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MARZO 2024 – Consejos Para la Vida en Pareja

  1. “Recuerda que eres polvo, y en polvo te convertirás ” ¡Qué pensamiento tan
    aleccionador!Tómese el tiempo hoy para agradecer a Dios por su cónyuge y
    comprenda que su tiempo terrenal juntos no durará para siempre.
  2. La personalidad es como el color de ojos: no existe un tipo correcto o incorrecto.
    Tampoco es crucial que las parejas sean iguales. Sin embargo, a menudo las
    discusiones comienzan cuando esperamos que nuestro cónyuge piense y actúe igual
    que nosotros. Esté abierto a las diferencias de su cónyuge.
  3. El movimiento laico Equipos de Nuestra Señora pide a sus miembros (parejas
    casadas) que se “sienten” una vez al mes, donde marido y mujer reserven tiempo para
    darse total atención y compartir lo que hay en sus corazones. ¿Esta práctica podría
    beneficiar su matrimonio?
  4. ¿Cuál es tu libro religioso o espiritual favorito además de la Biblia? ¿Por qué te ha
    tocado tanto? ¿Tu cónyuge también lo ha leído? Si tu favorito no es el mismo, ¡es
    hora de probar un libro nuevo!
  5. “Ten misericordia, oh Señor, porque hemos pecado” (Sal 51:3) El siguiente
    domingo hagan planes para confesarse en familia en algún momento de la misa.
    Frecuentar el Sacramento de la Penitencia es una gran “práctica” para pedir perdón a
    su cónyuge.
  6. Es natural que las parejas tengan diferentes puntos fuertes. A veces, sin embargo, es
    divertido enseñarse unos a otros una habilidad personal, como coser un botón o tocar
    un instrumento musical. ¡Enséñense unos a otros algo nuevo hoy y tengan paciencia!
  7. En la casa, los matrimonios se reparten el trabajo. Por lo general, se basa en
    habilidades, intereses y tiempo. ¿Hay alguna tarea en particular que no te guste?
    Hablen al respecto.
  8. ¿Hay algún lugar en tu corazón donde has permitido que crezca el resentimiento o
    se escondan los rencores? Abre estas partes a Dios. Pide Su ayuda para ablandar tu
    corazón y ver a tu familia a través de Sus ojos de amor.
  9. ¿Dónde está tu iglesia? Quizás esté más cerca de lo que piensas. Una familia es “la
    forma más básica en la que el Señor nos reúne, nos forma y actúa en el mundo. La
    familia cristiana es iglesia doméstica o iglesia del hogar”.
  10. “Entonces Dios te entregó todos estos mandamientos” (Éxodo 20:1) ¿Qué
    mandamiento te resulta más difícil? ¿Eres demasiado indulgente o duro contigo
    mismo? A veces, un cónyuge puede ser una ventana a tu alma y conocerte incluso
    mejor que tú. ¿Te atreves a pedirle su opinión?
  11. ¿Uno o ambos están jubilados? Puede ser una bendición y un desafío. Hay tiempo
    extra, pero quizás las limitaciones físicas estén aumentando. ¿Qué es lo que más te
    gusta de estar jubilado? ¿Qué es lo que menos te gusta?
  12. Así como Jesús se transfiguró y se apareció gloriosamente a Pedro, Santiago y
    Juan (Mc 9, 2-10), así también el amor al cónyuge puede sacar lo mejor del otro.
    Recuerde por un momento el día de su boda y la maravilla de verse vestidos de
    esplendor.
  13. El amor es mucho más que modales, pero ser caballeroso o amable puede reavivar
    un matrimonio que se está volviendo demasiado aburrido. Un marido tiene la
    costumbre de saltar al baño, al estilo Superman, con una toalla para saludar a su
    esposa después de la ducha. Puede que sea una tontería, pero sigue siendo encantador.
  14. ¿Cuál es tu oración o Escritura favorita? ¿Sabes cuál es el de tu cónyuge? ¿Por qué
    no decirlo juntos esta noche?
  15. Probablemente ya hayas decidido a qué renunciarás o qué harás durante la
    Cuaresma, pero ¿has pensado en cómo puedes observar la Cuaresma con tu cónyuge?
    Aquí hay algunas ideas para comenzar. https://www.foryourmarriage.org/getting-
    ready-for-lent/
  16. Resiste la tentación de comprar algo nuevo esta semana. Haga que cada miembro
    de la familia elija una posesión para regalar durante la Cuaresma. Considere juguetes,
    libros o objetos usados en buen estado que necesitan encontrar un nuevo hogar.
  17. Las parejas casadas son ministros mutuos del Sacramento del Matrimonio. ¿Cómo
    se ayudan unos a otros en su vida diaria? ¡No olvides orar por todas las gracias de tu
    sacramento!
  18. Cuenta la leyenda que San Patricio expresó el misterio de la Trinidad a través del
    símbolo del trébol. El matrimonio también es así: la unidad del marido, la esposa y
    Dios. La paternidad es otro ejemplo de cómo 1 +1 = 3. ¡Cuán contradictoria pero
    verdadera es nuestra fe!
  19. Consejo de Fighting Fair: Evite el fregadero de la cocina. Esto no significa que no
    se pueda discutir en la cocina, sino más bien ceñirse al tema. En las discusiones,
    cuánto más claro y directo se sea mejor.
  20. “Si hoy oís su voz, no endurezcáis vuestro corazón” (Sal 95:8) ¿Endureces tu
    corazón contra Dios o contra tu cónyuge? Ora hoy por tener ternura de corazón hacia
    tu amado/a, incluso cuando él/ella repita un hábito molesto para ti.
  21. El 20 de marzo marca el equinoccio de primavera. Con el inicio de la Primavera
    nuestra tierra se renueva. Aprenda algo nuevo sobre su cónyuge hoy, sin importar
    cuánto tiempo lleve casado.
  22. “A menos que el grano de trigo caiga a la tierra y muera, quedará sólo un grano de
    trigo; pero si muere, da mucho fruto” (Jn 12,24) ¿Ha muerto alguien cercano a ti que
    haya enriquecido tu vida? La pérdida siempre es dura, pero tener un cónyuge con
    quien compartirla la hace soportable.
  23. Comparte un recuerdo de la infancia. ¿Quién era tu mejor amigo o tu materia
    favorita en la escuela? ¿Lo que en ese momento parecía una crisis pero que finalmente
    pudiste superar u olvidar? Hablen de ello.
  24. “En una familia no hay que buscar muy lejos para encontrar la cruz que cargan”.
    ¿Quién en tu familia parece tener hoy la misión de purificarte, enseñarte a tener
    paciencia o desafiarte? ¿Qué cruz traes a los demás de tu familia?
  25. ¿Está usted o alguien que conoce en un matrimonio con problemas? No tiene que
    vivir en dolor; Hay personas que le ayudarán a trabajar para lograr un mejor
    matrimonio. Muchas parejas han logrado volver a tener matrimonios satisfactorios y
    más fuertes. Consulte The Third Option o Retrouvaille para empezar.
  26. En medio de la Cuaresma, algunas parejas sufren la ausencia de no haber podido
    concebir. Ora por ellos y agradece a Dios por el regalo de tener a tus hijos.
  27. “Dios no ve como un hombre… el Señor mira el corazón” (1 Sam 16:7) ¿Miras tú
    el corazón de tu cónyuge? ¿Les dejas mirar el tuyo? Aprecia la oportunidad de ir más
    allá de las apariencias con la persona que amas.
  28. Aunque tu amado es guapo o hermoso para ti, muchos hombres y mujeres están
    insatisfechos con su cuerpo: es demasiado pesado, demasiado delgado, demasiado
    viejo, demasiado débil. Aunque el amor no depende de las apariencias, cuidar de uno
    mismo es un regalo para el cónyuge.
  29. El matrimonio es más fácil si ambos son de la misma fe. Aún así, las parejas
    interreligiosas a veces logran una comprensión más profunda de su fe cuando se la
    explican a sus seres queridos y aprenden sobre otra religión.
  30. “Padre, perdónalos; porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34) ¿Necesitas pedir
    perdón a tu cónyuge? Quizás necesites ofrecerlo. Si no hay nada reciente que
    perdonar, perdona a alguien a quien le guardas rencor.
  31. Las flores están floreciendo y la naturaleza se ve verde. Un cambio de estación
    puede mejorar tu estado de ánimo y refrescar tu perspectiva. Reduzca la velocidad
    para deleitarse hoy con la belleza de esta temporada primaveral, que está por llegar.

ENERO 2024 – Consejos Para la Vida en Pareja

1.     Auténtico, vulnerable, honesto, atento: estas son las marcas de una comunicación eficaz dentro del matrimonio. ¿Analiza dónde tiene éxito tu comunicación y dónde no?

2.     Comunica las emociones que sientes cuando surgen conflictos en tu matrimonio. Nombrar la emoción ayuda al otro a comprender lo que sucede en su interior; y también ayuda a entenderse.

3.     Nunca termines el día sin agradecer a Dios por tu cónyuge. Es el regalo más grande que te ha dado tu creador.

4.     En tiempos alegres, tendrás gratitud; pero será en los momentos difíciles en los que los reproches te atormentarán. No olvides que Dios siempre está con vosotros y que os acompaña en cualquier situación.

5.     La comunicación asertiva es muy importante con tu pareja. Considera la diferencia en este ejemplo: “¡Nunca me prestas atención!” versus “Me siento olvidado por ti”. En lugar de iniciar una pelea y acusar, abre un diálogo.

6.     Evita los mensajes directos en las redes sociales. Por muy inocentes que puedan parecer esos mensajes privados con una persona del sexo opuesto, normalmente no terminan inocentemente.

7.     Las afirmaciones son muy fáciles de hacer y construyen la pareja: “la cena estuvo maravillosa”, “eres un gran padre”, “te ves genial hoy”, “Me encanta lo creativo/a que eres”, etc., Esto fortalecerán tu matrimonio.

8.     Coherederos de la vida de gracia (1 Pedro 3:7): ¿tratas a tu cónyuge como a tu igual, coheredero de la gracia de Dios o como siervo e inferior? Reflexiónalo

9.     Ten cuidado con la tentación de ganar al discutir. Lo importante no es tener razón, ni ganar, sino que el otro sepa que has escuchado y comprendido su perspectiva.

10.  A veces, cuando ves un problema serio en tu matrimonio, te asusta decir algo al respecto. Pero los problemas que permanecen en la oscuridad sólo se hacen más grandes. ¡Ponlo a la luz cuanto antes!

11.  Comienza el día orando por tu cónyuge y pidiéndole a Dios la gracia de ser el esposo/a que él te ha llamado a ser y que tu cónyuge merece.

12.  La mejor manera de amar a tu cónyuge es crecer tú mismo en virtud. Sólo quien se posee a sí mismo puede amar a otra persona plenamente.

13.  A veces hay que podar el amor. Las cosas que te distraen de tu matrimonio y de tus hijos deben ser eliminadas… o de lo contrario, siempre te quedarás con las sobras.

14.  No tomes a la ligera que eres una fuente de gracia para tu cónyuge. Dios se revela a tu cónyuge a través de tus palabras, de tu misericordia, de tus actos de amor.

15.  Nunca olvides que tu cónyuge puede ser también una fuente de gracia para ti. Quizás lo que él o ella está diciendo o haciendo sea realmente la acción del Espíritu Santo en tu vida. Dios está hablando; ¡escúchalo!

16.  El cielo es la meta de tu matrimonio. ¿Has actuado hoy por el bien eterno de tu cónyuge?

17.  Tu parroquia debe ser un pilar en la vida de tu familia. Si les enseñas a tus hijos a amar y ser parte de una comunidad parroquial, a ellos también les encantará ser católicos y su fe perdurará.

18.  Rodéate de buenos amigos católicos y que estén casados. Sólo aquellos que conocen a Dios personalmente, pueden ayudarte a acércate a Él y crecer como pareja

19.  Sorprende hoy a tu cónyuge con algo espontáneo: un acto de servicio, una llamada telefónica inesperada, un pequeño obsequio o una cena especial. El esfuerzo por romper con la rutina es una prueba constante de amor.

20.  El matrimonio es una vocación de Servicio. Dios te ha llamado a estar casado. Confía siempre en que, sin importar lo que esté sucediendo en tu vida, Dios lo está usando para purificarte, perfeccionarte y santificarte.

21.  “Te amaré y te honraré todos los días de mi vida”. Esa fue la promesa que te hicieron en tu boda, tal vez mientras contenías una lágrima. Hoy funciona como un examen de conciencia: “¿Te amé hoy? ¿Te honré hoy?

22.  Una gracia del Sacramento del Matrimonio es que : “Cristo habita con los esposos”. Eso significa que, ya sea que estés experimentando alegría o tristeza, no estás solo. Jesús está a tu lado.

23.  Una gracia del Sacramento del Matrimonio también es que : “Cristo da a los esposos la fuerza para tomar sus cruces y seguirlo”. Ese sufrimiento en tu matrimonio a veces, es la cruz que Jesús ha elegido para ti.

24.  “Cristo da a los esposos la fuerza para levantarse después de haber caído”. La tentación es rendirse, tirar la toalla, aceptar que la relación está rota. ¡Pero sigue luchando, Jesús te ayudará!

25.  A veces sentimos que perdonamos el mismo pecado una y otra vez, pero al perdonar una y otra vez, estamos aprendiendo a amar como Jesús.

26.  El equipaje de tu cónyuge no es un obstáculo para amarlo. Ayudar a llevar esa carga es la forma en que Dios te llama a amar.

27.  “Cristo da a los esposos fuerza y amor sobrenatural”. Cuando sientas que tu amor se ha agotado, recuerda que el amor de Dios nunca se agota. Y Él lo comparte.

28.  Haz hoy algún pequeño acto de servicio para tu cónyuge. Será un simple recordatorio del propósito de tu matrimonio.

29.  Sentirse solo en el matrimonio es normal. También es una señal de que Dios te está llamando a profundizar en tu relación contigo mismo y con tu cónyuge. ¿Cómo podrías dedicar tiempo a hacer esto hoy?

30.  Antes de compartir tu opinión sobre algo, resume brevemente la opinión que expresó tu cónyuge. Te ayudará a tener una escucha activa.

31.  “Por favor”, “gracias”, “lo siento”, “te amo”. Estas palabras de cortesía se encuentran en todo matrimonio sano.

Crianza por la paz y la justicia por Verónica López Salgado

Lo que somos y hacemos como padres de familia se ve reflejado en nuestros hijos, de alguna u otra manera. Desde su comportamiento, su interacción con todos los seres vivos, su manejo de emociones y habilidad para socializar, hasta su manera de amar y respetar la vida – entre otros componentes fundamentales de su desarrollo físico, mental y espiritual.

San Antonio de Padua, Doctor de la Iglesia y patrono de los pobres, escribió: “las acciones hablan más que las palabras; deja que tus palabras enseñen y tus acciones hablen”. Nuestros hijos aprenden de lo que ven en nosotros como padres de familia. ¡Vaya que tenemos en nuestras manos una tarea irremplazable como iglesia doméstica! Nuestra obligación y responsabilidad como católicos cristianos es criar y educar seres humanos con una perspectiva sacramental de la vida. Las familias son los primeros educadores en el camino de la fe. Sin embargo, si deseamos recuperar la riqueza de las familias cristianas en el contexto de nuestro tiempo y cultura teniendo en cuenta el actual clima político y social en el que vivimos, primero debe realizarse urgentemente una educación en la fe que sea intencional e integral.

Es por eso que hablar de paz y justicia en el hogar es de suma importancia, ya que enseñar con el ejemplo de nuestras acciones es comenzar a vivir los principios de la Enseñanza Social Católica en casa. ¿Pero, cómo hacerlo?

Ciertamente, no existe un manual para seguir paso a paso, pero sí podemos aplicar algunos cambios a nuestra vida familiar para ayudar a guiar nuestra crianza por la paz y la justicia.

A continuación, te presento algunos ejemplos basados en el libro (en inglés) de los autores Kathleen y James McGinnis: Parenting for Peace and Justice.

 

  • Vivir una vida más simple, de generosidad

Todo lo que comemos, lo que vestimos y en lo que gastamos nuestro tiempo tiene un impacto positivo o negativo en la vida de nuestros hijos. Y, por ende, en las decisiones que tomarán ahora y en el futuro. Si queremos que nuestros hijos se preocupen por los necesitados, cuiden del medio ambiente y vivan una vida justa y con caridad, empecemos en casa con ellos desde pequeños.

  • Jamás expresar violencia en la familia

Practicar la paz comienza en casa. Que nuestras familias sean hogares que transmitan amor, armonía y alegría. Que no se conviertan en núcleos destructivos donde la violencia intrafamiliar (física, mental, emocional) sea el pan de cada día para nuestros hijos.

  • Ayudar a los niños a hacer frente a la violencia en nuestro mundo

Cuando nuestros hijos experimentan la violencia en su comunidad, ya sea en persona (en la escuela) o a través de la televisión (programas violentos o noticias nacionales), nosotros como padres estamos llamados a ayudarles a razonar lo que significa la violencia y cómo nos afecta. Hagámoslo siempre desde una perspectiva de fe católica, guiándonos de los principios de la Enseñanza Social Católica.

  • Examinar nuestra vida familiar

¿Tenemos prejuicios? ¿Quiénes son los amigos con los que compartimos? ¿Con que tipo de juguetes juegan nuestros hijos? ¿Cómo es la vida familiar de nuestros miembros de la familia extendida? ¿Cómo es la escuela a la que asisten nuestros hijos? ¿Hablamos lo suficiente con nuestros hijos sobre el racismo, la guerra, el cuidado del planeta, etc.?

  • Evitar los estereotipos de los roles sexuales

Si ambos, papá y mamá, se encargan juntos de las labores de la casa, nuestros hijos crecerán sabiendo que una familia hace equipo para cuidar del hogar. No es papel exclusivamente de la mamá lavar los trastes o del papá salir a trabajar. Quitemos esos estereotipos que afectan negativamente las relaciones interpersonales de nuestros hijos. También, es fundamental en la crianza involucrar a los niños en las labores de la casa, de acuerdo a su edad.

  • Involucrar a la familia en la acción social

Siempre que sea posible y de acuerdo con la edad de nuestros hijos, tratemos de involucrarlos y exponerles a la acción social dentro y fuera de la comunidad parroquial. Hagámoslo divertido para ellos y hablemos a menudo sobre las obras de misericordia y justicia, espirituales y corporales.

  • Orar en familia

Nuestros hijos deben saber que Jesús es el mejor ejemplo de como vivir una vida por la paz y la justicia. Ayudémoslos a desarrollar una relación personal con Jesús, haciendo la oración familiar parte de nuestra rutina diaria.

El cuidado al anciano por parte de la familia

El Santo Padre se dirigió a los participantes de la XXI Asamblea Plenaria de la Academia Pontificia para la Vida el 5 de marzo de 2015. El tema de la Asamblea fue “Asistencia al anciano y cuidados paliativos”.

El Papa Francisco dijo: “Los cuidados paliativos son expresión de la actitud propiamente humana de cuidarse unos a otros, especialmente a quien sufre”. Muestra la creencia en lo sagrado y precioso de la vida humana. La persona que sufre y que se acerca a la muerte es siempre un “un bien para sí misma y para los demás y es amada por Dios”, dijo el Santo Padre. Es nuestra responsabilidad ayudar y apoyar a un ser humano cuando se acerca a la muerte.

El cuarto mandamiento, “Honrarás a tu padre y a tu madre”, se puede entender que se aplica a todas las personas ancianas. El Papa señala: “A este mandamiento Dios asocia una doble promesa: ‘Para que se prolonguen tus días’ (Éxodo 20,12) y – la otra- ‘seas feliz’ (Deuteronomio 5,16)”, mientras que, por otro lado, para quienes descuidan a los padres, “la Biblia reserva una severa advertencia”. Si somos sabios, dice el Papa Francisco, veremos que la persona anciana tiene un valor especial y puede enseñarnos, aunque parezcan “menos útiles”. En la sociedad contemporánea, señala el Papa, “la que la lógica de la utilidad prevalece sobre la de la solidaridad y la gratuidad, incluso en el seno de las familias”.

La Escritura nos llama a tener el “máximo respeto” por aquel que “podría ser abandonado para morir o ‘dejarlo morir’”, y la medicina tiene una función clave en esto. El beneficio o la eficiencia no deben ser las principales consideraciones en la profesión médica. “no hay deber más importante para una sociedad”, dice el Papa, “que el de cuidar a la persona humana”.

El Papa Francisco llama a las familias a cuidar a los ancianos porque el amor y el afecto de sus familiares “ni siquiera las estructuras públicas más eficientes o los agentes sanitarios más competentes y caritativos pueden sustituir”. Cuando la familia requiere ayuda, los cuidados paliativos pueden entrar y apoyarlos en esta tarea. Este tipo de atención ofrece a los ancianos y enfermos terminales el alivio de algunos de sus sufrimientos y les brinda el apoyo que necesitan al final de sus vidas. El Papa señala que el abandono es la “‘enfermedad’ más grave del anciano, y también la injusticia más grande que puede sufrir”.

Dirigiéndose a quienes trabajan en cuidados paliativos, el Papa Francisco les agradeció por ponerlo a disposición de todos aquellos que lo necesitan y por mostrar así el valor de la vida humana. Los exhortó a preservar el noble sentido de la medicina que jamás se vuelve contra la persona y su dignidad. Animó a los reunidos a continuar con sus investigaciones y estudios para promover y defender la vida en todo momento.

Texto completo aquí.

 

Este artículo se publicó en inglés en https://www.foryourmarriage.org/blogs/the-familys-care-for-the-elderly/

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La esperanza como respuesta a la muerte en la familia

En su audiencia general del miércoles 17 de junio de 2015, el Papa Francisco habló sobre la experiencia de la muerte en la familia. Llamó a la muerte una realidad que “toca a todas las familias” y la calificó como un “agujero negro” en la vida de la familia. Señaló que la experiencia de la muerte es particularmente dolorosa y solitaria cuando un padre pierde a un hijo, o viceversa. El resultado de este dolor extremo a menudo es la ira dirigida hacia Dios. Además, pecados como “odio, envidia, soberbia, [y] avaricia” a menudo acompañan a la muerte física, haciendo más intenso el sufrimiento de las familias.

El Papa Francisco proclamó que, con la gracia de Jesús, las familias pueden enfrentar la difícil realidad de la muerte mostrando amor en sus acciones. “El amor es más fuerte que la muerte”, dijo; tiene el poder de quitar el “aguijón” de la muerte. Además, el supremo acto de amor de Jesús en la Cruz ya ha destruido la muerte. Por eso, las familias que experimentan el dolor de la muerte deben vivir con esperanza, sabiendo que llegará un tiempo en que “ya no habrá muerte, ni duelo, ni llanto, ni dolor” (Ap 21, 4). Las familias que responden a la muerte con fe en lugar de desesperación pueden verse fortalecidas por la experiencia de la muerte y pueden desarrollar una compasión más profunda por otras personas que atraviesan situaciones similares.

