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Diez Elementos a Considerar en la Preparación de la Ceremonia Matrimonial

Por Padre Rick Hilgartner (Adaptación)

 

1. La celebración del matrimonio no es un rito religioso más:

El matrimonio entre dos cristianos es un sacramento, es decir, un encuentro con Cristo. De hecho, la entrega mutua que los novios se prometen a través de sus votos se convierte en el símbolo sacramental donde el amor mismo de Cristo por la humanidad se hace presente. Por eso, todos los presentes a la boda pueden de alguna manera contemplar en los novios a Cristo mismo. Más aún, cada uno de la pareja puede mirar en el otro el amor de Cristo y comprometerse a ser, de ahí en adelante, el sacramento o símbolo visible de ese amor para su cónyuge.

2. Los novios son los ministros del Sacramento del Matrimonio:

Por eso, de alguna manera, el matrimonio no es sólo la celebración en sí, sino la vida de entrega mutua que los dos celebrarán cada día en sus gestos de amor y su mutuo servicio. El sacerdote o diácono que presida la ceremonia no actúan en el matrimonio como ministros sino como testigos oficiales de parte de la Iglesia y del estado. Claro que si el matrimonio se celebra dentro de la Misa, el sacerdote será el ministro de la celebración eucarística, pero no el ministro como tal del matrimonio. Los novios se casan mutuamente al darse y recibirse como esposos. Y de este modo, se convierten también en testigos del amor para la comunidad de los creyentes.

3. El matrimonio es un acto de fe:

En cuanto sacramento y testimonio de la fe que como Iglesia profesamos, el matrimonio supone la fe de los contrayentes, al tiempo que aumenta su fe. Pues Cristo, que prometió estar donde dos o más se reúnen en su nombre, sale al encuentro de los novios y fortalece su entrega con la gracia de su amor, garantizándoles así que mientras se amen en Cristo su unión será siempre fiel e irrompible (indisoluble).

4. El amor verdadero se nutre de la Palabra de Dios y es testigo de ella:

Las parejas son invitadas a escoger las lecturas de la Sagrada Escritura que serán proclamadas en la liturgia de su matrimonio. Normalmente se requieren tres lecturas: Una del Antiguo Testamento, una tomada de las cartas del Nuevo Testamento y otra de los Evangelios. La Iglesia provee mucha opciones (véase Lecturas para la celebración). En sus opciones la pareja da fe de lo que cree y desea testimoniar a través de su vida de amor, al tiempo que se compromete ante la comunidad a hacer de esa Palabra la fuente se su convivencia y vida de pareja.

5. El centro del sacramento del matrimonio lo constituyen los votos o consentimiento:

Vivir como cristiano es comprometerse a dar la vida para el servicio y bien de los demás. Y hay dos formas en que se puede realizar esta entrega: a través del servicio sacerdotal a la comunidad (Sacramento del orden sacerdotal) o a través de la entrega de la vida al servicio y búsqueda del bien del cónyuge (Sacramento del matrimonio). Cada una de estas entregas es un sacramento, y se sella con los votos y la consagración respectivas para la misión que les corresponde. Por eso, el corazón del rito matrimonial está constituido por los votos de los novios cuando se entregan y reciben mutuamente al decir: “Yo, ____, te recibo a ti, ___, como esposa/o y me entrego a ti, y prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y así amarte y respetarte todos los días de mi vida”.

Por eso se sugiere que los novios memoricen la fórmula del consentimiento para que en vez de leerla o repetirla, salga de ellos mismos de una forma más personal e íntima.

6. La consumación del consentimiento:

Al acto público de expresar el consentimiento debe seguir, después, en su momento, el acto privado de la entrega corporal mutua propia del acto sexual. Sin este gesto, el consentimiento se considera no consumado y por tanto el rito está inconcluso hasta que dicho gesto de entrega se dé.

7. La música eleva la mente y el alma:

La música no sólo agrega dignidad y elegancia al rito matrimonial sino que marca el ritmo que mueve a la oración y favorece los gestos. Así, la marcha de entrada forma parte del gesto de hacerse presente para la entrega. También por esta razón el ritual prevé que exista himnos para la procesión de la comunión y la salida. La música debe reflejar y comunicar el misterio del amor de Dios en Jesús, que se hace presente en el sacramento.

8. La procesión de entrada del novio y después, la novia:

Este gesto representa la decisión libre en la cual tanto el novio como la novia vienen a hacerse presentes, en la comunidad de fe, para hacer su compromiso de libre entrega mutua. Y su aproximación al altar es signo de que su entrega la hacen de cara a Dios, y a su manera: como Cristo se entregó en la cruz, de manera total y para siempre. El ritual indica que los ministros de la liturgia (sacerdote, o diácono, y los lectores y los monaguillos) encabecen la procesión, seguidos por la novia, las acompañantes de la novia y sus padres. Posiblemente el novio entra antes y está junto al altar, esperando la entrada de la novia, en compañía de sus padres.

