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Celebración del Matrimonio fuera de la Misa

“A los novios…se les dará una catequesis sobre la doctrina del Matrimonio y la familia, del Sacramento y sus ritos, preces y lecturas, para que así puedan celebrarlo de manera consciente y fructuosa”. – Ritual del Matrimonio, no. 17

Hay varias razones por las que una boda católica puede celebrarse sin Misa: cuando un católico se casa con un cristiano bautizado no católico (aunque estas parejas pueden solicitar permiso al obispo para celebrar su boda dentro de la Misa); cuando un número significativo de invitados a la boda no son católicos; o cuando no hay un sacerdote disponible. Tanto un sacerdote como un diácono pueden utilizar la Celebración del Matrimonio fuera de la Misa. Las parejas de diferentes religiones (ej. un católico y un cristiano bautizado) pueden hablar con el sacerdote o el diácono sobre la participación del clero de la iglesia de la parte no católica. Si la pareja desea celebrar su boda en la iglesia de la parte no católica, necesita recibir el permiso del obispo para hacerlo y que el matrimonio sea válido.

El matrimonio sin una Misa es una boda católica válida. También sigue siendo un sacramento porque los novios están bautizados. (Para la ceremonia que se utiliza cuando un católico se casa con una persona no bautizada, véase el Celebración del Matrimonio entre parte católica y parte catecúmena o no cristiana). La principal diferencia es que no hay Liturgia de la Eucaristía. Sin embargo, si dos católicos deciden utilizar esta forma, y la ceremonia es presidida por un diácono porque un sacerdote no está disponible para la Misa, un Servicio de Comunión puede, bajo ciertas circunstancias y de acuerdo con el reglamento de la diócesis local, ser integrado en la ceremonia.

El corazón del Rito del Matrimonio se encuentra en dos momentos clave: el Consentimiento que intercambian los novios y la Bendición Nupcial que reciben los recién casados. El consentimiento es “el elemento indispensable que ‘hace el matrimonio’” (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1626). En este momento, los novios son los ministros del sacramento el uno para el otro; el celebrante recibe su consentimiento en nombre de la Iglesia (ver Matrimonio: el amor y la vida en el plan divino, pág. 33). La hermosa Bendición Nupcial incluye una invocación al Espíritu Santo, al que el Catecismo describe como el “sello” de la alianza de los nuevos esposos y “la fuente siempre generosa de su amor, la fuerza con que se renovará su fidelidad” (nº 1624).

Además del Consentimiento y la Bendición Nupcial, el Rito del Matrimonio contiene otros dos elementos importantes. Antes de intercambiar los votos, a los novios se les hace una serie de preguntas, llamada la Interrogación antes del Consentimiento, para determinar que cada uno se acerca al matrimonio libremente, tiene la intención de una unión para toda la vida, y está abierto a los hijos y a criarlos “según la ley de Cristo y su Iglesia”. A continuación, tras el intercambio de votos, tiene lugar la Bendición y Entrega de Anillos. Los esposos llevarán los anillos bendecidos como signo de su alianza entre ellos y con Dios.

La estructura de la ceremonia de una boda católica fuera de la Misa se describe a continuación, con varias opciones entre paréntesis. Se anima a los novios a que colaboren con el celebrante (y quizás con el personal de la parroquia) en la elección de ciertos textos de la boda, como las lecturas de la Sagrada Escritura, las intenciones de la Oración de los Fieles y las selecciones musicales. Esto ayudará a los novios a vivir la liturgia nupcial “con mucha hondura” y “participación plena, activa y responsable”(Papa Francisco, Amoris Laetitia, nº 213; San Juan Pablo II, Familiaris Consortio, nº 67). Se debe consultar con el celebrante o su delegado sobre elementos opcionales como la entrega de la Biblia y el Rosario, y el ramo de flores para la Virgen.

A continuación, un esquema general para una boda católica fuera de la Misa en el Rito Romano Católico, basado en la nueva edición del Ritual del Matrimonio (de uso obligatorio en los Estados Unidos a partir del 30 de diciembre de 2016). Dado que hay muchas opciones para elegir y varias circunstancias que pueden afectar la planificación de una ceremonia de boda, es muy importante trabajar con el celebrante o su delegado en la organización de la ceremonia. Algunos detalles pueden diferir de lo que se indica a continuación.

Ritos Iniciales

“La liturgia nupcial es un evento único, que se vive en el contexto familiar y social de una fiesta. Jesús inició sus milagros en el banquete de bodas de Caná: el vino bueno del milagro del Señor, que anima el nacimiento de una nueva familia, es el vino nuevo de la Alianza de Cristo con los hombres y mujeres de todos los tiempos” – Papa Francisco, Amoris Laetitia, nº 216.

  1. Acogida de los novios por parte del sacerdote y procesión hacia la Iglesia (la acogida puede tener lugar en la puerta de la iglesia o en el altar, según el estilo de procesión elegido)
  2. Saludo a los novios y a los fieles por parte del sacerdote
  3. Oración Colecta / Oración de apertura (seis versiones a elegir)

Liturgia de la Palabra

En la Liturgia de la Palabra “se resalta la importancia del Matrimonio cristiano en la historia de la salvación y sus funciones y deberes de cara a la santificación de los cónyuges y de los hijos” – Ritual del Matrimonio, nº 35.

Nota: Puede haber dos o tres lecturas más el Salmo Responsorial, y al menos una de ellas debe hablar explícitamente del matrimonio.

  1. Lectura del Antiguo Testamento (nueve opciones; si es el tiempo de Pascua, se debe elegir una lectura del Libro del Apocalipsis en su lugar)
  2. Salmo Responsorial (siete opciones; muchos compositores les han puesto música)
  3. Lectura del Nuevo Testamento (catorce opciones)
  4. Aclamación del Evangelio
  5. Evangelio (diez opciones)
  6. Homilía basada en las Escrituras, la enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio y la pareja en particular

Celebración del Matrimonio

“Hace falta destacar que esas palabras no pueden ser reducidas al presente; implican una totalidad que incluye el futuro: ‘hasta que la muerte los separe’”Papa Francisco, Amoris Laetitia, nº 214.

“El consentimiento por el que los esposos se dan y se reciben mutuamente es sellado por el mismo Dios” – Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1639.

  1. El sacerdote se dirige a los novios
  2. La Interrogación antes del Consentimiento/Escrutinio
  3. El Consentimiento (dos versiones de los votos a elegir, y los novios pueden decir las palabras ellos mismos o responder “sí quiero” a los votos planteados como una pregunta por el sacerdote)
  4. La Aceptación/Confirmación del Consentimiento por parte del sacerdote
  5. La Bendición y la Entrega de los Anillos (tres versiones de la oración a elegir)
  6. Opcional: La Bendición y Entrega de las Arras, una tradición importante en las familias hispanas y filipinas
  7. Opcional: se puede cantar un himno o canto de alabanza
  8. La Oración Universal / Oración de los Fieles (dos ejemplos proporcionados en el texto litúrgico; las parejas también pueden trabajar con el sacerdote para escribir las suyas propias)

Si no se va a distribuir la Sagrada Comunión (que suele ser el caso), la ceremonia continúa:

  1. El Padre Nuestro
  2. Opcional: Bendición e Imposición del Lazo o Velación, una tradición importante en las familias hispanas y filipinas.
  3. La Bendición Nupcial (tres versiones a elegir)
  4. Bendición Solemne de los recién casados y de la congregación
  5. Despedida
  6. Canto de Salida/Marcha (se puede cantar un himno o tocar música instrumental)

Pero si se va a distribuir la Sagrada Comunión, la ceremonia continúa:

  1. Opcional: Bendición e Imposición del Lazo o Velación, una tradición importante en las familias hispanas y filipinas.
  2. La Bendición Nupcial (tres versiones a elegir)
  3. El Padre Nuestro
  4. El Signo de la Paz
  5. Distribución de la Sagrada Comunión (debe cantarse un canto de comunión apropiado)
  6. Bendición Solemne o simple de los recién casados y de la congregación
  7. Despedida
  8. Canto de Salida/Marcha (se puede cantar un himno o tocar música instrumental)

Nota: después de la ceremonia, los testigos (normalmente el padrino y la dama de honor) y el sacerdote o diácono firman el acta de matrimonio. El acto de firmar puede hacerse en la sacristía o en presencia del pueblo, pero no debe hacerse sobre el altar.

 

Las 3 opciones para la celebración del Sacramento del Matrimonio:

  1. Celebración del Matrimonio dentro de la Misa
  2. Celebración del Matrimonio fuera de la Misa
  3. Celebración del Matrimonio entre parte católica y parte catecúmena o no cristiana

Celebración del Matrimonio dentro de la Misa

“A los novios…se les dará una catequesis sobre la doctrina del Matrimonio y la familia, del Sacramento y sus ritos, preces y lecturas, para que así puedan celebrarlo de manera consciente y fructuosa”. – Ritual del Matrimonio, no. 17

Cuando dos católicos se casan, el sacramento del matrimonio tiene lugar normalmente dentro de la Misa en virtud del vínculo que tienen todos los sacramentos con el Misterio Pascual de Cristo (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1621) y porque es en la Eucaristía donde los matrimonios católicos “se encuentran con aquel que es la fuente de su matrimonio” (USCCB, Matrimonio: el amor y la vida en el plan divino, pág. 52). Recibir la Eucaristía como su “primera comida” juntos es una hermosa expresión de la confianza de los recién casados en Dios para sostenerlos y fortalecerlos durante toda su vida.

