Tag Archives: Iglesia Católica

¿Errores y aciertos al escoger pareja?

Por Edgar Montalvo de Arcega

Dicen que “uno no manda en las cosas del amor”, que “el amor llega a su momento”, y hasta que “el amor es ciego”. Estos dichos populares son ciertos en el sentido que el amor no es algo que se pueda inducir, ni mucho menos forzar a que pase. Pero también es cierto que el amor es una entrega que supone nuestra libre decisión.

Al conocer a una persona, nos atraen de ella algunas de sus características: su físico, su carácter y hasta su manera de resolver esta o aquella situación. Pero, ¿pueden estas características que nos atraen ser la prueba suficiente para considerar a esa persona como la pareja para el resto de nuestras vidas?

Con el objetivo de ayudarte en tu búsqueda y discernimiento, queremos que consideres los siguientes consejos:

  • Evita que la presión social de amigos y parientes te induzca a casarte: Frases como “vamos a hacer una rifa a ver si ya sales”, “te estás quedando para vestir santos”, “si te sigues tardando, vas a tener nietos en lugar de hijos”, entre otras, pueden crearnos malestar y hacernos creer que de verdad debemos “apurarnos”. Sin embargo, por más buena voluntad de nuestros parientes y amigos, esa no es la razón para decidirnos por una persona. Por el contrario, podría inducirnos a tomar una decisión que nos lleve al fracaso. Mantén una actitud positiva, toma las cosas con calma y date el tiempo que necesitas para buscar y escoger la persona que mereces. Dios puede ser tu gran ayuda en esta búsqueda.
  • No escojas a alguien seducido sólo por su apariencia física: Cuantas veces no hemos oído “por su belleza, a éste o a ésta se le perdona todo” ó “De la vista nace el amor”, pero usar la belleza como único método de selección es altamente riesgoso. Es natural que lo bello y agradable nos atraiga. Sin embargo, además de ser una característica pasajera, también es cierto que, una vez nos acostumbremos al físico de la otra persona, lo que realmente nos retiene a su lado son las características que nos permitan admirarla y no sólo desearla: los valores que tenemos en común, su capacidad de amar, su inteligencia, etc… Como solía decir mi papá: “Al elegir pareja, recuerda que esa es la persona que va a educar a tus hijos y que estará contigo el resto de tu vida”.
  • Debes escoger a la persona con la cual encuentres mayor afinidad. Es decir, debes decidirte por alguien con quien puedas realmente compartir lo que eres: tus gustos, tus valores; tu forma de ver la vida. Para descubrir el grado de afinidad con tu pareja, la mejor técnica es el diálogo. Pregúntale a tu pareja, por ejemplo: ¿cuál es tu punto de vista en este o aquel tema?, ¿cuáles son tus metas a largo, mediano, y corto plazo?, ¿cómo es tu vida familiar?, ¿cuál es tu concepto de familia?, ¿qué importancia tiene para ti la espiritualidad?, ¿qué religión practicas?, ¿qué opinas del matrimonio?, etc.
  • Creer que tu pareja te dará la felicidad que buscas es un gran error: No podemos basar nuestra felicidad en otra persona. La felicidad es un sentimiento personal, una forma de asumir la vida que depende sólo de nosotros mismos y de nuestra disposición a ser felices. Por eso pensar que mi felicidad depende de otro no es realista. Es mejor decir, “Soy feliz a su lado porque puedo hacerlo o hacerla feliz.” Al dar lo mejor de nosotros mismos por el bien del otro encontraremos virtudes y cualidades que ni nosotros mismos sabíamos que teníamos. Así, dando, nos vamos haciendo seres más maduros y completos.
  • Recuerda: “La pareja perfecta no existe, la pareja perfecta soy yo”. Esto no significa que de hecho ya soy todo lo que debo ser. Cada cual debe madurar e irse adaptando a los cambios de la vida. Así que no te tortures ni seas duro e inflexible en el camino de elegir a tu pareja. Sé suficientemente humilde para saber que como tú, también la otra persona está en proceso. Cuenta además con el hecho que hay hábitos, costumbres y temperamentos que una persona nunca podrá cambiar. Y, mientras esas realidades no sean destructivas para nosotros o para los hijos, estamos invitados a, por amor, acogerlas con aceptación y respeto. Esto te hará más tolerante y traerá paz a tu relación.

Más sobre este tema en ¿Somos compatibles? y Valores en común.

¿Dónde se puede celebrar el Sacramento del Matrimonio?

¿Nos podemos casar en un parque o en la playa?

Hoy en día, muchas parejas sueñan con casarse en un lugar exótico: una playa, un escenario natural elaborado, una ciudad ajena a sus vidas cotidianas. Esto se conoce como “bodas de destino” y su práctica se hace cada vez más popular entre parejas de novios. Sin embargo, para nosotros, los católicos, y según las enseñanzas de nuestra Iglesia, las bodas de destino no son una posibilidad. Tampoco se puede tener una boda católica en un parque, ya que el templo parroquial es el lugar apropiado para la celebración del matrimonio.

¿Por qué hay que casarnos en la parroquia?

El templo parroquial es un espacio sagrado donde contamos con la presencia real, sacramentada, viva y presente de Nuestro Señor Jesucristo en el Tabernáculo. Recordemos también que fue en la iglesia donde fuimos recibidos como hijos de Dios en la comunidad de fe a través del bautismo, donde recibimos por primera vez el cuerpo y la sangre del Señor y donde fuimos confirmados en nuestra fe. Los Sacramentos son signos y símbolos del amor infinito de Dios, y nos ayudan crecer en madurez espiritual. En fin, todas nuestras grandes alianzas y experiencias de fe ocurrieron dentro del templo parroquial y por ello es justamente allí donde debemos celebrar este evento único en la vida. Un evento en el cual contraeremos una alianza de amor de por vida con nuestra pareja y con Dios: nuestro matrimonio. El matrimonio es un sacramento, o sea, un signo visible de la gracia de Dios que es invisible en el cual Dios sella la pareja con su amor, su gracia y su presencia, que será la roca firme que sustentará el matrimonio.  