9. Los acompañantes de la pareja:

Los presentes en la ceremonia nupcial no son sólo personas que por su relación familiar o afectiva con los novios quieren estar presentes en este momento. Ellos son también parte de la celebración litúrgica en cuanto testigos del compromiso de amor de la pareja, que tiene repercusiones para la comunidad de fe y la sociedad. Los asistentes acompañan también a los novios a través de la oración y en unión con toda la Iglesia, se unen a las plegarias que todos los creyentes hacemos para que el amor sea una realidad en las parejas y familias del mundo, especialmente entre aquellas que deciden seguir el estilo de amor del Nazareno. Por eso, familiares o amigos pueden ser preparados para proclamar las lecturas y hacer las peticiones y moniciones de entrada o de salida. Algunos pueden encargarse de las ofrendas y hacer oraciones que acompañen dichas ofrendas. También los padres o madres de la pareja pueden hacer, en el momento de la acción de gracias (después de la comunión), una oración por los nuevos esposos, al tiempo que comunican con este gesto su apoyo a la nueva pareja. Todas estas participaciones debe prepararse con anticipación y bajo la guía del sacerdote que presidirá la ceremonia.

10. El Matrimonio es un momento de oración:

La liturgia matrimonial es un acto sagrado; un momento intenso de contacto humano con lo divino, a través del misterio del amor que hace presente, cuando es amor verdadero de entrega, a Cristo mismo. Este misterio celebrado y anunciado por la pareja es una bendición para todos que refuerza nuestra fe y nos anima como Iglesia a seguir buscando el amor. Es la ocasión para que las parejas antes casadas renueven sus votos, y que todos apostemos de nuevo al amor de entrega y servicio. Por eso los presentes a una boda son invitados a dar gracias a Dios por el amor de esa pareja y a pedir que el Espíritu los sostenga en su camino.

La Mesa de Familia

La mesa siempre ha tenido un puesto de preferencia dentro del ambiente de familia; sobre ella  el esposo y padre de familia hace el balance de entradas y de gasto al final del mes; sobre ella la esposa y madre arregla el vestuario de todos; sobre ella los niños hacen sus  tareas de escuela; en torno a la mesa se reúne la familia para las comidas; alrededor de la mesa se entretiene la familia con los amigos que vienen de visita.  De verdad, la mesa constituye un centro especia en la vida de la familia.
 
También para nuestra iglesia la mesa es como el centro de la comunidad cristiana:  la mesa de la comunidad cristiana es el altar;  entorno  al altar se hace la lectura de la Carta que Dios ha enviado a los hombres, o sea la S. Escritura; sobre el altar desciende el Espíritu de Cristo para convertirlos en su cuerpo y en su sangre;  alrededor del altar gira la comunidad para participar del banquete eucarístico.
 
Con razón que ya S. Pablo, en algunas de sus cartas,  da saludos a la comunidad que se reúne en la iglesia (en la casa) de Aquila y Priscila. Así quería decir que la casa de los primeros cristianos la consideraba ‘como una  iglesia.  Será S. Juan Crisóstomo, un Padre de la comunidad cristiana primitiva (siglo IV) quien afirme que la casa de los cristianos es ciertamente ‘una pequeña iglesia’. Fue este mismo Padre quien sugirió cuatro paralelos interesantes: la gran iglesia, Basílica o templo y la casa material  de la familia;  la gran comunidad que se reúne en el templo y la pequeña comunidad familiar;  el altar del templo y la mesa de familia; el culto eucarístico en el templo y el culto que rinde la familia a Dios en la pequeña iglesia doméstica; los ministros del templo y los padres de familia dentro de la pequeña iglesia que es la familia.
 
El Papa Francisco volvió a tomar esta hermosa comparación;  lo hacía  a propósito de  las consecuencias nocivas que los medios de comunicación están causando al diálogo familiar: la televisión en la sala comedor y el uso desmoderado de los celulares impiden la comunicación y el diálogo entre los miembros de familia; parecería que padres e hijos están más  interesados en la comunicación  con personas distantes   que con las presentes; esto una muestra del individualismo que está minando la unidad de la familia; es también falta de interés y de respeto por la familia.
 
Son los padres de familia quienes deben salvar y recuperar este espacio vital  en torno a la mesa familiar; este espacio de diálogo, comunicación y de intercambio entre los miembros de la familia no puede perderse, so pena de acabar con la comunión familiar; es un momento de encuentro y de intercambio de experiencias del día; es el momento de mirarse a la cara, de sonreír, de hablar, incluso de reconciliarse y reforzar el espíritu familiar.  
 

 

La unidad de la familia pide mucho altruismo;  el individualismo lo destruye; el altruismo humaniza, el egoísmo, el individualismo,  deshumaniza.
 
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Eschuchemos a los Niños Adoptados por Parejas Gay

Recientemente apareció en INTERNET el reclamo de un joven de 17 años, Benoit Talleu, por el hecho de que “todos dicen proteger a los adoptados por parejas gay, pero que no son escuchados”.   Talleu fue el orador al final de una marcha que organizó La Manif Pour Tous en París, Francia; habló en nombre de la Asociación para los Niños Adoptados: “estoy en la lucha contra el ‘matrimonio para todos’, porque estoy harto de escuchar que muchos hablan de la adopción, como si lo más importante no fuéramos los adoptados” https://conapfam.wordpress.com/2015/04/14/que-dicen-los-adoptados-sobre-la-adopcion-homosexual/
Continúa Talleu: “si preguntas a los adoptados qué quieren, ellos solo tienen una respuesta: un ¡papá y una mamá! Papi y mami son palabras que un huérfano conoce y cuando es adoptado, sueña con usar esas palabras. Lo niños en adopción sueñan con sus futuros padres, los imaginan… Dentro de lo más profundo de su ser, ellos esperan a papá y a mamá. Y son esos niños los que deben ser escuchados”.
 
Hoy día nos encontramos ante el fenómeno de un plebiscito casi universal en favor de la opción de hijos por parte de parejas gay. Se habla mucho del ‘matrimonio igualitario’: las parejas gay quieren ponerse  al mismo nivel de la pareja heterosexual.  Qué intención de fondo anima esta lucha?  Se alude en forma explícita al ‘matrimonio igualitario’, pero se adivina otra intención en el fondo de la exigencia: dar un palo a la iglesia católica que defiende el matrimonio heterosexual.
 
Si se pregunta a un papá y a una mamá si en el caso de que sus hijos llegaran a quedar huérfanos, estarían  de acuerdo en la adopción de ellos por una pareja  gay??.  Seguro que no.  Las alusiones que hace Enrique Dussel –filósofo latinoamericano- a ‘lo mismo’ en oposición a ‘lo diverso’, a ‘lo otro’,  valen para el caso presente: dos papás o dos mamás’ son  ‘lo mismo’; lo diverso es un papá y una mamá; ‘lo mismo’ es como sumar agua más agua;  lo diverso’  es sumar agua más azúcar.
 
Decía Talleu: “escuchamos a personas que dicen: vivir con una pareja gay es mejor que ser huérfano. Escuchen lo que tengo que decir al respecto: esa afirmación reboza de  deshonestidad. Hay decenas de miles de parejas  -hombre y mujer-  que esperan poder adoptar.  Otros dicen: una pareja gay es mejor que nada.  Eso es estremecedor!!  y homofóbico.  Lo mejor para un niño  es tener un papá y una mamá.
 
Talleu, fue muy explícito al afirmar que  la ley del matrimonio gay es puro egoísmo; la ley debe velar por los más débiles, no por el capricho de los fuertes. Los padres son para el niño, no al revés.  De verdad, los padres tienen derecho a tener un hijo a toda costa?.  O mejor, son los hijos los que tienen derecho a tener un padre y una madre? Ciertamente es lo segundo.
 
El tema de la adopción de las parejas gay es un desafío para la iglesia católica que debe promover entre sus fieles la adopción generosa de niños(as) huérfanos(as).  El mismo estado civil deberá favorecer más la adopción por parte de parejas heterosexuales que homosexuales; Si se escuchará el reclamo de Talleu y con él el de tantos niños que quieren tener un papá y una mamá?. 
 
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A los pies de la Virgen del Parto

La Basílica de San Agustín en Roma, ubicada en proximidades de la plaza Navona,  es una de las primeras iglesias romanas construidas durante el Renacimiento en el año de 1420,  y reconstruida entre los años 1479 y 1483. Todos los días, esta Basílica recibe miles de peregrinos, entre turistas y devotos católicos, quienes la visitan para apreciar las bellas obras de arte como la Virgen de Loreto de Caravaggio, un fresco del Profeta Isaías de Rafael, la tumba de Santa Mónica, madre de San Agustín, y un lienzo de Guercino representando a los Santos Agustín, Juan Evangelista y Jerónimo, entre otros.
 
Cuando entras a la Basílica,  a tu mano izquierda, encuentras uno de los lugares más visitados por las parejas. Se trata de la Virgen del Parto, obra de Jacopo Sansovino (1518), donde la leyenda cuenta que la estatua fue realizada adaptando una antigua esfinge que retrata a Agrippina con su hijo Nerón en brazos.
 
Las parejas embarazadas o con el anhelo de serlo, postrados ante la virgen, le imploran a ella por un parto sano o el milagro de ser padres.  Nosotros no fuimos la excepción; tuvimos la fortuna de estar ante los pies de la Madre de Jesús y pedirle a ella para que cuide todo el proceso de embarazo de Andrea, siga bendiciendo en su desarrollo a nuestro hijo Thomás y nos conceda la dicha de tenerlo en nuestros brazos el 23 de noviembre.
Son muchos los milagros que  las parejas han obtenido. Basta con mirar alrededor de la virgen los detalles con la foto de los niños nacidos que le llevan a la Virgen a manera de promesa. 
 