Luego, el Papa Francisco comentó sobre una lectura del Evangelio (Lucas 7, 11-15), destacando que al final de la historia de curación, Jesús “se lo entregó [al hombre enfermo] a su madre”. El Santo Padre dijo que esto es lo que sucederá en el Cielo: Jesús devolverá a los seres queridos perdidos al cuidado de sus familias. Tener fe en el reencuentro en el más allá evita que las familias sucumban tanto a una filosofía nihilista de la muerte, igual que a las supersticiones en torno a la muerte.

Por último, el Papa Francisco expresó su deseo de que los cristianos conozcan más ampliamente el papel de la fe en el duelo. Él cree que “no se debe negar el derecho al llanto”, señalando que Jesús también lloró en la tumba de Lázaro. Concluyó su mensaje recordando a la multitud que “el trabajo del amor de Dios es más fuerte que el trabajo de la muerte” y que “Jesús nos devolverá a todos la familia”.

El mensaje completo del Papa

 

Este artículo se publicó en inglés en https://www.foryourmarriage.org/blogs/hope-as-a-response-to-death-in-the-family/

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Los lazos familiares

Por Josh Noem

Cuando conté esta historia sobre mi abuela en su funeral, les aseguré a mis hermanos y primos que no soy el tipo de persona que se conmueve fácilmente por señales sobrenaturales.

Ella tenía 86 años y poco a poco iba a un ritmo cada vez más lento, especialmente desde que mi abuelo murió siete años atrás. Ella estaba lista para estar con él y con el Señor. Después de celebrar una fiesta de cumpleaños con mi prima una noche, ella se quejó de molestias en el pecho y dos horas después murió de un infarto. Dimos gracias que ella no sufrió por mucho tiempo.

Mamá y papá me llamaron después de la medianoche con la noticia, y después de colgar me senté a hablar con mi esposa Stacey sobre mi abuela y lo que significaba su fallecimiento. Después de algunas lágrimas, me acosté y comencé a rezar el rosario.

Mi abuela tenía una devoción feroz por el rosario, e incluso los hacía a mano, decenas de miles, rosarios con cuentas de plástico amarillas, verdes, rosadas y azules; rosarios hechos sólo con nudos; rosarios con joyas brillantes y conchas marinas. Los armó, década tras década, luego los hizo un nudo y los envió alrededor del mundo para que otros oraran. Misioneros en lugares desconocidos, hombres y mujeres militares en navíos, y niños de primaria en todo el Medio Oeste, rezan oraciones con los dedos colocados en las cuentas que armó mi abuela.

Ella hizo el rosario que llevaba en el bolsillo de mi traje en mi boda. Si nuestra casa se incendiara, es una de las pocas cosas que agarraría al salir. Es lo que busqué después del aviso de su muerte.

Luego me acomodé para dormir. Me acosté de lado con mi pie izquierdo encima de las sábanas y justo cuando me estaba quedando dormido, sentí algo, como un tirón en un dedo del pie.

Pensé que Stacey me había tocado, pero la vi bien acomodada bajo las sábanas a mi lado, quieta y tranquila. Luego pensé que uno de los niños, tal vez enfermo, estaba tratando de despertarme. Pero al mirar no había nada más allá del poste de la cama y mi pie descalzo. Sin embargo, estaba seguro de que alguien me había dado un tirón en el dedo del pie, un tirón silencioso, suave y firme.

Volví a apoyar la cabeza en la almohada y me di cuenta que sentí que mi abuela estaba cerca, como una presencia alegre y reconfortante. La percibí diciéndome que ella está donde debe estar.

Ese sentimiento, lo sé, es absolutamente subjetivo, pero estoy aquí para decirles que es lo que sentí. Y tal vez no sea importante, al final, no cambia la forma en que recuerdo a mi abuela o mi compromiso con nuestra fe, pero fue un recordatorio tranquilo, gentil y firme de que solamente un velo delgado nos separa de aquellos que nos han precedido en muerte.

Un día, todos pasaremos a través de ese velo, y es un consuelo saber que los fieles difuntos que nos preceden estarán esperando allí. Sé que mi abuela está allí con otros miembros de mi familia, que es una familia mucho más amplia que la que contamos ahora, y esta convicción me prepara para esa comunión. Esa comunión es un nuevo horizonte que, en el aquí y ahora, me ayuda a ver las cosas con más claridad y en su justa perspectiva.

Es en la vida familiar que experimentamos un poco de lo que hay más allá de ese velo delgado, y vale la pena hacerlo bien. Así como lo hizo mi abuela.

Este artículo se publicó en inglés en https://www.foryourmarriage.org/blogs/family-ties/

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La Bendición de tener una vocación religiosa en nuestro hogar

Por Silvio Cuéllar

Era una tarde de fines de septiembre y estábamos reunidos mi esposa Becky y yo, junto con nuestras hijas Grace y Gabriela a punto de despedirnos de nuestra hija mayor Emily Rose, quien comenzaba su jornada como candidata con las Hermanas Franciscanas de la Renovación en el convento Blessed Solanus Casey en New York. Trataba de contener mis lágrimas, pues mis hijas estaban muy emocionadas y con lágrimas en los ojos y aunque no era un adiós para siempre, sabíamos que de ahora en adelante sería limitado el tiempo que podríamos compartir con ella al comenzar su jornada en la vida religiosa.

Fueron muchos años de discernimiento de nuestra hija, y también de nosotros como padres fomentando un ambiente en nuestro hogar desde antes de que Emily naciera, donde haya un terreno fértil para que las vocaciones puedan surgir y florecer.

Recuerdo que cuando era más joven mi esposa estaba envuelta como parte del equipo de los retiros de Youth 2000, que justamente eran facilitados por los Franciscanos de la Renovación. Inclusive ella estuvo en más de un retiro embarazada o a punto de dar a luz. Cuando estábamos esperando nuestro primer hijo Alex, recuerdo que yo estaba participando de un retiro de la búsqueda juvenil y saliendo del retiro al día siguiente fuimos al hospital y Alex nació un día después.

Muchos se preguntarán tal vez ¿Cómo podemos fomentar las vocaciones en nuestros hijos? No sé si hay una fórmula para todos, pero puedo compartir alguna de nuestras experiencias qué tal vez puedan ayudar a otras familias. De hecho, en mi trabajo con el ministerio hispano he podido observar que muchos de mis amigos sacerdotes hispanos, vienen de familias numerosas. Teniendo con mi esposa una familia numerosa de siete hijos, siempre tuvimos la esperanza de que alguno de ellos pudiera seguir el sacerdocio o la vida religiosa.

Desde chiquito siempre tratamos de crear un ambiente donde ellos estén expuestos a la fe y a otras familias que estén tratando de vivir los valores cristianos en su hogar.

La educación fue siempre muy importante y nuestros hijos fueron casi todos educados en casa o estuvieron en escuelas religiosas.

Con mi esposa nos envolvimos en la asociación de Home School (padres que educan a sus hijos en casa), también estuvimos como entrenadores voluntarios de futbol por varios años.

Siempre motivando a que nuestros hijos encuentren sus talentos y las cosas que le atraían como la música, el teatro, el arte, los deportes; invirtiendo mucho tiempo y recursos para que ellos puedan desarrollar estas actividades, frecuentemente privándonos de lujos, y vacaciones a lugares exóticos, para poder apoyarles en sus talentos.

Nosotros no podemos obligar a nuestros hijos a creer en Dios, pero podemos tratar de crear oportunidades donde ellos mismos puedan desarrollar una experiencia personal con Jesús.

Varios de nuestros hijos pudieron beneficiarse de participar de los retiros juveniles Search, o la búsqueda y de los retiros de Steubenville East que se realizaban una vez al año en el verano.

También al ir desarrollando el talento de la música, ellos se envolvieron en ministerios de música y por consiguiente comenzaron a servir en el grupo juvenil parroquial y luego en los grupos de jóvenes adultos.

A pesar que desde afuera muchos nos ven como una familia donde parece todo estar bien, sin embargo; también hemos tenido bastante cruces y pruebas, especialmente en el área de la salud.

Mi esposa Becky desarrolló la enfermedad de Lyme, y después una enfermedad cardiaca que le ocasionaba mucha fatiga y palpitaciones del corazón. Varios de nuestros hijos han sufrido de insomnio o deficiencia de atención y dos de ellos desarrollaron la enfermedad de Crohn que afecta y ocasiona infecciones intestinales.

Hemos tenido muchísimas visitas a los hospitales y momentos que tal vez pudieran desesperar a cualquier padre. Pero cuando tienes fe, y a Dios en tu corazón Él te da las fuerzas que necesitas para soportar los momentos de pruebas y tormentas.

Y así pues en medio de partidos de futbol, retiros juveniles y sirviendo en los ministerios de música, nuestra hija mayor Emily Rose creció en su adolescencia sirviendo en la parroquia y en la pastoral juvenil diocesana.

Cuando llegó el momento de ir a la escuela secundaria, no teníamos los recursos para mandarle a una escuela católica pues era demasiado costosa, entonces fue a una escuela pública que requiere entrar tomando un examen y sólo aceptan buenos estudiantes. A pesar de que la escuela tiene un muy buen nivel académico nos preocupaba un poco el ambiente secular al que iba a estar expuesta. Sin embargo, ella se juntó con otras dos o tres amiguitas que también eran parte del grupo juvenil y formaron un club de alabanza organizando algunos eventos en la escuela, evangelizando y también haciendo colectas para niños pobres durante diciembre. Realmente pudimos ver con mucho agrado cómo los valores que le inculcamos y la fe que ella fue desarrollando en Dios la llevó a sobrellevar sus años de escuela rodeada de presiones en un ambiente a veces hostil a la Fe.

Después ella fue a la Universidad de Salve Regina donde estuvo jugando futbol por dos años y durante esos años organizó horas santas y también fue instrumento para que su mejor amiga Raquel, recibiera los sacramentos y más adelante se convirtió en su cuñada al casarse con nuestro hijo mayor Alex.

Nuestra hija cuenta en su testimonio que ella hizo un rosario de 52 días para discernir su vocación y en ese momento estaba saliendo con un muchacho que era de una familia muy envuelta en la parroquia, y en el día 27 él decidió terminar la relación. Ella lo tomó como una señal de continuar discerniendo ese llamado que sentía a servirle a Dios a través de la vida religiosa.

Cuando terminó la universidad visitó varias órdenes y se sintió atraída por las Hermanas Franciscanas de la Renovación, pero teníamos un impedimento y era que tenía deudas universitarias, que superaban los $46,000.

Parecía una montaña tan grande para superar, pero gracias a la generosidad de muchísimas personas y a una campaña qué hicimos para ayudarle; Dios puso en el corazón de muchas personas el colaborar y nuestra hija Emily Rose pudo recaudar los fondos que necesitaba justo dos semanas antes de entrar al convento.

Dios ha sido muy bueno con nosotros y con nuestra hija, y nos complace mucho verla muy decidida y entusiasmada, entregando su vida a Dios.

Creo que nosotros como padres lo mejor que podemos hacer es desde chiquitos siempre tratar de vivir la fe en nuestro hogar, orar en familia, cuidar mucho las amistades que ellos van desarrollando al ir creciendo y buscar otras familias con las cuales podamos apoyarnos.

También buscar esos momentos, en eventos y retiros donde ellos puedan tener su propia conversión, experimentar el amor de Dios y desarrollar una relación personal con nuestro Señor Jesús.

Como padres preparamos el terreno, abonamos, plantamos la semilla, la regamos todos los días y luego Dios será quien llame y haga florecer la vocación. Oremos por todos los jóvenes que en estos tiempos tan difíciles están considerando el sacerdocio y la vida religiosa.

Silvio Cuéllar es músico pastoral, compositor, periodista y conferencista en temas de liturgia, vida y familia. Sirve como coordinador diocesano de la Oficina del Ministerio Hispano de la Diócesis de Providence, Rhode Island, Editor Asociado del periódico El Católico de Rhode Island y director de música en la parroquia San Patricio en Providence, donde dirige coros en inglés y español.

Usado con permiso, este artículo fue publicado en El Católico de Rhode Island en noviembre del 2021.

 

Otros recursos para apoyar las vocaciones:

“Deja a Dios que tome la iniciativa, confía en Él, deja a Él que camine contigo, Él te llevará a lugares maravillosos.” ~ Obispo Cepeda en Naturaleza de la Vocación

Recursos de la USCCB para la Semana sobre las Vocaciones

Oraciones por las vocaciones

Herramientas para los padres de familia (en inglés)

Iniciativa de la USCCB sobre las vocaciones hispanas

20 Maneras de Promover Vocaciones en su Parroquia y Escuela

Recursos de Vocation Ministry

Hábitos Saludables para la Familia en el verano

Por Silvio Cuéllar

 

El verano y las vacaciones fuera de la escuela, nos presentan una excelente oportunidad para fortalecer nuestras relaciones de familia y poder disfrutar de inolvidables recuerdos entre los padres y los hijos, visitando bonitos lugares y haciendo actividades divertidas en familia.

Aquí les compartimos algunos consejos para fortalecer nuestra relación como familia católica durante las vacaciones.

Primeramente, no nos olvidemos que nuestra fe no se toma vacaciones. Entonces, es importante el asistir a la misa dominical y si estamos en algún lugar lejos de nuestra casa de vacaciones, podemos buscar en el Internet los horarios de las iglesias que estén en el lugar que está visitando la página masstimes.org.

Durante el verano frecuentemente está la tentación de apoyarnos demasiado en la tecnología como niñeros, dejando que nuestros hijos pasen demasiado tiempo enfrente de la televisión, los juegos electrónicos, las tabletas o teléfonos celulares. Planifiquemos el tiempo que permitiremos que ellos usen la tecnología cada día y busquemos otras actividades sanas para llenar el tiempo vacío, y también tengamos cuidado de poner filtros para qué nuestros hijos no estén expuestos a programas inapropiados, violencia o pornografía.

Qué bonito sería también poder tener una reunión de familia y planificar juntos las cosas que vamos hacer y los lugares que podemos visitar como, por ejemplo:

  • Una visita a un lago, o a la playa,
  • ir a visitar algún familiar o
  • hacer un picnic con alguna otra familia en un parque donde se pueden practicar deportes y juegos al aire libre,
  • visitar un museo de ciencias, artes, tecnología y
  • hacer un peregrinaje a algún santuario o lugar de devoción del área donde vives.

Cada vez más las ciudades están diseñando lugares especiales donde podemos llevar las bicicletas y podría programar tal vez una o dos veces a la semana ir a pasear juntos y hacer ejercicio.

También es importante que nuestros hijos puedan experimentar diferentes actividades como deportes, arte y música para encontrar sus habilidades y talentos. Hay muchos clubes de deportes en nuestras comunidades y también en el YMCA dónde podemos registrarlos para que vayan probando diferentes cosas hasta que encuentren lo que realmente les apasiona. Lo importante es que por lo menos estén en una actividad de deportes o artes que no estén simplemente en la casa sin hacer nada enfrente de monitor.

Otro consejo es de cuidar la tradición de compartir alrededor de la mesa. En nuestro hogar tratamos de tener una cena familiar todos los días y por lo menos una noche a la semana tener nuestra cena oficial de familia, donde nos reunimos alrededor de la mesa, rezamos juntos y cada uno nos turnamos yendo alrededor de la mesa compartiendo algo por lo que estamos agradecidos a Dios en nuestras vidas.

Una vez a la semana también puede tener una noche de película en el hogar donde escogen una película preferentemente que tenga un mensaje positivo y pueden verla juntos en familia y hacer algo bonito como tal vez tener unos helados después de la película.

También no nos olvidemos de ayudar o visitar algún familiar o amistad que esté pasando por un momento de tristeza o enfermedad. Enseñemos a nuestros hijos de la importancia del servicio y ser generosos con nuestro tiempo, talento y tesoro.

Finalmente, la familia que reza unida permanece unida, practiquemos esta frase diariamente en nuestros hogares y el señor nos bendecirá abundantemente. En nuestro hogar tenemos la tradición de rezar el Rosario familiar todas las noches a las 9 pm. Es bonito momento para orar juntos por nuestras necesidades y un hábito que nos lleva a la santidad.

A final de nuestros días nuestros hijos no se recordarán de cuantas cosas materiales acumulamos si no los recuerdos de momentos hermosos que pasamos juntos en familia.

Silvio Cuéllar es músico pastoral, compositor, periodista y conferencista en temas de liturgia, vida y familia. Sirve como coordinador diocesano de la Oficina del Ministerio Hispano de la Diócesis de Providence, Rhode Island, Editor Asociado del periódico El Católico de Rhode Island y director de música en la parroquia San Patricio en Providence, donde dirige coros en inglés y español. 

 

Usado con permiso, este artículo fue publicado en El Católico de Rhode Island en julio 2021.

 

 

 

Bailando el vals de mi boda con mis abuelos

¡Hola!  Me presento. Soy Ana Isabel Pérez y tengo 25 años de edad.

En la planeación de mi boda reciente este pasado mes de mayo, entre mis deseos más profundos fue el de bailar el vals (waltz) con mis abuelitos, Christa, Julio y Roberto.

La relación con cada uno de ellos fue alimentada desde que lo recuerdo, pues cada uno me dio tiempo de calidad.  Recuerdo a mi abuelito Julio contándome chistes, siempre visitándonos y sus sabias pláticas y consejos, así como sus cantos con la guitarra.  Mi abuelita Christa una persona muy altruista y gran ejemplo siempre me invitó a acompañarla a visitar a los niños enfermos en el hospital infantil, así como muchos centros y asociaciones no lucrativas, que necesitaran de nuestra presencia.  Con mi abuelito Roberto nos quitábamos los zapatos, se interesaba y preguntaba de lo que pasaba en mi vida.

Así que, cuando llegó un momento de transición en mi vida, como era casarme, quise que ellos fueran parte importante, y corresponderles por todo lo que ellos me han dado, dándoles un momento de calidad dentro de mi celebración, un espacio con ellos, y la fuerza de su bendición y compañía.

El momento sobrepasó lo que yo había imaginado. Créanme que no hay palabras para explicarlo.  Sobre todo, cuando los cuatro nos abrazamos y terminamos bailando juntos.  Se sentía la presencia de Dios que nos sorprende a través de mis abuelos. Dios bailaba entre nosotros, y en ello el saber sentir y gustar el momento intensamente.

 

 

¿Ana Isabel qué les dirías a todos los que están leyendo este articulo?

  • Buscarlos siempre, tomarlos en cuenta, algunos están solos y necesitan compañía y escucha.
  • Acompáñenlos, platíquenles y regrésenles un poquito de lo que ellos nos dieron.
  • Marcarles por FaceTime.
  • Visítenlos si les es posible
  • Escuchar sus sabios consejos y sus historias, pregúntenles sobre sus vidas, pues cada una contiene la historia de tu árbol genealógico.
  • Preguntarles cómo lo hacían ellos.

 

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¿Me siguen queriendo mis nietos?

Por Andrea Ballina

¿Me siguen queriendo mis nietos?

Esta pregunta me la hicieron mis padres hace poco tiempo. Y esta pregunta tan simple nos llevó a una reflexión y plática familiar profunda. Pero antes de compartirles dicha platica y reflexión, déjenme contarles un poco de nosotros. Soy la hija mayor de 2 hijos en total. Solo somos mi hermano y yo. Y mis 4 hijos son los únicos nietos. Por azares del destino vivimos separados. Mis padres viven en la Ciudad de México y yo en Los Estados Unidos. Desde el principio, en cuanto mis padres supieron que iban a ser abuelos por primera vez, han estado presentes en nuestras vidas. Han estado con nosotros en los nacimientos, bautizos, navidades, años nuevos, alguno que otro cumpleaños, juegos de futbol, competencias de danza, primeras comuniones, etc. Ahora están con nosotros porque su nieta mayor se gradúa de preparatoria y empieza la etapa de la universidad. Por supuesto, ¡los abuelos tenían que estar presentes en una fecha tan especial!

Pero en esta visita se encontraron no con sus nietos “chiquitos”, sino con tres adolescentes y una preadolescente. Sus nietos han crecido, han cambiado y la relación Abuelo-Nieto cambió también. Ya no son los niños chiquitos que mis papás consentían dándoles un dulce. O que mis papás ayudaban a dormir y los arrullaban. Ya no quieren estar todo el tiempo jugando con ellos y cargados o en sus piernas. Mis hijos tienen más independencia y sus intereses, como buenos adolescentes, son otros. La relación entre abuelos y nietos se quedó como estancada, en el pasado, sin pies ni cabeza. Ninguna de las dos partes siente una conexión. Se sienten distanciados.

Entonces, volvemos a la pregunta: ¿nos siguen queriendo nuestros nietos?

Al preguntarme esto empezamos a platicar de cómo la relación entre ellos ha ido transformándose. Yo, como hija y como madre estoy en medio de las dos partes, pero eso me permitió analizar las diferencias entre las 2 generaciones. Al estar yo en la generación de en medio pude tomar el papel de “mediadora” y al final de la plática llegamos a los siguientes puntos y propuestas para restablecer la conexión entre mis padres y mis hijos:

1) Las dos partes (en este caso los abuelos y los nietos) tienen que hacer el esfuerzo para estar en comunicación constante. De las dos partes tiene que surgir el interés de saber qué pasa con sus vidas, qué han hecho en la semana, cómo les ha ido en sus actividades, etc. Si no se puede en persona, la tecnología nos ayuda bastante: FaceTime, una llamada, un texto.

2) Los abuelos estarán abiertos a escuchar lo que pasa con sus nietos, aunque “en sus tiempos así no se usaba”. La vida es muy distinta ahora que hace unos años. Cada generación ha vivido costumbres y modo de vida diferentes. Si escuchan y no juzgan, es más fácil que la comunicación entre abuelos y nietos fluya.

3) Tener un día a la semana o al mes en que los abuelos vengan a comer o desayunar con sus nietos. Si no se puede físicamente, entonces por FaceTime o por teléfono. Tener la fecha anotada en el calendario.

4) Acordarse y llamar para felicitar en todos los cumpleaños y aniversarios.

5) Tener una tradición familiar. Puede ser un viaje, o un día en donde se haga algo diferente (una pijamada, ir a un día de campo, al zoológico, cocinar todos juntos, tener un maratón de juegos de mesa, tomar una clase juntos, etc.). Importante: la tradición tiene que ser entre los abuelos y los nietos, no colados (o sea yo no estoy invitada).

6) Todos los nietos serán tratados por igual. No mostrar predilección por algún nieto(a).

7) Los abuelos consienten y los nietos se dejan consentir.

8) Los abuelos seguirán asistiendo a todas las actividades de los nietos que les sea posible.

9) Los abuelos seguirán contando sus historias de cuando eran niños. Las travesuras y aventuras que vivieron. A los nietos les gusta conocer más de sus abuelos y saber cómo eran sus vidas cuando eran más jóvenes.

10) Cuando se tenga la bendición de estar juntos físicamente, aprovechar los momentos con risas, comentarios positivos, conversación. No reproches.

Al concluir la plática y las propuestas, nos dimos cuenta de que tanto mis padres como mis hijos están a tiempo de retomar la relación. De que al abrirnos y compartir lo que sentimos podemos caminar hacia delante y reparar los lazos que se hayan atrofiado.

Al final, Mis padres obtuvieron su respuesta: ¡Claro que los queremos abuelitos…y mucho!

 

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