Cuando el sacramento del matrimonio tiene lugar durante la Misa, un sacerdote (¡o un obispo!) es el celebrante principal de la ceremonia. Si otros sacerdotes o diáconos también pueden estar presentes, pueden concelebrar o asistir como es habitual en la Misa, e incluso podrían ser invitados a predicar la homilía. En muchos aspectos, una Misa de bodas es como cualquier otra Misa, pero con el añadido del Rito del Matrimonio, cuyo núcleo se encuentra en dos momentos clave: el Consentimiento que intercambian los novios y la Bendición Nupcial que se da a los recién casados. El consentimiento es “el elemento indispensable que ‘hace el matrimonio’” (Catecismo, nº 1626). En este momento, los novios son los ministros del sacramento el uno para el otro; el celebrante recibe su consentimiento en nombre de la Iglesia (ver Matrimonio: el amor y la vida en el plan divino, pág. 33). La hermosa Bendición Nupcial incluye una invocación al Espíritu Santo, al que el Catecismo describe como el “sello” de la alianza de los nuevos esposos y “la fuente siempre generosa de su amor, la fuerza con que se renovará su fidelidad” (nº 1624).

Además del Consentimiento y la Bendición Nupcial, el Rito del Matrimonio contiene otros dos elementos importantes. Antes de intercambiar los votos, a los novios se les hace una serie de preguntas, llamada la Interrogación antes del Consentimiento, para determinar que cada uno se acerca al matrimonio libremente, tiene la intención de una unión para toda la vida, y está abierto a los hijos y a criarlos “según la ley de Cristo y su Iglesia”. A continuación, tras el intercambio de votos, tiene lugar la Bendición y Entrega de Anillos. Los esposos llevarán los anillos bendecidos como signo de su alianza entre ellos y con Dios.

La estructura de la ceremonia de una boda católica dentro de la Misa se describe a continuación, con varias opciones entre paréntesis. Se anima a los novios a que colaboren con el celebrante (y quizás con el personal de la parroquia) en la elección de ciertos textos de la boda, como las lecturas de la Sagrada Escritura, las intenciones de la Oración de los Fieles y las selecciones musicales. Esto ayudará a los novios a vivir la liturgia nupcial “con mucha hondura” y “participación plena, activa y responsable”(Papa Francisco, Amoris Laetitia, nº 213; San Juan Pablo II, Familiaris Consortio, nº 67). Se debe consultar con el celebrante o su delegado sobre elementos opcionales como la entrega de la Biblia y el Rosario, y el ramo de flores para la Virgen.

A continuación, se presenta un esquema general para una Misa de boda católica en el Rito Romano Católico, basado en la nueva edición del Ritual del Matrimonio (de uso obligatorio en los Estados Unidos a partir del 30 de diciembre de 2016). Dado que hay muchas opciones para elegir y varias circunstancias que pueden afectar la planificación de una Misa de boda, es muy importante trabajar con el celebrante o su delegado en la organización de la ceremonia. Algunos detalles pueden diferir de lo que se indica a continuación. 

Ritos Iniciales

“La liturgia nupcial es un evento único, que se vive en el contexto familiar y social de una fiesta. Jesús inició sus milagros en el banquete de bodas de Caná: el vino bueno del milagro del Señor, que anima el nacimiento de una nueva familia, es el vino nuevo de la Alianza de Cristo con los hombres y mujeres de todos los tiempos” – Papa Francisco, Amoris Laetitia, nº 216.

  1. Acogida de los novios por parte del sacerdote y procesión hacia la Iglesia (la acogida puede tener lugar en la puerta de la iglesia o en el altar, según el estilo de procesión elegido)
  2. Saludo a los novios y a los fieles por parte del sacerdote

Nota: Se omite el Acto Penitencial en una ceremonia nupcial

  1. Gloria (dicho o cantado, excepto en ciertas ocasiones)
  2. Oración Colecta / Oración de apertura (seis versiones a elegir)

 

Liturgia de la Palabra

En la Liturgia de la Palabra “se resalta la importancia del Matrimonio cristiano en la historia de la salvación y sus funciones y deberes de cara a la santificación de los cónyuges y de los hijos” – Ritual del Matrimonio, nº 35.

Nota: Puede haber dos o tres lecturas más el Salmo Responsorial, y al menos una de ellas debe hablar explícitamente del matrimonio.

  1. Lectura del Antiguo Testamento (nueve opciones; si es el tiempo de Pascua, se debe elegir una lectura del Libro del Apocalipsis en su lugar)
  2. Salmo Responsorial (siete opciones; muchos compositores les han puesto música)
  3. Lectura del Nuevo Testamento (catorce opciones)
  4. Aclamación del Evangelio
  5. Evangelio (diez opciones)
  6. Homilía basada en las Escrituras, la enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio y la pareja en particular

Celebración del Matrimonio

“Hace falta destacar que esas palabras no pueden ser reducidas al presente; implican una totalidad que incluye el futuro: ‘hasta que la muerte los separe’”Papa Francisco, Amoris Laetitia, nº 214.

“El consentimiento por el que los esposos se dan y se reciben mutuamente es sellado por el mismo Dios” – Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1639.

  1. El sacerdote se dirige a los novios
  2. La Interrogación antes del Consentimiento/Escrutinio
  3. El Consentimiento (dos versiones de los votos a elegir, y los novios pueden decir las palabras ellos mismos o responder “sí quiero” a los votos planteados como una pregunta por el sacerdote)
  4. La Aceptación/Confirmación del Consentimiento por parte del sacerdote
  5. La Bendición y la Entrega de los Anillos (tres versiones de la oración a elegir)
  6. Opcional: La Bendición y Entrega de las Arras, una tradición importante en las familias hispanas y filipinas
  7. Opcional: se puede cantar un himno o canto de alabanza
  8. La Oración Universal / Oración de los Fieles (dos ejemplos proporcionados en el texto litúrgico; las parejas también pueden trabajar con el sacerdote para escribir las suyas propias)
  9. El Credo (se dice o se canta sólo si el matrimonio se celebra en determinados días)

 

Liturgia Eucarística

“Coronamiento litúrgico del rito matrimonial es la Eucaristía —sacrificio del «cuerpo entregado» y de la « sangre derramada »—, que en el consentimiento de los esposos encuentra, de alguna manera, su expresión” – San Juan Pablo II, Carta a las Familias, nº 11.

“Es…conveniente que los esposos sellen su consentimiento en darse el uno al otro mediante la ofrenda de sus propias vidas, uniéndose a la ofrenda de Cristo por su Iglesia, hecha presente en el Sacrificio Eucarístico” – Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1621.

  1. La Preparación de las Ofrendas (los novios pueden llevar el pan y el vino al altar, o se puede invitar a otra persona a hacerlo)
  2. La Plegaria Eucarística
  3. El Padre Nuestro, deteniéndose justo antes de “Líbranos…”.
  4. Opcional: Bendición e Imposición del Lazo o Velación, una tradición importante en las familias hispanas y filipinas. Esto también puede hacerse previo al Padre Nuestro, o incluso antes, según la costumbre local.
  5. La Bendición Nupcial (tres versiones a elegir)
  6. El Signo de la Paz
  7. La Sagrada Comunión (debe cantarse un canto de comunión apropiado)

Rito de Conclusión

  1. Bendición Solemne de los recién casados y de la congregación
  2. Despedida
  3. Canto de Salida/Marcha (se puede cantar un himno o tocar música instrumental)

 

Las 3 opciones para la celebración del Sacramento del Matrimonio:

  1. Celebración del Matrimonio dentro de la Misa
  2. Celebración del Matrimonio fuera de la Misa
  3. Celebración del Matrimonio entre parte católica y parte catecúmena o no cristiana

Preparar la Liturgia del Sacramento del Matrimonio

5 pasos básicos para preparar la Liturgia del Sacramento del Matrimonio

 

Paso 1: Decidir cómo van a celebrar el Sacramento del Matrimonio

Paso 2: Seleccionar la música

Paso 3: Escoger los elementos opcionales

Paso 4: Seleccionar las lecturas

Paso 5: Invitar a los ministros

 

 

Rito del Matrimonio

Paso 1 para preparar la Liturgia del Sacramento del Matrimonio:

Decidir cómo van a celebrar el Sacramento del Matrimonio

La Iglesia católica ofrece tres formas diferentes de celebrar el rito del matrimonio. Cuando dos católicos se casan, la celebración será normalmente dentro de una Misa. El segundo modo, que no incluye una Misa, se utiliza cuando un católico se casa con otro cristiano bautizado. Un tercer modo, también fuera de la Misa, se suele celebrar cuando un católico se casa con alguien que no está bautizado. La segunda y la tercera forma se estructuran en torno a la celebración de la Liturgia de la Palabra.