Es esta gracia divina que se recibe en el Sacramento del Matrimonio la que ayudará a pareja en los momentos difíciles a superar las pruebas que trae la vida. Es la presencia de Dios, quien es el amor mismo, la que ayudará a la pareja a mantener viva la llama de su amor, a amarse como Dios ama, buscando siempre el bien del ser amado, aun en los momentos en los que se “termina la luna de miel”. Los ayudará a crecer en perdón, humildad, respeto, responsabilidad, confianza, y más. Por ello, debemos celebrar nuestra boda en el templo parroquial, pues la celebración del Sacramento es un evento sagrado y, por lo tanto, infinitamente más importante que cualquier otro escenario, por más hermoso e impresionante que este sea.

Poner el sacramento encima de la fiesta

Por este motivo, la Iglesia no autoriza la celebración de un matrimonio sacramental fuera del recinto santo del templo parroquial. Exhortamos a todas las parejas comprometidas a que planeen el lugar de su recepción (la cual sí puede ser en la playa o cualquier otro lugar exótico) alrededor de la iglesia, y no la celebración del matrimonio en la iglesia alrededor de su lugar predilecto para la recepción. Es importante que la pareja tenga sus prioridades en orden y no pierda la perspectiva de lo que es realmente importante, ya que sin duda recibir el sacramento es supremamente más importante que cualquier fiesta.

Casarse en la iglesia es crucial para el éxito del matrimonio ya que para recibir el sacramento la Iglesia nos pide que recibamos una buena preparación matrimonial. Este requisito no está diseñado para hacerle el proceso difícil a la pareja. Más bien, la Iglesia en su sabiduría y su amor por sus hijos, exige una preparación matrimonial para que la pareja tenga un concepto claro de la alianza indisoluble a la cual se comprometen. También se requiere esta preparación ya que está comprobado que las parejas que lo reciben (a través de un sólido curso pre-matrimonial y un inventario matrimonial) perciben una reducción de 50% en la incidencia de divorcio. Adicionalmente, las parejas que abrazan un método de planificación familiar natural en su vida matrimonial reducen el índice de divorcio a menos del 5%, lo cual podemos considerar como un “seguro matrimonial”.

Recordemos, como hemos compartido en otros artículos, que la boda es un día, pero el matrimonio es para toda la vida. Es después de la boda, cuando se consuma el matrimonio en el acto íntimo que comienza el camino del matrimonio. Un camino que es mucho más hermoso, pleno y seguro cuando lo caminamos de la mano de Dios.

Planificación familiar natural

¿Qué es la Planificación Familiar Natural?

La Planificación Familiar Natural (PFN o NFP por sus siglas en inglés) es una serie de métodos para posponer un embarazo o para lograrlo, basándose, por una parte, en la observación de la fertilidad de la mujer, y, por otra, en la adecuación de la actividad sexual de los esposos a dicha fertilidad. Ayuda a vivir la paternidad de modo responsable, tanto para concebir como para espaciar o limitar los embarazos.

¿Cómo funciona la PFN?

Los métodos modernos de la PFN se basan en el conocimiento científico de la fertilidad y en la decisión de la pareja de donarse en una relación sexual con la posibilidad o no de embarazarse respetando las leyes naturales de fertilidad e infertilidad. Algunos métodos modernos son: el Método de Ovulación Billings, Liga de Pareja a Pareja, el sistema FertilityCare del Modelo Creighton (CrMS), Familia de las Américas y el Método Marquette. Lo que los asemeja es que todos parten de dos hechos científicamente constatables: 1º. Que el hombre es fértil todos los días de su vida mientras que la mujer en cambio lo es sólo algunos días del mes. 2º. Que la fertilidad femenina tiene signos que la pareja puede aprender a reconocer para que absteniéndose de relaciones sexuales en dichos días pueda evitar un embarazo o, por el contrario, planear responsablemente la gestación de una nueva vida.

¿Cómo se aprende un método moderno de la PFN?

Los cursos, libros y talleres que informan y enseñan sobre la PFN están orientados a que la pareja, juntos, aprendan a reconocer y llevar nota de los signos fisiológicos de la fertilidad femenina  (aumento en el flujo y viscosidad del moco cervical, aumento de la temperatura basal de la mujer, pequeña punzada en el bajo vientre, etc.), para que puedan regular su actividad sexual de acuerdo a los signos que la naturaleza misma les ofrece. Este aprendizaje es muy sencillo y su práctica toma tan solo un par de minutos diarios y tiende a volverse una rutina, como un hábito más de la higiene personal. De todos modos, solo personas capacitadas y autorizadas por la Iglesia deben de dar esta instrucción, como aquellas delegadas por las distintas oficinas para la vida familiar, en todas las diócesis del país. Visite esta página para encontrar el coordinador de la PFN de su diócesis.

¿Qué beneficios tiene la PFN?

La PFN no tiene ningún riesgo para la salud de las personas y es muy eficaz, si se aplica con verdadera motivación y consistencia, por parte de la pareja. La PFN no requiere medicinas, ni artilugios, ni cirugía.
A nivel de la vida de la pareja sus beneficios son enormes: La esposa se preserva a sí misma de químicos o aparatos intrusos y permanece con su ciclo natural. El esposo comparte la planificación y responsabilidad para PFN. Ambos aprenden un grado más alto de auto-dominio y un respeto más profundo del uno para el otro, que redunda en mejor intimidad y goce para la pareja. Y por último, la pareja se hace más consciente de su extraordinaria y generosa contribución y responsabilidad como co-creadores con Dios de nuevas criaturas.
Es cierto que PFN involucra sacrificios y abstinencia sexual periódica y puede, a veces, ser un camino difícil, tanto como cualquier vida cristiana seria, ya sea ordenada, consagrada, soltera o casada.

