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Salmos Responsoriales para la liturgia nupcial

Las lecturas en la liturgia de una boda católica son una proclamación de la Palabra de Dios y de la fe de la Iglesia sobre el matrimonio. Por esta razón, se limitan a lecturas de la Sagrada Escritura (la Biblia). Aquí están algunas opciones para el salmo responsorial que normalmente es cantado.

Le animamos a que dedique tiempo a la oración con su prometido/a para elegir el salmo que mejor hable de sus esperanzas y sueños para su matrimonio cristiano.

Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

Salmo 32 (33), 12 y 18. 20-21. 22

R. La tierra llena está de tus bondades

Dichoso la nación cuyo Dios es el Señor;
dichoso el pueblo que él eligió por suyo.
Cuida el Señor de aquellos pue lo temen
y en su bondad confían.
En el Señor está nuestra esperanza,
pues él es nuestra ayuda y nuestro amparo
en el Señor el corazón se alegra
y en él hemos confiado.
Muéstrate bondadoso con nosotros,
Señor, como esperamos.

Salmo 33 (34), 2-3. 4-5. 6-7. 8-9

R. Bendigamos al Señor a todas horas.
O bien:
R. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.

Bendeciré al Señor a todas horas,
no cesará mi boca de alabarlo.
Yo me siento orgulloso del Señor;
que se alegre su pueblo al escucharlo.
Proclamemos qué grande es el Señor
y alabemos su nombre.
Cuando acudí al Señor, me hizo caso
y me libró de todos mis temores.
Vuélvanse a él y quedarán radiantes,
jamás se sentirán decepcionados.
El Señor siempre escucha al afligido,
de su tribulación lo pone a salvo.
A quien teme al Señor,
el ángel del Señor lo salva y cuida.
¡Prueben! Verán qué bueno es el Señor;
dichoso quien en él confía.

Salmo 102 (103), 1-2. 8 y 13. 17-18ª

R. El Señor es compasivo y misericordioso
O bien:
R. La misericordia del Señor dura por siempre.

Bendice al Señor, alma mía,
y todo lo que soy, su santo nombre.
Bendice al Señor, alma mía,
y no eches al olvido sus favores.
El Señor es clemente y bondadoso,
lente al enojo, pronto a la indulgencia;
como un padre amoroso con su hijo
así es tierno el Señor con quien lo quiere.
El amor del Señor
por siempre permanece,
y su justicia llega hasta los hijos
y a la generación siguiente
de los hombres que cumplen con su alianza
y sus leyes recitan y obedecen.

Salmo 111 (112), 1-2. 3-4. 5-7ª. 7bc-8.

R. Dichosos los que aman de corazón los mandamientos del Señor.
O bien:
R. Aleluya.

Dichosos los que temen al Señor
y aman de corazón sus mandamientos;
poderosos serán sus descendientes,
Dios bendice a los hijos de los buenos.
Fortuna y bienestar habrá en su casa,
siempre actuarán conforme a la justicia.
Quien es justo, clemente y compasivo,
como una luz en las tinieblas brilla.
Quienes, compadecidos, prestan
y llevan sus negocios rectamente,
jamás se desviarán,
vivirá su recuerdo para siempre.
No temerán malas noticias,
puesto que en el Señor viven confiados.
Firme está y sin temor su corazón,
pues vencidos verán a sus contrarios.
Al pobre dan limosna,
obran siempre conforme a la justicia;
su frente se alzará llena de gloria.

Salmo 127 (128), 1-2. 3. 4-5

R. Dichosos los que temen al Señor.
O bien:
R. El Señor bendecirá al hombre que le teme y lo respeta.

Dichosos los que temen al Señor
y siguen los caminos de su ley.
Comerán del trabajo de sus manos,
serán felices y les irá bien.
Será su esposa como vid fecunda
en la paz hogareña;
serán sus hijos como olivos nuevos
en torno de su mesa.
Así bendecirá el Señor
al hombre que le teme y lo respeta.
Que el Señor te bendiga desde Sión
y, de Jerusalén, veas la dicha,
todos los días de tu vida.

Salmo 144 (145), 8-9. 10 y 15. 17-18

R. El Señor es bueno con todos.

El Señor es clemente y bondadoso,
lento el enojo y lleno de ternura;
bueno es el Señor para con todos,
cariñoso con todas sus creaturas.
Que te alaben, Señor, todas tus obras,
y que todos tus fieles te bendigan.
Todos vuelven sus ojos hacia ti
y les das, a su tiempo, la comida.
Siempre es justo el Señor en sus designios
y están llenas de amor todas sus obras.
No está lejos de aquellos que lo buscan,
muy cerca está el Señor de quien lo invoca.

Salmo 148, 1-2. 3-4. 9-10. 11-13ab. 13c-14ª

R. Que todos alaben al Señor.
O bien:
R. Aleluya.

Alaben al Señor en las alturas,
alábenlo en el cielo;
que alaben al Señor todos sus ángeles,
celestiales ejércitos.
Que alaben al Señor el sol, la luna
y todos los luceros.
Que lo alabe la bóveda celeste
y las aguas que cuelgan de los cielos.
Montes y sierras todas,
plantas de ornato y árboles frutales,
animales domésticos y fieras,
reptiles y volátiles.
Reyes y pueblos todos de la tierra,
gobernantes y jueces de este mundo;
jóvenes y doncellas,
niños y ancianos juntos,
el nombre del Señor alaben todos.
Su gloria sobrepasa cielo y tierra
y ha hecho fuerte a su pueblo.

 

Opciones para las lecturas de una Boda Católica:

Lecturas del Antiguo Testamento

Salmos Responsoriales

Lecturas del Nuevo Testamento

Lecturas de los Evangelios

Lecturas del Antiguo Testamento para la liturgia nupcial

Las lecturas en la liturgia de una boda católica son una proclamación de la Palabra de Dios y de la fe de la Iglesia sobre el matrimonio. Por esta razón, se limitan a lecturas de la Sagrada Escritura (la Biblia). Hay nueve opciones para la primera lectura del Antiguo Testamento.

Puede resultarles útil reflexionar en oración sobre cada lectura y elegir las que hablan de sus esperanzas y sueños para su matrimonio cristiano. A continuación se encuentran cada lectura en su totalidad, así como un comentario para proporcionar algo de contexto y destacar los temas clave de cada lectura.

Antiguo Testamento

Lectura del libro del Génesis.

  Dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza;
que domine a los peces del mar, a las aves del cielo,
a los animales domésticos y a todo animal que se arrastra sobre la tierra”.
Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen suya lo creó;
hombre y mujer los creó. Y los bendijo Dios y les dijo:
“Sean fecundos y multiplíquense, llenen la tierra y sométanla;
dominen a los peces del mar, a las aves del cielo
y a todo ser viviente que se mueve sobre la tierra”.
Vio Dios todo lo que había hecho y lo encontró muy bueno.

  Palabra de Dios.


   Comentario:

El primer libro de la Biblia, Génesis, contiene no uno, sino dos episodios de la creación. Ofrece detalles diferentes, y cada uno contiene riquezas únicas. En esta ofrenda del primer capítulo, la vida humana es la joya de la corona de todas las cosas cósmicas, creada en el sexto día después de la tierra, el cielo, el agua, las plantas y los animales. El hombre y la mujer son creados al mismo tiempo y llevan la imagen trina de Dios (v. 26, “Hagamos al hombre...”). Hechos a imagen del Dios creador, el hombre y la mujer deben participar con Dios para dar más vida (v. 28 “Sean fecundos, multiplíquense”).

  Sin embargo, este don de dar vida se entrelaza con el don de la corresponsabilidad prudente. En este primer relato de la creación, Dios crea a partir del caos ordenándolo adecuadamente. Los esposos están llamados a hacer lo mismo. Llenar la tierra de vida conlleva la responsabilidad de someterla (v. 28), es decir, disciplinarla, calmarla y cultivarla. Esto se aplica, sobre todo, aunque no exclusivamente, a los hijos, y luego a toda la vida en la tierra. La paz en las sociedades actuales comienza con la participación de los esposos en el deseo de Dios de una armonía ordenada entre todos los seres vivos.