 

Las 3 opciones para la celebración del Sacramento del Matrimonio:

  1. Celebración del Matrimonio dentro de la Misa
  2. Celebración del Matrimonio fuera de la Misa
  3. Celebración del Matrimonio entre parte católica y parte catecúmena o no cristiana

La pareja elige una de estas opciones en función de sus circunstancias particulares en conversación con el sacerdote o diácono que será testigo del intercambio de consentimiento, a menudo llamado los votos. Cuando un diácono dirige la liturgia, lo que es cada vez más frecuente, la boda se celebra fuera de la Misa, aunque se casen dos católicos.

Seguir al Paso 2: Seleccionar la música

Segundos Matrimonios

¿Cuándo se puede casar por segunda vez un(a) católico(a)?

Para casarse en la Iglesia católica, una persona católica tiene que estar en un estado de libertad para contraer el matrimonio. Hay que consultar con un sacerdote sobre su caso específico. Algunos ejemplos comunes de posibles segundos matrimonios serían:

  • Cuando un viudo o viuda, constituye una nueva pareja y desea casarse con ella.
  • Cuando una persona o las dos, estuvieron casadas solamente por vínculo civil (no sacramental) y disolvieron su vínculo anterior mediante un divorcio, y ahora contraerán matrimonio eclesiástico (sacramental).
  • Cuando una persona de la pareja o los dos, que estuvo casada por la Iglesia, obtuvo la anulación eclesiástica (a través de un tribunal de la Iglesia) del vínculo matrimonial que tenía con una pareja anterior, y desea ahora hacer de su nueva relación un sacramento.
  • Cuando una persona de otra religión cristiana o de otro culto ha disuelto su vínculo anterior ante un tribunal de la Iglesia y desea ahora contraer matrimonio sacramental con una persona católica en estado de libertad.

¿Los divorciados se pueden volver a casar en un templo parroquial?

El divorcio como tal no existe en el concepto de matrimonio de la Iglesia Católica puesto que el vínculo que une a los esposos es indisoluble, como es irrompible el amor de Jesús por la humanidad y su Iglesia, que el sacramento del matrimonio representa. Lo único que hace que una relación matrimonial-sacramental anterior quede disuelta es que la misma Iglesia pueda probar que, por unas circunstancias claras, el vínculo anterior no fue nunca un matrimonio como tal (Véase Declaración de Nulidad). En estos casos el proceso es conocido como “anulación” o “declaración de nulidad/invalidez” y permite que las personas de este vínculo disuelto puedan casarse de nuevo, de forma válida con una pareja diferente.

El divorcio es un proceso civil que se lleva acabo frente a un tribunal civil y disuelve sólo el vínculo civil que unió a una pareja.

¿Qué es una Convalidación o bendición nupcial?

La convalidación es el proceso de casarse por la Iglesia Católica cuando ya se casaron, pero no fue un matrimonio válido en la Iglesia. Un ejemplo común es cuando uno o dos católicos bautizados se casaron solamente por lo civil. El proceso de convalidación matrimonial es un proceso que les ayudará a convalidar su unión y recibir el Sacramento del Matrimonio por la Iglesia Católica. No es simplemente una “bendición” de una unión existente. En los ojos de la Iglesia es el comienzo del matrimonio. Requiere que se realice una nueva alianza de consentimiento libre.

Para más información lean este artículo: Proceso de Convalidación Matrimonial

Recomendaciones

No se pueden predecir todos los problemas que pueden surgir durante un segundo matrimonio. Los segundos matrimonios implican realidades y ajustes muy diferentes a los matrimonios por primera vez, sobre todo cuando hay hijos de por medio (Véase Hijos propios e hijos de mi pareja).

Si el anterior cónyuge y los hijos viven en otro país, es especialmente importante preguntar qué apoyo tienen. Muchas veces el divorcio civil, especialmente si se obtiene aquí, no enfatiza adecuadamente estos asuntos. La Iglesia tiene una responsabilidad particular de ver que la gente no sea forzada a la pobreza debido al abandono de un ex cónyuge: La Iglesia establece que los padres tienen la responsabilidad de proveer una educación católica a su descendencia. Esto se aplica para niños y niñas nacidos de cualquier unión, puesto que es una responsabilidad paterna.

Cursos importantes:

Muchas diócesis recomiendan que la pareja tome el inventario prematrimonial FOCCUS (Véase Inventario Pre-Caná) y asistan a un encuentro pre-matrimonial especial u otro programa de preparación matrimonial que se les indique, aparte de la preparación que el Sacerdote, Diácono o persona encargada hará con ellos.

Documentos necesarios:

  • Certificado de Bautismo católico recién emitido (dentro de los últimos seis meses) con todas las anotaciones apropiadas, incluida la fecha y el lugar de la Confirmación.
  • Certificados de Primera Comunión y Confirmación (Fotocopias pueden ser suficientes. En algunos países, la comunión y la confirmación aparecen anotadas en el certificado de Bautismo).
  • El no-católico deberá traer algún record o información que compruebe su bautismo cristiano; dos testigos confiables (de preferencia padres, hermanos o hermanas) por cada uno de los que van a casarse.
  • Si el no-católico estuvo casado antes por un matrimonio de su Iglesia, la Iglesia reconoce la importancia de dicha unión y pide se haga una especie de disolución eclesial de dicho vínculo previo, ante un tribunal de la Iglesia. Consulten con el sacerdote de su parroquia sobre esto.
  • Si alguna de las partes es viudo(a), deberá presentar un certificado de defunción del anterior esposo o esposa.
  • En caso de haber recibido una anulación de un vinculo previo, el decreto de nulidad.
  • Una licencia de matrimonio emitida por el estado.

Otros artículos relacionados: Proceso de Convalidación Matrimonial, Declaración de Nulidad, Planeando una Boda Católica

 

Nota: Este texto es una descripción básica de los segundos matrimonios. Es basado en el contexto de los Estados Unidos. Debido a que la situación de cada pareja es única y el proceso puede variar de una parroquia a otra, de una diócesis a otra y de un país a otro, las personas interesadas en casarse en la Iglesia Católica, obtener una convalidación matrimonial y/o una declaración de nulidad deben hablar primero con su párroco para obtener orientación personal y específica.

Lecturas bíblicas para la liturgia nupcial

Lecturas de la Sagrada Escritura para la liturgia nupcial

Las lecturas en la liturgia de una boda católica son una proclamación de la Palabra de Dios y de la fe de la Iglesia sobre el matrimonio. Por esta razón, se limitan a lecturas de la Sagrada Escritura (la Biblia). Hay nueve opciones para la primera lectura del Antiguo Testamento, catorce opciones para la segunda lectura del Nuevo Testamento y diez opciones para el Evangelio. Se elige una de cada una de estas categorías.

Puede resultarle útil reflexionar en oración sobre cada lectura y elegir las que hablan de sus esperanzas y sueños para su matrimonio cristiano. Los enlaces que aparecen a continuación incluyen las opciones de lectura en su totalidad, así como los comentarios para proporcionar algo de contexto y destacar los temas clave de cada lectura.

Opciones para las lecturas de una Boda Católica:

Lecturas del Antiguo Testamento

Salmos Responsoriales

Lecturas del Nuevo Testamento

Lecturas de los Evangelios

Para más información sobre cómo se utilizan la Sagrada Escritura durante la Misa, visite este artículo sobre la escucha de la Palabra de Dios o la página de Liturgia en el sitio web de la USCCB.

Beneficios del Matrimonio Católico para el Amor

Por Dora Tobar, PhD

La tradición católica siempre ha reconocido que el matrimonio es también una relación natural. Personas de cualquier religión, o no creyentes pueden casarse y su matrimonio es respetable y digno pues, lo sepan o no, tiene su origen en Dios mismo que al crear al ser humano le hizo capaz de amar a su pareja y entregarse a ella para formar una sola carne.

Pertenece también al sueño natural de toda pareja el poder permanecer unidos y para siempre. Esta aspiración humana tan legítima está sin embargo amenazada con frecuencia por la debilidad del corazón humano que no siempre sabe o puede ser coherente con su íntima vocación al amor. La historia del pecado ha dejado también su rastro negativo en nuestra condición y nuestras culturas haciendo a veces que no amar o ser egoístas sea más fácil que buscar en todo el bien, incluso de quienes amamos.

Por eso Jesús, Redentor de la humanidad, vino también al rescate del amor de la pareja y además de ofrecerle su salvación que libera del influjo del mal y del pecado, está dispuesto a ser la fuerza misma de amor que, unida al esfuerzo de amor de cada cónyuge, los conduzca seguros a amarse y entregarse para siempre, al igual que lo hizo El en la cruz. De este modo, la fidelidad y grandeza del amor de Cristo se convierte en la garantía misma del amor matrimonial y hace de él una alianza indisoluble. A este don tan especial se le llama también “la gracia matrimonial” y se participa de ella mediante la celebración del “sacramento del matrimonio”.

Jesús está dispuesto a ser la fuerza misma de amor que, unida al esfuerzo o consentimiento de amor de cada cónyuge, los conduzca seguros a amarse y entregarse para siempre. A esta fuerza se le llama también “gracia matrimonial”.