¿Qué quiere decir la paternidad responsable?

La Iglesia Católica nos enseña que el don de la fertilidad es una bendición para la pareja pero también una grave responsabilidad por cuanto implica acoger con amor, criar con responsabilidad y educar a una nueva criatura. Por eso la Iglesia, en el Documento Humane Vitae  (#10) nos recuerda que, “el ejercicio responsable de la paternidad exige que los cónyuges reconozcan plenamente sus propios deberes para con Dios, para consigo mismos, para con la familia y la sociedad, en una justa jerarquía de valores”.

¿Por qué la Iglesia Católica no acepta la anticoncepción?

Los anticonceptivos separan de forma arbitraria y hasta agresiva, el acto conyugal de su natural apertura a la vida, destruyendo u obstruyendo la fertilidad, y con ella el poder creador de Dios que le es encomendado a su responsable arbitrio. Los métodos naturales, en cambio, no interfieren deliberadamente con la apertura a la vida de la unión conyugal, sino que la ajustan al ritmo de la fertilidad, absteniéndose de relaciones sexuales cuando desean espaciar los nacimientos de los hijos, o planeándolas, cuando deciden acoger responsablemente el don de una nueva vida.
Por anticonceptivos se entienden, el aborto y todo tipo de método que le destruya al acto conyugal su capacidad procreadora. Esto incluye todo uso antinatural del acto conyugal (como coitus interruptus o coito interrumpido) y la utilización de todo tipo de anticonceptivos, ya sean de barrera (como los preservativos, etc.), o los químicos (como las píldoras anticonceptivas, los inyectables, y los implantes) y los mecánicos (como los dispositivos intrauterinos). Los métodos químicos y mecánicos mencionados son abortivos y eso hace que su uso sea más grave todavía.

Para mayor información:

Una voz que pide ayuda

Ciertamente nuestro pueblo hispano atesora el valor de la familia. Sin embargo, es también una realidad que los hispanos somos el segundo grupo étnico con mayor incidencia de violencia doméstica en Estados Unidos. Esta es una estadística real aun entre personas que asisten a nuestras iglesias en las diferentes diócesis de esta gran nación.

En su carta pastoral sobre la violencia doméstica, los Obispos de Estados Unidos definen el abuso como “cualquier clase de comportamiento utilizado por una persona para controlar a otra a través del miedo y la intimidación. Éste incluye el abuso emocional y psicológico, los golpes, y el ataque sexual” (Cuando pido ayuda: Una respuesta pastoral a la violencia doméstica contra de la mujer del Comité de Obispos sobre el Matrimonio y la Vida Familiar, USCCB).

Es trágico ver cómo la dignidad de las personas, lastimosamente en su mayoría mujeres, es destruida por la violencia doméstica de sus parejas, hijos/as, padres y otros familiares. Muchas veces la violencia doméstica nace de actitudes arraigadas y aprendidas en nuestra cultura, tales como el machismo, las adicciones al alcohol y las drogas (que limitan la capacidad cognitiva y emocional de las personas), al igual que las tensiones extremas que enfrentan muchos hispanos por su situación inmigratoria, la falta de trabajo y la discriminación.

Pero aunque las razones que dan pie a actitudes violentas entre hispanos son reales, la violencia doméstica no es aceptable ni justificable bajo ningún concepto. Los Obispos claramente nos dicen que “[e]n realidad, la violencia en contra de cualquier persona es contraria al mensaje del Evangelio de Jesús de Ámense los unos a los otros como yo los he amado”. Este tipo de violencia también es un crimen que se paga con la cárcel (Ibid.).

De igual modo, las Sagradas Escrituras nos enseña que cualquier cosa que hagamos al cuerpo humano, ya sea el nuestro o al de otra persona, se lo estamos haciendo al templo de Dios (1 Cor 3: 16). Oremos porque que el Espíritu Santo ilumine la mente y el corazón de los agresores para que se abran a la cultura de la vida y del amor.

 

Sigue aprendiendo en nuestra página de recursos: La Violencia Doméstica

Encontrar ayuda

Línea nacional de la violencia doméstica

1-800-799-SAFE (7233)

Chat seguro en línea: https://espanol.thehotline.org/

La Biblia Luz y Guía para el Matrimonio y la Familia

En el mes de septiembre, la Iglesia celebra el mes de la Biblia.  Esto se debe a que fue un 26 de septiembre de 1569 que se terminó de imprimir la primera Biblia en español.  Gracias a la realización de esta edición traducida por Casiodoro de Reina, los hispanoparlantes hemos tenido el privilegio de acceder a la Palabra de Dios en nuestro idioma.

Ciertamente, la Biblia es la Palabra de Dios inspirada por el Espíritu Santo.   En ella, Dios se revela a la humanidad y manifiesta su Plan perfecto para nosotros, el cual podemos resumir en solo una palabra: Amor.  El Evangelio según San Juan afirma que Aquel que es la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros.  Por ello podemos de alguna manera decir que la Biblia es Dios mismo;  y quien la lee está frente al mismo Dios; y el que está frente a Dios es iluminado, es transfigurado por la luz que proviene de Dios.

Por ello, el matrimonio y la familia que lee y medita en la Palabra, juntos la  comparten y oran inspirados por ella, son necesariamente iluminados por el mismo Dios y transformados en El, quien es el Amor, y llevados a un compromiso de vida donde reina el Amor.  Les invitamos en este mes de la Biblia a reunirse como matrimonio y como familia a leer, meditar y orar con la Palabra y le instamos a mantener siempre esta sana costumbre.  Y Dios, quien no se deja ganar en generosidad les dará la luz para entender su mensaje, la sabiduría para hacer las mejores decisiones, la fuerza para superar las pruebas y el amor para formar matrimonios y familias ¡que inspiran!

