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El Sentido Acción de Gracias

El día de Acción de Gracias, es una de las fechas nacionales más importante en los Estados Unidos; fue celebrada por primera vez en 1621 por los pobladores de la Colonia de Plymouth, Massachusetts.
Cuenta la historia que estos Pilgrims (peregrinos o primeros inmigrantes) en el año de 1620 escaparon  de la pobreza en Inglaterra y se embarcaron en el “Mayflower” buscando libertad en el Nuevo Mundo. Una tormenta los sacó de su ruta y en noviembre de ese mismo año, llegan al norte de Plymouth. El primer invierno fue de grandes penurias para los colonizadores, sin embargo, aquellos que sobrevivieron, continuaron luchando y en la primavera sembraron su primera cosecha de maíz gracias a Squanto, un indio guerrero, que se hizo amigo de ellos. Les  enseñó a los colonizadores cómo sembrar y cultivar el maíz, y los ayudó a establecer buenas relaciones con las tribus indias vecinas. En 1621 en un gesto de amistad, los Pilgrims invitaron a los indios vecinos para que juntos celebraran una fiesta, en la que compartieron pavos y gansos, maíz, langostas, almejas, calabazas y frutas secas.
 
Este gesto realizado entre la comunidad indígena y los primeros inmigrantes, nos hace reflexionar que esta fecha no es solamente para que en familia nos reunamos y alrededor de una cena y demos gracias a Dios por todos los dones recibidos. Es un día para que junto a lo mencionado, reflexionemos a manera de examen de conciencia, las actitudes que hemos tenido con el prójimo, es decir, con la persona próxima a mi familia, que tal vez no es de aquí sino de allá; que tal vez no habla el idioma de aquí sino el de allá; que tal vez no tiene “papeles” de aquí sino los de allá; que tal vez se le dificulta adaptarse al estilo de vida de aquí porque todavía actúa como si estuviera allá. Que tal vez…    
Manifestémosle a Dios nuestro agradecimiento no solamente por todo lo que hemos recibido, sino por las acciones que él nos permitió hacer por el otro. Imitemos el gesto realizado hace tantos años atrás por el indio guerreo Squanto, quien sin importar la condición de los Pilgrims, les brindó su ayuda para que salieran adelante y vencieran el hambre y las incomodidades que como inmigrantes se vive al llegar a tierra extranjera.
 
¡Feliz día de “Acción de Gracias”! 

El significado del día de Acción de Gracias

El día de Acción de Gracias, es una de las fechas nacionales más importante en los Estados Unidos; fue celebrada por primera vez en 1621 por los pobladores de la Colonia de Plymouth, Massachusetts.
Cuenta la historia que estos Pilgrims (peregrinos o primeros inmigrantes) en el año de 1620 escaparon  de la pobreza en Inglaterra y se embarcaron en el “Mayflower” buscando libertad en el Nuevo Mundo. Una tormenta los sacó de su ruta y en noviembre de ese mismo año, llegan al norte de Plymouth. El primer invierno fue de grandes penurias para los colonizadores, sin embargo, aquellos que sobrevivieron, continuaron luchando y en la primavera sembraron su primera cosecha de maíz gracias a Squanto, un indio guerrero, que se hizo amigo de ellos. Les  enseñó a los colonizadores cómo sembrar y cultivar el maíz, y los ayudó a establecer buenas relaciones con las tribus indias vecinas. En 1621 en un gesto de amistad, los Pilgrims invitaron a los indios vecinos para que juntos celebraran una fiesta, en la que compartieron pavos y gansos, maíz, langostas, almejas, calabazas y frutas secas.
 
Este gesto realizado entre la comunidad indígena y los primeros inmigrantes, nos hace reflexionar que esta fecha no es solamente para que en familia nos reunamos y alrededor de una cena y demos gracias a Dios por todos los dones recibidos. Es un día para que junto a lo mencionado, reflexionemos a manera de examen de conciencia, las actitudes que hemos tenido con el prójimo, es decir, con la persona próxima a mi familia, que tal vez no es de aquí sino de allá; que tal vez no habla el idioma de aquí sino el de allá; que tal vez no tiene “papeles” de aquí sino los de allá; que tal vez se le dificulta adaptarse al estilo de vida de aquí porque todavía actúa como si estuviera allá. Que tal vez…    
Manifestémosle a Dios nuestro agradecimiento no solamente por todo lo que hemos recibido, sino por las acciones que él nos permitió hacer por el otro. Imitemos el gesto realizado hace tantos años atrás por el indio guerreo Squanto, quien sin importar la condición de los Pilgrims, les brindó su ayuda para que salieran adelante y vencieran el hambre y las incomodidades que como inmigrantes se vive al llegar a tierra extranjera.
 
¡Feliz día de “Acción de Gracias”! 

Nuestra Nueva Familia

Por Megan y Juan 
 
¡Por fin nos casamos!
 
Hemos estado casados ya dos semanas, y, aunque sea cliché, ha sido una locura. Este es nuestro primer blog como una pareja casada, y cuando me senté para escribirlo, honestamente no sabía de qué escribir.
 
Podría haber escrito de la boda en si, como despertamos a las cinco por la mañana, 5 horas y media antes de la ceremonia, a descubrir que la electricidad estaba cortada y también el agua, y un árbol masivo había caído en la salida de autos, todo resultado de una tormenta la noche anterior, y como Juan pasó la mañana de nuestro día de boda ayudando a mi papá a sacar el árbol. (Es un hombre del campo, así dijo que era su estilo de todos modos). Ahora, nos reímos, pero la situación no era muy divertida a las cinco de la mañana antes de tomar café. Pero, de alguna manera, todos llegaron a tiempo a la iglesia.
 
O podría haber escrito sobre nuestra “primera mirada” en la iglesia, y que tan maravillosa era tener algunos momentos preciosos para orar juntos antes de la ceremonia. Creo que es muy recomendable tomar un par de minutos antes con tu novio/a antes de la ceremonia para orar y preparar para lo que van a hacer. Te dará mucha paz, y tranquilizará a tus nervios.
 
O podría haber escrito de cómo era perfecta la ceremonia. Como fue uno de los momentos más felices de mi vida, y que alegría sentíamos al decir nuestros votos antes Dios, familia, y amigos, escuchar tu amado prometer a amarte y honorarte para el resto de su vida, o que hermoso era tener nuestra primera comunión como pareja casada. Como sentimos tanto agradecimiento por la bendición de Dios. Mis mejillas me dolieron después de sonreír tanto.
 
O podría haber escrito que triste era que la familia de Juan no podría estar. Sus padres nunca habían subido un avión antes y estuvieron muy nerviosos para hacer el viaje largo a un país donde no hablan la lengua. Los extrañamos mucho durante la ceremonia y celebración.
 
O podría haber escrito de que tan hermoso fue la recepción, o la alegría de despertar el día siguiente al lado de mi esposo, y que tan maravilloso fue pasar un par de días juntos en el lago superior, pasear en canoa, pasear en bici, y los fuegos en las rocas en la orilla del lago por la noche, y tener la oportunidad de conocernos como marido y mujer.
 
O podría haber escrito de como toda la alegría y felicidad fue mixta con la tristeza del fallecimiento de mi abuelo la semana antes de la boda, y como pasamos nuestra última semana en los Estados Unidos en asistir a su funeral, o que tan hermosa era la misa de funeral, y que tan rico era ver a toda la familia de nuevo y ver a mi sobrina de 18 meses bailando durante el almuerzo después. A mi abuelo le hubiera encantado esto.
 
Pero voy a escribir un poco de otro momento.
Después de una noche loca en Atlanta tardados con un retraso de 12 horas de nuestro avión, siendo puestos en un hotel por el aeropuerto, durmiendo cuatro horas, y regresando al aeropuerto a las 5 de la mañana, finalmente subimos el avión para ir de regreso a Chile. Antes de empezar el vuelo, la azafata caminó por los pasillos con formularios para la aduana. Los llevaba elevados sobre su cabeza y dijo, “formularios de aduana, uno por familia.” Uno por familia. Esto fue Juan y yo. No creo que realmente me había dado cuenta hasta ese momento. Por la gracia de Dios, habíamos, solo la semana antes, convertido en una nueva familia pequeñita. Dios nos había tomado y creado algo nuevo, y nos había hecho uno en amor. Es lo que hace Dios. Él ama, crea, y ama lo que crea.
 
Las personas me han preguntado varias veces desde la boda si me siento distinta. En verdad, sí. Siento distinta porque es distinto. Me encanta la permanencia de lo que hemos creado, lo que Dios ha unido. Me encanta nuestra nueva familia. Y me encanta poder vivir mi vocación, vivir el sacramento. Me encanta la gracia del sacramento, y saber que Dios estará siempre a nuestro lado. Es un gran consuelo para dos pecadores que seguramente pasaremos el resto de nuestras vidas aprendiendo como hacer bien este proyecto.
 
Bueno como dije, han sido dos semanas locas, estresantes, alegres, emocionales, y llenas de amor. Gracias a Dios, ¡ESTAMOS CASADOS!

 

María, ruega por nosotros al prepararnos para el matrimonio

Por Megan y Juan,

Cuando piensas en la Iglesia Latinoaméricana, una de las primeras cosas que probablemente llegue a la mente es la fuerte devoción a María, y por buena razón. María está en todas partes. En todas las iglesias hay una estatua en su honor, típicamente Nuestra Señora del Carmen, la devoción Mariana más popular en Chile, y canciones marianas son muy comunes durante las Misas. En algunas ocasiones he estado en iglesias que la incluyen en las respuestas a las peticiones diciendo “con María rogamos.” Además, dar un saludo a la Virgen en la forma de un Ave María u otra oración es una manera común de terminar la Misa.

Además de su presencia muy visible en la iglesia, se ve mucho también en la sociedad. En muchas de las tiendas pequeñas en Santiago, su imagen se puede ver en las ventanas, o en la pared detrás del mesón. Uno de los parques más populares en Santiago, un cerro grande al norte del centro de la cuidad tiene como su punto más alto un santuario dedicado a la Inmaculada Concepción con una estatua enorme de María que es visible por kilómetros en cada dirección.  (Piensen en una versión más pequeña y mariana de la estatua de Jesús de Rio de Janeiro). De hecho, la puedo ver ahora mismo mientras escribo esto.

 

Si todo ello no es suficiente para demostrar la influencia de María aquí, tanto religiosamente como culturalmente, hay también el hecho de que una porción notable de la población femenina se llama María, y no es extraño que muchas parejas nombran a varias o a todas sus hijas María. No es sorprendente que tantas mujeres quieran ser llamadas por su segundo nombre.

 

Para mí, como estadounidense, esto fue un poco extraño. En catolicismo estadounidense María tiene un rol en la Iglesia un poco más periférico y mi propia espiritualidad era Cristo céntrica, casi a la exclusión de María. Estudié teología en la universidad y por lo tanto conocía la doctrina de la iglesia, pero mientras que sabía mucho de María, en realidad no la conocía.

 

Así cuando Juan y yo empezamos a buscar una comunidad católica con la cual involucrarnos, nunca pensé que terminaríamos ingresando en un movimiento distintamente mariano como Schoenstatt. Pero, en lo que yo creo era la respuesta a muchas oraciones, es precisamente allí donde nos encontramos. Empezamos a asistir a Misa en el santuario de Schoenstatt hace casi un año y el mes pasado tuvimos la oportunidad de asistir a algunas sesiones de formación en el ramo matrimonial del movimiento, que consiste en grupos de matrimonios católicos que comparten la espiritualidad mariana del movimiento y que buscan tener matrimonios y familias felices y santos.

 

Para Juan, creo que la espiritualidad le llegó más naturalmente. Él había crecido en una cultura mariana y su abuelo era muy devoto de la Virgen del Carmen. Pero yo, a pesar de que me encanta la formación que hemos recibido del movimiento, aun me sentí un poco incómoda con el aspecto mariano hasta la reunión más reciente.

 

Durante la reunión, una de las hermanas explicó la espiritualidad mariana de Schoenstatt. María, nos apuntó, a veces es muy idealizada, lo cual la puede hacer sentir muy distante, aun en una cultura en que es muy visible. Pero cuando hablamos de María, hablamos de una mujer humana verdadera que dio un “sí” increíble a Dios y se volvió en la madre de la segunda persona de la Trinidad, y mediante el regaló de Jesús en la cruz, nuestra madre también. María es Madre.

 

Como madre, hizo todas las cosas que hacen las mamás. Dio a luz a su hijo, lo cuidaba y lo amaba. Hizo un hogar en Nazaret y cocino y limpio la casa y cuidaba su pequeño Jesús cuando estaba enfermo. En todas las pequeñas tareas de la vida, sirvió a Dios en la manera más tangible posible, pero su ejemplo nos muestra que cada cosa que hacemos puede ser y debe ser en servicio a Dios. En otras palabras, María ni es distante ni inaccesible sino el modelo para la vida cotidiana cristiana. Nuestra mamá.

 

Como dijo una mujer en nuestro grupo, cuando la vida se vuelve compleja o difícil, ella dice una pequeña oración, diciendo “Virgencita, en su vida seguramente te pasó algo parecido. Ayúdame a servir a Dios en esto también.”

 

Así mientras sabía intelectualmente que María es el modelo de ser un discípulo Cristiano, no empecé a realmente entender hasta la semana pasada.

 

La mirada de María está siempre hacia su hijo. No tenemos nada que temer con devoción a María. Ella solo nos lleva más cerca de Jesús, y ganamos todo con su cuidado materno y ejemplo perfecto. Donde está Jesús, allí esta María. Como dijo Papa Francisco humorosamente en su charla con miembros de Schoenstatt en su aniversario 100 de fundación, o puedes aceptar a María como tu madre, o si no será tu suegra. De todos modos, está allí y una devoción autentica a Cristo está siempre enriquecida por amor para su madre.

 

Juan y yo sentimos muy bendecidos por haber empezado nuestro camino con María en Schoenstatt desde el principio de nuestra preparación para el matrimonio. Sabemos que el matrimonio será muy difícil a veces y somos dos seres humanos muy imperfectos, pero rogamos que el ejemplo de María nos inspire a ser esposos más generosos, buenos padres, y fieles discípulos hasta el final.

 

¡Nos queda solo cinco semanas hasta el matrimonio! María nuestra Madre, ruega por nosotros.