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Las finanzas: Presupuesto Familiar

Por Valentín Araya

El matrimonio es un espacio que exige a los cónyuges compartirlo todo. Esto es, se comparten los cuerpos, los sueños, las actividades y tareas del hogar, las responsabilidades y proyectos; se comparten igualmente el tiempo, los momentos hermosos y los que no son tan hermosos y entre todo ello, se comparte también el dinero. Poder compartirlo todo hace que un matrimonio crezca con raíces fuertes y profundas.

Algunas parejas, envueltas en la magia del enamoramiento y la luna de miel, inician su matrimonio pensando que lo único que tienen que compartir son sus sentimientos, sus cuerpos y algunas otras cosas, y excluyen completamente la parte económica. Conozco incluso parejas con 5 y hasta más años de casados que todavía no han aprendido a compartir el dinero: Ella no sabe cuánto gana él ni qué hace con su dinero y viceversa. Mantienen cuentas de banco separadas; se dividen los gastos de la casa pero no logran hacer la comunión de bienes e intereses que les permita ser “una sola carne” (Gn 2,24).

La falta de una verdadera solidaridad y comunión de bienes puede terminar enfriando la relación e incluso destruyéndola. A continuación se exponen dos tipos de mentalidades que impiden la sana integración de las finanzas en el hogar, para luego hacer algunas recomendaciones.

Mentalidades que llevan a conflictos por las finanzas:

  1. Considerar el dinero como símbolo de poder. Es la mentalidad de quienes creen que las personas valen por lo que tienen, o por lo que pueden aportar. En consecuencia, el que tiene más o gana más se cree superior y con más poder. Cuando esta mentalidad se trae al matrimonio las parejas experimentan resistencias para compartir el dinero (Véase 1 Timoteo 6,10), desigualdades e injusticias que desequilibran el interior de la relación matrimonial.
  2. Actitudes machistas. Desde esta actitud se cree que el hombre es el que debe, no sólo ganar el dinero, sino también manejarlo y tomar todas las decisiones relacionadas con el mismo. En muy raros casos él y ella ganan la misma cantidad de dinero. Si el dinero de ambos no se pone en un fondo común, entonces quien gana más y aporta más a la economía del hogar podría, consciente o inconscientemente, percibirse como la persona con más derechos y por tanto, como la que debe tomar todas las decisiones relacionadas con dinero. Correlativamente esto puede poner en una situación injusta a la persona que no trabaja o que gana menos dinero.

Sugerencias para manejar el dinero en el matrimonio:

Es responsabilidad de cada pareja encontrar una manera sana y justa para manejar las finanzas en el matrimonio. Ciertamente no hay una sola manera. La clave está en buscar una, en la que los dos se sientan confortables para así reducir a un mínimo los conflictos en el matrimonio.

Permítanme mencionar una que ha trabajado muy bien en mi relación matrimonial y en otros matrimonios con los cuales trabajo. Me refiero específicamente a la elaboración y manejo de un  presupuesto familiar. Esta es una herramienta de gran ayuda para manejar sabiamente las finanzas.

Para realizar este Presupuesto Familiar se recomienda a las parejas que:

  1. Abran una sola cuenta de banco en donde se depositen todos los ingresos. Por ejemplo: Siéntense en pareja y apunten la cantidad mensual que cada uno de los dos gana. Apunten también otros ingresos provenientes de pensiones, rentas, etc. No dejen ningún ingreso sin listar. Sumen las cantidades para obtener el total de ingresos del matrimonio.
  2. Hagan una lista de todos los gastos mensuales. Por ejemplo: Ofrenda a la Iglesia, Pago de renta o hipoteca, seguros de la casa y carros, teléfonos, gas y luz, cable, Internet, impuestos sobre la casa, arreglos de casa, comida, pago y mantenimiento de carros, gasolina, ropa, gastos personales de ambos, cuidados médicos y medicinas, niñera, tarjetas de crédito, diversión, regalos, vacaciones, etc. Sume las cantidades para obtener el total de gastos mensuales del hogar.
  3. Obtengan el excedente. Réstenle al total de ingresos, el total de gastos mensuales, para obtener un excedente o dinero sobrante. De ese excedente, tomen una parte para gastos extras como educación, jubilación, ayuda a las familias, emergencias y cuenta de ahorros.
  4. Revisen su presupuesto periódicamente. Tengan en cuenta que las situaciones en el hogar son cambiantes. Por lo tanto, es necesario revisar el presupuesto familiar cada cierto tiempo.
  5. Es recomendable que uno de los dos sea el que escriba los cheques y se responsabilice de llevar las cuentas. Aun así, debe siempre informar al otro pues el hogar es de los dos y los dos son responsables y tienen el derecho de saber cómo va la situación económica.