  Este texto se utiliza cada año para comenzar la Vigilia Pascual. Es una elaborada fiesta nocturna que celebra el poderoso cambio y la nueva vida espiritual de los que se inician en la Iglesia. En una boda, esta lectura señala las nuevas realidades y la vida espiritual que se derivan del matrimonio. La vida nueva, vista y no vista, abundará para las parejas casadas que ven su relación como un espejo del acto continuo de creación de Dios.

Lectura del libro del Génesis.

En aquel día, dijo el Señor Dios: “No es bueno que el hombre esté solo.
Voy a hacerle a alguien como él, para que lo ayude”.
Entonces el Señor Dios formó de la tierra todas las bestias del campo y todos los pájaros del cielo,
y los llevó ante Adán para que les pusiera nombre y así todo ser viviente tuviera el nombre puesto por Adán.
Así, pues, Adán les puso nombre a todos los animales domésticos, a los pájaros del cielo y a las bestias del campo;
pero no hubo ningún ser semejante a Adán para ayudarlo.
Entonces el Señor Dios hizo caer al hombre en un profundo sueño,
y mientras dormía, le sacó una costilla y cerró la carne sobre el lugar vacío.
Y de la costilla que le había sacado al hombre, Dios formó una mujer.
Se la llevó al hombre y éste exclamó: “Ésta sí es hueso de mis huesos y carne de mi carne.
Ésta será llamada mujer, porque ha sido formada del hombre”.
Por eso el hombre abandonará a su padre y a su madre,
y se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne.

Palabra de Dios.

Comentario:

Esta segunda versión de la creación es muy diferente de la primera. Dios crea primero al hombre, y luego a las aves, los animales salvajes y otras formas de vida, todo lo contrario que en el relato anterior. Sin embargo, incluso con la abundancia de vida natural que rodea al hombre, falta algo fundamental. Este pasaje subraya la importancia de las relaciones humanas y la necesidad de una sociedad fuerte, que comienza con hombres y mujeres en relaciones comprometidas y de amor mutuo.

Como católicos, no buscamos verdades biológicas en el relato bíblico de la creación. Los médicos atestiguan que los hombres y las mujeres tienen pares de costillas iguales. (En un lenguaje antiguo, una palabra significaba tanto “costilla” como “vida”). Del 'hombre' viene la 'mujer'. Este pasaje nos lleva a reflexionar sobre una verdad espiritual más profunda. Entre el hombre y la mujer existe una conexión íntima, una unidad fundamental y un parentesco o lazo familiar, así como una atracción sexual. Cuando ambos se juntan, especialmente en la santidad del matrimonio, su conexión es tan vivificante que todas las demás relaciones son secundarias, incluso el vínculo con los padres que inicialmente dieron la vida. Este pasaje es una meditación bíblica sobre la frase más contemporánea de que el/la esposo/a es “mi alma gemela”.

Lectura del libro del Génesis,

En aquellos días, Eliezer, el siervo de Abraham, le dijo a Labán, hermano de Rebeca, y a Betuel, el padre de ella:
“Bendigo al Señor, Dios de mi amo Abraham, que me ha traído por buen camino
para tomar a la hija de su hermano y llevársela al hijo de mi amo.
Díganme, pues, si por amor y lealtad a mi amo, aceptan o no, para que yo pueda actuar en consecuencia”.
Labán y Betuel le contestaron: “Todo esto lo ha dispuesto el Señor; nosotros no podemos oponernos.
Ahí está Rebeca: tómala y vete, para que sea la mujer del hijo de tu amo, como lo ha dispuesto el Señor”.
Llamaron, entonces, a Rebeca y le preguntaron si quería irse con ese hombre, y ella respondió que sí.
Así pues, despidieron a Rebeca y a su nodriza, al criado de Abraham y a sus compañeros.
Y bendijeron a Rebeca con estas palabras: “Hermana nuestra,
que tus descendientes se cuenten por millares y que conquisten las ciudades enemigas”.
Rebeca y sus compañeras montaron en los camellos
y se fueron con el criado de Abraham, encargado de llevar a Rebeca.

Isaac acababa de regresar del pozo de Lajay-Roí, pues vivía en las tierras del sur.
Una tarde Isaac andaba paseando por el campo, y al levantar la vista, vio venir unos camellos.
Cuando Rebeca lo vio, se bajó del camello y le preguntó al criado:
“¿Quién es aquel hombre que viene por el campo hacia nosotros?”
El criado le respondió: “Es mi señor”.
Entonces ella tomó su velo y se cubrió el rostro.
El criado le contó a Isaac todo lo que había hecho.
Isaac llevó a Rebeca a la tienda que había sido de Sara, su madre,
y la tomó por esposa y con su amor se consoló de la muerte de su madre.

Palabra de Dios.

Comentario:

Este texto no es más que un fragmento de una historia más amplia, plagada de relaciones problemáticas, hijos imposibles y circunstancias imprevistas. La clave de la historia es la fe total de Abraham en que Dios proveerá y guiará. Abraham había dejado su tierra natal. Llegó a Canaán a una edad muy avanzada, y su esposa Sara, que era estéril, dio a luz a su hijo, Isaac. Cuando Sara muere, Abraham busca darle una esposa a Isaac.

Este fragmento de esa historia parece ser un matrimonio arreglado previamente, pero una segunda consideración del texto revela un matrimonio hecho por Dios. La intención principal de Abraham no es elegir a la esposa de su hijo. En cambio, busca el cumplimiento de una promesa hecha por Dios de darle a Abraham una descendencia tan numerosa como las estrellas del cielo.

Esta lectura del capítulo 24 del Génesis comienza con el versículo 48. Anteriormente en el capítulo, Abraham exhortó a su siervo Labán a orar al Señor Dios, que lo había bendecido en todo (vs. 1). La oración ayuda a verificar que este proceso se hace con Dios. Labán reza para ser guiado hacia la joven adecuada. El consentimiento de Rebeca en el asunto (vs. 58) verifica que ella está participando en la voluntad de Dios, no en algún acto coercitivo. La recién descubierta tranquilidad de Isaac confirma aún más que todo esto es obra de Dios. Isaac no se limita a aceptarla. La acogió en su tienda. La amó, y se casaron.

El Rito Católico del Matrimonio evita cualquier indicio de matrimonios arreglados. Al igual que este pasaje del Génesis, los novios declaran primero su propia libertad y consentimiento para casarse antes de intercambiar los votos. No se cuestiona a los padres. El Rito no contempla que nadie “entregue a la novia”. A los ojos de la Iglesia, ambos novios son individuos libres que han discernido que su amor proviene de Dios. Por esta razón, la Iglesia establece que la entrada comience con el sacerdote a las puertas de la iglesia saludando a los novios, mostrando que la Iglesia comparte su alegría.

Lectura del libro de Tobías.

En aquellos días, Ragüel besó a Tobías y entre lágrimas le dijo:
“¡Que Dios te bendiga, porque eres hijo de un padre verdaderamente bueno e irreprochable!
¡Qué gran desgracia que un hombre justo y que hacía tantas limosnas se haya quedado ciego!”
Y llorando, estrechó entre sus brazos a Tobías, hijo de su hermano.
También Edna, su esposa, y Sara, su hija, rompieron a llorar.
Ragüel los acogió cordialmente y mandó matar un carnero de su rebaño.

Después, se lavaron, se purificaron y se sentaron a la mesa. Entonces Tobías le dijo a Rafael:
“Azarías, hermano, dile a Ragüel que me dé la mano de mi hermana Sara”.
Ragüel alcanzó a escucharlo y le dijo a Tobías:
“Come y bebe y descansa tranquilamente esta noche.
Nadie tiene más derecho que tú, hermano, para casarse con mi hija Sara,
y a nadie se la puedo yo dar sino a ti, porque tú eres mi pariente más cercano.
Pero tengo que decirte una cosa, hijo.
Se la he entregado a siete parientes nuestros y todos murieron antes de tener relaciones con ella.
Por eso, hijo, come y bebe y el Señor cuidará de ustedes”.