Compartimos con ustedes la bella oración a la  Virgen del Parto, para que juntos encomendemos a las parejas que esperan en los próximos meses el nacimiento de su hijo; o por aquellas que desde la fe inagotable en Nuestro Señor, serán bendecidos con un bebé, en el tiempo de Dios.
 
Santa Madre de Dios y Virgen del Parto Divino,
venimos a tus pies para alabarte: Tú eres la hija predilecta
de Dios Padre, Tú eres la Madre de Dios Hijo hecho hombre,
Tú eres Templo de dios Espíritu Santo.
Tú eres la Virgen elegida desde la eternidad para
colaborar en la obra de nuestra salvación.
Pide a tu Hijo Jesús para nosotros una fe fuerte,
una esperanza sólida, una caridad generosa.
Virgen Madre, Confiamos a tu protección todas las madres
que te imploramos la salud para sus hijos y un parto sano,
de modo que la vida que llevan en su seno sea
defendida de todo peligro.
Concédeles poder volver ante ti con su criatura
para dar gracias a Dios, que obra maravillas
en quienes se acogen a Él con confianza.
Virgen del Parto, protege y defiende con amor todos los niños,
para que regenerados en el agua del bautismo
e incorporados a la Iglesia, crezcan serenos, llenos de vida,
se conviertan en testimonios valientes de tu Hijo Jesús y perseveren,
con la gracia del Espíritu Santo, en el camino de santidad. Amén.
Ave María…
Virgen del Parto Divino – Ruega por nosotros.

El Significado del Anillo Matrimonial

Es una tradición muy antigua ésta de intercambiar los contrayentes las argollas de  matrimonio; parece provenir del mundo germánico o de la tradición romana.  Generalmente ha sido la señal de que dos personas  están desposadas. Dentro de la tradición eclesial católica el anillo suele ser de oro, redondo y bendecido por el sacerdote; las tres características tienen cada una su significado.
 
Que sea de oro, el metal más precioso, denota el valor tan grande que tiene el compromiso matrimonial: significa nada menos que la alianza de Dios con su pueblo en el Antiguo Testamento, de Cristo con la iglesia  en el Nuevo Testamento.   De alianza, de unión de la pareja ya se viene insinuando desde la creación: precisamente el nombre Yhavé en hebreo (Yhwh)  -designado como el ‘tetragrammaton’-  reúne las raíces del  los nombres de  varón y mujer; al crear Dios  al varón y a la mujer “a su imagen y semejanza” se descompone el nombre de Yhavé para dar origen al nombre de  uno y otra;  cuando varón y mujer se unen en pareja recomponen de nuevo el nombre de Dios.  De ahí que  hoy digamos que la pareja humana es ‘sacramento’, es símbolo, de la alianza de Dios con la humanidad, de Cristo con su iglesia.
 
El anillo matrimonial debe ser redondo para expresar  eternidad, es decir que la pareja se une para siempre.  Tradicionalmente esta idea se ha expresado con el  término ‘indisolubilidad’, un vocablo con sabor jurídico, a causa del influjo que el derecho canónico ha tenido en la teología  matrimonial.   En la época moderna se prefiere hablar más bien de ‘fidelidad’, una palabra con neto sabor bíblico: Dios es fiel a su alianza con los hombres. La ‘indisolubilidad’ alude a una fuerza exterior que obliga a la unidad; la ‘fidelidad’, en cambio, hace referencia  a una fuerza interior del varón y de la mujer que los lleva por el amor que se profesan  a ser fieles uno al otro.  El amor, por su misma naturaleza,  es unitivo.
 
La tercera característica del anillo matrimonial es la bendición.   De la primera pareja en la historia de la humanidad –Adán y Eva- se dice que Yhavé fue el ‘padrino de boda’,  porque fue Él quien llevó a Eva hasta Adán.  Con razón que se diga que éste fue el primer matrimonio en la historia; por este motivo hoy se afirma que el matrimonio ya no es el último ‘sacramento’ en el ‘septenario’, sino el primero.  ¡!Qué mejor bendición para Adán y Eva que la presencia del mismo Dios en su boda de matrimonio!!.
 

 

 En la tradición de los pueblos se ha mantenido la costumbre de que sea el padre de familia, o el jefe de la tribu quien presida la celebración de una boda  matrimonial; todavía hoy entre nosotros se conserva esta tradición como para significar que una persona de autoridad es la que garantiza la seriedad de un tal compromiso;  en la tradición cristiana los padres de familia bendicen a sus hijos cuando salen de la casa para ir a casarse y en el templo los bendice el sacerdote que preside la boda. Más allá de la boda, son muchas las parejas que al cumplir años de boda, sobre todo al celebrar los 25, 50 o más años de matrimonio, solicitan la bendición de las argollas de matrimonio y de sus personas.  Es la fe sencilla del pueblo que, sin conocer quizás toda la historia del significado del anillo de matrimonio, intuyen algo sagrado en él.
 