La Biblia Católica de la Familia: Un recurso para fomentar y vivir la fe en familia

En otros artículos hemos hablado sobre la Biblia como fuente de fe y esperanza para el matrimonio y como vehículo para, reflexionando en ella, mantenerse como esposos unidos en el amor; un amor que ellos reciben como regalo que Dios quien es Amor mismo. Mencionamos también que la Palabra de Dios contenida en la Biblia es alimento que da frutos de vida en la pareja.

Ahora queremos puntualizar que los beneficios que generan la lectura, reflexión y práctica de la Palabra de Dios son también extensivos a toda la familia. Por tanto, les animamos a escuchar el llamado de nuestra Santa Madre Iglesia que en el Año de la Fe nos invita y motiva a leer, reflexionar, compartir y escudriñar la Palabra de Dios en familia para que ésta genere frutos de vida no solo en los esposos, sino en los hijos; frutos que se manifiesten en una fe viva y se traduzcan en obras que reflejen el amor de Dios tanto en la familia como en la comunidad de fe y la sociedad.

Estamos conscientes de que muchas familias entienden estas verdades y desean compartir en familia la Palabra de Dios, pero no saben cómo hacerlo de una manera entretenida y efectiva. En septiembre, también celebramos el mes de la herencia hispana que nos recuerda con orgullo los valores familiares y las profundas raíces de fe católica, tan importantes para nuestras familias hispanas. Y precisamente los beneficios de leer, reflexionar y vivir la Palabra de Dios y la importancia de fomentar nuestros valores y catolicidad en nuestras familias fueron los que inspiraron la elaboración de la Biblia Católica de la Familia como un recurso rico y efectivo para ayudar a los padres de familia, los hijos y aun la familia extendida, a lograr el objetivo de leer, compartir, profundizar y hacer vida en el seno de la familia hispana.

Esta edición de la Biblia fue elaborada por un equipo de hispanos para hispanos (y por lo tanto, con un alto sentido de nuestras raíces hispanas) para ayudarles a comprender la Palabra, orar con ella, conocer los personajes de la Biblia y dar a la familia hispana motivación e ideas prácticas de cómo vivir la Palabra en familia y cómo motivar a todos sus miembros a realizar obras de servicio y misericordia entre ellos y por los demás.

La Biblia Católica de la Familia cuenta también con cientos de artículos de reflexión y múltiples recursos que alimentan la fe católica en familia y que ayudan a los miembros de la familia a superar los retos de la vida. Estos recursos incluyen entre otros un índice temático de lecturas bíblicas y reflexiones para ayudar a superar situaciones tales como la pérdida de un ser querido, la falta de perdón y momentos de enfermedad, tiempos en los que la perseverancia es necesaria.

En otras palabras, la Biblia Católica de la Familia ofrece una infinidad de recursos que alimentan la vida de la familia desde nuestro contexto cultural hispano. Le invitamos a que acepte la exhortación de nuestra Iglesia a fomentar la fe en familia a través de la lectura, reflexión y vivencia de la Biblia en familia y maravíllese de cómo esta práctica dará frutos de amor, unión y vida en todos los aspectos de su vida familiar.

La Biblia Católica de la Familia es una iniciativa de Center for Ministry Development e Editorial Verbo Divino. Para más información, los invitamos a visitar https://verbodivino.org/product/biblia-catolica-de-la-familia-tapa-rustica/ 

Artículos de Por Tu Matrimonio relacionados a la Biblia y su uso en la familia

Recursos para la Biblia de otras organizaciones católicas:

Música para matrimonios

Paso 2 para preparar la Liturgia del Sacramento del Matrimonio:

Seleccionar la música

** No se olviden que antes de escoger la música, hay que decidir si se va a celebrar el rito del Matrimonio dentro o fuera de una Misa porque esto afectará los cantos que hay que escoger. En esta página pueden ver las opciones.

Sugerencias de Silvio Cuéllar, músico pastoral y compositor

En este artículo voy a compartir algunas sugerencias sobre cómo planificar la música para su liturgia de bodas, y qué pasos seguir para que el día de su boda sea un día de mucho gozo y alegría recibiendo el Sacramento del Matrimonio.

Primeramente, quiero recordarlos que deben hablar con el párroco de su parroquia o la iglesia donde se van a casar con por lo menos seis meses a un año de anticipación. El párroco les explicará los requisitos y les pondrá entonces en contacto con el director de música de la parroquia. Tal vez ustedes quieran contratar músicos adicionales o tengan alguna persona que les gustaría que cante, pero deben consultar primero con el director de música. En muchas parroquias los directores de música tienen un contrato de exclusividad para tocar todas las bodas, pero pueden preguntar si es que desean tener músicos adicionales o algún cantante invitado y él les explicará cuáles son las reglas y los pasos a seguir.

Otro punto importante a considerar es que, en una boda católica, ya sea dentro o fuera de una Misa, solamente se debe cantar música litúrgica apropiada, que haya sido aprobada por las conferencias de obispos. Las canciones seculares de amor, románticas o sus cantos favoritos, deben ser más bien programadas para la recepción y la fiesta. Hay mucha música hermosa y apropiada compuesta exclusivamente para la liturgia que pueden escoger. Consulten los enlaces que he puesto al final de este artículo, donde encontrarán diferentes opciones. Veamos algunas sugerencias de música para la liturgia de bodas.

Música de Preludio
Pueden sugerir algunos cantos instrumentales antes de la liturgia mientras van llegando los invitados para evitar conversaciones dentro de la Iglesia y mantener un ambiente sagrado y de oración. Normalmente la Iglesia tendrá un organista/pianista y un solista que acompañe, pero pueden pedir contratar instrumentistas adicionales como un violín, flauta, trompeta y tal vez más cantantes. Recuerden que cada músico que inviten estará ofreciendo su tiempo, talento y merece una justa remuneración. Deberán incluirlos en su presupuesto para la boda y consultar con el director para saber los precios.

