universitarios o del condado que ofrezcan “asesoría o asistencia psicológica a parejas”. Entre los psicólogos hay además algunos que se especializan en terapia a parejas.
  • En muchos casos se comienza primero por una terapia individual, donde cada uno pueda expresar lo que siente y sanear sus propios conflictos para luego poder trabajar como pareja.

¿Cuál es la mejor actitud para una terapia de pareja?

  • Lo ideal es no llegar a la terapia con la idea de la separación sino abiertos a buscar siempre una oportunidad para mejorar la relación.
  • Es de esperarse igualmente que puedan asistir las dos personas. Pero a veces uno de los miembros de la pareja no está seguro que sea lo mejor o, peor aún, no lo considera necesario. Otras personas rehúsan la terapia porque no tienen claro el papel del psicólogo o terapeuta o porque hay muchos temores por verse confrontado en muchas cosas de las cuales se siente responsable.
  • Si a pesar de  intentar por todos los medios, una de las personas se rehúsa a asistir, aquella que si está convencida de la importancia de hacer una terapia, debe hacerlo pues si uno de los dos logra trabajar sus problemas, eso puede ser ya una primera forma de lograr ayuda para el otro. De hecho, cuando uno de los dos se permite ver las cosas desde otro ángulo, transmite al otro un mensaje positivo que no sólo ayudará a la relación sino que puede terminar influyendo en la actitud del otro y motivándolo a que también busque ayuda.
  • Si la separación es ya inminente, la terapia puede ayudarlos a elaborar el duelo o la separación de la manera menos traumática posible, sobre todo si hay niños de por medio.

¿Cuando entonces es necesario consultar?

  • Cuando los celos empiezan a ser insoportables e inmanejables y se convierten en un motivo constante de peleas.
  • Cuando hay infidelidad. Tal vez es una de las razones en que es urgente y necesario consultar por todo el daño que esto genera y las implicaciones emocionales que conlleva para la persona herida.
  • Cuando las relaciones con otros, como la familia política, los hijos, amigos, están interfiriendo de una manera inadecuada en la relación de pareja.
  • Cuando los problemas económicos se convierten en un bumerán permanente de conflictos e incomprensiones al interior de la pareja.
  • Cuando la sexualidad es motivo de insatisfacción para los dos, por ser rutinaria o por diferencias significativas en la expresión de la misma. O cuando es poco grata para uno de los miembros de la pareja, ya sea porque siente que su pareja no la respeta, o no la valora en su propia identidad sexual.
  • Cuando hay una enfermedad mental que está impidiendo una relación de pareja armónica.
  • Cuando hay violencia física o psicológica de uno de los miembros de la pareja o de ambos.
  • Cuando en la relación se empiezan a manifestar expresiones de frialdad, ironías, sarcasmos, con una frecuencia suficiente como para afectar la relación.
  • Cuando la comunicación está deteriorada hasta el punto de solo hablarse para la funcional o incluso manejar silencios y evasiones  prolongados. O por el contrario, cuando la comunicación se empieza a basar en palabras agresivas, insultos y humillaciones del otro.

Es importante tener presente que siempre se puede aprender a amar más y mejor y que la gracia de Dios pasa también a través de personas calificadas que puedan ayudarles. Una relación de pareja armónica y feliz, prolonga la vida, genera salud y bienestar físico y psicológico. ¡Por esta razón es conveniente buscar ayuda!

Más sobre el tema en Herramientas para la solución de conflictos y Las soluciones que buscas. Lecturas complementarias: Carlos Cuauhtémoc Sánchez, La última Oportunidad. Superación Personal y Conyugal. Ed. Selectas Diamante, 1994. Gustavo Salesman, Cómo llegar a obtener un matrimonio feliz.. Ed. San Pablo; Doris Helmering,  Cómo alcanzar la felicidad con su pareja: Una técnica para logar la armonía en su relación afectiva. Editorial Norma, 1988.