¿Por qué trabajar en Pastoral Familiar?

Responder a esta pregunta,  nos llena de mucha alegría, ya que somos muy bendecidos por Dios; no solamente  en laborar en la Diócesis de Raleigh como pareja para la oficina del Ministerio Hispano, sino que ha sido una vocación que se sembró desde el año  2000 en Colombia (país de origen) cuando desde nuestra relación de novios, pensábamos en la proyección de proyectos y actividades que pudieran fortalecer el matrimonio y la vida familiar. Los primeros cinco años que duró nuestro noviazgo, las metas personales como terminar los estudios universitarios en filosofía, teología, formación pastoral y abogacía, junto con las misiones parroquiales  a las cuales servíamos  como voluntarios, nos brindaron un buen curso pre-matrimonial, el cual dio como resultado el expresarnos mutuamente: “Sí, Acepto”, el 16 de julio de 2005.

Año después, por motivos laborales y compromisos adquiridos, tuvimos que afrontar una separación que duró dos años; tiempo en el cual las alegrías y tristezas llegaron a nuestro matrimonio. Afortunadamente en el verano del 2008, en la ciudad de Grand Rapids-MI, nos reencontramos y tomamos decisiones trascendentales para nuestra vida, dejando a un lado las aspiraciones y comodidades laborales y comenzar “desde abajo”; construir y proyectar nuestra vocación de servicio en tierra extranjera, teniendo como base la familia. Fueron más de tres años de compartir, escuchar, aprender de las familias hispanas con las que teníamos contacto. Gracias a ello y a las parroquias que nos permitieron brindar el primer fruto de esta decisión: una Escuela de Padres de Familia, entendimos que Dios nos tenía un propósito en nuestra vida como pareja.

 

A finales del año 2011 llegamos a la Diócesis de Raleigh, con los objetivos puestos en aportar nuestro “granito de arena” en el trabajo con la comunidad hispana. Hoy, y gracias al apoyo recibido por Nuestro Obispo Michael F. Burbidge, Pastor de la Diócesis, hemos implementado proyectos como: Curso Pre-Matrimonial: “Sí, Acepto”, Encuentro de Parejas: “Felicidad, la Gran Cosecha en el Matrimonio”, Escuela de Padres de Familia: “Fortaleciendo la Familia desde la Parroquia” y el Programa de Educación Sexual para Padres de Familia (más información en nuestra página www.iglesiasdomesticas.com ). Hacemos parte del equipo de parejas que colaboran en la página web: www.portumatrimonio.org y en la Asociación Nacional Católica de Ministerios de Vida Familiar para la Comunidad Hispana (NACFLM por sus siglas en Inglés)  

 

No ha sido fácil. Todavía continuamos en el proceso de adaptación; no solamente a la cultura angloamericana, sino también a las diversas formas y maneras de expresión que enriquecen la cultura hispana. Extrañar la familia, sentirnos indefensos;  aceptados por un determinado número de personas  que creen en nuestra raza, en ocasiones hacen flaquear nuestra vocación de servicio como se debe entender el Sacramento del Matrimonio y lo afirma la Exhortación Apostólica Familiaris Consortio en el Numeral 65. Pero, cuando tienes claro que nuestra perspectiva es el “Encuentro con el otro”, que está en la “Periferia Existencial” y te apoyas de la oración y vivencia sacramental y comunitaria de nuestra fe, tiene sentido esto; vale la pena pensar que no todo debe ser tener y comprar, sino dar sin importar el color de la bandera.

 

Estimadas Familias, los invitamos para que acrecentamos nuestra opción desde el hogar por la familia o la “Iglesia Doméstica”; busquemos desde la Parroquia, la manera de crear o fortalecer grupos conformados por parejas que deseen compartir la Palabra de Dios y profundizar documentos y reflexiones que Asociaciones y Movimientos de vida Familiar elaboran.

Les aseguramos, que vale la pena trabajar por la base  fundamental de la historia humana: la Familia.

Para más información, visite:  www.iglesiasdomesticas.com

¡Mientras haya… habra Navidad!

 

En una ocasión de septiembre, mi esposa y yo nos preguntamos por qué celebramos la navidad solamente una vez al año. Más allá de  la respuesta lógica, desde el plano litúrgico, tradicional o histórico desde la óptica cristiana, nuestro diálogo giró en torno a las cosas buenas que genera este tiempo: La familias se contagian de alegría, las luces y las decoraciones iluminan el exterior e interior de las casas: vuelven al hogar o viajan a ella aquellos que por cuestiones labores o personales viven a miles de millas de distancia; los platos tradicionales, las posadas o las novenas navideñas se convierten en el mejor pretexto para compartir con los vecinos o la comunidad parroquial a la cual perteneces; las canciones o villancicos nos hace recordar la niñez para algunos y para otros continuar con el legado cultural. En fin, fueron tantas las cosas buenas que aquella mañana recordamos, que estuvimos a punto de “armar el pesebre” y comenzar desde ese momento a vivir estas acciones.

 

Cuando desempolvábamos  las imágenes de nuestro pesebre, se nos vino a la cabeza una canción del cantautor español Jose Luis Perales, llamada precisamente Navidad. Una de sus estrofas dice:

 

“Mientras haya en la tierra un niño feliz 

 


mientras haya una hoguera para compartir 

 


mientras haya unas manos que trabajen en paz

 

 
mientras haya una estrella, habrá Navidad” 

 

Esto nos hizo pensar que sin necesidad de “armar el pesebre” podemos hacer que haya Navidad todos los días en la medida que las acciones que realicemos estén encaminadas en obras buenas que dignifiquen a la persona; podemos hacer que haya Navidad todos los días colocando a la familia en el primer lugar de nuestras vidas por más distantes que podamos estar; podemos hacer que haya navidad todos los días cuando nos proponemos en ser mejores personas. Mientras haya…habrá Navidad.

 

Que al conmemorar un año más el Nacimiento del Salvador, nuestras opciones y acciones se acrecienten en el camino de hacer de la familia una verdadera “Iglesia Doméstica”

 

Feliz Navidad y próspero año nuevo.  
Para mas información visite www.iglesiasdomesticas.com

 

  

¿Cómo orar sin desanimarse?

El tema es aparentemente bastante fácil, si partimos de la base que la oración es un diálogo de plena confianza con Dios, donde le exponemos de manera sencilla nuestras alegrías, tristezas, sueños, frustraciones, peticiones, agradecimientos  y todo lo que le podría contar a ese amigo que siempre está ahí, en las buenas y en las malas. Pero al mismo tiempo el tema adquiere cierto grado de dificultad cuando aparece el desánimo, el cansancio o la desmotivación al creer que no existe destinatario al otro lado de la línea escuchando mi oración.
Jesús en uno en sus pasajes, coloca como ejemplo a sus discípulos la historia del juez y la viuda que vivían en un pueblo. El primero no le temía a Dios y no le importaban los hombres, la segunda, le exclamaba justicia al juez frente a su adversario de manera constante. Pasó un largo tiempo y el juez fastidiado tanto de la súplica de la viuda que actuó. Al finalizar el ejemplo, Jesús compara la tardanza del juez en actuar con la respuesta de Dios, a lo que pregunta y responde: “¿no hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar”. (Leer Lucas 18, 1-8)
Pues bien, cuando vayas hacer tu oración personal o familiar debes tener en cuenta dos elementos fundamentales en ese diálogo con el Padre: confianza de que todo aquello que se expresa llega a oídos de Dios y alegría porque lo pedido fue cumplido en la brevedad del tiempo, al tal punto que después de hacer la oración debemos de actuar como si ya hubiésemos recibido respuesta.
No debemos desanimarnos con el paso del tiempo cuando hacemos ese contacto con Dios; la viuda nos enseña que a pesar de la injusticia, de la negligencia del juez para actuar, ella siempre suplicó, día y noche, a cada momento sin experimentar la derrota, hasta que alcanzó su cometido.
No nos desanimemos en orar, en ser buenas personas, en ser mejores padres para nuestros hijos, en ser los mejores ciudadanos, en ser los mejores en cada cosa que realizamos. El desánimo es para aquellos que la cobardía, la falta de fe en Dios o las pocas metas trazadas los invaden día a día.
Ora siempre pensando que lo pedido fue cumplido.

La Responsabilidad de los Esposos en la Planificación Natural Familiar

Cuando se piensa en la Importancia de la Planificación Familiar Natural (PFN o NFP por sus siglas en Inglés) no cabe duda que los beneficios que una pareja alcanza son innumerables: Programar o posponer un embarazo con un alto índice de efectividad, ayudar al hombre y a la mujer a sumir conjuntamente la responsabilidad de su fertilidad, respetar las leyes biológicas de la reproducción, aumentar el autoconocimiento de su cuerpo, fomentar la capacidad del autocontrol y la aplicabilidad en todas las circunstancias y condiciones socioculturales.
 
Para lograr los beneficios anteriormente mencionados, se necesita que la pareja tenga disponibilidad y  adquieran una disciplina constante, sin desfallecer, de tal manera que puedan adquirir el objetivo trazado. ¡Mucha atención! dije la pareja. Hasta el momento no he utilizado la palabra mujer, sabiendo que gran parte del éxito se deba a ciertas acciones que ella deba de realizar (tomarse la temperatura a la hora señalada, observar y palpar el moco cervical en ciertos días, alimentarse bien, entre otros). En ocasiones la PFN no alcanza los resultados que se esperan, por la sencilla razón que algunos esposos dejan toda la tarea a su cónyuge, sin asumir responsabilidades directas o indirectas en el mismo. El propósito de este escrito es presentar ocho ideas que nosotros como hombres podríamos asumir a la hora de tomar como proyecto de vida desde la pareja la PFN.
 
1. Seleccionar en pareja un método moderno de la Planificación Familiar Natural.
Los métodos modernos de la PFN se basan en el conocimiento científico de la fertilidad y en la decisión de la pareja de donarse en una relación sexual con la posibilidad o no de embarazarse respetando las leyes naturales de fertilidad e infertilidad. Algunos métodos modernos son: el Método de Ovulación Billings, Liga de Pareja a Pareja, el sistema FertilityCare del Modelo Creighton (CrMS), Familia de las Américas y el Método Marquette. Posiblemente su parroquia cuenta con una pareja encargada de los cursos prematrimoniales o en la diócesis existe una oficina llamada Vida Familiar que le pueden iluminar mucho mejor sobre la selección del Método Natural (para más información visita el siguiente enlace: Planificación familiar natural)
 
2. Asumir la responsabilidad de aprenderlo.
Una vez que se haya elegido el Método Natural, se debe asumir la responsabilidad de aprenderlo en su totalidad; para ello, es necesario que el esposo sea el primero en asumir y motivar a realizar ciertos sacrificios como es el de establecer un tiempo determinado todos los días para leer y entender gráficos, realizar las tareas programadas o pedir asesoría a una pareja instructora. 
3. Conocer el ciclo menstrual de su pareja.
Cuando el hombre se familiariza con el ciclo menstrual de su esposa (dolores fuertes e hinchazón en el bajo vientre, aumento de la secreción vaginal, sentimientos de tristeza y melancolía, sensibilidad, aumento de la grasa en la piel y en el cabello, etc.) Se crea entre ellos un nivel de comprensión mucho más fuerte ya que el esposo entenderá por qué ciertos días, el estado de ánimo de su pareja varía.
4. Apoyarla.
Cuando usted experimente estos cambios en su esposa, es cuando más la debe de apoyar siendo comprensivo, detallista, paciente y amoroso con ella. No busque confrontaciones si en ciertos momentos  ella le responde en un tono de voz alto, demuéstrele su amor expresándole lo mucho que usted la ama.
5. Dialogar.
Una de las ventajas que trae los métodos de Planificación Familiar Natural es que incentiva el diálogo en la pareja; por ello, es muy importante que el esposo siempre sea el que tome la iniciativa en preguntarle a su pareja los cambios que está experimentando hoy, socializar lo aprendido en el método natural y platicar sobre ciertas actividades que pueden realizar juntos.
6. Abstinencia.
Después de que el hombre se familiarice con el ciclo menstrual de su pareja, una de las claves para que cualquier método natural sea efectivo es asumir como estilo de vida la abstinencia sexual de acuerdo al propósito que estén buscando con su pareja (posponer un embarazo, espaciar los hijos, respetar el estado de ánimo de su pareja, etc.). En ocasiones algunos esposos piensan que la mujer siempre debe de estar dispuesta para la intimidad; esta ignorancia o machismo promulgado por estos hombres y aceptado con resignación por algunas mujeres ha llevado a entender el acto sexual como algo funcional y no como la bella posibilidad de la procreación desde el plan de Dios.  
7. Alimentarse de manera saludable.
Una buena alimentación no se caracteriza por la cantidad de comida, sino por la calidad que usted elige a la hora de alimentarse; por ello, esfuércese en comer de manera saludable (ensaladas, frutas), regule la grasa que consume en sus platos típicos. Diga qué come y le diré como está de salud.
8. Hacer ejercicio.
Tome el hábito de salir a caminar con su pareja, inscríbase a un gimnasio, deje a un lado el sofá donde siempre se sienta para ver la misma programación (que en ocasiones no sirve para nada) y disfrute de lo bello que hay afuera. Su corazón y su sistema de circulación se lo agradecerán.

 

Esposos, no será fácil, puesto que adoptar nuevos hábitos requerirá de tiempo, paciencia y sacrificio. Pero no existen cosas imposibles con la ayuda de Dios.

María, ruega por nosotros al prepararnos para el matrimonio

Por Megan y Juan,

Cuando piensas en la Iglesia Latinoaméricana, una de las primeras cosas que probablemente llegue a la mente es la fuerte devoción a María, y por buena razón. María está en todas partes. En todas las iglesias hay una estatua en su honor, típicamente Nuestra Señora del Carmen, la devoción Mariana más popular en Chile, y canciones marianas son muy comunes durante las Misas. En algunas ocasiones he estado en iglesias que la incluyen en las respuestas a las peticiones diciendo “con María rogamos.” Además, dar un saludo a la Virgen en la forma de un Ave María u otra oración es una manera común de terminar la Misa.

Además de su presencia muy visible en la iglesia, se ve mucho también en la sociedad. En muchas de las tiendas pequeñas en Santiago, su imagen se puede ver en las ventanas, o en la pared detrás del mesón. Uno de los parques más populares en Santiago, un cerro grande al norte del centro de la cuidad tiene como su punto más alto un santuario dedicado a la Inmaculada Concepción con una estatua enorme de María que es visible por kilómetros en cada dirección.  (Piensen en una versión más pequeña y mariana de la estatua de Jesús de Rio de Janeiro). De hecho, la puedo ver ahora mismo mientras escribo esto.

 

Si todo ello no es suficiente para demostrar la influencia de María aquí, tanto religiosamente como culturalmente, hay también el hecho de que una porción notable de la población femenina se llama María, y no es extraño que muchas parejas nombran a varias o a todas sus hijas María. No es sorprendente que tantas mujeres quieran ser llamadas por su segundo nombre.

 

Para mí, como estadounidense, esto fue un poco extraño. En catolicismo estadounidense María tiene un rol en la Iglesia un poco más periférico y mi propia espiritualidad era Cristo céntrica, casi a la exclusión de María. Estudié teología en la universidad y por lo tanto conocía la doctrina de la iglesia, pero mientras que sabía mucho de María, en realidad no la conocía.

 

Así cuando Juan y yo empezamos a buscar una comunidad católica con la cual involucrarnos, nunca pensé que terminaríamos ingresando en un movimiento distintamente mariano como Schoenstatt. Pero, en lo que yo creo era la respuesta a muchas oraciones, es precisamente allí donde nos encontramos. Empezamos a asistir a Misa en el santuario de Schoenstatt hace casi un año y el mes pasado tuvimos la oportunidad de asistir a algunas sesiones de formación en el ramo matrimonial del movimiento, que consiste en grupos de matrimonios católicos que comparten la espiritualidad mariana del movimiento y que buscan tener matrimonios y familias felices y santos.

 

Para Juan, creo que la espiritualidad le llegó más naturalmente. Él había crecido en una cultura mariana y su abuelo era muy devoto de la Virgen del Carmen. Pero yo, a pesar de que me encanta la formación que hemos recibido del movimiento, aun me sentí un poco incómoda con el aspecto mariano hasta la reunión más reciente.

 

Durante la reunión, una de las hermanas explicó la espiritualidad mariana de Schoenstatt. María, nos apuntó, a veces es muy idealizada, lo cual la puede hacer sentir muy distante, aun en una cultura en que es muy visible. Pero cuando hablamos de María, hablamos de una mujer humana verdadera que dio un “sí” increíble a Dios y se volvió en la madre de la segunda persona de la Trinidad, y mediante el regaló de Jesús en la cruz, nuestra madre también. María es Madre.

 

Como madre, hizo todas las cosas que hacen las mamás. Dio a luz a su hijo, lo cuidaba y lo amaba. Hizo un hogar en Nazaret y cocino y limpio la casa y cuidaba su pequeño Jesús cuando estaba enfermo. En todas las pequeñas tareas de la vida, sirvió a Dios en la manera más tangible posible, pero su ejemplo nos muestra que cada cosa que hacemos puede ser y debe ser en servicio a Dios. En otras palabras, María ni es distante ni inaccesible sino el modelo para la vida cotidiana cristiana. Nuestra mamá.

 

Como dijo una mujer en nuestro grupo, cuando la vida se vuelve compleja o difícil, ella dice una pequeña oración, diciendo “Virgencita, en su vida seguramente te pasó algo parecido. Ayúdame a servir a Dios en esto también.”

 

Así mientras sabía intelectualmente que María es el modelo de ser un discípulo Cristiano, no empecé a realmente entender hasta la semana pasada.

 

La mirada de María está siempre hacia su hijo. No tenemos nada que temer con devoción a María. Ella solo nos lleva más cerca de Jesús, y ganamos todo con su cuidado materno y ejemplo perfecto. Donde está Jesús, allí esta María. Como dijo Papa Francisco humorosamente en su charla con miembros de Schoenstatt en su aniversario 100 de fundación, o puedes aceptar a María como tu madre, o si no será tu suegra. De todos modos, está allí y una devoción autentica a Cristo está siempre enriquecida por amor para su madre.

 

Juan y yo sentimos muy bendecidos por haber empezado nuestro camino con María en Schoenstatt desde el principio de nuestra preparación para el matrimonio. Sabemos que el matrimonio será muy difícil a veces y somos dos seres humanos muy imperfectos, pero rogamos que el ejemplo de María nos inspire a ser esposos más generosos, buenos padres, y fieles discípulos hasta el final.

 

¡Nos queda solo cinco semanas hasta el matrimonio! María nuestra Madre, ruega por nosotros.