Ritos Iniciales – procesional y canto de entrada
Procesional: Durante la procesión con las damitas, y los niños que llevan las flores y los anillos, se acostumbra tocar música instrumental. Una selección muy común para este momento es el Canon en D.
Entrada: Durante la entrada se acostumbra tocar la marcha solemne. También pueden escoger un canto litúrgico o de acción de gracias qué puede ser cantado por el solista, el coro o interpretado por los Instrumentistas.
Luego de concluir la entrada, el sacerdote hará un saludo inicial seguido por una oración. Durante la Misa de bodas no se canta el Gloria.

Liturgia de la Palabra – salmo y aclamación
En la Liturgia de la Palabra tenemos la Primera Lectura, el Salmo Responsorial, la Segunda Lectura, la Aclamación antes del Evangelio, el Evangelio y la homilía. Pueden visitar esta página para ver las opciones de las lecturas y comentarios de un licenciado en teología sagrada. El director de música a lo mejor tiene unas sugerencias sobre el salmo responsorial, ya que debe ser cantado, y la aclamación antes del Evangelio.

Liturgia de la Eucaristía – santo, aclamación memorial, gran amén, ofertorio, canto de comunión, canto mariano
Si la boda se celebra dentro de una Misa, incluye la Liturgia de la Eucaristía. Este es un momento central e importante en la liturgia, donde el pan y el vino se transforman para convertirse en el cuerpo y la sangre de nuestro Señor.
Comienza con el ofertorio y aquí tienen oportunidad de seleccionar otro canto que vayan a usar. Nuevamente consulten la lista de sugerencias.
Luego del ofertorio tenemos el santo, la plegaria eucarística incluyendo la aclamación memorial, el gran amén seguido por la oración del Padre Nuestro. El director de música a lo mejor tiene unas sugerencias sobre estas selecciones musicales.
Después viene la bendición de los esposos, el cordero de Dios y la Comunión. Aquí pueden escoger uno o dos cantos de comunión, dependiendo cuán grande sea la cantidad de asistentes a la Misa.
Una tradición muy hermosa que también se usa bastante es que los esposos lleven un ramo de flores a la Virgen María después de la comunión, haciendo juntos una oración pidiendo que la Virgen interceda por su matrimonio. Ésta es una buena oportunidad para que los músicos canten el Ave María o algún otro canto con texto mariano.

Rito de Conclusión – marcha o canto de salida
Hemos llegado al final de la liturgia. En los Ritos de Conclusión tenemos la oración después de la Comunión (en una Misa) y la bendición solemne que imparte el sacerdote o el diácono a los recién casados.
Para la salida se puede usar también otra marcha solemne o un canto de acción de gracias o de alabanza, que sea apropiado para la liturgia.

Algunas recomendaciones adicionales:
Entréguenle una copia de las lecturas a las personas que van a leer para que practiquen con tiempo y aprovecha el ensayo con el sacerdote o el diácono para que puedan familiarizarse con el lugar y practiquen con el micrófono desde el ambón. De la misma manera inviten a los ministros eucarísticos al ensayo para enterarse de las costumbres de la parroquia y dónde van a distribuir la Sagrada Comunión.

A continuación, encontrarán también una lista de reproducción de cantos que normalmente se usan en la parroquia de San Patricio en Providence para bodas en inglés y otra lista de reproducción para bodas en español. También encontrarán más opciones de música en el enlace de Sugerencias de Música para la celebración del Matrimonio.

Que Dios los bendiga y recuerden que este es uno de los días más importantes de su vida al unirse como pareja en el Sacramento del Matrimonio. Por lo tanto, pónganle tanto cuidado a la planificación de la liturgia como a la recepción y la fiesta, todo saldrá hermoso y Dios les llenará de muchas bendiciones.

Recuerden de consultar siempre en su parroquia con el párroco y no tengan pena de sugerir cantos y lecturas apropiadas que encontrarán en estos siguientes enlaces.

Recursos:

Lista de reproducción en YouTube: Music for Wedding Mass English

Lista de reproducción en YouTube: Música para Boda en Español

Planilla de preparación para la boda de OCP

Sugerencias de Música para la celebración del Matrimonio de OCP

 

Silvio Cuéllar es músico pastoral, compositor, periodista y conferencista en temas de liturgia, vida y familia. Sirve como coordinador diocesano de la Oficina del Ministerio Hispano de la Diócesis de Providence, Rhode Island, Editor Asociado del periódico El Católico de Rhode Island y director de música en la parroquia San Patricio en Providence, donde dirige coros en inglés y español.

Sugerencias del P. Heliodoro Lucatero

Por tratarse de un sacramento, la celebración del matrimonio tiene su propia liturgia donde la música es un elemento muy importante. Por eso es esencial que haya una previa preparación de la música y los cantos que se han de usar en la celebración matrimonial. De esta manera se puede asegurar que se han escogido las letras y músicas apropiados que no sólo creen un ambiente solemne de recogimiento y oración sino que muevan también a que todos los asistentes participar con el canto.

Con este fin es importante que en la selección y preparación de la música para la boda estén involucrados tanto el párroco o ministro que presidirá la celebración, como el ministro de música. Ellos pueden orientar y explicar a la pareja el tipo de cantos y músicas que son acordes con la sacralidad y el contexto de oración del rito matrimonial. Así por ejemplo, no es aconsejable cantos de amor que no tengan sentido religioso, como “Eres tú”, de Mocedades; o que se decida cantar un canto a la Virgen en el momento de la comunión cuando lo indicado litúrgicamente es que en ese momento se entone un himno referente a la eucaristía como tal.

En otras palabras, la selección de letras y músicas deben seguir las normas y requerimientos de la liturgia de matrimonios. Es conveniente por eso que al seleccionarse se tengan en cuenta las siguientes preguntas:

  • ¿Se han escogido cantos apropiados para cada momento litúrgico (Himno de entrada que convoque, salmo que corresponda a textos indicados para el matrimonio; música solemne para enmarcar el momento de la pronunciación de los votos o consentimiento de la pareja; canto de ofertorio que indique la presentación de las ofrendas, canto de comunión que sea un himno eucarístico, himno o marcha de salida apropiado para bodas)?
  • ¿Puede la asamblea cantar los cantos junto con el coro?
  • ¿La música y los cantos de la liturgia matrimonial son litúrgicos o seculares?