Este manejo de las finanzas en el matrimonio reduce a un mínimo los conflictos relacionados con dinero.

Más sobre este tema puede verse igualmente en Las soluciones que buscas y Manejo de las finanzas.

Bibliografía complementaria: Victoria Collins, Mi dinero, tu dinero, nuestro dinero: cómo resolver los conflictos del dinero en la vida de pareja. Ed. Norma. 1991

Las soluciones que buscas

 Por Alba Liliana Jaramillo (Psicóloga)

En la vida sexual

¿Cuándo y cómo comienzan los problemas sexuales?
Otoniel y Carmenza son un matrimonio que lleva 5 años de casados y durante este tiempo no han hablado de sus necesidades sexuales y esta situación está generando, sobre todo a Carmenza, sensaciones de  apatía y rechazo cada vez que su esposo le propone hacer el amor. Este y muchos casos parecidos dejan ver que en gran proporción las dificultades que los esposos encuentran en su comunicación corporal o sexual tiene que ver también con las dificultades para comunicarse a través de la palabra. El diálogo es entonces clave.

La sexualidad es sin duda un aspecto muy importe en la vida de un matrimonio pues genera muchos dinamismos que colaboran con el desarrollo y fortalecimiento de la relación conyugal. Lograr por tanto un buen nivel de diálogo corporal es importante. Por eso se recomienda tener en cuenta:

  • La sexualidad ocupa un lugar primordial en la vida matrimonial. Se debe evitar por eso que el afán por el trabajo, los problemas domésticos o las preocupaciones por los  hijos la afecten.
  • Durante la etapa de crianza de los hijos y de mucho trabajo, los esposos deben escapar de vez en cuando de la rutina, buscar quién se encargue de los niños por unas horas y planear un momento romántico “solo para ellos”.
  • Los dos deben decidir, de común acuerdo cuándo tener relaciones, teniendo en cuanta el estado de ánimo cada cual y su uso responsable de la planificación natural.
  •  La sexualidad comprende todos los gestos, palabras y actitudes que facilite expresar, mediante nuestro cuerpo, el afecto, respeto y atención por el otro. Por eso no se reduce a los gestos en la cama sino que incluye y comienza con los detalles, el ambiente de buena comunicación y de solidaridad en la vida diaria.
  • La sexualidad es una forma de expresar y celebrar el amor. Por eso, supone que el amor en general se esté alimentando mediante actitudes de confianza, entrega y deseos de agradar al otro. No se puede por eso llegar a la intimidad de la alcoba bravos, con resentimientos o miedos que el diálogo previo no haya resuelto.
  • Durante la relación sexual cada miembro del matrimonio debe expresar abiertamente cuales son sus necesidades sexuales, así como lo que le agrada y le desagrada. De esta forma los dos sentirán que han sido satisfechos. Y concluida la relación, debe también haber espacio para la comunicación abierta, que permita conocer el grado de satisfacción que cada uno logró.
  • Así como la intimidad en las conversaciones va creciendo, también la intimidad en la relación sexual debe estar abierta a la posibilidad de que los esposos crezcan en el conocimiento mutuo de sus cuerpos, descubran cada vez mejor lo que más agrada al otro y les permita romper la rutina de los gestos.
  • Es importante llegar a la relación sin estrés por las responsabilidades externas a la relación,  y sin la presión de pretender que el sexo debe ser perfecto. Se debe hacer de ese momento un verdadero espacio de intimidad donde cada cual escuche las necesidades del otro, respete su ritmo y preferencias  y lo acompañe, con paciencia y delicadeza, hasta su satisfacción.

Más sobre este tema en Intimidad y sexualidad. Algunos libros: Zig Ziglar , Cómo hacer que el romance no muera con el matrimonio. Ed. Norma, 1991; Hendrix Harville Amigos y amantes: la relación de pareja ideal. Editorial Norma 1991; Dagmar O´Connor , Cómo hacer el amor con la misma persona por el resto de su vida y con el mismo entusiasmo, Ed. Planeta, 1989

En el manejo de las finanzas

El caso de Antonio y María:
Ellos son un matrimonio que llevan dos años de casados, con unos ingresos suficientes para suplir sus necesidades económicas, sin embargo, desde novios cada uno respondía por sus propios gastos y nunca hablaron cómo, una vez casados, manejarían su dinero. Ahora hay conflictos permanentes, porque ninguno de los dos se pone de acuerdo en lo que cada uno debe pagar y en las responsabilidades que deben asumir.

Para tener en cuenta:
El manejo de las finanzas es fundamental en la vida cotidiana, y por tanto también en la convivencia matrimonial. Por eso se recomienda:

  • Tener un solo fondo común, donde ambos aporten todo lo que ganan y poseen.
  • Hacer una lista de los compromisos económicos que han adquirido como esposos, así como las proyecciones, de acuerdo al nivel económico que se tenga.
  • El fondo común debe ser manejado por aquel miembro del matrimonio que demuestre mayores habilidades financieras y disciplinarias para hacerlo.
  • En ningún momento el que gane más debe hacer sentir que tiene privilegios en las decisiones y manejo del dinero.
  • Quien maneje el fondo debe consultar siempre al otro sobre una inversión extra e informar periódicamente al otro sobre el estado de las cuentas.
  • Se debe dejar un porcentaje para los gastos individuales de cada uno de los esposos. Así se permite a una cierta independencia para que cada cual supla sus necesidad básicas y sus gustos personales.
  • Cuando haya puntos de vista diferentes frente al manejo del dinero es muy importante que, juntos, escuchen lo que cada uno piensa con respecto al dinero y traten de llegar a acuerdos donde el resultado sea “Ganar-Ganar” para ambos.
  • Si estos acuerdos no son posibles, se hace necesario buscar ayuda especializada (que ojala no sea un pariente) que medie y facilite solucionar este conflicto.

Más consejos y cómo realizar un presupuesto en El manejo de las finanzas, Las finanzas: Presupuesto Familiar.

Lectura complementaria: Victoria Collins, Mi dinero, tu dinero, nuestro dinero: cómo resolver los conflictos del dinero en la vida de pareja. Ed. Norma. 1991

La vida de fe en matrimonio

El caso de Hernando y Mariana:
Los dos pertenecen a la misma religión, pero la manifestación de la fe de cada uno es distinta. Hernando viene de una familia muy religiosa, donde su fe se manifiesta a través de la oración, la celebración de los sacramentos, el apostolado, entre otros. Mariana, en cambio viene de una familia poco practicante. Esto ha generado conflictos, porque Mariana es apática frente a todas las invitaciones que le hace Hernando para participar en la parroquia.  Además cuando Hernando piensa en tener hijos, esta situación lo frena, porque para él, el compartir con los hijos sus creencias y su fe es primordial.

Recomendaciones:

  • La fe es muy importante en la vida de una persona y puede dar grandes beneficios a los esposos cuando se comparte y se manifiesta en prácticas comunes.
  • Sin embargo, no es necesario que los dos tengan el mismo credo  ni manifiesten el mismo interés por la vida espiritual para que puedan tener un buen matrimonio. Lo importante es que cada cual, movido incluso por su fe y caridad,  respete la religión y el proceso espiritual del otro (Véase, Catecismo de la Iglesia Católica, 1634).
  • El diálogo inter-religioso al interior de un matrimonio debe llevarlos a desarrollar y apoyarse mutuamente en el desarrollo de lo que les es común en su fe, y a respetar sus diferencias (CIC, 1636).
  • Ciertamente el mayor problema se presenta en cuanto a la formación cristiana de los hijos. Los esposos deben entonces recordar que, en la celebración de su matrimonio se pidió expresamente que los hijos sean formados en la fe católica. Este acuerdo debe entonces hacer que quien sea realmente practicante asuma la responsabilidad de la formación religiosa, y que el otro cónyuge respete y apoye este proceso (CIC, 1635).
  • En algunos casos, la persona que tiene una mayor fortaleza y conocimiento de la fe, puede también indagar si detrás de la apatía religiosa o rechazo de la fe del cónyuge se esconde un desconocimiento o incluso una tergiversación de muchos aspectos de la religión. Este diálogo franco puede permitir la intimidad y comprensión que facilite incluso el inicio de una conversión y de un camino mutuo hacia la fe.
  • Finalmente, la Iglesia invita también a los esposos practicantes a que oren para el Señor los sostenga en su amor y en su testimonio y para que sus oraciones puedan preparar al cónyuge no creyente a recibir la gracia de la conversión (CIC 1637).

Más sobre este tema en En Proceso de devenir en una sola alma y Matrimonios Mixtos.

La relacion con la familia de mi esposo(a)

El caso de Augusto y Carolina:
Augusto y Carolina se enamoraron perdidamente y a los dos mese de conocerse resolvieron casarse. Después de varios meses de estar casados cada uno empezó a percibir grandes diferencias en el trato y en la manera de ser de los miembros de la familia de su esposo(a). Carolina además comentó con su familia algunos conflictos que empezaba a tener con Augusto.  Esto generó rechazo de su familia hacia Augusto, y sin darse la ocasión de conocerlo por ellos mismos, se hicieron ideas sobre él a partir de los que Carolina les decía.

Recomendaciones:

  • Aceptar a una persona en matrimonio implica necesariamente entrar en relación con su familia y con la forma de ser de esa familia.
  • Cada uno de nosotros hereda comportamientos, formas de pensar y reacciones emocionales provenientes de la familia donde crecimos. Es natural por eso que tengamos diferencias que se manifiestan en la convivencia (Véase, Gelasia Marquez, Las marcas de nuestros padres y nuestra cultura).
  • Precisamente porque cada familia ve las cosas desde su punto de vista, no se debe involucrar en las crisis o conflictos del matrimonio a ninguno de los miembros de la familia, ni política, ni de consanguinidad, pues esto casi siempre lleva a tomar posiciones radicales que, en vez de ayudar al esposo(a), en la mayoría de los casos generan distorsiones de lo que realmente está pasando en la relación.
  • Los esposos deben tener siempre presente que primero esta su relación matrimonial y después están todas las demás relaciones, incluso las familiares. Por eso es muy importante tener presente que el matrimonio que conforma un nuevo hogar , debe hacerlo a partir de las convicciones y costumbres, que ambos decidan, desde el momento de casarse. Las costumbres y convicciones de sus respectivas  familias, solo deben ser incorporadas, cuando ambos estén de acuerdo y vean la conveniencia para hacerlo. Así no se presentaran discusiones como “es que en mi casa se hacia de esta o tal manera”, sino, “así lo hacemos en nuestro nuevo hogar”.

Cuando se presenten conflictos y crisis en el matrimonio es necesario buscar ayuda externa que permita a los esposos ver otros puntos de vista y encontrar otras formas de solucionar el conflicto.

El balance familia-trabajo

El caso de Juanita y José Manuel
Aunque Juanita y José Manuel llevan apenas dos años de casados, ya casi ni si ven y su tiempo para compartir es muy reducido. Ambos trabajan en dos horarios laborales que no coinciden y por lo tanto, mientras el uno termina una primera jornada de trabajo, el otro la empieza. En consecuencia, el poco tiempo que tienen para verse lo tienen que emplear en resolver situaciones cotidianas y conflictos que se han creado por la falta de comunicación. No hay espacio para salir un poco juntos a descansar de la rutina y la vida íntima ha casi desaparecido.

Elementos a considerar:

  • La vida matrimonial necesita ser nutrida permanentemente para que ésta no empiece a morir, pues el amor es una realidad que requiere constante creatividad y sobre todo, espacios de vida en común.
  • Cuando el trabajo empieza a ser la prioridad en la vida y las personas se dedican obsesivamente a él, la relación conyugal y la familia quedan relegados y acaban por ser realmente “abandonados”. Por eso esta situación ha terminado con muchos matrimonios.
  • En importante advertir igualmente que cuando el trabajo absorbe a una persona, lo más seguro es que empiece a presentar síntomas de estrés y enfermedad que pueden llevar a la persona a no responder adecuadamente a su trabajo. Así, se cae en un circulo vicioso, porque se empieza a trabajar más para no fallar, pero el mismo estrés lleva a fallar y enfermarse. Es decir, el trabajo, como todo lo que se vuelve obsesivo, puede convertirse en un vicio y debe ser tratado como tal.
  • Ante esta situación es importante que las personas en el matrimonio analicen dos factores:
    • ¿Hasta dónde realmente nos está afectando esta situación? ¿Qué aspectos de nuestra vida en común se están deteriorando por la falta de tiempo para compartir? Este diagnóstico les ayudará a tomar medidas.
    • ¿Por qué se ha dado esta situación? ¿Será que el trabajo se ha convertido en una forma para escapar de una situación que no hemos afrontado? ó, ¿Estamos tal vez demasiado apegados a un estilo de vida o a ambiciones que están primando sobre nuestra vida afectiva y de familia?

Más sobre este tema en Trabajo fuera y dentro de casa.

Para compartir las labores del hogar

El caso de Antonia y Gustavo
Antonia y Gustavo llevan 5 años de casados. Antonia siempre se queja que Gustavo no colabora en ninguno de los oficios domésticos y por el contrario, muchas veces le aumenta el trabajo doméstico  por el desorden que éste siempre deja en su habitación y después de comer. Esto los lleva a tener discusiones frecuentes al punto que cada vez más la relación gira alrededor de esta situación y dejan de comunicarse en muchos otros aspectos, porque este conflicto siempre sale a flote.

Recomendaciones:

  • El matrimonio es como una empresa que requiere un trabajo en equipo. Cada uno es responsable de aportar, incluso en aquellas cosas simples de la vida cotidiana, como el arreglo de la casa, ir al supermercado, pagar las cuentas, entre otros.
  • Se deben distribuir las labores del hogar de acuerdo al tiempo que cada uno permanece en él. Si solo uno sale a trabajar fuera del hogar y la otra persona trabaja en el hogar, el que sale a trabajar debe colaborar en los fines de semana para que quien trabaja en casa pueda sentir un alivio frente a sus obligaciones. Así mismo el cónyuge que sale a trabajar fuera debe colaborar entre semana no haciendo desorden, ni aumentando el trabajo para el otro.
  • Cuando ambos trabajen fuera del hogar se deben distribuir equitativamente las labores del hogar, para que ninguno sienta una carga extra. Estas labores se pueden incluso intercambiar cada semana o de acuerdo al tiempo que cada uno de los esposos considere pertinente. Así también, pueden encontrar cuales son las cosas en que cada uno se siente más a gusto y cuales son aquellas en que se tiene más habilidad, para sacarle provecho a este espacio para compartir las labores del hogar.
  • Pueden incluso elaborar un cronograma semanal, donde se establezcan prioridades y además, los fines de semana pueden adelantar ciertos oficios que hacen en los días de semana y esto también puede contribuir a no sentir una carga tan pesada después de sus horarios laborales.

Más sobre este tema en Roles en el matrimonio.

Gastos para la boda

Considerando las finanzas y presupuesto para su día de bodas

Por Cynthia Psencik

Acaban de comprometerse. Han fijado la fecha para su boda. ¿Ahora qué?

La decisión de cuánto gastar en una boda es algo bien personal. Cada pareja es diferente y existen muchos factores que se deben considerar. Por ejemplo, las tradiciones y expectativas de la familia de ambas parejas pueden jugar un papel esencial en la planificación del día de la boda. También se consideran los gastos individuales de cada pareja y sus propios ahorros. La realidad es que la mayor parte de las parejas no entran al compromiso con ahorros para su boda.

Para muchos, el día de bodas se anticipa como el acontecimiento más importante en la vida de la pareja. Durante la emoción de planificar el día de bodas, muchas veces se pueden sobrepasar los gastos con el fin de tener el “día ideal.” Claro, para muchos, con Dios mediante, sería la única vez que planificarían tan gran acontecimiento, y entramos con mucha ilusión para que cada detalle sea perfecto. Por esta razón, crear un presupuesto para la boda es un paso bien importante que la pareja debe tomar para que ambos estén en la misma página. Esto también les ayuda a resaltar las prioridades para su gran día.

Durante nuestro retiro de noviazgo, Evan y yo hablamos acerca de nuestras finanzas y la relación que cada uno teníamos con el dinero, como también de nuestros ahorros y nuestras deudas. Naturalmente, los ahorros y las deudas de cada uno se convertirían en las nuestras. Por lo tanto, cuando nos comprometimos, lo primero que dialogamos fue cuál era la máxima cantidad, de modo realista, que podríamos gastar para nuestro día de boda. Para llegar a este número, teníamos que tomar en cuenta nuestro ingreso, nuestros gastos, y nuestros ahorros. También hay que hablar sobre si van a recibir alguna ayuda financiera de sus familiares o amigos. Es común en muchos lugares pedir a los familiares y amigos que sean “padrinos” de distintos elementos de la boda y la recepcion. Llegar a un número total es el primer paso y uno de los más importantes que se debe tomar antes de empezar sus planes. El siguiente paso es determinar sus prioridades como pareja. Por ejemplo, Evan y yo decidimos poner nuestra fecha para un año después de nuestro compromiso e irnos de luna de miel inmediatamente después de la boda. Esto nos ayudó a amortizar nuestros gastos y evaluar el resto del costo para la boda. Tercero, es hacer su tarea de ver qué tanto cuesta todo.

El presupuesto puede variar dependiendo de los detalles que desean realizar en su boda.  Por ejemplo, una cena íntima después de una ceremonia es obviamente menos costosa que un banquete de 200+ personas. Un gran detalle de notar es que los gastos para la boda incrementan basados en cuántas personas son invitadas. Esto determina cuántas mesas, platos, invitaciones, souvenirs (recuerdos) etc., deben ordenar. Teniendo en mente que los gastos para la boda son por cada persona invitada, les ayuda a mantener la perspectiva de cuánto pueden presupuestar. Por eso es esencial también estar de acuerdo con su lista de invitados. Como sugerencia personal, si no han hablado con ese amigo o amiga de la escuela primaria por hace años, es tiempo de discernir si es necesario invitarlo.

Desarrollar un presupuesto personal les puede ayudar a crear su presupuesto para la boda. El presupuesto personal toma nota de su ingreso, gastos diarios y sus metas de ahorro. De esta manera, les puede ayudar a organizar las prioridades para su boda. Como sugerencia, pueden crear una lista de las categorías que deben tomar parte en su boda y organizarlas por orden de importancia (ej. flores, música, fotografía, etc.). Y también dialogar como pareja las áreas no negociables que deben de estar presentes en su gran día. Por ejemplo, para Evan y para mí, tener comida deliciosa era más importante que contratar una banda de música en vivo. Esto les ayuda a colocar un porcentaje de sus gastos en sus prioridades y decidir cómo usar el balance en los gastos no tan esenciales.

Otro detalle que puede afectar su presupuesto son sus planes inmediatos después de casarse. Por ejemplo, ¿piensan comenzar una familia en seguida? ¿O piensan comprar un hogar? Algo que puede suceder durante la euforia de los planes de boda es gastar más dinero que su ingreso, y pasar sus primeros años pagando las deudas de su boda. No es buena idea comenzar sus vidas endeudados por la boda. Leí en algún material de Pre-Cana que la boda es solo un día, pero el matrimonio es para toda la vida.

Claro, eso no significa que no pueden tener la boda de sus sueños. Si en realidad es su prioridad, es importante que como pareja dialoguen acerca de cuáles sacrificios y compromisos están dispuestos a hacer para lograrlo, tomando en cuenta que puede que signifique que la fecha sea a largo plazo. Por ejemplo, pueden decidir reducir gastos mensuales (salida de cenas, vacaciones, etc.) durante la temporada de sus planes de boda y ahorrarlo para la boda. La comunicación en cada etapa de sus planes debe mantenerse clara y concreta. Algo que les ayudaría es descargar una aplicación financiera donde ambos tengan acceso a depositar y revisar el balance de su cuenta, y también organizar un presupuesto. Pueden bajar plantillas para presupuesto de bodas en Excel, y también pueden descargar esta simple planilla aquí. No se olviden de incluir en el presupuesto los elementos de la liturgia. Por ejemplo, la cantidad que pide la parroquia por tener la boda, una donación al que preside, un estipendio para los cantores y músicos, los adornos en el templo, programas, etc.

Estas son solo unas sugerencias. Las necesidades y deseos de cada pareja son diferentes, por eso es esencial tener la conversación acerca de la visión para su boda durante su noviazgo si ya han discernido el matrimonio. Actualmente, en las redes sociales, existen influencers dándonos un vistazo a su gran día. Vemos arreglos extravagantes y podemos crear expectativas que a veces no están a nuestro alcance. No debemos sentirnos presionados por tener una boda más allá de lo que podamos gastar. Es importante siempre recordar la razón por la cual decidieron casarse. Como católicos, no existe nada más importante que el Sacramento. Toda boda es hermosa porque se trata del amor de la pareja, que se refleja en el amor de Dios por su Iglesia. El San Juan Pablo II nos dice: “La gracia y el vínculo sacramental hacen que como símbolo y participación del amor dé Cristo-Esposo, la vida conyugal sea, para los esposos cristianos, el camino de su santificación y, al mismo tiempo, para la Iglesia un estímulo eficaz para reavivar la comunión de amor que la distingue”. El esposo y la esposa crean el camino hacia la santificación del uno al otro. Mantengan esta frase como su enfoque durante su planificación.

