Tag Archives: Maternidad
¿Ser Padres, vocación o casualidad?
Es distinto ser hijo como fruto del amor recíproco de los padres a ser fruto de un accidente, como a veces se expresan los mismos padres de familia, o ser fruto de la casualidad, un hijo que llega sin ser invitado a la vida. Muchos de estos hijos que llegan por accidente, por casualidad, son víctimas del aborto.
Al contrario, cuando hay una paternidad comprometida en las relaciones de padre e hijos, en cuanto a tener sentimientos y conductas responsables respecto del hijo, sentirse emocionalmente comprometido, ser físicamente accesible, ofrecer apoyo material para sustentar las necesidades del niño, ejercer influencia en las decisiones relativas a la crianza del niño, entonces el efecto positivo será constructivo.
¡No se Preocupe por el mañana!
El Perdón en la pareja sí es posible

La Responsabilidad de los Esposos en la Planificación Natural Familiar
Esposos, no será fácil, puesto que adoptar nuevos hábitos requerirá de tiempo, paciencia y sacrificio. Pero no existen cosas imposibles con la ayuda de Dios.

¿Recuerda Las Fechas Especiales de su Familia?
Todo esto nos hace profundizar la pregunta que sustenta la reflexión para el día de hoy: padres, ¿recuerdan las fechas especiales de su familia? ¿recuerdan, celebran y expresan esos momentos inolvidables?
El trabajo en exceso, las distracciones sociales, a veces la falta de fortalecer el amor, hacen que se nos olviden ciertos momentos que marcaron nuestra vida. Posiblemente a la fecha de hoy, usted no volvió a recordar o se le olvidó decirle a su hijo(a) o esposo(a) feliz cumpleaños, te amo mucho, gracias por compartir un año más de aniversario, feliz día del padre, feliz día de la madre, feliz día de la familia, felicitaciones por tu ascenso en el trabajo, me siento orgulloso(a) de ti por las calificaciones en la escuela, gracias por el día de hoy, etc. Estas fechas reciben el nombre de especiales porque cuando un ser querido las expresa, el sentido y significado de la familia se fortalece mucho más.
Padres, les invitamos para que en su calendario o agenda personal, anoten las fechas especiales de su familia para este año; piensen cómo van a celebrarlo y qué les van a decir, de tal forma que cuando llegue ese día, su familia sienta que verdaderamente no es una fecha común, sino una fecha especial.
Padres, a veces los detalles costosos y en ocasiones adquiridos a último momento no trascienden; un abrazo fuerte, un beso con el corazón, un desayuno a la cama preparado por usted o una acción de la cual no está acostumbrado, deja tanta huella que ni el paso del tiempo logra borrarlo.
No es tarde, si lo olvidó o está cerca la fecha, está a tiempo para celebrar con los suyos el gozo de ser parte de un núcleo social que es la esencia y futuro de la humanidad: la familia.
El Incomparable Amor de una Madre
La maternidad es un privilegio divino a través del cual Dios comparte con nosotras la creación de una nueva vida. El instinto maternal es una gracia que Dios infunde en la mujer para guiarla en la mejor manera de criar y proteger sus hijos. Ciertamente es un regalo de Dios. Pero la maternidad saludable es algo que también puede aprenderse de aquellas que antes que nosotras, han caminado el camino muchas veces de rosas y otras de espinas, de la maternidad.
En estas cortas líneas celebro la vida y el caminar de mi madre. Esa hermosa mujer cuya vocación en la vida ha sido ser mamá. Ella que dedicó su juventud y su vida a entregarse a sus hijas, a buscar nuestro bien, a orientarnos por el buen camino, a enseñarnos la fe, a orar por nosotras y en mi caso, a ser pilar fuerte de intercesión y apoyo espiritual para nuestro ministerio de evangelización. ¡Cuan central e importante es la figura materna en nuestra vida! ¡Cuan incondicional es el amor y el apoyo que nos regalan!