La música secular no es apropiada para uso litúrgico aunque hable de amor o haga referencias al amor. Los cantos y la música litúrgica para un matrimonio deben de tener como característica principal la expresión de fe de la Iglesia. Todos los sacramentos, incluyendo el matrimonio, celebran el misterio pascual de Cristo. Así, el misterio pascual de Cristo expresado en el sacramento del matrimonio es: la entrega total y fiel de Cristo a la humanidad, de la cual el amor y entrega de los novios se convertirá en signo sacramental.

Es igualmente importante que la música litúrgica para el sacramento del matrimonio no llame la atención hacia sí misma o hacia quien la dirige y ejecuta, sino que apunte hacia el misterio que se está celebrando.

El Padre Helidoro Lucatero anteriormente fue director de culto de la Arquidiócesis de San Antonio y ofrece talleres sobre temas como la formación litúrgica y la participación activa de la asamblea.

 

Seguir al Paso 3: Escoger los elementos opcionales

This is a portait of a affectionate young couple together looking at each other on grey background. Young man and woman in love.

Cohabitación, unión libre y matrimonio

Por Hermana Patricia Brown

La cohabitación o unión libre es el tipo de relación que establece una pareja cuando sin estar casada por la Iglesia o por lo civil y sin tener intención definitiva de casarse, comparten techo y cama. La unión libre “de hecho” es cuando una pareja vive como matrimonio estable, sin haberse casado. La diferencia entre la cohabitación y la unión libre de hecho es que la primera carece de todo compromiso e institucionalidad (matrimonio a prueba), mientras que en las segundas hay intención de permanecer viviendo así.

Con todo, tanto la cohabitación como la unión libre de hecho, se caracterizan por su inestabilidad y falta de compromiso de la pareja entre sí, ante la sociedad y frente a los hijos que puedan surgir de la relación. Por eso, la Iglesia Católica advierte repetidas veces a sus fieles sobre el gran peligro de arriesgar sus vidas emotivas dentro de este tipo de relación e invita a las parejas a que consideren los beneficios de un verdadero matrimonio:

  • Al entregar sus cuerpo y compartir el mismo espacio vital, lo piensen o no, las personas están dando mucho de sí y poniendo en juego su intimidad, su futuro, su emotividad y el futuro de una posible creatura, sin que se ofrezca ninguna garantía de ser aceptado, amado y respetado “para siempre” (indisolubilidad) como lo ofrece en cambio un compromiso matrimonial.
  • En muchos casos, la unión libre se toma como una forma de “ensayar” o “probar” si la relación puede o no funcionar. Se parte por tanto del hecho que en cualquier momento me van a dejar o puedo dejar a la otra persona. Por eso, se pregunta el Catecismo de la Iglesia Católica, ¿qué puede significar una unión en la que las personas no se comprometen entre sí y testimonian con ello una falta de confianza en el otro, en sí mismo, o en el porvenir? (CIC 2390).
  • La gran mayoría de las uniones libres terminan acabándose en los primeros 5 años y entre las que parecen “estables” hay más divorcios que entre los casados.
  • Son muchas menos las parejas que después de convivir se casan que las que deciden casarse sin haber convivido antes.
  • Los problemas de salud (causado generalmente por abuso de alcohol, droga y tabaco), los malos tratos, el desempleo y los problemas con los hijos son mucho más frecuentes entre personas que viven en unión libre.
  • La vida sexual que en sí misma es “la entrega más íntima” entre un hombre y una mujer, se ve contradictoriamente afectada en la unión libre dada la falta de entrega y compromiso real en que se vive. De ahí el dolor y efectos psicológicos que padecen quienes terminan siendo “dejados”, pues se sienten engañados, frustrados y ofendidos en su dignidad y confianza en el amor del otro. A este daño se agrega el hecho que quienes viven en unión libre no desean tampoco el compromiso de un hijo. Por eso su entrega está marcada por la falta de generosidad que supone el estar abiertos a la vida. En pocas palabras, como lo enseña la Iglesia, la entrega sexual supone el compromiso matrimonial. De otro modo se transforma en un acto egoísta y profundamente dañino y por eso es pecaminoso.
  • Un alto porcentaje de jóvenes hispanos comienzan a cohabitar y reproducirse desde muy temprana edad. Como consecuencia, estos jóvenes, especialmente la madre, posee menores estudios y menores posibilidades de trabajo e ingresos. Se produce así una consolidación y profundización de la pobreza.
  • En familias de precaria constitución, como lo son las que cohabitan, hay mayores índices de violencia.
  • Los hijos de convivientes tienen menores índices de escolaridad.
  • La primera escuela del amor es la familia. Pero, ¿qué clase de relación pueden enseñar quienes no fundan sus relaciones en la responsabilidad y el compromiso incondicional?

Tampoco el matrimonio civil reúne las características necesarias de una unión para siempre ni está basado, como el matrimonio católico, en el amor de Dios que trasciende los impulsos humanos e invita por tanto a una entrega a imitación de Cristo en la Cruz.

¿Cómo puede una pareja que lleva muchos años de unión libre casarse en el templo parroquial?

Lo más práctico es hablar con el párroco o el diácono en la parroquia donde quieren casarse. El párroco o el diácono explicará cualquier requisitos como un curso pre-matrimonial y los documentos necesarios.

Para mayor información, visita:

Declaraciones de Nulidad

Por Hna. Patricia Brown, SSMN

La anulación eclesiástica del matrimonio o  Declaración de Invalidez

El matrimonio sacramental, debidamente realizado y consumado es indisoluble. Cuando hay casos extremos que impiden la sana convivencia, la Iglesia propone la separación de cuerpos donde se aísla la pareja, pero no se rompe el vínculo sacramental.