Desafíos al verdadero amor conyugal

Dios creó al hombre y la mujer a su imagen y semejanza (Gen. 1:25). Y siendo que Dios es el amor mismo, inscribió en la naturaleza del hombre y la mujer ese mismo amor divino.  Por ello, el amor conyugal verdadero, según el diseño de Dios requiere que tanto el hombre como la mujer se amen el uno al otro con el amor de Dios, es decir, amando como Dios ama.   El amor de Dios es un amor que siempre busca el bien del amado, un amor que se da por entero, sin reservas, un amor que se da porque quiere, no porque le obligan, un amor fiel y leal en todo momento y ante todos, y un amor que da frutos de vida, alegría y paz.

Pero el mundo siempre presenta desafíos que buscan aniquilar el verdadero amor, que son vehículos que tienen como fin destruir el plan de Dios para el matrimonio y por consiguiente, la felicidad y santidad que son el propósito ultimo del matrimonio; particularmente el matrimonio de una pareja que invita a Dios como centro de sus vidas, pues ellos son el reflejo mas claro del amor de Dios en la tierra.  Estos desafíos son no solo constantes sino persistentes, por ello hay que tenernos presente y estar astutos como parejas para no caer en sus redes.

Un desafío que es evidencia tangible de que el amor conyugal no es verdadero es el egoísmo, puesto que éste se puede considerar de alguna manera como la antítesis del verdadero amor.  Pues si el verdadero amor consiste darse totalmente y buscar siempre el bien de la persona amada, el egoísmo es simple y llanamente buscar el bien propio, el propio placer, aun a expensas de la persona amada.  Por ende el egoísmo se manifiesta en conductas que buscan usar a la pareja para beneficio propio.  Podemos ver entonces que el egoísmo, más que desafío es un dardo destinado a destruir el amor verdadero.  Por ello es que del egoísmo nacen la mayoría de los desafíos al verdadero amor conyugal.  Veamos.

Del egoísmo nace el desafío de la infidelidad que ataca y en muchos casos destruye la pareja.  La infidelidad nace del egoísmo que mueve al infiel a gozar de un placer vano, pasajero y vacío de todo compromiso y respeto a la pareja sólo por el propio placer.  Es escoger el propio placer aun a expensas de la dignidad y la felicidad de la pareja a la cual se le ha dado palabra de fidelidad y lealtad, aun cuando éste pone en riesgo su salud física, emocional y espiritual.

De igual modo las adicciones, inclúyanse la adicción al alcohol, las drogas, el sexo (y su gran aliada, la pornografía), que llevan a la persona humana a someterse y ser esclava de la necesidad constante de recibir un momento de relajación y placer, aunque este dure poco tiempo y luego tenga que recurrirse a repetir la conducta que produce esa pasajera gratificación.  Esto todo a expensas de la felicidad y tranquilidad de la pareja de aquella persona víctima y presa de la adicción, pues su dependencia resulta en el rechazo y el maltrato al bienestar físico, emocional, espiritual y económico de la pareja y la familia.

También el egoísmo es padre de otro importante desafío, la comunicación inefectiva.  Y es que la comunicación amorosa, respetuosa, empática y efectiva que es necesaria para el éxito del matrimonio se basa justamente en enfocar nuestra comunicación en escuchar el sentir y las necesidades del ser amado, más que en el demandar que se nos escuche, entienda y complazca sin tener en cuenta el sentir y las necesidades de la pareja.

El egoísmo es también padre del individualismo que rige la propia vida buscando siempre ser el centro de todo y que todo lo que se haga o se diga sea para sacar beneficio personal, y no el bien del ser amado.  También el hedonismo es hijo del egoísmo y en la cultura actual es un desafío peligrosísimo que puede acabar con la vida del matrimonio.  El hedonista es aquel que rige su vida pensando que si algo le produce placer, pues lo hace, a expensas de todo y de todos.   Estos son solo algunos de los más importantes desafíos que enfrenta el amor conyugal y que pueden impedir que la pareja disfrute de un matrimonio verdaderamente sano y feliz.

Pero la buena noticia es que si la pareja voluntaria e intencionalmente invita a Dios a ser el centro y roca de sus vidas, y juntos así lo claman en su oración conyugal, el Espíritu Santo se derramará sobre la pareja, purificará su amor, compromiso e intenciones, y les dará a ambos la fuerza para sobrellevar y aun vencer todos los desafíos que el mundo les presente.  Por ello es importantísimo que la pareja se mantenga unida en oración y que unida frecuentemente reciba los sacramentos, en especial la Eucaristía, que es la viva presencia de Dios en sus vidas y la fuente de gracia, fuerza y bendición que ciertamente les hará que su amor triunfe sobre toda desafío que pueda atacar su amor y compromiso.  También le instamos a que alimente su matrimonio con los recursos, reflexiones, videos y consejos que les ofrece www.portumatrimonio.org, recordando siempre que con Cristo ¡somos más que vencedores!

Retos de la vida

Por Gelasia Márquez

Crecemos cuando adquirimos nuevas formas de ver la vida, de entender, de relacionarnos, de comunicarnos, de tomar decisiones, y de actuar dentro de la experiencia matrimonial y familiar. Cuando un miembro de la pareja o de la familia crece, la pareja como tal se ve retada a hacer ajustes en su relación que correspondan a las nuevas circunstancias y necesidades de cada persona y de la pareja o la familia en general.

El crecimiento dentro del matrimonio y de la familia conlleva un período inicial llamado crisis. La palabra crisis se asocia con las palabras reto, cambio, desbalance, inestabilidad. La crisis es una oportunidad de crecimiento pero puede ser también una ocasión de estancamiento y de deterioro en las relaciones matrimoniales y en las relaciones familiares.

Dentro del matrimonio hay crisis que son predecibles y otras que nos toman de sorpresa, pero su magnitud o impacto en la vida de cada pareja depende tanto de la madurez y estabilidad emocional de cada persona, como del apoyo o presión del entorno.

El testimonio de Nina y Eddy en Historias con Final Feliz nos da un ejemplo de superación matrimonial ante los retos de la vida. Véase también Problemas en la pareja.

El Poder del Perdón

Por Dora Tobar

Las ofensas provenientes de nuestros seres queridos suelen doler más porque al daño recibido se le suma el sentimiento de haber sido de alguna manera traicionados en nuestra confianza, nuestros afectos o nuestras expectativas.

Por eso los errores entre esposos tienden a convertirse no sólo en “problemas por resolver” sino en “dolores del corazón” que amenazan la relación misma y que hacen hasta dudar del amor. Muchas parejas empiezan así por preguntarse: “¿Cómo pudo hacerme esto?”, “¿Cómo a mí que tanto lo(a) quiero”, “¿Por qué si yo tanto he hecho o dado por él(ella)?

Lo primero es por tanto entender que toda persona se equivoca pues está siempre en proceso de aprender y desarrollarse. Y tu cónyuge no es la excepción. Además, muchos de las limitaciones de los adultos para expresar el amor, como se debiera, provienen de las heridas emocionales que esa persona recibió en su infancia. Por eso, lo más probable es que detrás de los errores de tu pareja hay un niño o una niña herida que todavía debe crecer.

Ahora bien, si has logrado entender esos dos datos (que tu pareja no es perfecta y que posiblemente detrás de sus errores hay un niño o una niña herida que todavía debe crecer), estás entonces listo(a) para cambiar tu odio y frustración y empezar a sanar tu corazón, y tu relación con el poder del perdón. Pero para que entiendas mejor de lo que se trata, es preciso entender bien qué es perdonar:

¿Qué es perdonar?

Muchas personas temen que al perdonar le van a dar a la otra persona el poder de seguirlas ofendiendo, o que se van a rebajar o humillar. Sin embargo, es importante saber que:

  • Perdonar no es aceptar lo inaceptable ni justificar males como maltratos, abusos, faltas de solidaridad o infidelidades. Tampoco es hacer de cuanta que no ha pasado nada. Eso sería forzarnos o ignorar la realidad y a acumular resentimientos. Igualmente, perdonar no es tratar de olvidar lo que me han hecho, pues siempre es bueno aprender de lo vivido.
  • Perdonar es sobre todo liberarse de  los sentimientos negativos y destructivos, tales como el rencor, la rabia, la indignación, que un mal padecido nos despertó y optar por entender que está en mis manos agregarle sufrimiento al daño recibido o poner el problema donde está: en la limitación que tuvo mi cónyuge de amar mejor, en una determinada circunstancia.
  • En síntesis, perdonar es: Otra manera, distinta de la rabia y el rencor, de ver a las personas y circunstancias  que creemos nos han causado dolor y problemas. Es,poder mirara mi cónyuge y sus acciones negativas, con el realismo y la misericordia propias de Dios que, sin desconocer nuestras faltas, no nos identifica con el pecado y nos da la ocasión de ser mejores.