Fue de ella que aprendí a ser mamá y fue por su apoyo me embarqué confiada en esta hermosa travesía de la maternidad. Al celebrarla a ella, celebro también a mi suegra, Maria de Jesús, que con su amor tenaz, levantó al hombre de bien que hoy es mi esposo. También celebro a todas las madres y abuelas, esas valientes mujeres que son el ancla que mantiene el barco de nuestras familias en puerto seguro. Doy gracias a Dios por el don de la maternidad, y les invito a que reflexionen en el regalo precioso de nuestras madres. Valoren cada sonrisa, cada lágrima, cada desvelo, cada consejo, cada abrazo. Si la suya está en el cielo, dele a Dios gracias por cada segundo que la tuvo, y si está viva llámela, visítela, consiéntala, y déjele saber cuanto la ama.
Jesús y el ciego
El evangelio de Juan nos trae el milagro que Jesús realiza un sábado a un ciego de nacimiento, rompiendo con la tradición judía de curar en un día santo y sanando a un pecador que desde que llegó al mundo llevaba este sello en su vida. El Maestro escupió en el suelo, hizo lodo con la saliva y se lo puso en los ojos del ciego. Después de lavarse en la piscina de Siloé, el hombre pudo ver, dando testimonio frente a las personas que se encontraban en aquel lugar (Leer Juan 9:1-41).
Este milagro que Jesús de Nazaret realiza debe llevar a los padres de familia a plantearse una serie de inquietudes que desde su oficio como formadores es importante hacer: ¿soy un padre ciego? En otras palabras, ¿soy un padre que no ve las cosas buenas de mis hijos? ¿Soy un padre ciego que no ve las cosas buenas de mi esposo o esposa? ¿Soy un padre ciego que no ve las necesidades de mi hogar? ¿Soy un padre ciego que no reconoce su cultura y se avergüenza de ella? ¿Soy un padre ciego que no ve la importancia de ser solidario y colaborar con mi parroquia y la comunidad? ¿Soy un padre ciego que llevando tanto tiempo en los Estados Unidos no ha podido ver las oportunidades de crecer como persona y ser mejor ciudadano?
Es cierto, en algunos momentos nosotros actuamos como un padre ciego; por eso es importante que en esta época, Jesús nos coloque un poco de saliva y lodo en nuestros ojos para que podamos ver todas aquellas cosas que nos hemos estado perdiendo por nuestro orgullo, conformismo y vanidad. Ojalá que después de meditar con mayor profundidad este pasaje bíblico, podamos ver y dar testimonio de las maravillas que la vista interior nos proporciona para ver el mundo y la familia de una manera diferente, observando en ellos sus cualidades y talentos.
Padres, si quieren encontrarse con Jesús para que Él pueda sanar y recobrar su vista, ya saben dónde lo pueden encontrar. A veces funciona la teoría de “en todas partes esta el Señor”, pero recuerden que en la Eucaristía la presencia de Jesús es mucho más fuerte, ya que Él se hace cuerpo y sangre a través del pan y el vino para que nosotros participemos del banquete del compartir, la esencia de la verdadera comunidad.
Madres guerreras
El mes de mayo llega para gozo de muchos: es primavera, flores por doquier, colores, aromas y, por supuesto, la alegría de todo ser humano, la madre. Nos alegramos porque desde niños en las escuelas nos enseñan a hacer manualidades para regalar al ser amado que nos dio la vida, cuida y nos ama por el sólo hecho de haber nacido de ella, sin importar cómo seamos y que siempre nos ven como lo mejor que les ha pasado.
De adultos, veneramos ese ser que ya ha envejecido, ha perdido velocidad, agudeza visual y mental, se ha vuelto temerosa y más sobreprotectora que nunca. Para este tiempo, ya somos padres y madres con la oportunidad de entender muchas de las cosas que criticamos y rechazamos de ellas en el tiempo de mayor hostilidad de nuestra vida. En nuestra familia vivimos intensamente los últimos días de mi madre y me han inspirado a escribir un libro precisamente sobre aquellos días al ser diagnosticada con un cáncer terminal que surgió de un día para el otro y que terminaron con su existencia en menos de dos meses.
Doy gracias a Dios porque ese tiempo nos dio la oportunidad de llevarla en gracia y santidad a las puertas del cielo, recibimos y dimos amor, ternura, recordamos y perdonamos y nos dimos a tiempo completo. Cada minuto fue vivido al máximo. Hubo mucho que compartir porque realmente éste no fue el único momento de su vida que compartimos; siempre estuvimos presentes, físicamente o espiritualmente.
Nuestra cultura hispana ha heredado a la madre como el elemento aglutinante de la familia, porque, lamentablemente, aún sufrimos el abandono de los hombres que no asumen responsabilidad y no creen en la familia como resguardo y refugio del amor conyugal y filial.
Queremos invitar en este mes a orar por nuestras madres como espejo del amor maternal de nuestro Señor, en agradecimiento por haber dicho sí a la vida, recibiéndola y protegiéndola contra toda adversidad. A la vez, pedir porque las familias uniparentales sean cada vez más la excepción y predominen nuestras familias nucleares con padres y madres comprometidos y unidos en el amor, bendecidos por Dios en el Sacramento del Matrimonio.
Padre de familia: ¿Es usted sal y luz de sus hijos?
Definitivamente una de las grandes profesiones que tiene una alta cuota de responsabilidad y sacrificio en la sociedad es la de ser Padres de Familia. Este trabajo o vocación que se hace sin recibir cheque semanal, este amor que se da a veces sin recibir lo mismo como respuesta de parte de los hijos tiene dos ingredientes que el Evangelio de Mateo en palabras de Jesús nos lo recuerda: Ustedes son la sal de la tierra y la luz del mundo (Mateo 5, 13-16, Biblia Católica de la Familia).
Ustedes padres son sal y la luz de sus hijos en la medida en que a cada enseñanza, a cada consejo, a cada llamado de atención, a cada plática siempre exista un sabor especial y una luz propia que su hijo pueda identificar y diferenciar de los demás sabores y luces que a su alrededor el mundo le ofrece. Por eso ustedes son la sal de la tierra y la luz del mundo, porque son los únicos que desde el nacimiento de sus hijos pueden hacer que ellos sean útiles, responsables, sensibles con el hermano necesitado, solidarios y comprometidos con las obras sociales, integrantes de algún movimiento o grupo que en su parroquia exista, dedicados a sus estudios y respetuosos de las normas que se lleven en la casa. Es decir, su hijo es lo que usted le ha enseñado en el transcurso de su vida, su hijo es lo que ha visto en usted como padre de familia, su hijo es el reflejo de su personalidad, su hijo actúa de acuerdo a como usted es en la casa.
Es verdad que afuera del hogar los hijos aprenden muchas cosas buenas y, desafortunadamente, algunas poco productivas para ellos, pero la primera enseñanza es la que prevalece, ya que actúa como un juez interior que desde lo profundo de sus corazones les ayudarán a decidir entre lo bueno y lo malo (en algunos casos muchos hijos son alcohólicos o adictos porque vieron estos ejemplos en sus propias casas).
Padres, recuerden que Jesús nos dice que si la sal pierde sus propiedades o la luz no ilumina, no sirven para nada; entonces si los padres no cumplen sus funciones como sal y luz de sus hijos, ¿sirven para algo? Usted como padre de familia, ¿es sal y luz de sus hijos?
En nuestros encuentros o retiros con las parejas, muchos padres manifiestan que en ocasiones se hace difícil esta tarea; no es fácil educar, no es fácil entender al otro. Creemos que la única manera de poder hacer esto fácil y motivante es recordar siempre que los hijos son el resultado del amor, son el milagro de la vida bendecido por Dios, son la continuidad de su sangre o raza, son la contemplación del misterio de la vida.
Padres, es el momento de fortalecer las acciones buenas que hacen que su familia tenga un sabor especial y luz propia. Si no ha comenzado, es el momento para hacerlo.
Pregunta a reflexionar: ¿Es usted sal y luz de sus hijos o familiares?