Como lo describe el Catecismo de la Iglesia Católica, Dios que siempre salió al encuentro de su pueblo, sale ahora, mediante el sacramento del matrimonio, al encuentro de los esposos cristianos y “permanece con ellos, les da la fuerza de tomar su cruz, de levantarse después de sus caídas, de perdonarse mutuamente, de llevar unos las cargas de los otros, de estar sometidos unos a otros en el temor de Cristo (Ef. 5, 21), y de amarse con un amor sobrenatural, delicado y fecundo” (CIC, 1642).

Cuando los cónyuges se aman con el amor de Cristo invocado y celebrado en su sacramento y consumado en su diario vivir, se convierten también en instrumentos o “ministros del amor de Dios.” Así, a través de cada uno de ellos, Dios mismo sigue sosteniendo, escuchando aceptando, acariciando y sirviendo al cónyuge y a los hijos que nazcan de su relación. Es decir, mediante la gracia matrimonial los esposos no sólo logran ser felices sino que se convierten también en instrumentos mutuos de salvación para su cónyuge.

Por eso, si aún no estás casado, o te casaste pero no conociste antes lo que Jesús tiene preparado para tu amor, puedes hacerlo ahora, buscando el sacramento del matrimonio que ofrece la Iglesia Católica o si ya lo hiciste puedes siempre renovar tus promesas matrimoniales y beneficiarte así de su gracia.

¿Dónde se puede celebrar el Sacramento del Matrimonio?

¿Nos podemos casar en un parque o en la playa?

Hoy en día, muchas parejas sueñan con casarse en un lugar exótico: una playa, un escenario natural elaborado, una ciudad ajena a sus vidas cotidianas. Esto se conoce como “bodas de destino” y su práctica se hace cada vez más popular entre parejas de novios. Sin embargo, para nosotros, los católicos, y según las enseñanzas de nuestra Iglesia, las bodas de destino no son una posibilidad. Tampoco se puede tener una boda católica en un parque, ya que el templo parroquial es el lugar apropiado para la celebración del matrimonio.

¿Por qué hay que casarnos en la parroquia?

El templo parroquial es un espacio sagrado donde contamos con la presencia real, sacramentada, viva y presente de Nuestro Señor Jesucristo en el Tabernáculo. Recordemos también que fue en la iglesia donde fuimos recibidos como hijos de Dios en la comunidad de fe a través del bautismo, donde recibimos por primera vez el cuerpo y la sangre del Señor y donde fuimos confirmados en nuestra fe. Los Sacramentos son signos y símbolos del amor infinito de Dios, y nos ayudan crecer en madurez espiritual. En fin, todas nuestras grandes alianzas y experiencias de fe ocurrieron dentro del templo parroquial y por ello es justamente allí donde debemos celebrar este evento único en la vida. Un evento en el cual contraeremos una alianza de amor de por vida con nuestra pareja y con Dios: nuestro matrimonio. El matrimonio es un sacramento, o sea, un signo visible de la gracia de Dios que es invisible en el cual Dios sella la pareja con su amor, su gracia y su presencia, que será la roca firme que sustentará el matrimonio.  

Es esta gracia divina que se recibe en el Sacramento del Matrimonio la que ayudará a pareja en los momentos difíciles a superar las pruebas que trae la vida. Es la presencia de Dios, quien es el amor mismo, la que ayudará a la pareja a mantener viva la llama de su amor, a amarse como Dios ama, buscando siempre el bien del ser amado, aun en los momentos en los que se “termina la luna de miel”. Los ayudará a crecer en perdón, humildad, respeto, responsabilidad, confianza, y más. Por ello, debemos celebrar nuestra boda en el templo parroquial, pues la celebración del Sacramento es un evento sagrado y, por lo tanto, infinitamente más importante que cualquier otro escenario, por más hermoso e impresionante que este sea.

Poner el sacramento encima de la fiesta

Por este motivo, la Iglesia no autoriza la celebración de un matrimonio sacramental fuera del recinto santo del templo parroquial. Exhortamos a todas las parejas comprometidas a que planeen el lugar de su recepción (la cual sí puede ser en la playa o cualquier otro lugar exótico) alrededor de la iglesia, y no la celebración del matrimonio en la iglesia alrededor de su lugar predilecto para la recepción. Es importante que la pareja tenga sus prioridades en orden y no pierda la perspectiva de lo que es realmente importante, ya que sin duda recibir el sacramento es supremamente más importante que cualquier fiesta.

Casarse en la iglesia es crucial para el éxito del matrimonio ya que para recibir el sacramento la Iglesia nos pide que recibamos una buena preparación matrimonial. Este requisito no está diseñado para hacerle el proceso difícil a la pareja. Más bien, la Iglesia en su sabiduría y su amor por sus hijos, exige una preparación matrimonial para que la pareja tenga un concepto claro de la alianza indisoluble a la cual se comprometen. También se requiere esta preparación ya que está comprobado que las parejas que lo reciben (a través de un sólido curso pre-matrimonial y un inventario matrimonial) perciben una reducción de 50% en la incidencia de divorcio. Adicionalmente, las parejas que abrazan un método de planificación familiar natural en su vida matrimonial reducen el índice de divorcio a menos del 5%, lo cual podemos considerar como un “seguro matrimonial”.

Recordemos, como hemos compartido en otros artículos, que la boda es un día, pero el matrimonio es para toda la vida. Es después de la boda, cuando se consuma el matrimonio en el acto íntimo que comienza el camino del matrimonio. Un camino que es mucho más hermoso, pleno y seguro cuando lo caminamos de la mano de Dios.

Gastos para la boda

Considerando las finanzas y presupuesto para su día de bodas

Por Cynthia Psencik

Acaban de comprometerse. Han fijado la fecha para su boda. ¿Ahora qué?

La decisión de cuánto gastar en una boda es algo bien personal. Cada pareja es diferente y existen muchos factores que se deben considerar. Por ejemplo, las tradiciones y expectativas de la familia de ambas parejas pueden jugar un papel esencial en la planificación del día de la boda. También se consideran los gastos individuales de cada pareja y sus propios ahorros. La realidad es que la mayor parte de las parejas no entran al compromiso con ahorros para su boda.

Para muchos, el día de bodas se anticipa como el acontecimiento más importante en la vida de la pareja. Durante la emoción de planificar el día de bodas, muchas veces se pueden sobrepasar los gastos con el fin de tener el “día ideal.” Claro, para muchos, con Dios mediante, sería la única vez que planificarían tan gran acontecimiento, y entramos con mucha ilusión para que cada detalle sea perfecto. Por esta razón, crear un presupuesto para la boda es un paso bien importante que la pareja debe tomar para que ambos estén en la misma página. Esto también les ayuda a resaltar las prioridades para su gran día.

Durante nuestro retiro de noviazgo, Evan y yo hablamos acerca de nuestras finanzas y la relación que cada uno teníamos con el dinero, como también de nuestros ahorros y nuestras deudas. Naturalmente, los ahorros y las deudas de cada uno se convertirían en las nuestras. Por lo tanto, cuando nos comprometimos, lo primero que dialogamos fue cuál era la máxima cantidad, de modo realista, que podríamos gastar para nuestro día de boda. Para llegar a este número, teníamos que tomar en cuenta nuestro ingreso, nuestros gastos, y nuestros ahorros. También hay que hablar sobre si van a recibir alguna ayuda financiera de sus familiares o amigos. Es común en muchos lugares pedir a los familiares y amigos que sean “padrinos” de distintos elementos de la boda y la recepcion. Llegar a un número total es el primer paso y uno de los más importantes que se debe tomar antes de empezar sus planes. El siguiente paso es determinar sus prioridades como pareja. Por ejemplo, Evan y yo decidimos poner nuestra fecha para un año después de nuestro compromiso e irnos de luna de miel inmediatamente después de la boda. Esto nos ayudó a amortizar nuestros gastos y evaluar el resto del costo para la boda. Tercero, es hacer su tarea de ver qué tanto cuesta todo.

El presupuesto puede variar dependiendo de los detalles que desean realizar en su boda.  Por ejemplo, una cena íntima después de una ceremonia es obviamente menos costosa que un banquete de 200+ personas. Un gran detalle de notar es que los gastos para la boda incrementan basados en cuántas personas son invitadas. Esto determina cuántas mesas, platos, invitaciones, souvenirs (recuerdos) etc., deben ordenar. Teniendo en mente que los gastos para la boda son por cada persona invitada, les ayuda a mantener la perspectiva de cuánto pueden presupuestar. Por eso es esencial también estar de acuerdo con su lista de invitados. Como sugerencia personal, si no han hablado con ese amigo o amiga de la escuela primaria por hace años, es tiempo de discernir si es necesario invitarlo.

Desarrollar un presupuesto personal les puede ayudar a crear su presupuesto para la boda. El presupuesto personal toma nota de su ingreso, gastos diarios y sus metas de ahorro. De esta manera, les puede ayudar a organizar las prioridades para su boda. Como sugerencia, pueden crear una lista de las categorías que deben tomar parte en su boda y organizarlas por orden de importancia (ej. flores, música, fotografía, etc.). Y también dialogar como pareja las áreas no negociables que deben de estar presentes en su gran día. Por ejemplo, para Evan y para mí, tener comida deliciosa era más importante que contratar una banda de música en vivo. Esto les ayuda a colocar un porcentaje de sus gastos en sus prioridades y decidir cómo usar el balance en los gastos no tan esenciales.