¿Por qué perdonar?

  • Porque mientras con el odio y el rencor quedamos atados al mal que nos han hecho y estancamos la relación matrimonial concentrándonos sólo en el error y el dolor que una determinada acción nos causó, el perdón nos da la oportunidad de ver la falta como un error real pero sin la carga emocional que nos daña. Entonces, además de recuperar la paz, recobramos la lucidez para evaluar el daño en su dimensión real y tomar las medidas necesarias frente a la relación.
  • Porque soy yo mismo(a) quien es responsable de producir la rabia o el odio y de aferrarme a ellos. La rabia, es una forma de satisfacer mi ego igualmente herido.
  • Porque mi cónyuge, es mucho más que su error. Sin querer justificar su falta, es claro que detrás de su acción hay un “niño o niña herido (a)” por los condicionamientos de su pasado, pidiéndonos, a través de su rabia, violencia o agresión, que lo auxiliemos, lo amemos, lo respetemos”.
  • Es claro igualmente que si mi cónyuge me entregó un día su vida en matrimonio es porque me ama y que por tanto, lo más seguro es que su equivocación no fue deliberada sino el fruto de sus limitaciones como ser humano en proceso.
  • Porque amar al cónyuge supone aceptar que es limitado y renunciar a mis expectativas a cambio de su realidad y buena voluntad de hacer lo mejor posible.

Diferencia entre perdón y reconciliación

Mientras el perdón es una decisión de cada persona, al interior de su propio corazón, la reconciliación supone la recuperación de la relación entre los dos. Lo ideal es por tanto que, una vez me libere de la rabia y renuncie a identificar a mi cónyuge con el error que cometió, nos dispongamos juntos a analizar el daño y buscar, en la medida de lo posible, una reparación.
Dicha reparación supone que el ofensor reconozca su error, valore el efecto de lo que causó y pida perdón. El ofendido debe entonces igualmente aceptar las disculpas y ofrecer su perdón como la base para iniciar de nuevo una relación, sin rabia ni rencores, pero sabiendo que hay algo por mejorar.

Mientras exista por tanto la voluntad de cambiar y la sensibilidad para aceptar las propias limitaciones y lo que ellas pueden causar, el perdón y la reconciliación serán casi siempre posibles. Así el matrimonio se convierte en la escuela de amor donde cada persona debe encontrar un espacio donde es amada y aceptada, aún en esas realidades que no fueron amadas y aceptadas en la propia familia. Y mientras es retada a cambiar puede, por amor, liberarse poco a poco de sus limitaciones de carácter y sentir que puede crecer en su capacidad de dar y recibir amor.

Esta oferta de perdón y reconciliación, no debe sin embargo ser forzada con manipulaciones como “si me amas realmente debes…”; tampoco con presiones como: “yo he hecho mucho por ti, por lo tanto tu…”. No. La oferta del perdón debe ser gratis, y la reconciliación un acto que los dos ofrecen y se comprometen de manera igualmente gratuita a realizar, por que nace del deseo de seguir amando y del dolor de haber herido al otro, sin pretenderlo o sin saberlo.

Hay sin embargo realidades que, si bien podemos perdonar, rompieron totalmente la confianza o demostraron que definitivamente la otra persona no está en condiciones de vivir en pareja. En tales circunstancias la reconciliación no es aconsejable. Tal es el caso de personas con vicios, depravaciones o deformaciones serias de su personalidad o conducta que pueden seguir dañando a la pareja y los hijos, y frente a los cuales el cónyuge está en el derecho de protegerse mediante la separación.

 

Sigue reflexionando sobre el perdón en el matrimonio con estos artículos:

Cómo salvamos nuestro matrimonio

La felicidad, el sufrimiento y el sentido de la Pascua

Me Perdono, me perdonas y te perdono,

El Perdón en la pareja sí es posible

Espiritualidad del matrimonio