Planificar y ahorrar para una boda puede igualmente ser causa de estrés como también de mucho júbilo. Al final del día se trata de crear un balance que funcione para ti y tu pareja. Es una jornada hermosa que debe de traerles alegría durante su etapa de planificación hasta llegar hacia el altar.

 

Cynthia y Evan Psencik han estado casados por casi 6 años. Cynthia era la Directora para el Ministerio Juvenil en la Arquidiócesis de Nueva York pero ahora trabaja para el Instituto GIVEN y Evan trabaja como maestro de Teología en la escuela secundaria, Cardenal Spellman en el Bronx. Actualmente viven en el Estado de Connecticut.

 

Bodas Sencillas

Por la Hermana Patricia Brown, SSMN

Muchas parejas, aún sintiéndose ya listas para el matrimonio, retrasan la boda y hasta inician su vida en común sin antes celebrar el sacramento del matrimonio, porque no tienen dinero para festejar.

Y claro que todos desean poder tener un lindo vestido para ese día, e invitar a familiares y amigos a unirse a su alegría ofreciendo para ellos una gran fiesta, con flores, música y buena comida. Sin embargo, si ese es tu caso, queremos que consideres lo siguiente:

  • Celebrar el matrimonio es distinto de festejarlo. La celebración tiene que ver con el momento sagrado en que frente al altar la pareja se entrega el uno al otro, teniendo a Dios como testigo y fundamento para su entrega total y fiel. La fiesta es la forma como se invita a familiares y amigos a participar de esta alegría, pero no es esencial al matrimonio en sí mismo.
  • El día de la boda es sólo un momento, el matrimonio es para toda la vida.   Hoy en día, las influencias culturales presionan a las parejas a gastar mucho dinero en la fiesta de bodas. El elevado costo de estas fiestas hacen que muchas veces las parejas empiecen su vida matrimonial con deudas que les traen al final más problemas que alegrías.
  • Lo único que la Iglesia les pide como contribución económica, para celebrar con ustedes el rito del Sacramento del matrimonio, corresponde al costo del uso del templo (costo de iluminación, etc.),cuando la ceremonia se realiza fuera del horario normal de las misas a los fieles. Pero si aún así no pueden dar esa contribución, hablen con el sacerdote encargado y con seguridad el les dará una ayuda. Los costos adicionales dependen de la música, las flores y el alquiler del tapete rojo de la entrada, etc. Pero todos estos costos son accesorios y se pueden omitir.
  • Los bienes que para la pareja y su futura familia aporta la gracia del sacramento no tienen precio. Dios mismo garantizó su presencia en medio de aquellos que prometen amarse como El nos ama. Esto da a las parejas, que inician su vida en común o a aquellos que ya estaban conviviendo, la posibilidad de contar con su especial asistencia para llevar a delante su amor y compromiso.

Ciertamente el matrimonio no es un asunto puramente privado sino que por ser un sacramento y la base para la formación de una familia estable, tiene repercusiones comunitarias y para la sociedad. Por eso tiene sentido el que se realice frente a familiares, amigos y frente a la comunidad eclesial. Por eso mismo la Iglesia se alegra alternativas convenientes, como la creada por la hermana Jan Mengenhausen (Oficina para la vida Familiar de la Diócesis de Omaha), que se conoce como “Bodas Sencillas”

El programa de “Bodas Sencillas” invita a que varias parejas que se van a casar, o a convalidar sacramentalmente su unión, se preparen juntos el rito y los festejos. Así las parejas se sienten protagonistas de su celebración, como lo indica la Iglesia. La fiesta puede realizarse en un salón de la misma parroquia, donde de manera sencilla pero elegante y muy sentida, los nuevos esposos puedan hacer un brindis, partir una torta y ofrecer unos bocadillos a todos los que decidieron acompañarlos en ese momento tan especial de sus vidas. Si hay otras parejas que se preparan al mismo tiempo, pueden decidir, de común acuerdo, hacer una celebración colectiva. Así, se comparten los gastos y todos tiene ocasión de festejar.