Otro detalle que puede afectar su presupuesto son sus planes inmediatos después de casarse. Por ejemplo, ¿piensan comenzar una familia en seguida? ¿O piensan comprar un hogar? Algo que puede suceder durante la euforia de los planes de boda es gastar más dinero que su ingreso, y pasar sus primeros años pagando las deudas de su boda. No es buena idea comenzar sus vidas endeudados por la boda. Leí en algún material de Pre-Cana que la boda es solo un día, pero el matrimonio es para toda la vida.

Claro, eso no significa que no pueden tener la boda de sus sueños. Si en realidad es su prioridad, es importante que como pareja dialoguen acerca de cuáles sacrificios y compromisos están dispuestos a hacer para lograrlo, tomando en cuenta que puede que signifique que la fecha sea a largo plazo. Por ejemplo, pueden decidir reducir gastos mensuales (salida de cenas, vacaciones, etc.) durante la temporada de sus planes de boda y ahorrarlo para la boda. La comunicación en cada etapa de sus planes debe mantenerse clara y concreta. Algo que les ayudaría es descargar una aplicación financiera donde ambos tengan acceso a depositar y revisar el balance de su cuenta, y también organizar un presupuesto. Pueden bajar plantillas para presupuesto de bodas en Excel, y también pueden descargar esta simple planilla aquí. No se olviden de incluir en el presupuesto los elementos de la liturgia. Por ejemplo, la cantidad que pide la parroquia por tener la boda, una donación al que preside, un estipendio para los cantores y músicos, los adornos en el templo, programas, etc.

Estas son solo unas sugerencias. Las necesidades y deseos de cada pareja son diferentes, por eso es esencial tener la conversación acerca de la visión para su boda durante su noviazgo si ya han discernido el matrimonio. Actualmente, en las redes sociales, existen influencers dándonos un vistazo a su gran día. Vemos arreglos extravagantes y podemos crear expectativas que a veces no están a nuestro alcance. No debemos sentirnos presionados por tener una boda más allá de lo que podamos gastar. Es importante siempre recordar la razón por la cual decidieron casarse. Como católicos, no existe nada más importante que el Sacramento. Toda boda es hermosa porque se trata del amor de la pareja, que se refleja en el amor de Dios por su Iglesia. El San Juan Pablo II nos dice: “La gracia y el vínculo sacramental hacen que como símbolo y participación del amor dé Cristo-Esposo, la vida conyugal sea, para los esposos cristianos, el camino de su santificación y, al mismo tiempo, para la Iglesia un estímulo eficaz para reavivar la comunión de amor que la distingue”. El esposo y la esposa crean el camino hacia la santificación del uno al otro. Mantengan esta frase como su enfoque durante su planificación.

Planificar y ahorrar para una boda puede igualmente ser causa de estrés como también de mucho júbilo. Al final del día se trata de crear un balance que funcione para ti y tu pareja. Es una jornada hermosa que debe de traerles alegría durante su etapa de planificación hasta llegar hacia el altar.

 

Cynthia y Evan Psencik han estado casados por casi 6 años. Cynthia era la Directora para el Ministerio Juvenil en la Arquidiócesis de Nueva York pero ahora trabaja para el Instituto GIVEN y Evan trabaja como maestro de Teología en la escuela secundaria, Cardenal Spellman en el Bronx. Actualmente viven en el Estado de Connecticut.

 

Bodas Sencillas

Por la Hermana Patricia Brown, SSMN

Muchas parejas, aún sintiéndose ya listas para el matrimonio, retrasan la boda y hasta inician su vida en común sin antes celebrar el sacramento del matrimonio, porque no tienen dinero para festejar.

Y claro que todos desean poder tener un lindo vestido para ese día, e invitar a familiares y amigos a unirse a su alegría ofreciendo para ellos una gran fiesta, con flores, música y buena comida. Sin embargo, si ese es tu caso, queremos que consideres lo siguiente:

  • Celebrar el matrimonio es distinto de festejarlo. La celebración tiene que ver con el momento sagrado en que frente al altar la pareja se entrega el uno al otro, teniendo a Dios como testigo y fundamento para su entrega total y fiel. La fiesta es la forma como se invita a familiares y amigos a participar de esta alegría, pero no es esencial al matrimonio en sí mismo.
  • El día de la boda es sólo un momento, el matrimonio es para toda la vida.   Hoy en día, las influencias culturales presionan a las parejas a gastar mucho dinero en la fiesta de bodas. El elevado costo de estas fiestas hacen que muchas veces las parejas empiecen su vida matrimonial con deudas que les traen al final más problemas que alegrías.
  • Lo único que la Iglesia les pide como contribución económica, para celebrar con ustedes el rito del Sacramento del matrimonio, corresponde al costo del uso del templo (costo de iluminación, etc.),cuando la ceremonia se realiza fuera del horario normal de las misas a los fieles. Pero si aún así no pueden dar esa contribución, hablen con el sacerdote encargado y con seguridad el les dará una ayuda. Los costos adicionales dependen de la música, las flores y el alquiler del tapete rojo de la entrada, etc. Pero todos estos costos son accesorios y se pueden omitir.
  • Los bienes que para la pareja y su futura familia aporta la gracia del sacramento no tienen precio. Dios mismo garantizó su presencia en medio de aquellos que prometen amarse como El nos ama. Esto da a las parejas, que inician su vida en común o a aquellos que ya estaban conviviendo, la posibilidad de contar con su especial asistencia para llevar a delante su amor y compromiso.

Ciertamente el matrimonio no es un asunto puramente privado sino que por ser un sacramento y la base para la formación de una familia estable, tiene repercusiones comunitarias y para la sociedad. Por eso tiene sentido el que se realice frente a familiares, amigos y frente a la comunidad eclesial. Por eso mismo la Iglesia se alegra alternativas convenientes, como la creada por la hermana Jan Mengenhausen (Oficina para la vida Familiar de la Diócesis de Omaha), que se conoce como “Bodas Sencillas”

El programa de “Bodas Sencillas” invita a que varias parejas que se van a casar, o a convalidar sacramentalmente su unión, se preparen juntos el rito y los festejos. Así las parejas se sienten protagonistas de su celebración, como lo indica la Iglesia. La fiesta puede realizarse en un salón de la misma parroquia, donde de manera sencilla pero elegante y muy sentida, los nuevos esposos puedan hacer un brindis, partir una torta y ofrecer unos bocadillos a todos los que decidieron acompañarlos en ese momento tan especial de sus vidas. Si hay otras parejas que se preparan al mismo tiempo, pueden decidir, de común acuerdo, hacer una celebración colectiva. Así, se comparten los gastos y todos tiene ocasión de festejar.

Lecturas bíblicas para la celebración

Del Antiguo Testamento:

Hombre y mujer los creó.
Lectura del libro del Génesis: 1, 26-28. 31

Dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine a los peces del mar, a las aves del cielo, a los animales domésticos y a todo animal que se arrastra sobre la tierra”.
Y creó Dios al hombre a su imagen;
a imagen suya lo creó;
hombre y mujer los creó.
Y los bendijo Dios y les dijo: “Sean fecundos y multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todo ser viviente que se mueve sobre la tierra”.
Vio Dios todo lo que había hecho y lo encontró muy bueno.
Palabra de Dios.

Serán los dos una sola carne
Lectura del libro del Génesis: 2,18-24 

En aquel día, dijo el Señor Dios: “No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle a alguien como él, para que lo ayude”. Entonces el Señor Dios formó de la tierra todas las bestias del campo y todos los pájaros del cielo, y los llevó ante Adán para que les pusiera nombre y así todo ser viviente tuviera el nombre puesto por Adán. Así, pues, Adán les puso nombre a todos los animales domésticos, a los pájaros del cielo y a las bestias del campo; pero no hubo ningún ser semejante a Adán para ayudarlo. Entonces el Señor Dios hizo caer al hombre en un profundo sueño, y mientras dormía, le sacó una costilla y cerró la carne sobre el lugar vacío. Y de la costilla que le había sacado al hombre, Dios formó una mujer. Se la llevó al hombre y éste exclamó: “Ésta sí es hueso de mis huesos  y carne de mi carne.
Ésta será llamada mujer,
porque ha sido formada del hombre”.  Por eso el hombre abandonará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne.  Palabra de Dios.

Con el amor de Rebeca, Isaac se consoló de la muerte de su madre
Lectura del libro del Génesis: 24, 48-51. 58-67

En aquellos días, Eliezer, el siervo de Abraham, le dijo a Labán, hermano de Rebeca, y a Betuel, el padre de ella: “Bendigo al Señor, Dios de mi amo Abraham, que me ha traído por buen camino para tomar a la hija de su hermano y llevársela al hijo de mi amo. Díganme, pues, si por amor y lealtad a mi amo, aceptan o no, para que yo pueda actuar en consecuencia”.
Labán y Betuel le contestaron: “Todo esto lo ha dispuesto el Señor; nosotros no podemos oponernos. Ahí está Rebeca: tómala y vete, para que sea la mujer del hijo de tu amo, como lo ha dispuesto el Señor”. Llamaron, entonces, a Rebeca y le preguntaron si quería irse con ese hombre, y ella respondió que sí.
Así pues, despidieron a Rebeca y a su nodriza, al criado de Abraham y a sus compañeros. Y bendijeron a Rebeca con estas palabras: “Hermana nuestra, que tus descendientes se cuenten por millares y que conquisten las ciudades enemigas”. Rebeca y sus compañeras montaron en los camellos y se fueron con el criado de Abraham, encargado de llevar a Rebeca.

Isaac acababa de regresar del pozo de Lajay-Roí, pues vivía en las tierras del sur. Una tarde Isaac andaba paseando por el campo, y al levantar la vista, vio venir unos camellos. Cuando Rebeca lo vio, se bajó del camello y le preguntó al criado: “¿Quién es aquel hombre que viene por el campo hacia nosotros?” El criado le respondió: “Es mi señor”. Entonces ella tomó su velo y se cubrió el rostro.
El criado le contó a Isaac todo lo que había hecho. Isaac llevó a Rebeca a la tienda que había sido de Sara, su madre, y la tomó por esposa y con su amor se consoló de la muerte de su madre.
Palabra de Dios.

Que el Señor del cielo los acompañe, tenga misericordia de ustedes y les conceda su paz.
Lectura del libro de Tobías: 7, 6-14

En aquellos días, Ragüel besó a Tobías y entre lágrimas le dijo:
“¡Que Dios te bendiga, porque eres hijo de un padre verdaderamente bueno e irreprochable! ¡Qué gran desgracia que un hombre justo y que hacía tantas limosnas se haya quedado ciego!” Y llorando, estrechó entre sus brazos a Tobías, hijo de su hermano. También Edna, su esposa, y Sara, su hija, rompieron a llorar. Ragüel los acogió cordialmente y mandó matar un carnero de su rebaño.

Después, se lavaron, se purificaron y se sentaron a la mesa. Entonces Tobías le dijo a Rafael: “Azarías, hermano, dile a Ragüel que me dé la mano de mi hermana Sara”. Ragüel alcanzó a escucharlo y le dijo a Tobías: “Come y bebe y descansa tranquilamente esta noche. Nadie tiene más derecho que tú, hermano, para casarse con mi hija Sara, y a nadie se la puedo yo dar sino a ti, porque tú eres mi pariente más cercano. Pero tengo que decirte una cosa, hijo. Se la he entregado a siete parientes nuestros y todos murieron antes de tener relaciones con ella. Por eso, hijo, come y bebe y el Señor cuidará de ustedes”.

Tobías replicó: “No comeré ni beberé, hasta que no hayas tomado una decisión acerca de lo que te he pedido”. Ragüel le contestó: “Está bien. Según la ley de Moisés, a ti se te debe dar. El cielo mismo lo ha decretado. Cásate, pues, con tu hermana; desde ahora tú eres su hermano, y ella, tu hermana. Desde hoy y para siempre será tu esposa. Hijo, que el Señor del cielo los acompañe durante esta noche, tenga misericordia de ustedes y les conceda su paz”.

Ragüel mandó llamar a su hija Sara, ella vino, y tomándola de la mano, se la entregó a Tobías, diciéndole: “Recíbela, pues, según lo prescrito en la ley de Moisés. A ti se te da como esposa. Tómala y llévala con bien a la casa de tu padre. Y que el Señor del cielo les conceda a ustedes un buen viaje y les dé su paz”.

Entonces Ragüel llamó a la madre de Sara y le pidió que trajera papel para escribir el acta de matrimonio, en que constara que su hija había sido entregada por esposa a Tobías, de acuerdo con lo establecido en la ley de Moisés. La esposa de Ragüel trajo el papel. Y él escribió y firmó. Y después se sentaron a cenar. Palabra de Dios.

Haz que los dos juntos vivamos felices hasta la vejez.
Lectura del libro de Tobías 8, 4-8

La noche de su boda, Tobías se levantó y le dijo a Sara: “¡Levántate, hermana! Supliquemos al Señor, nuestro Dios, que tenga misericordia de nosotros y nos proteja”. Se levantó Sara y comenzaron a suplicar al Señor que los protegiera, diciendo: “Bendito seas, Dios de nuestros padres y bendito sea tu nombre por los siglos de los siglos. Que te bendigan los cielos y todas tus creaturas por los siglos de los siglos. Tú creaste a Adán y le diste a Eva como ayuda y apoyo, y de ambos procede todo el género humano. Tú dijiste: ‘No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacer a alguien como él, para que lo ayude’ ”.“Ahora, Señor, si yo tomo por esposa a esta hermana mía, no es por satisfacer mis pasiones, sino por un fin honesto. Compadécete, Señor, de ella y de mí y haz que los dos juntos vivamos felices hasta la vejez”. Y los dos dijeron: “Amén, amén”. Palabra de Dios.

El amor es más fuerte que la muerte
Lectura del libro del Cantar de los cantares: 2, 8-10.14.16; 8, 6-7

Aquí viene mi amado saltando por los montes,
retozando por las colinas.
Mi amado es como una gacela, es como un venadito,
que se detiene detrás de nuestra tapia,
espía por las ventanas y mira a través del enrejado. Mi amado me habla así:
“Levántate, amada mía, hermosa mía, y ven.
Paloma mía, que anidas en las hendiduras de las rocas,
en las grietas de las peñas escarpadas,
déjame ver tu rostro y hazme oír tu voz,
porque tu voz es dulce y tu rostro encantador”.
Mi amado es para mí y yo para mi amado. Grábame como un sello en tu brazo,
como un sello en tu corazón,
porque es fuerte el amor como la muerte,
es cruel la pasión como el abismo;
es centella de fuego, llamarada divina;
las aguas torrenciales no podrán apagar el amor
ni anegarlo los ríos.  Palabra de Dios

Como el sol que brilla en el cielo del Señor, así es la mujer bella en su casa bien arreglada.
Lectura del libro de Eclesiástico (Sirácide): 26, 1-4. 16-21

Dichoso el marido de una mujer buena: se doblarán los años de su vida. La mujer hacendosa es la alegría de su marido, y él vivirá su vida en paz. La mujer buena es un tesoro: lo encuentran los que temen al Señor; sean ricos o pobres, estarán contentos y siempre vivirán con alegría. La mujer servicial alegra a su marido; la que es cuidadosa le causa bienestar. La mujer discreta es un don del Señor; y la bien educada no tiene precio. La mujer modesta duplica su encanto y la que es dueña de sí supera toda alabanza. Como el sol que brilla en el cielo del Señor, así es la mujer bella en su casa bien arreglada. Palabra de Dios.

Haré con la casa de Israel y la casa de Judá una alianza nueva.
Lectura del libro del profeta Jeremías: 31, 31-32. 33-34

“Se acerca el tiempo, dice el Señor, en que haré con la casa de Israel y la casa de Judá una alianza nueva. No será como la alianza que hice con los padres de ustedes, cuando los tomé de la mano para sacarlos de Egipto. Ésta será la alianza nueva que voy a hacer con la casa de Israel: Voy a poner mi ley en lo más profundo de su mente y voy a grabarla en sus corazones. Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Ya nadie tendrá que instruir a su prójimo ni a su hermano, diciéndole: ‘Conoce al Señor’, porque todos me van a conocer, desde l más pequeño hasta el mayor de todos”. Palabra de Dios.

 

Lecturas del Nuevo Testamento

¿Qué podrá apartarnos del amor con que nos ama Cristo?
Lectura de la Carta del apóstol San Pablo a los Romanos: 8, 31-35. 37-39 

Hermanos: Si Dios está a nuestro favor, ¿quién estará en contra nuestra? El que no nos escatimó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no va a estar dispuesto a dárnoslo todo, junto con su Hijo? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Si Dios mismo es quien los perdona, ¿quién será el que los condene? ¿Acaso Jesucristo, que murió, resucitó y está a la derecha de Dios para interceder por nosotros? ¿Qué cosa podrá apartarnos del amor con que nos ama Cristo? ¿Las tribulaciones? ¿Las angustias? ¿La persecución? ¿El hambre? ¿La desnudez? ¿El peligro? ¿La espada? Ciertamente de todo esto salimos más que victoriosos, gracias a aquel que nos ha amado; pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni el presente ni el futuro, ni los poderes de este mundo, ni lo alto ni lo bajo, ni creatura alguna podrá apartarnos del amor que nos ha manifestado Dios en Cristo Jesús.  Palabra de Dios.

Ofrézcanse ustedes mismos como una ofrenda viva, santa y agradable a Dios.
De la carta del apóstol san Pablo a los Romanos: 12, 1-2. 9-18. (forma breve: 1-2. 9-13)

Hermanos: Por la misericordia que Dios les ha manifestado, los   exhorto a que se ofrezcan ustedes mismos como una ofrenda viva, santa y agradable a Dios, porque en esto consiste el verdadero culto. No se dejen transformar por los criterios de este mundo; sino dejen que una nueva manera de pensar los transforme internamente, para que sepan distinguir cuál es la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto.Que el amor de ustedes sea sincero. Aborrezcan el mal y practiquen el bien; ámense cordialmente los unos a los otros, como buenos hermanos; que cada uno estime a los otros más que a sí mismo. En el cumplimiento de su deber, no sean negligentes y mantengan un espíritu fervoroso al servicio del Señor. Que la esperanza los mantenga alegres; sean constantes en la tribulación y perseverantes en la oración. Ayuden a los hermanos en sus necesidades y esmérense en la hospitalidad.Bendigan a los que los persiguen; bendíganlos, no los maldigan. Alégrense con los que se alegran; lloren con los que lloran. Que reine la concordia entre ustedes. No sean, pues, altivos; más bien pónganse al nivel de los humildes.A nadie devuelvan mal por mal. Esfuércense en hacer el bien delante de todos los hombres. En cuanto de ustedes depende, hagan lo posible por vivir en paz con todo el mundo. Palabra de Dios.

O bien: Forma breve: De la carta del apóstol san Pablo a los Romanos: 12, 1-2. 9-13

 Hermanos: Por la misericordia que Dios les ha manifestado, los exhorto a que se ofrezcan ustedes mismos como una ofrenda viva, santa y agradable a Dios, porque en esto consiste el verdadero culto. No se dejen transformar por los criterios de este mundo, sino dejen que una nueva manera de pensar los transforme internamente, para que sepan distinguir cuál es la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto. Que el amor de ustedes sea sincero. Aborrezcan el mal y practiquen el bien; ámense cordialmente los unos a los otros, como buenos hermanos; que cada uno estime a los otros más que a sí mismo. En el cumplimiento de su deber, no sean negligentes y mantengan un espíritu fervoroso al servicio del Señor. Que la esperanza los mantenga alegres; sean constantes en la tribulación y perseverantes en la oración. Ayuden a los hermanos en sus necesidades y esmérense en la hospitalidad.  Palabra de Dios.

Sus miembros son templo del Espíritu Santo.                                                                                                                                              Lectura de la Primera Carta del apóstol San Pablo a los Corintios: 6, 13-15. 17-20

Hermanos: El cuerpo no es para fornicar, sino para servir al Señor; y el Señor, para santificar el cuerpo. Dios resucitó al Señor y nos resucitará también a nosotros con su poder. ¿No saben ustedes que sus cuerpos son miembros de Cristo? Y el que se une al Señor, se hace un solo espíritu con él. Huyan, por lo tanto, de la fornicación. Cualquier otro pecado que cometa una persona, queda fuera de su cuerpo; pero el que fornica, peca contra su propio cuerpo. ¿O es que no saben ustedes que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, que han recibido de Dios y habita en ustedes? No son ustedes sus propios dueños, porque Dios los ha comprado a un precio muy caro. Glorifiquen, pues, a Dios con el cuerpo. Palabra de Dios.

Si no tengo amor, nada soy
Lectura de la Primera Carta del apóstol San Pablo a los Corintios: 12, 31-13,8

Hermanos: Aspiren a los dones de Dios más excelentes. Voy a mostrarles el camino mejor de todos. Aunque yo hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, no soy más que una campana que resuena o unos platillos que aturden. Aunque yo tuviera el don de profecía y penetrara todos los misterios, aunque yo poseyera en grado sublime el don de ciencia y mi fe fuera tan grande como para cambiar de sitio las montañas, si no tengo amor, nada soy. Aunque yo repartiera en limosnas todos mis bienes y aunque me dejara quemar vivo, si no tengo amor, de nada me sirve.El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia; el amor no es presumido ni se envanece; no es grosero ni egoísta; no se irrita ni guarda rencor; no se alegra con la injusticia, sino que goza con la verdad. El amor disculpa sin límites, confía sin límites, espera sin límites, soporta sin límites. El amor dura por siempre.  Palabra de Dios

Éste es un gran misterio, y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia.
De la carta del apóstol san Pablo a los efesios 5, 2. 21-33

Hermanos: Vivan amando, como Cristo, que nos amó y se entre-
gó por nosotros. Respétense unos a otros, por reverencia a Cristo: que las mujeres respeten a sus maridos, como si se tratara del Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza y salvador de la Iglesia, que es su cuerpo. Por lo tanto, así como la Iglesia es dócil a Cristo, así también las mujeres sean dóciles a sus maridos en todo. Maridos, amen a sus esposas como Cristo amó a su Iglesia y se entregó por ella para santificarla, purificándola con el agua y la palabra, pues él quería presentársela a sí mismo toda resplandeciente, sin mancha ni arruga ni cosa semejante, sino santa e inmaculada. Así los maridos deben amar a sus esposas, como cuerpos suyos que son. El que ama a su esposa se ama a sí mismo, pues nadie jamás ha odiado a su propio cuerpo, sino que le da alimento y calor, como Cristo hace con la Iglesia, porque somos miembros de su cuerpo. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne. Éste es un gran misterio, y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia. En una palabra, que cada uno de ustedes ame a su mujer como a sí mismo, y que la mujer respete a su marido. Palabra de Dios.

O bien: Forma breve:
De la carta del apóstol san Pablo a los efesios 5, 2. 25-32

Hermanos: Vivan amando, como Cristo, que nos amó y se entregó por nosotros. Maridos, amen a sus esposas como Cristo amó a su Iglesia y se entregó por ella para santificarla, purificándola con el agua y la palabra, pues él quería presentársela a sí mismo toda resplandeciente, sin mancha ni arruga ni cosa semejante, sino santa e inmaculada. Así los maridos deben amar a sus esposas, como cuerpos suyos que son. El que ama a su esposa se ama a sí mismo, pues nadie jamás ha odiado a su propio cuerpo, sino que le da alimento y calor, como Cristo hace con la Iglesia, porque somos miembros de su cuerpo. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne. Éste es un gran misterio, y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia. Palabra de Dios.

Sobre todo, tengan amor, que es el vínculo de la perfecta unión
De la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses: 3, 12-17 

Hermanos: Puesto que Dios los ha elegido a ustedes, los ha con-sagrado a él y les ha dado su amor, sean compasivos, magnánimos, humildes, afables y pacientes. Sopórtense mutuamente y perdónense cuando tengan quejas contra otro, como el Señor los ha perdonado a ustedes. Y sobre todas estas virtudes, tengan amor, que es el vínculo de la perfecta unión. Que en sus corazones reine la paz de Cristo, esa paz a la que han sido llamados como miembros de un solo cuerpo. Finalmente, sean agradecidos.Que la palabra de Cristo habite en ustedes con toda su riqueza. Enséñense y aconséjense unos a otros lo mejor que sepan. Con el corazón lleno de gratitud, alaben a Dios con salmos, himnos y cánticos espirituales, y todo lo que digan y todo lo que hagan, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dándole gracias a Dios Padre, por medio de Cristo.  Palabra de Dios.

Vivan en armonía, sean compasivos, ámense como hermanos.
De la primera carta del apóstol san Pedro: 3, 1-9

Ustedes, mujeres, sean respetuosas con sus maridos, para que, incluso si algunos de ellos se resisten a creer en la palabra de salvación, sean ganados no por palabras, sino por la conducta intachable y recatada de ustedes. No se preocupen tanto del adorno exterior: los peinados, las joyas y los vestidos, sino de adornar interiormente el corazón con la belleza inalterable de un espíritu apacible y sereno. Esto es lo que vale a los ojos de Dios. Así se engalanaban en otro tiempo las santas mujeres, que tenían puesta su esperanza en Dios y eran dóciles con sus maridos, como Sara, que obedecía a Abraham y lo llamaba su señor. Pues, si ustedes hacen el bien y no se dejan intimidar por nada, serán dignas hijas de ella. En cuanto a ustedes, maridos, vivan la vida matrimonial en un clima de comprensión y respeto, teniendo en cuenta que la mujer es una persona más delicada y que, junto con ella, ustedes participan de la vida de la gracia. Así, tendrán asegurado el fruto de sus oraciones. Finalmente, vivan todos en armonía, sean compasivos, ámense como hermanos, sean bondadosos y humildes. No devuelvan mal por mal ni insulto por insulto; al contrario, pídanle a Dios cosas buenas para todos, pues han sido llamados por él a poseer como herencia los bienes del cielo. Palabra de Dios.

Amemos de verdad y con las obras
Lectura de la primera carta del apóstol San Juan: 3, 18-24

Hijos míos, no amemos solamente de palabra, amemos de verdad y con las obras. En esto conoceremos que somos de la verdad, y delante de Dios tranquilizaremos nuestra conciencia de cualquier cosa que ella nos reprochare, porque Dios es más grande que nuestra conciencia y todo lo conoce. Si nuestra conciencia no nos remuerde, entonces, hermanos míos, nuestra confianza en Dios es total. Puesto que cumplimos los mandamientos de Dios y hacemos lo que le agrada, ciertamente obtendremos de él todo lo que le pidamos. Ahora bien, éste es su mandamiento: que creamos en la persona de Jesucristo, su Hijo, y nos amemos los unos a los otros, conforme al precepto que nos dio. Quien cumple sus mandamientos permanece en Dios y Dios en él. En esto conocemos, por el Espíritu que él nos ha dado, que él permanece en nosotros. Palabra de Dios.