La única forma como un presunto vínculo matrimonial se disuelve es cuando la Iglesia lo declara nulo, mediante un proceso de “anulación” o “Declaración de Nulidad/Invalidez”. Es decir, la anulación se da en casos que se puede demostrar que, por razones anteriores al vínculo o por irregularidades en su celebración, el vínculo matrimonial propiamente dicho nunca existió. Una vez declarada la nulidad del vínculo anterior los contrayentes quedan libres de casarse, aunque deben cumplir las obligaciones naturales nacidas de la unión precedente (Véase, Catecismo de la Iglesia Católica, No. 1629).

¿Qué es la nulidad matrimonial?

Es la ausencia de validez de un matrimonio católico, reconocida por un tribunal eclesiástico. Es decir la Iglesia, después de una cuidadosa investigación, declara que en realidad nunca existió ese matrimonio, porque faltó alguna condición esencial.

¿Cuándo se puede y se debe pedir la anulación de un matrimonio católico?

La anulación se puede pedir cuando hay la sospecha con razones de peso de que existe una causal que hace el matrimonio inválido. Se debe adelantar el proceso de nulidad después de agotar las posibilidades de sanear el vicio que pueda tener el matrimonio y de sacar el matrimonio adelante.

¿Qué causas hacen que un matrimonio se declare nulo?

Las causas de nulidad del matrimonio deben haber existido antes de contraerse el matrimonio. Algo que se diera sólo posteriormente, aunque fuera al día siguiente de la boda, no sería causa de nulidad. Esto es necesario repetirlo y clarificarlo: no es lo mismo un matrimonio fracasado que un matrimonio nulo. Las causas de nulidad son de tres clases:
1. Por incapacidad de las partes. Por ejemplo: si no tienen la edad mínima exigida; o son del mismo sexo, o si son hermanos; o en caso de que uno de los contrayentes tenga un matrimonio previo vigente.
2. Por defectos en el consentimiento. Se señalan 3 deficiencias en el contrayente:

  1. Quien no tiene suficiente uso de razón (el retrasado mental).
  2. Quien no tiene la madurez suficiente para consentir sobre esas obligaciones y derechos (inmadurez).
  3. Quienes no pueden asumir las obligaciones del matrimonio por causas de naturaleza psíquica (un psicópata, por ejemplo).

3. Por vicios en la forma de realizar el matrimonio. Por ejemplo,  cuando los novios no dan el consentimiento ante el párroco o un ministro (sacerdote o diácono) autorizado por la Iglesia; cuando se casan primos hermanos sin el debido permisos de la Iglesia.

¿Qué diferencia existe entre nulidad matrimonial y separación de cuerpos?

El efecto de la declaración de nulidad es admitir que el matrimonio nunca existió y las partes no tienen ningún vínculo entre ellas; son solteras. En la separación, el vínculo matrimonial permanece, pero cesan los efectos de la convivencia, los derechos y deberes conyugales.

¿Qué ocurre con los hijos de un matrimonio declarado nulo?

Los hijos siguen siendo considerados como legítimos ante el derecho. A ellos no los afecta la nulidad en su condición ante la ley.

¿Cómo puedo comenzar el proceso para obtener una Declaración de Invalidez?

Consulte primero a un sacerdote o diácono de su parroquia para saber si su caso aplica para un proceso de nulidad y sobre el tipo de Tribunal al cual debe recurrir. Para comenzar un Caso Formal debe completar un cuestionario dando un historial de su matrimonio previo. Próximamente deberá reunirse con un Asesor de Caso, un abogado de Derecho Canónico o un sacerdote que le ayude a presentar el caso y llenar los papeles preliminares, le explique el proceso y le responda sus preguntas. Para ver un ejemplo de cuestionario sobre la nulidad eclesiástica del matrimonio visite https://es.catholic.net

¿Cuánto cuesta adelantar un proceso de nulidad en un tribunal eclesiástico?

El Papa Francisco ha pedido que los tribunales ofrezcan este servicio gratis cuando les es posible. Unos Tribunales Eclesiásticos cobran según la capacidad de la persona y otros cobran una tarifa determinada. Hay que anotar que no es necesario contratar abogado, pues se puede actuar directamente ante el tribunal eclesiástico. Cuando es necesario la Iglesia ofrece sus servicios gratuitamente.

¿Una persona cuyo matrimonio fue anulado puede volverse a casar?

Sí, puede volverse a casar. Solo en algunos casos, cuando se comprueba que una de las partes que incurrió en causal de nulidad sigue presentando el mismo inconveniente (por ejemplo, sigue siendo inmaduro), se le prohíbe contraer nuevas nupcias hasta comprobar que ya no sufre la causal. Eso lo verifica el tribunal eclesiástico.

¿Qué cambios realizó el Papa Francisco en 2015?

Visite esta página para ver los cambios que pidió el Papa Francisco en 2015 en la carta apostólica Mitis Iudex Dominus Iesus.

Divorcio y separación de cuerpos

 Por Hermana Patricia Brown

¿Por qué el matrimonio es indisoluble?

Para la Iglesia es claro que Dios, al hacer a la pareja con la posibilidad de entregarse y llegar a ser una sola carne, quiso desde siempre que la unión matrimonial fuera permanente. Este es igualmente el deseo de quienes se aman y unen en matrimonio pues nadie quiere que su unión fracase o se rompa. Por eso Cristo, salvador del mal, les dio a los esposos la oportunidad de amarse con un amor cristiano, es decir, de hacer de su vínculo una alianza irrompible pues se basa en el compromiso de amarse como Cristo ama, y en el apoyo de la gracia divina que sostiene siempre a quienes desean vivir de su amor.