Tobías replicó: “No comeré ni beberé, hasta que no hayas tomado una decisión acerca de lo que te he pedido”.
Ragüel le contestó: “Está bien. Según la ley de Moisés, a ti se te debe dar.
El cielo mismo lo ha decretado. Cásate, pues, con tu hermana;
desde ahora tú eres su hermano, y ella, tu hermana. Desde hoy y para siempre será tu esposa.
Hijo, que el Señor del cielo los acompañe durante esta noche,
tenga misericordia de ustedes y les conceda su paz”.

Ragüel mandó llamar a su hija Sara, ella vino, y tomándola de la mano, se la entregó a Tobías, diciéndole:
“Recíbela, pues, según lo prescrito en la ley de Moisés. A ti se te da como esposa.
Tómala y llévala con bien a la casa de tu padre.
Y que el Señor del cielo les conceda a ustedes un buen viaje y les dé su paz”.

Entonces Ragüel llamó a la madre de Sara y le pidió que trajera papel para escribir el acta de matrimonio,
en que constara que su hija había sido entregada por esposa a Tobías,
de acuerdo con lo establecido en la ley de Moisés.
La esposa de Ragüel trajo el papel. Y él escribió y firmó. Y después se sentaron a cenar.

Palabra de Dios.

Comentario:

Hay algunas historias fantásticamente increíbles en la Sagrada Escritura. Esta debería estar entre las primeras. Aunque es ficción, el libro de Tobías retrata la vida ordinaria de una familia israelita. Ofrece historias de vida, muerte, comida, familia y Dios. Un tema principal es la naturaleza del sufrimiento humano. Algunos sufrimientos provienen de fuerzas demoníacas. Otros sufrimientos pueden ser iniciados por Dios como medida correctiva para que los egoístas y los justos vean la justicia de Dios.

Tobit es ciego. Quizá sea una metáfora para que confíe en la esposa que el ángel de Dios (Rafael / Azarías) elegirá para su hijo Tobías. Sara sufre por haber perdido siete maridos antes de consumar su matrimonio con alguno de ellos (3,8). Si los acontecimientos pasados son una indicación, entonces el nuevo marido de Sara estará muerto. Esto no sucede. Al igual que la opción bíblica anterior de Génesis 24, su feliz matrimonio y su nueva vida son una forma bíblica de revelar que el matrimonio es una participación en el plan divino de Dios. De hecho, el sufrimiento impuesto a los dos los condujo más cerca de la voluntad de Dios.

Este pasaje no concuerda con la historia convencional del matrimonio que la mayoría de las parejas imaginan. Sin embargo, tiene una belleza interior y una inspiración únicas. Mire de cerca. El pasaje contiene oraciones sinceras: “el Señor cuidará de ustedes” (vs. 11); “El cielo mismo lo ha decretado” (vs. 11); "Que el Señor del cielo…tenga misericordia de ustedes y les conceda su paz” (vs. 12). La pareja superó grandes obstáculos. Las parejas de la sociedad actual también se enfrentan a grandes dificultades, y muchas conllevan su propio sufrimiento. Los pasajes de este texto aparecen en la bendición final del matrimonio. Las parejas pueden encontrar que este pasaje les ayuda a confiar en la divina providencia de Dios, independientemente de las dificultades a las que se enfrenten.

Lectura del libro de Tobías

La noche de su boda, Tobías se levantó y le dijo a Sara:
“¡Levántate, hermana! Supliquemos al Señor, nuestro Dios,
que tenga misericordia de nosotros y nos proteja”.
Se levantó Sara y comenzaron a suplicar al Señor que los protegiera, diciendo:
“Bendito seas, Dios de nuestros padres y bendito sea tu nombre por los siglos de los siglos.
Que te bendigan los cielos y todas tus creaturas por los siglos de los siglos. Tú creaste a Adán y le diste a Eva
como ayuda y apoyo, y de ambos procede todo el género humano.
Tú dijiste: ‘No es bueno que el hombre esté solo.
Voy a hacer a alguien como él, para que lo ayude’”.
“Ahora, Señor, si yo tomo por esposa a esta hermana mía,
no es por satisfacer mis pasiones, sino por un fin honesto.
Compadécete, Señor, de ella y de mí
y haz que los dos juntos vivamos felices hasta la vejez”.
Y los dos dijeron: “Amén, amén”.

Palabra de Dios.

Comentario:

Desde su lecho matrimonial, Tobías se levanta y le dice a su esposa que se levante para unirse a él en oración a Dios. Dada su historia – siete maridos anteriores murieron después de hacer el amor con Sara – la petición de Tobías es más que comprensible. ¡Es casi una necesidad! Lo que sigue es una tierna oración que cualquier pareja casada desearía pronunciar. Bendice al Dios de sus antepasados y alaba al Dios de la creación que dio forma a Adán y Eva. Así como Eva fue un complemento perfecto para Adán, Tobías ve a Sara como una compañera igualmente adecuada. Le dice a Dios que ha tomado a su esposa no por placer sexual, sino por auténtica virtud. Le pide a Dios que se apiade de ambos y que lleguen juntos a la vejez. Sara añade su voz a la oración mientras concluyen: “Amén”.

Este texto revela que el matrimonio no es sólo para aplacar los deseos sexuales, sino que la verdadera fuerza espiritual se encuentra en el sacramento. Tiene un propósito noble: ayudarse, apoyarse y sostenerse mutuamente hasta la vejez. Esta lectura anima a las parejas a fomentar una vida de oración compartida, y revela las bendiciones que se derivan de ella.

Lectura de los Proverbios.

Dichoso el hombre que encuentra una mujer hacendosa:
Muy superior a las perlas es su valor.
Su marido confía en ella
y, con su ayuda, él se enriquecerá;
todos los días de su vida
le procurará bienes y no males.
Adquiere lana y lino
y los trabaja con sus hábiles manos.
Sabe manejar la rueca y con sus dedos mueve el huso;
abre sus manos al pobre y las tiende al desvalido.
Son engañosos los encantos y vana la hermosura;
merece alabanza la mujer que teme al Señor.
Es digna de gozar del fruto de sus trabajos
y de ser alabada por todos.

Palabra de Dios.

Comentario:

El libro de los Proverbios es una colección de dichos de dos líneas de sabios que estudiaron a Dios, la creación y la naturaleza humana. Estas ideas de sabiduría tienden a centrarse en la alianza y la redención. Este pasaje aparece al final del libro y es inusualmente más largo que los dichos más cortos que lo preceden.

Muchas parejas encontrarán este pasaje desagradable, ya que se dirige a la esposa y sólo menciona brevemente al marido. Enfatiza la importancia de una fe arraigada en el Señor que será más fuerte que la belleza fugaz o el encanto pasajero. Temer al Señor significa respeto reverencial mezclado con miedo o asombro, obediencia y una correcta relación con Dios como base para vivir sabiamente. El buen marido confía en su mujer porque ella confía en el Señor. El pasaje apoya la idea de que un aspecto importante del matrimonio es que las parejas caminen el uno con el otro en su camino espiritual hasta llegar a las puertas del amor eterno de Dios.

Lectura del libro del Cantar de los cantares

Aquí viene mi amado saltando por los montes,
retozando por las colinas.
Mi amado es como una gacela, es como un venadito,
que se detiene detrás de nuestra tapia,
espía por las ventanas y mira a través del enrejado. Mi amado me habla así:
“Levántate, amada mía, hermosa mía, y ven.
Paloma mía, que anidas en las hendiduras de las rocas,
en las grietas de las peñas escarpadas,
déjame ver tu rostro y hazme oír tu voz,
porque tu voz es dulce y tu rostro encantador”.
Mi amado es para mí y yo para mi amado.
Grábame como un sello en tu brazo,
como un sello en tu corazón,
porque es fuerte el amor como la muerte,
es cruel la pasión como el abismo;
es centella de fuego, llamarada divina;
las aguas torrenciales no podrán apagar el amor
ni anegarlo los ríos.

Palabra de Dios.

Comentario:

A menudo los lectores se sorprenden al encontrar este libro poco conocido metido en las páginas del Antiguo Testamento. Es un poema de amor que describe a dos jóvenes amantes que descubren la belleza de sus cuerpos creados, y su deseo de compartirla (belleza) en amor y fidelidad mutua. Algunas partes del libro expresan el amor erótico. El don de la sexualidad se afirma y se retrata sin ninguna reserva. Hay una igualdad fundamental en la que ambos amantes desean compartir el don de la sexualidad con la misma intensidad. El amor se ve como una comunión de almas.

Este pasaje parece operístico. Describe a un joven que aparece en la ventana de su amada justo antes del amanecer, cortejándola en el campo que florece con la vida y la promesa de la primavera. La doncella hace una declaración que describe maravillosamente la reciprocidad del matrimonio: “Mi amado es para mí y yo para mi amado”. Él, entonces, declara la ferocidad del amor, pues tan severo como la muerte, el amor es aún más implacable. El amor es eterno.

Lectura del libro de Eclesiástico.

Dichoso el marido de una mujer buena: se doblarán los años de su vida.
La mujer hacendosa es la alegría de su marido, y él vivirá su vida en paz.
La mujer buena es un tesoro: lo encuentran los que temen al Señor;
sean ricos o pobres, estarán contentos y siempre vivirán con alegría.
La mujer servicial alegra a su marido; la que es cuidadosa le causa bienestar.
La mujer discreta es un don del Señor; y la bien educada no tiene precio.
La mujer modesta duplica su encanto y la que es dueña de sí supera toda alabanza.
Como el sol que brilla en el cielo del Señor, así es la mujer bella en su casa bien arreglada.

Palabra de Dios.

Comentario:

El libro de Sirácida, es frecuentemente referido como "Eclesiástico”, o "El Libro de la Sabiduría". Se trata de los escritos sapienciales de Ben Sira.

Al igual que el pasaje de Proverbios (opción nº 6 del AT), éste hace hincapié en el papel de la esposa. Ella puede revelar la bendición de Dios a su marido. Él puede esperar vivir el doble de tiempo con una buena esposa, pues ella le trae alegría y paz. Estas eran las bendiciones tradicionales, y son más importantes que la riqueza. Si bien es un cumplido para la esposa el ser comparada con la salida del sol – lo que da vida, esperanza y promesa – el pasaje tiene un notable tinte de desigualdad. Parece que la mujer debe pasar su vida complaciendo a su marido y alimentándolo. En el mejor de los casos, muestra cómo las personas pueden ser una bendición de Dios.

Lectura del libro del profeta Jeremías.

“Se acerca el tiempo, dice el Señor,
en que haré con la casa de Israel y la casa de Judá una alianza nueva.
No será como la alianza que hice con los padres de ustedes,
cuando los tomé de la mano para sacarlos de Egipto.
Ésta será la alianza nueva que voy a hacer con la casa de Israel:
Voy a poner mi ley en lo más profundo de su mente y voy a grabarla en sus corazones.
Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.
Ya nadie tendrá que instruir a su prójimo ni a su hermano, diciéndole:
‘Conoce al Señor’, porque todos me van a conocer,
desde lo más pequeño hasta el mayor de todos”.

Palabra de Dios.

Comentario:

La mayoría de las parejas no verán inmediatamente la belleza oculta y la fuerza que tiene este pasaje en su profundidad al iluminar la alianza matrimonial. Los votos matrimoniales vinculan a la pareja en una alianza. Este pasaje describe la visión ideal de cómo puede ser esa alianza.

Jeremías era un profeta que podía ver y escuchar cosas de Dios que otros no podían. Está en su torre profética evaluando el pasado y el futuro. En el pasado, Dios había hecho una alianza con el pueblo, prometiendo ser su Dios si ellos le eran fieles a cambio. La alianza se rompió. El pueblo falló en la fidelidad. En este pasaje, Jeremías habla de una nueva alianza que será dada por Dios: “Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo”. La asombrosa diferencia en esta segunda alianza es la ausencia de una pequeña palabra, “si”. Al omitir la palabra “si” Dios está haciendo esta alianza incondicionalmente. Dios está prometiendo un amor completo e incondicional. Dios los ha perdonado por su infidelidad, y esta ley de perdón amoroso está escrita en sus corazones.

Esta imagen del amor incondicional como fundamento de una alianza, es un espejo de lo que los matrimonios se esfuerzan por hacer y aspiran a ser el uno para el otro. El matrimonio sacramental revela al mundo este increíble amor que Dios nos tiene. Los esposos entran en este sacramento con el mismo compromiso de amor que Dios ha mostrado a su pueblo. Las parejas con una profunda y comprometida fe en Dios, las que se han reconciliado tras difíciles infidelidades y las comprometidas con el perdón y el amor incondicional querrán considerar seriamente este elocuente pasaje.

Sobre el autor de los comentarios

Estos comentarios han sido preparados por el Reverendo Darren M. Henson, sacerdote de la archidiócesis de Kansas City, en Kansas. El Padre Henson es licenciado en teología sagrada por la Universidad de Santa María del Lago. Ha sido profesor de la Universidad de Loyola en Chicago y profesor adjunto del Benedictine College, Atchison, KS, enseñando liturgia y sacramentos. Los comentarios fueron traducidos por Verónica López Salgado.

Opciones para las lecturas de una Boda Católica:

Lecturas del Antiguo Testamento

Salmos Responsoriales

Lecturas del Nuevo Testamento

Lecturas de los Evangelios

Celebración del Matrimonio entre parte católica y parte catecúmena o no cristiana

“En la preparación más inmediata es importante iluminar a los novios para vivir con mucha hondura la celebración litúrgica, ayudándoles a percibir y vivir el sentido de cada gesto” – Papa Francisco, Amoris Laetitia, nº 213.

Cuando un católico se casa con una persona no bautizada o con una persona que se está preparando para el bautismo (un catecúmeno), se utiliza la siguiente forma de la ceremonia matrimonial. Aunque el matrimonio no será un sacramento (ya que para ello es necesario que los novios estén bautizados), será un matrimonio católico válido siempre que la pareja haya recibido el permiso del obispo local. La celebración puede tener lugar en una iglesia o en otro lugar adecuado; esto es algo que la pareja debe discutir con el párroco católico.

La Celebración del Matrimonio entre parte católica y parte catecúmena o no cristiana tiene lugar fuera de la Misa.

La ceremonia ofrece una amplia gama de opciones para que la pareja, con la ayuda del sacerdote o diácono, pueda adaptarla a sus circunstancias. Por ejemplo, la Liturgia de la Palabra puede tener lugar de la manera habitual, con lecturas como las de una Misa nupcial, pero los novios también pueden optar por reducir la Liturgia de la Palabra a una sola lectura de la Sagrada Escritura. Sin embargo, lo que nunca puede omitirse o cambiarse es el consentimiento que intercambian los novios. Este es “el elemento indispensable que ‘hace el matrimonio’” (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1626).

La estructura de la ceremonia de una boda entre parte católica y parte catecúmena o no cristiana se describe a continuación, con varias opciones entre paréntesis. Se anima a los novios a que colaboren con el celebrante (y quizás con el personal de la parroquia) en la elección de ciertos textos de la boda, como las lecturas de la Sagrada Escritura, las intenciones de la Oración de los Fieles y las selecciones musicales. Esto ayudará a los novios a vivir la liturgia nupcial “con mucha hondura” y “participación plena, activa y responsable”(Papa Francisco, Amoris Laetitia, nº 213; San Juan Pablo II, Familiaris Consortio, nº 67). Se debe consultar con el celebrante o su delegado sobre elementos opcionales como la entrega de la Biblia y el Rosario, y el ramo de flores para la Virgen.

A continuación, un esquema general para una boda entre parte católica y parte catecúmena o no cristiana en el Rito Romano Católico basado en la nueva edición del Ritual del Matrimonio (de uso obligatorio en los Estados Unidos a partir del 30 de diciembre de 2016). Dado que hay muchas opciones para elegir y varias circunstancias que pueden afectar la planificación de una ceremonia de boda, es muy importante trabajar con el celebrante o su delegado en la organización de la ceremonia. Algunos detalles pueden diferir de lo que se indica a continuación.

Rito de Acogida

“La liturgia nupcial es un evento único, que se vive en el contexto familiar y social de una fiesta. Jesús inició sus milagros en el banquete de bodas de Caná: el vino bueno del milagro del Señor, que anima el nacimiento de una nueva familia, es el vino nuevo de la Alianza de Cristo con los hombres y mujeres de todos los tiempos” – Papa Francisco, Amoris Laetitia, nº 216.

Nota: El Rito de Acogida puede omitirse por completo

  1. Acogida de los novios por parte del celebrante y procesión hacia el lugar de la boda
  2. Saludo a los novios y a la congregación, e introducción de la Liturgia de la Palabra

Liturgia de la Palabra

“También se puede meditar con las lecturas bíblicas y …de otros signos que formen parte del rito” – Papa Francisco, Amoris Laetitia, nº 216.

  1. Puede haber una o dos lecturas; al menos una de ellas debe hacer referencia explícita al matrimonio (aquí varias opciones: El Antiguo Testamento, El Nuevo Testamento, El Evangelio)
  2. Homilía basada en la Sagrada Escritura, la enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio y la pareja en particular

Celebración del Matrimonio

“Hace falta destacar que esas palabras no pueden ser reducidas al presente; implican una totalidad que incluye el futuro: «hasta que la muerte los separe»” – Papa Francisco, Amoris Laetitia, nº 214.

“El consentimiento por el que los esposos se dan y se reciben mutuamente es sellado por el mismo Dios” – Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1639

  1. El sacerdote o diácono se dirige a los novios
  2. La Interrogación antes del Consentimiento/Escrutinio
  3. El Consentimiento (dos versiones de los votos a elegir, y los novios pueden decir las palabras ellos mismos o responder “sí quiero” a los votos planteados como una pregunta por el sacerdote o diácono)
  4. La Aceptación/Confirmación del Consentimiento por parte del sacerdote o diácono
  5. La Bendición y la Entrega de los Anillos (tres versiones de la oración a elegir; puede omitirse si las circunstancias lo sugieren)
  6. Opcional: La Bendición y Entrega de las Arras, una tradición importante en las familias hispanas y filipinas
  7. Opcional: se puede cantar un himno o canto de alabanza
  8. La Oración Universal / Oración de los Fieles (dos ejemplos proporcionados en el texto litúrgico; las parejas también pueden trabajar con el sacerdote para escribir las suyas propias).
  9. El Padre Nuestro
  10. Opcional: Bendición e Imposición del Lazo o Velación, una tradición importante en las familias hispanas y filipinas.
  11. La Bendición Nupcial (se puede reemplazar con otra oración más corta si las circunstancias lo sugieren)
  12. Bendición Final

Nota: después de la ceremonia, los testigos (normalmente el padrino y la dama de honor) y el sacerdote o diácono firman el acta de matrimonio en la sacristía o en presencia del pueblo, pero no debe hacerse sobre el altar.

 

Las 3 opciones para la celebración del Sacramento del Matrimonio:

  1. Celebración del Matrimonio dentro de la Misa
  2. Celebración del Matrimonio fuera de la Misa
  3. Celebración del Matrimonio entre parte católica y parte catecúmena o no cristiana

Celebración del Matrimonio fuera de la Misa

“A los novios…se les dará una catequesis sobre la doctrina del Matrimonio y la familia, del Sacramento y sus ritos, preces y lecturas, para que así puedan celebrarlo de manera consciente y fructuosa”. – Ritual del Matrimonio, no. 17

Hay varias razones por las que una boda católica puede celebrarse sin Misa: cuando un católico se casa con un cristiano bautizado no católico (aunque estas parejas pueden solicitar permiso al obispo para celebrar su boda dentro de la Misa); cuando un número significativo de invitados a la boda no son católicos; o cuando no hay un sacerdote disponible. Tanto un sacerdote como un diácono pueden utilizar la Celebración del Matrimonio fuera de la Misa. Las parejas de diferentes religiones (ej. un católico y un cristiano bautizado) pueden hablar con el sacerdote o el diácono sobre la participación del clero de la iglesia de la parte no católica. Si la pareja desea celebrar su boda en la iglesia de la parte no católica, necesita recibir el permiso del obispo para hacerlo y que el matrimonio sea válido.

El matrimonio sin una Misa es una boda católica válida. También sigue siendo un sacramento porque los novios están bautizados. (Para la ceremonia que se utiliza cuando un católico se casa con una persona no bautizada, véase el Celebración del Matrimonio entre parte católica y parte catecúmena o no cristiana). La principal diferencia es que no hay Liturgia de la Eucaristía. Sin embargo, si dos católicos deciden utilizar esta forma, y la ceremonia es presidida por un diácono porque un sacerdote no está disponible para la Misa, un Servicio de Comunión puede, bajo ciertas circunstancias y de acuerdo con el reglamento de la diócesis local, ser integrado en la ceremonia.

El corazón del Rito del Matrimonio se encuentra en dos momentos clave: el Consentimiento que intercambian los novios y la Bendición Nupcial que reciben los recién casados. El consentimiento es “el elemento indispensable que ‘hace el matrimonio’” (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1626). En este momento, los novios son los ministros del sacramento el uno para el otro; el celebrante recibe su consentimiento en nombre de la Iglesia (ver Matrimonio: el amor y la vida en el plan divino, pág. 33). La hermosa Bendición Nupcial incluye una invocación al Espíritu Santo, al que el Catecismo describe como el “sello” de la alianza de los nuevos esposos y “la fuente siempre generosa de su amor, la fuerza con que se renovará su fidelidad” (nº 1624).

Además del Consentimiento y la Bendición Nupcial, el Rito del Matrimonio contiene otros dos elementos importantes. Antes de intercambiar los votos, a los novios se les hace una serie de preguntas, llamada la Interrogación antes del Consentimiento, para determinar que cada uno se acerca al matrimonio libremente, tiene la intención de una unión para toda la vida, y está abierto a los hijos y a criarlos “según la ley de Cristo y su Iglesia”. A continuación, tras el intercambio de votos, tiene lugar la Bendición y Entrega de Anillos. Los esposos llevarán los anillos bendecidos como signo de su alianza entre ellos y con Dios.

La estructura de la ceremonia de una boda católica fuera de la Misa se describe a continuación, con varias opciones entre paréntesis. Se anima a los novios a que colaboren con el celebrante (y quizás con el personal de la parroquia) en la elección de ciertos textos de la boda, como las lecturas de la Sagrada Escritura, las intenciones de la Oración de los Fieles y las selecciones musicales. Esto ayudará a los novios a vivir la liturgia nupcial “con mucha hondura” y “participación plena, activa y responsable”(Papa Francisco, Amoris Laetitia, nº 213; San Juan Pablo II, Familiaris Consortio, nº 67). Se debe consultar con el celebrante o su delegado sobre elementos opcionales como la entrega de la Biblia y el Rosario, y el ramo de flores para la Virgen.

A continuación, un esquema general para una boda católica fuera de la Misa en el Rito Romano Católico, basado en la nueva edición del Ritual del Matrimonio (de uso obligatorio en los Estados Unidos a partir del 30 de diciembre de 2016). Dado que hay muchas opciones para elegir y varias circunstancias que pueden afectar la planificación de una ceremonia de boda, es muy importante trabajar con el celebrante o su delegado en la organización de la ceremonia. Algunos detalles pueden diferir de lo que se indica a continuación.

Ritos Iniciales

“La liturgia nupcial es un evento único, que se vive en el contexto familiar y social de una fiesta. Jesús inició sus milagros en el banquete de bodas de Caná: el vino bueno del milagro del Señor, que anima el nacimiento de una nueva familia, es el vino nuevo de la Alianza de Cristo con los hombres y mujeres de todos los tiempos” – Papa Francisco, Amoris Laetitia, nº 216.

  1. Acogida de los novios por parte del sacerdote y procesión hacia la Iglesia (la acogida puede tener lugar en la puerta de la iglesia o en el altar, según el estilo de procesión elegido)
  2. Saludo a los novios y a los fieles por parte del sacerdote
  3. Oración Colecta / Oración de apertura (seis versiones a elegir)

Liturgia de la Palabra

En la Liturgia de la Palabra “se resalta la importancia del Matrimonio cristiano en la historia de la salvación y sus funciones y deberes de cara a la santificación de los cónyuges y de los hijos” – Ritual del Matrimonio, nº 35.

Nota: Puede haber dos o tres lecturas más el Salmo Responsorial, y al menos una de ellas debe hablar explícitamente del matrimonio.

  1. Lectura del Antiguo Testamento (nueve opciones; si es el tiempo de Pascua, se debe elegir una lectura del Libro del Apocalipsis en su lugar)
  2. Salmo Responsorial (siete opciones; muchos compositores les han puesto música)
  3. Lectura del Nuevo Testamento (catorce opciones)
  4. Aclamación del Evangelio
  5. Evangelio (diez opciones)
  6. Homilía basada en las Escrituras, la enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio y la pareja en particular

Celebración del Matrimonio

“Hace falta destacar que esas palabras no pueden ser reducidas al presente; implican una totalidad que incluye el futuro: ‘hasta que la muerte los separe’”Papa Francisco, Amoris Laetitia, nº 214.

“El consentimiento por el que los esposos se dan y se reciben mutuamente es sellado por el mismo Dios” – Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1639.

  1. El sacerdote se dirige a los novios
  2. La Interrogación antes del Consentimiento/Escrutinio
  3. El Consentimiento (dos versiones de los votos a elegir, y los novios pueden decir las palabras ellos mismos o responder “sí quiero” a los votos planteados como una pregunta por el sacerdote)
  4. La Aceptación/Confirmación del Consentimiento por parte del sacerdote
  5. La Bendición y la Entrega de los Anillos (tres versiones de la oración a elegir)
  6. Opcional: La Bendición y Entrega de las Arras, una tradición importante en las familias hispanas y filipinas
  7. Opcional: se puede cantar un himno o canto de alabanza
  8. La Oración Universal / Oración de los Fieles (dos ejemplos proporcionados en el texto litúrgico; las parejas también pueden trabajar con el sacerdote para escribir las suyas propias)

Si no se va a distribuir la Sagrada Comunión (que suele ser el caso), la ceremonia continúa:

  1. El Padre Nuestro
  2. Opcional: Bendición e Imposición del Lazo o Velación, una tradición importante en las familias hispanas y filipinas.
  3. La Bendición Nupcial (tres versiones a elegir)
  4. Bendición Solemne de los recién casados y de la congregación
  5. Despedida
  6. Canto de Salida/Marcha (se puede cantar un himno o tocar música instrumental)

Pero si se va a distribuir la Sagrada Comunión, la ceremonia continúa:

  1. Opcional: Bendición e Imposición del Lazo o Velación, una tradición importante en las familias hispanas y filipinas.
  2. La Bendición Nupcial (tres versiones a elegir)
  3. El Padre Nuestro
  4. El Signo de la Paz
  5. Distribución de la Sagrada Comunión (debe cantarse un canto de comunión apropiado)
  6. Bendición Solemne o simple de los recién casados y de la congregación
  7. Despedida
  8. Canto de Salida/Marcha (se puede cantar un himno o tocar música instrumental)

Nota: después de la ceremonia, los testigos (normalmente el padrino y la dama de honor) y el sacerdote o diácono firman el acta de matrimonio. El acto de firmar puede hacerse en la sacristía o en presencia del pueblo, pero no debe hacerse sobre el altar.

 

Las 3 opciones para la celebración del Sacramento del Matrimonio:

  1. Celebración del Matrimonio dentro de la Misa
  2. Celebración del Matrimonio fuera de la Misa
  3. Celebración del Matrimonio entre parte católica y parte catecúmena o no cristiana

Celebración del Matrimonio dentro de la Misa

“A los novios…se les dará una catequesis sobre la doctrina del Matrimonio y la familia, del Sacramento y sus ritos, preces y lecturas, para que así puedan celebrarlo de manera consciente y fructuosa”. – Ritual del Matrimonio, no. 17

Cuando dos católicos se casan, el sacramento del matrimonio tiene lugar normalmente dentro de la Misa en virtud del vínculo que tienen todos los sacramentos con el Misterio Pascual de Cristo (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1621) y porque es en la Eucaristía donde los matrimonios católicos “se encuentran con aquel que es la fuente de su matrimonio” (USCCB, Matrimonio: el amor y la vida en el plan divino, pág. 52). Recibir la Eucaristía como su “primera comida” juntos es una hermosa expresión de la confianza de los recién casados en Dios para sostenerlos y fortalecerlos durante toda su vida.

Cuando el sacramento del matrimonio tiene lugar durante la Misa, un sacerdote (¡o un obispo!) es el celebrante principal de la ceremonia. Si otros sacerdotes o diáconos también pueden estar presentes, pueden concelebrar o asistir como es habitual en la Misa, e incluso podrían ser invitados a predicar la homilía. En muchos aspectos, una Misa de bodas es como cualquier otra Misa, pero con el añadido del Rito del Matrimonio, cuyo núcleo se encuentra en dos momentos clave: el Consentimiento que intercambian los novios y la Bendición Nupcial que se da a los recién casados. El consentimiento es “el elemento indispensable que ‘hace el matrimonio’” (Catecismo, nº 1626). En este momento, los novios son los ministros del sacramento el uno para el otro; el celebrante recibe su consentimiento en nombre de la Iglesia (ver Matrimonio: el amor y la vida en el plan divino, pág. 33). La hermosa Bendición Nupcial incluye una invocación al Espíritu Santo, al que el Catecismo describe como el “sello” de la alianza de los nuevos esposos y “la fuente siempre generosa de su amor, la fuerza con que se renovará su fidelidad” (nº 1624).

Además del Consentimiento y la Bendición Nupcial, el Rito del Matrimonio contiene otros dos elementos importantes. Antes de intercambiar los votos, a los novios se les hace una serie de preguntas, llamada la Interrogación antes del Consentimiento, para determinar que cada uno se acerca al matrimonio libremente, tiene la intención de una unión para toda la vida, y está abierto a los hijos y a criarlos “según la ley de Cristo y su Iglesia”. A continuación, tras el intercambio de votos, tiene lugar la Bendición y Entrega de Anillos. Los esposos llevarán los anillos bendecidos como signo de su alianza entre ellos y con Dios.

La estructura de la ceremonia de una boda católica dentro de la Misa se describe a continuación, con varias opciones entre paréntesis. Se anima a los novios a que colaboren con el celebrante (y quizás con el personal de la parroquia) en la elección de ciertos textos de la boda, como las lecturas de la Sagrada Escritura, las intenciones de la Oración de los Fieles y las selecciones musicales. Esto ayudará a los novios a vivir la liturgia nupcial “con mucha hondura” y “participación plena, activa y responsable”(Papa Francisco, Amoris Laetitia, nº 213; San Juan Pablo II, Familiaris Consortio, nº 67). Se debe consultar con el celebrante o su delegado sobre elementos opcionales como la entrega de la Biblia y el Rosario, y el ramo de flores para la Virgen.

A continuación, se presenta un esquema general para una Misa de boda católica en el Rito Romano Católico, basado en la nueva edición del Ritual del Matrimonio (de uso obligatorio en los Estados Unidos a partir del 30 de diciembre de 2016). Dado que hay muchas opciones para elegir y varias circunstancias que pueden afectar la planificación de una Misa de boda, es muy importante trabajar con el celebrante o su delegado en la organización de la ceremonia. Algunos detalles pueden diferir de lo que se indica a continuación. 

Ritos Iniciales

“La liturgia nupcial es un evento único, que se vive en el contexto familiar y social de una fiesta. Jesús inició sus milagros en el banquete de bodas de Caná: el vino bueno del milagro del Señor, que anima el nacimiento de una nueva familia, es el vino nuevo de la Alianza de Cristo con los hombres y mujeres de todos los tiempos” – Papa Francisco, Amoris Laetitia, nº 216.

  1. Acogida de los novios por parte del sacerdote y procesión hacia la Iglesia (la acogida puede tener lugar en la puerta de la iglesia o en el altar, según el estilo de procesión elegido)
  2. Saludo a los novios y a los fieles por parte del sacerdote

Nota: Se omite el Acto Penitencial en una ceremonia nupcial

  1. Gloria (dicho o cantado, excepto en ciertas ocasiones)
  2. Oración Colecta / Oración de apertura (seis versiones a elegir)

 

Liturgia de la Palabra

En la Liturgia de la Palabra “se resalta la importancia del Matrimonio cristiano en la historia de la salvación y sus funciones y deberes de cara a la santificación de los cónyuges y de los hijos” – Ritual del Matrimonio, nº 35.

Nota: Puede haber dos o tres lecturas más el Salmo Responsorial, y al menos una de ellas debe hablar explícitamente del matrimonio.

  1. Lectura del Antiguo Testamento (nueve opciones; si es el tiempo de Pascua, se debe elegir una lectura del Libro del Apocalipsis en su lugar)
  2. Salmo Responsorial (siete opciones; muchos compositores les han puesto música)
  3. Lectura del Nuevo Testamento (catorce opciones)
  4. Aclamación del Evangelio
  5. Evangelio (diez opciones)
  6. Homilía basada en las Escrituras, la enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio y la pareja en particular

Celebración del Matrimonio

“Hace falta destacar que esas palabras no pueden ser reducidas al presente; implican una totalidad que incluye el futuro: ‘hasta que la muerte los separe’”Papa Francisco, Amoris Laetitia, nº 214.

“El consentimiento por el que los esposos se dan y se reciben mutuamente es sellado por el mismo Dios” – Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1639.

  1. El sacerdote se dirige a los novios
  2. La Interrogación antes del Consentimiento/Escrutinio
  3. El Consentimiento (dos versiones de los votos a elegir, y los novios pueden decir las palabras ellos mismos o responder “sí quiero” a los votos planteados como una pregunta por el sacerdote)
  4. La Aceptación/Confirmación del Consentimiento por parte del sacerdote
  5. La Bendición y la Entrega de los Anillos (tres versiones de la oración a elegir)
  6. Opcional: La Bendición y Entrega de las Arras, una tradición importante en las familias hispanas y filipinas
  7. Opcional: se puede cantar un himno o canto de alabanza
  8. La Oración Universal / Oración de los Fieles (dos ejemplos proporcionados en el texto litúrgico; las parejas también pueden trabajar con el sacerdote para escribir las suyas propias)
  9. El Credo (se dice o se canta sólo si el matrimonio se celebra en determinados días)

 

Liturgia Eucarística

“Coronamiento litúrgico del rito matrimonial es la Eucaristía —sacrificio del «cuerpo entregado» y de la « sangre derramada »—, que en el consentimiento de los esposos encuentra, de alguna manera, su expresión” – San Juan Pablo II, Carta a las Familias, nº 11.

“Es…conveniente que los esposos sellen su consentimiento en darse el uno al otro mediante la ofrenda de sus propias vidas, uniéndose a la ofrenda de Cristo por su Iglesia, hecha presente en el Sacrificio Eucarístico” – Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1621.

  1. La Preparación de las Ofrendas (los novios pueden llevar el pan y el vino al altar, o se puede invitar a otra persona a hacerlo)
  2. La Plegaria Eucarística
  3. El Padre Nuestro, deteniéndose justo antes de “Líbranos…”.
  4. Opcional: Bendición e Imposición del Lazo o Velación, una tradición importante en las familias hispanas y filipinas. Esto también puede hacerse previo al Padre Nuestro, o incluso antes, según la costumbre local.
  5. La Bendición Nupcial (tres versiones a elegir)
  6. El Signo de la Paz
  7. La Sagrada Comunión (debe cantarse un canto de comunión apropiado)

Rito de Conclusión

  1. Bendición Solemne de los recién casados y de la congregación
  2. Despedida
  3. Canto de Salida/Marcha (se puede cantar un himno o tocar música instrumental)

 

Las 3 opciones para la celebración del Sacramento del Matrimonio:

  1. Celebración del Matrimonio dentro de la Misa
  2. Celebración del Matrimonio fuera de la Misa
  3. Celebración del Matrimonio entre parte católica y parte catecúmena o no cristiana

Preparar la Liturgia del Sacramento del Matrimonio

5 pasos básicos para preparar la Liturgia del Sacramento del Matrimonio

 

Paso 1: Decidir cómo van a celebrar el Sacramento del Matrimonio

Paso 2: Seleccionar la música

Paso 3: Escoger los elementos opcionales

Paso 4: Seleccionar las lecturas

Paso 5: Invitar a los ministros

 

 

Rito del Matrimonio

Paso 1 para preparar la Liturgia del Sacramento del Matrimonio:

Decidir cómo van a celebrar el Sacramento del Matrimonio

La Iglesia católica ofrece tres formas diferentes de celebrar el rito del matrimonio. Cuando dos católicos se casan, la celebración será normalmente dentro de una Misa. El segundo modo, que no incluye una Misa, se utiliza cuando un católico se casa con otro cristiano bautizado. Un tercer modo, también fuera de la Misa, se suele celebrar cuando un católico se casa con alguien que no está bautizado. La segunda y la tercera forma se estructuran en torno a la celebración de la Liturgia de la Palabra.

 

Las 3 opciones para la celebración del Sacramento del Matrimonio:

  1. Celebración del Matrimonio dentro de la Misa
  2. Celebración del Matrimonio fuera de la Misa
  3. Celebración del Matrimonio entre parte católica y parte catecúmena o no cristiana

La pareja elige una de estas opciones en función de sus circunstancias particulares en conversación con el sacerdote o diácono que será testigo del intercambio de consentimiento, a menudo llamado los votos. Cuando un diácono dirige la liturgia, lo que es cada vez más frecuente, la boda se celebra fuera de la Misa, aunque se casen dos católicos.

Seguir al Paso 2: Seleccionar la música

Segundos Matrimonios

¿Cuándo se puede casar por segunda vez un(a) católico(a)?

Para casarse en la Iglesia católica, una persona católica tiene que estar en un estado de libertad para contraer el matrimonio. Hay que consultar con un sacerdote sobre su caso específico. Algunos ejemplos comunes de posibles segundos matrimonios serían:

  • Cuando un viudo o viuda, constituye una nueva pareja y desea casarse con ella.
  • Cuando una persona o las dos, estuvieron casadas solamente por vínculo civil (no sacramental) y disolvieron su vínculo anterior mediante un divorcio, y ahora contraerán matrimonio eclesiástico (sacramental).
  • Cuando una persona de la pareja o los dos, que estuvo casada por la Iglesia, obtuvo la anulación eclesiástica (a través de un tribunal de la Iglesia) del vínculo matrimonial que tenía con una pareja anterior, y desea ahora hacer de su nueva relación un sacramento.
  • Cuando una persona de otra religión cristiana o de otro culto ha disuelto su vínculo anterior ante un tribunal de la Iglesia y desea ahora contraer matrimonio sacramental con una persona católica en estado de libertad.

¿Los divorciados se pueden volver a casar en un templo parroquial?

El divorcio como tal no existe en el concepto de matrimonio de la Iglesia Católica puesto que el vínculo que une a los esposos es indisoluble, como es irrompible el amor de Jesús por la humanidad y su Iglesia, que el sacramento del matrimonio representa. Lo único que hace que una relación matrimonial-sacramental anterior quede disuelta es que la misma Iglesia pueda probar que, por unas circunstancias claras, el vínculo anterior no fue nunca un matrimonio como tal (Véase Declaración de Nulidad). En estos casos el proceso es conocido como “anulación” o “declaración de nulidad/invalidez” y permite que las personas de este vínculo disuelto puedan casarse de nuevo, de forma válida con una pareja diferente.

El divorcio es un proceso civil que se lleva acabo frente a un tribunal civil y disuelve sólo el vínculo civil que unió a una pareja.

¿Qué es una Convalidación o bendición nupcial?

La convalidación es el proceso de casarse por la Iglesia Católica cuando ya se casaron, pero no fue un matrimonio válido en la Iglesia. Un ejemplo común es cuando uno o dos católicos bautizados se casaron solamente por lo civil. El proceso de convalidación matrimonial es un proceso que les ayudará a convalidar su unión y recibir el Sacramento del Matrimonio por la Iglesia Católica. No es simplemente una “bendición” de una unión existente. En los ojos de la Iglesia es el comienzo del matrimonio. Requiere que se realice una nueva alianza de consentimiento libre.

Para más información lean este artículo: Proceso de Convalidación Matrimonial

Recomendaciones

No se pueden predecir todos los problemas que pueden surgir durante un segundo matrimonio. Los segundos matrimonios implican realidades y ajustes muy diferentes a los matrimonios por primera vez, sobre todo cuando hay hijos de por medio (Véase Hijos propios e hijos de mi pareja).

Si el anterior cónyuge y los hijos viven en otro país, es especialmente importante preguntar qué apoyo tienen. Muchas veces el divorcio civil, especialmente si se obtiene aquí, no enfatiza adecuadamente estos asuntos. La Iglesia tiene una responsabilidad particular de ver que la gente no sea forzada a la pobreza debido al abandono de un ex cónyuge: La Iglesia establece que los padres tienen la responsabilidad de proveer una educación católica a su descendencia. Esto se aplica para niños y niñas nacidos de cualquier unión, puesto que es una responsabilidad paterna.

Cursos importantes:

Muchas diócesis recomiendan que la pareja tome el inventario prematrimonial FOCCUS (Véase Inventario Pre-Caná) y asistan a un encuentro pre-matrimonial especial u otro programa de preparación matrimonial que se les indique, aparte de la preparación que el Sacerdote, Diácono o persona encargada hará con ellos.

Documentos necesarios:

  • Certificado de Bautismo católico recién emitido (dentro de los últimos seis meses) con todas las anotaciones apropiadas, incluida la fecha y el lugar de la Confirmación.
  • Certificados de Primera Comunión y Confirmación (Fotocopias pueden ser suficientes. En algunos países, la comunión y la confirmación aparecen anotadas en el certificado de Bautismo).
  • El no-católico deberá traer algún record o información que compruebe su bautismo cristiano; dos testigos confiables (de preferencia padres, hermanos o hermanas) por cada uno de los que van a casarse.
  • Si el no-católico estuvo casado antes por un matrimonio de su Iglesia, la Iglesia reconoce la importancia de dicha unión y pide se haga una especie de disolución eclesial de dicho vínculo previo, ante un tribunal de la Iglesia. Consulten con el sacerdote de su parroquia sobre esto.
  • Si alguna de las partes es viudo(a), deberá presentar un certificado de defunción del anterior esposo o esposa.
  • En caso de haber recibido una anulación de un vinculo previo, el decreto de nulidad.
  • Una licencia de matrimonio emitida por el estado.

Otros artículos relacionados: Proceso de Convalidación Matrimonial, Declaración de Nulidad, Planeando una Boda Católica

 

Nota: Este texto es una descripción básica de los segundos matrimonios. Es basado en el contexto de los Estados Unidos. Debido a que la situación de cada pareja es única y el proceso puede variar de una parroquia a otra, de una diócesis a otra y de un país a otro, las personas interesadas en casarse en la Iglesia Católica, obtener una convalidación matrimonial y/o una declaración de nulidad deben hablar primero con su párroco para obtener orientación personal y específica.

Lecturas bíblicas para la liturgia nupcial

Lecturas de la Sagrada Escritura para la liturgia nupcial

Las lecturas en la liturgia de una boda católica son una proclamación de la Palabra de Dios y de la fe de la Iglesia sobre el matrimonio. Por esta razón, se limitan a lecturas de la Sagrada Escritura (la Biblia). Hay nueve opciones para la primera lectura del Antiguo Testamento, catorce opciones para la segunda lectura del Nuevo Testamento y diez opciones para el Evangelio. Se elige una de cada una de estas categorías.

Puede resultarle útil reflexionar en oración sobre cada lectura y elegir las que hablan de sus esperanzas y sueños para su matrimonio cristiano. Los enlaces que aparecen a continuación incluyen las opciones de lectura en su totalidad, así como los comentarios para proporcionar algo de contexto y destacar los temas clave de cada lectura.

Opciones para las lecturas de una Boda Católica:

Lecturas del Antiguo Testamento

Salmos Responsoriales

Lecturas del Nuevo Testamento

Lecturas de los Evangelios

Para más información sobre cómo se utilizan la Sagrada Escritura durante la Misa, visite este artículo sobre la escucha de la Palabra de Dios o la página de Liturgia en el sitio web de la USCCB.

Beneficios del Matrimonio Católico para el Amor

Por Dora Tobar, PhD

La tradición católica siempre ha reconocido que el matrimonio es también una relación natural. Personas de cualquier religión, o no creyentes pueden casarse y su matrimonio es respetable y digno pues, lo sepan o no, tiene su origen en Dios mismo que al crear al ser humano le hizo capaz de amar a su pareja y entregarse a ella para formar una sola carne.

Pertenece también al sueño natural de toda pareja el poder permanecer unidos y para siempre. Esta aspiración humana tan legítima está sin embargo amenazada con frecuencia por la debilidad del corazón humano que no siempre sabe o puede ser coherente con su íntima vocación al amor. La historia del pecado ha dejado también su rastro negativo en nuestra condición y nuestras culturas haciendo a veces que no amar o ser egoístas sea más fácil que buscar en todo el bien, incluso de quienes amamos.

Por eso Jesús, Redentor de la humanidad, vino también al rescate del amor de la pareja y además de ofrecerle su salvación que libera del influjo del mal y del pecado, está dispuesto a ser la fuerza misma de amor que, unida al esfuerzo de amor de cada cónyuge, los conduzca seguros a amarse y entregarse para siempre, al igual que lo hizo El en la cruz. De este modo, la fidelidad y grandeza del amor de Cristo se convierte en la garantía misma del amor matrimonial y hace de él una alianza indisoluble. A este don tan especial se le llama también “la gracia matrimonial” y se participa de ella mediante la celebración del “sacramento del matrimonio”.

Jesús está dispuesto a ser la fuerza misma de amor que, unida al esfuerzo o consentimiento de amor de cada cónyuge, los conduzca seguros a amarse y entregarse para siempre. A esta fuerza se le llama también “gracia matrimonial”.

Como lo describe el Catecismo de la Iglesia Católica, Dios que siempre salió al encuentro de su pueblo, sale ahora, mediante el sacramento del matrimonio, al encuentro de los esposos cristianos y “permanece con ellos, les da la fuerza de tomar su cruz, de levantarse después de sus caídas, de perdonarse mutuamente, de llevar unos las cargas de los otros, de estar sometidos unos a otros en el temor de Cristo (Ef. 5, 21), y de amarse con un amor sobrenatural, delicado y fecundo” (CIC, 1642).

Cuando los cónyuges se aman con el amor de Cristo invocado y celebrado en su sacramento y consumado en su diario vivir, se convierten también en instrumentos o “ministros del amor de Dios.” Así, a través de cada uno de ellos, Dios mismo sigue sosteniendo, escuchando aceptando, acariciando y sirviendo al cónyuge y a los hijos que nazcan de su relación. Es decir, mediante la gracia matrimonial los esposos no sólo logran ser felices sino que se convierten también en instrumentos mutuos de salvación para su cónyuge.

Por eso, si aún no estás casado, o te casaste pero no conociste antes lo que Jesús tiene preparado para tu amor, puedes hacerlo ahora, buscando el sacramento del matrimonio que ofrece la Iglesia Católica o si ya lo hiciste puedes siempre renovar tus promesas matrimoniales y beneficiarte así de su gracia.