Amémonos los unos a los otros.
Lectura de la primera carta del apóstol San Juan: 4, 7-12

Hermanos míos: Amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios.  El que no ama, no conoce a Dios porque Dios es amor.  El amor que Dios nos tiene se ha manifestado en que envió al mundo a su Hijo unigénito para que vivamos por él.El amor consiste en esto: No en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó primero y nos envió a su Hijo, como víctima de expiación por nuestros pecados.Si Dios ha amado tanto, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros.  A Dios nadie lo ha visto nunca; pero si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nostros y su amor entre nosotros es perfecto.Palabra de Dios.

¡Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero! Del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan: 19, 1. 5-9

Yo, Juan, oí algo parecido a la voz potente de una gran muchedumbre, que decía en el cielo: “¡Aleluya! Nuestro Dios es un Dios salvador, lleno de gloria y de poder”. Y del trono de Dios salió una voz que decía: “Alaben a nuestro Dios, todos sus siervos, los que lo temen, pequeños y grandes”. Oí entonces algo como el rumor de una muchedumbre inmensa, como el estruendo de un río caudaloso y el retumbar imponente de los truenos. Decían: “¡Aleluya!” El Señor, Dios nuestro, todopoderoso, ha establecido su reinado. Llenémonos de gozo y alegría y alabemos la grandeza del Señor, porque ha llegado el tiempo de las bodas del Cordero, y su esposa ya está preparada. Dios le ha concedido vestirse de lino finísimo y deslumbrante”. El lino representa las obras bue­nas de los santos. Entonces un ángel me dijo: “Escribe: ‘Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero’ ”. Palabra de Dios.

Aclamaciones

 1 Jn 4, 7 (n. 1034)

Todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios.

 1 Jn 4, 8. 11 (n. 1035)

Dios es amor. Si Dios nos ha amado tanto, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros.

 1 Jn 4, 12 (n. 1037)

Si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud.

 1 Jn 4, 16 (n. 1038)

Quien permanece en el amor, permanece en Dios, y Dios en él, dice el Señor.

Lecturas Del Evangelio

Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos.
Del santo Evangelio según san Mateo: 5, 1-12   

En aquel tiempo, cuando Jesús vio a la muchedumbre, subió al  monte y se sentó. Entonces se le acercaron sus discípulos. Enseguida comenzó a enseñarles y les dijo: “Dichosos los pobres de espíritu,
porque de ellos es el Reino de los cielos.
Dichosos los que lloran,
porque serán consolados.
Dichosos los sufridos,
porque heredarán la tierra.
Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia,
porque serán saciados.
Dichosos los misericordiosos,
porque obtendrán misericordia.
Dichosos los limpios de corazón,
porque verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz,
porque se les llamará hijos de Dios.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos serán ustedes cuando los injurien, los persigan y digan cosas falsas de ustedes por causa mía. Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos”. Palabra del Señor.

Ustedes son la luz del mundo                                                                                                                                                            Del santo Evangelio según san Mateo: 5, 13-16

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolve­rá el sabor? Ya no sirve para nada y se tira a la calle para que la pise la gente. Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en lo alto de un monte; y cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de una olla, sino que se pone sobre un candelero, para que alumbre a todos los de la casa. Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está en los cielos. Palabra del Señor.

Edificó su casa sobre roca
Del santo Evangelio según san Mateo: 7, 21. 24-29   

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No todo el que me  diga: ‘¡Señor, Señor!’, entrará en el Reino de los cielos, sino el que cumpla la voluntad de mi Padre, que está en los cielos.El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica, se parece a un hombre prudente, que edificó su casa sobre roca. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos y dieron contra aquella casa; pero no se cayó, porque estaba construida sobre roca. El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica, se parece a un hombre imprudente, que edificó su casa sobre arena. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos, dieron contra aquella casa y la arrasaron completamente’’. Cuando Jesús terminó de hablar, la gente quedó asombrada de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.  Palabra del Señor.

O bien: Forma breve:
Del santo Evangelio según san Mateo: 7, 21. 24-25

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No todo el que me  diga: ‘¡Señor, Señor!’, entrará en el Reino de los cielos, sino el que cumpla la voluntad de mi Padre, que está en los cielos. El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica, se parece a un hombre prudente, que edificó su casa sobre roca. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos y dieron contra aquella casa; pero no se cayó, porque estaba construida sobre roca”.  Palabra del Señor.

Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre                                                                                                                                        Del santo Evangelio según san Mateo: 19, 3-6

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y, para ponerle una trampa, le preguntaron: “¿Le está permitido al hombre divorciarse de su esposa por cualquier motivo?” Jesús les respondió: “¿No han leído que el Creador, desde un principio los hizo hombre y mujer, y dijo: ‘Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre, para unirse a su mujer, y serán los dos una sola carne?’ De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Así pues, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”. Palabra del Señor.

Amarás a Dios y a tu projimo como a ti mismo
Lectura del santo Evangelio según San Mateo: 22, 35-40

En aquel tiempo, un fariseo que era doctor de la ley, le preguntó a  Jesús, para ponerlo a prueba: “Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la ley?”Jesús le respondió: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Éste es el más grande y el primero de los mandamientos. Y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. En estos dos mandamientos se fundan toda la ley y los profetas”.   Palabra del Señor.

Ya no son dos, sino una sola carne                                                                                                                                                    Del santo Evangelio según san Marcos: 10, 6-9

En aquel tiempo, Jesús dijo: desde el principio, al crearlos, Dios los hizo hombre y mujer. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su esposa y serán los dos una sola carne. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Por eso, lo que Dios unió, que no lo separe el hombre”. Palabra del Señor.

Esto que Jesús hizo en Caná de Galilea, fue el primero de sus signos milagrosos
Lectura del santo Evangelio según San Juan: 2, 1-11 

En aquel tiempo, hubo una boda en Caná de Galilea, a la cual  asistió la madre de Jesús. Éste y sus discípulos también fueron invitados. Como llegara a faltar el vino, María le dijo a Jesús: “Ya no tienen vino”. Jesús le contestó: “Mujer, ¿qué podemos hacer tú y yo? Todavía no llega mi hora”. Pero ella dijo a los que servían: “Hagan lo que él les diga”.Había allí seis tinajas de piedra, de unos cien litros cada una, que ser­vían para las purificaciones de los judíos. Jesús dijo a los que ser­vían: “Llenen de agua esas tinajas”.  Y las llenaron hasta el borde. Entonces les dijo: “Saquen ahora un poco y llévenselo al encargado de la fiesta”.  Así lo hicieron, y en cuanto el encargado de la fiesta probó el agua convertida en vino, sin saber su procedencia, porque sólo los sirvientes la sabían, llamó al novio y le dijo: “Todo el mundo sirve primero el vino mejor, y cuando los invitados ya han bebido bastante, se sirve el corriente. Tú, en cambio, has guardado el vino mejor hasta ahora”. Esto que hizo Jesús en Caná de Galilea fue el primero de sus signos. Así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él.   Palabra del Señor.

Permanezcan en mi amor
Lectura del santo Evangelio según San Juan: 15, 9-12

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Como el Padre me   ama, así los amo yo. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecen en mi amor; lo mismo que yo cumplo los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea plena. Éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado’’.  Palabra del Señor

Éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros Del santo Evangelio según san Juan: 15, 12-16

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande a sus amigos que el que da la vida por ellos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que le he oído a mi Padre. No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los ha elegido y los ha destinado para que vayan y den fruto y su fruto permanezca, de modo que el Padre les conceda cuanto le pidan en mi nombre’’. Palabra del Señor.

Que su unidad sea perfecta
Lectura del santo Evangelio según San Juan: 17, 20-26 

En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: “Padre, no sólo te pido por mis discípulos, sino también por los que van a creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti somos uno, a fin de que sean uno en nosotros y el mundo crea que tú me has enviado. Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno. Yo en ellos y tú en mí, para que su unidad sea perfecta y así el mundo conozca que tú me has enviado y que los amas, como me amas a mí. Padre, quiero que donde yo esté, estén también conmigo los que me has dado, para que contemplen mi gloria, la que me diste, porque me has amado desde antes de la creación del mundo. Padre justo, el mundo no te ha conocido; pero yo sí te conozco y éstos han conocido que tú me enviaste. Yo les he dado a conocer tu nombre y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que me amas esté en ellos y yo también en ellos’’. Palabra del Señor.

O bien: Forma breve:                                                                    
Del santo Evangelio según san Juan: 17, 20-23

En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: “Padre, no sólo te pido por mis discípulos, sino también por los que van a creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti somos uno, a fin de que sean uno en nosotros y el mundo crea que tú me has enviado. Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno. Yo en ellos y tú en mí, para que su unidad sea perfecta y así el mundo conozca que tú me has enviado y que los amas, como me amas a mí’’. Palabra del Señor.