Por eso, convertido por Cristo en Sacramento, el matrimonio establece una unión garantizada por Dios mismo y cuya santidad y fuerza no la debe romper ningún hombre (Mateo 19:3-6). San Pablo refuerza esta enseñanza recordando que es voluntad de mismo Jesús que los esposos permanezcan unidos (1Cor 7, 10-11 y Ef. 5, 23-33).
En consecuencia con la Palabra de Dios, la Iglesia no reconoce el divorcio civil pues el Estado no puede disolver lo que es indisoluble, e invita a analizar todo el dolor y daño que las rupturas matrimoniales causan a los individuos y a los hijos (Véase por ejemplo El Catecismo de la Iglesia Católica #s 2382-2386).
La única forma de que un vínculo matrimonial se disuelva por la Iglesia es que se pruebe, mediante un proceso de anulación ante un Tribunal Eclesiástico, que dicho vínculo fue nulo, es decir, que por diferentes razones, no fue nunca un verdadero matrimonio.

¿Qué diferencia existe entre divorcio civil y separación de cuerpos en la Iglesia?

En la Iglesia existe, para situaciones extremas, la separación, cuando se demuestra que la convivencia es imposible y lleva consigo un daño serio para alguno de los cónyuges o los hijos. Pero esta “separación de cuerpos” no es divorcio pues el vínculo establecido por el sacramento sigue existiendo y los cónyuges no pueden volverse a casar (Código de Derecho Canónico. No. 1155).

¿Qué causas acepta la Iglesia para que un matrimonio se separe?

El Derecho Canónico vigente en el No. 1153 dice: “Si uno de los cónyuges pone en grave peligro espiritual o corporal al otro o a la prole – los hijos – o de otro modo que hace demasiado dura la vida en común, proporciona al otro un motivo legítimo para separarse”.

El peligro espiritual se refiere a cuando uno de los cónyuges abandona la fe católica para unirse a una secta y obliga al otro y/o a los hijos a hacer lo mismo, o no permite que su cónyuge practique su fe, o lo obliga a cometer algún acto inmoral. El peligro físico es cuando existe violencia – física o mental – en el trato con el otro cónyuge o los hijos, sea por enfermedad mental, o por vicios. El adulterio sistemático por parte de alguno de los cónyuges atenta contra el deber a la fidelidad y podría ser, en caso muy extremo, motivo legítimo de una separación (Véase, Derecho Canónico No. 1152).

¿Qué efectos civiles tiene la separación del matrimonio católico?

Los separados tienen vigente el vínculo matrimonial. Por eso  no pueden volverse a casar por la Iglesia. Y en los países donde el matrimonio católico tiene validez civil, los separados tampoco pueden contraer matrimonio civil, a no ser que se disuelvan las obligaciones legales del vínculo sacramental anteriormente adquirido (divorcio). Entre los separados no es exigible el débito conyugal. Entre ellos cesan igualmente los demás derechos y obligaciones propios de la convivencia, excepto las obligaciones con los hijos y la debida asistencia económica a la esposa.
La sociedad conyugal puede disolverse, si se pide adicionalmente al juez. Por último, los separados pueden unirse nuevamente, suspendiendo la separación.

¿Un católico puede pedir el divorcio civil?

En países donde legalmente no se reconoce la figura de la separación de cuerpos, sino el divorcio únicamente, el católico puede recurrir a esa figura para lograr los efectos que le proporciona la separación de cuerpos; pero debe evitar el escándalo, o que alguien se confunda en su fe.

¿Puede un divorciado recibir la Eucaristía?

Si. Los separados y divorciados que practiquen su fe y no se hayan vuelto a casar o que hayan disuelto su vínculo matrimonial anterior a través de una anulación pueden comulgar. Y a aquellos que permanecen en una unión irregular ( divorciados vueltos a casar o en unión libre) que por diversas razones no pueden convertir dicha relación en un legítimo matrimonio sacramental, la Iglesia les acoge maternal en sus celebraciones, los motiva a que alimenten su relación con el Señor mediante la oración, “la comunión espiritual” y la “meditación de la Palabra”, y por último, los reta a participar plenamente de la Eucaristía si se comprometen a vivir en abstinencia de las relaciones matrimoniales. Para mayor profundización en este tema, véase: Sacra Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la recepción de la comunión eucarística por parte de los fieles divorciados vueltos a casar del 14 de septiembre de 1994, #s 10-14 (CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE).

¿Puede una persona divorciada volverse a casar?

Mientras su ex -conyugue vive, un divorciado puede volverse a casar sólo si ha disuelto su vínculo previo a través de una anulación eclesiástica.
De modo similar si su cónyuge tuvo un matrimonio previo y no ha recibido un Decreto de Invalidez de un Tribunal Eclesiástico (anulación), usted no puede participar de los sacramentos.

¿Puede un divorciado, no católico, casarse por la Iglesia Católica con una persona católica?

La Iglesia Católica respeta todos los vínculos matrimoniales de otras religiones e incluso entre personas no creyentes, y presume que ellos son válidos. Por eso, antes de un matrimonio católico se debe disolver este vínculo previo, ante frente a un Tribunal Eclesiástico. Este concepto puede ser difícil de entender para alguien que proviene de una fe que acepta el divorcio y la posibilidad de volverse a casar. Algunas personas en esta situación se han asesorado con un sacerdote o un diácono para entender mejor las razones y para que le oriente acerca del proceso a seguir. Solicitar una anulación del vínculo anterior puede ser un lindo gesto de amor para su prometido conyuge.

¿Qué apoyo espiritual ofrece la Iglesia a los separados y divorciados?

La Iglesia entiende el sufrimiento de quienes viven esta situación. Y cuando la separación o el divorcio fue la única posible salida, la Iglesia les ofrece su apoyo y los invita a permanecer cercanos al Señor y a nutrirse mediante la frecuencia de los sacramentos. En algunas Diócesis existen también grupos de apoyo para divorciados, separados y viudos. Para acceder a dicha ayuda te recomendamos: