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Por Tu Matrimonio

Priorizando el matrimonio cuando llegan los hijos

Por Verónica López Salgado

Formar una familia es uno de los anhelos más grandes que las parejas tenemos cuando nos casamos. Pero la realidad es que ninguno nos podemos llegar a imaginar el sin número de cambios tan grandes que la llegada de los hijos traerá a nuestro matrimonio. Les invito a hacerse las siguientes preguntas para comenzar a analizar la salud de su matrimonio cuando ya tienen la bendición de ser padres o están a punto de serlo:

1. ¿Cómo continuar cuidando de nuestro matrimonio con la llegada de los hijos?
2. ¿Por qué es esencial que, para criar hijos felices, prioricemos el matrimonio?
3. ¿Cómo podemos mantener/recuperar el equilibrio entre el cuidado de nuestro matrimonio y el de nuestros hijos?
4. ¿Cómo mantener a Cristo en el centro de nuestro matrimonio puede ayudarnos a ser mejores padres de familia?

La familia es uno de los pilares más importantes de la sociedad, y para que existan familias fuertes es necesario enfocarnos en construir primero un matrimonio sano y feliz. De ninguna manera se trata de elegir entre el esposo/a o los hijos, sino de saber dar prioridad al matrimonio para poder ser los padres que nuestros hijos necesitan.
Todo lo que los hijos aprenden en el núcleo familiar, les afecta de manera positiva o negativa el resto de sus vidas. Si nuestros hijos crecen viendo a padres que se aman, se cuidan y se respetan, hay más posibilidades de que ellos mismos tengan matrimonios felices y formen familias con dinámicas sanas.

A continuación, les presento algunos pensamientos e ideas prácticas de cómo priorizar la relación conyugal cuando tienen hijos:

A. No repitan la historia familiar en su matrimonio. Si sus abuelos o padres no tuvieron una relación amorosa y respetuosa en Cristo, no repitan el mismo patrón dañino en su matrimonio. Aprendan de los errores de su familia y hagan las cosas diferentes en su propia vida. Así, sus hijos tendrán padres que se aman verdaderamente como Dios ama a su Iglesia. Y, por ende, su matrimonio será una gracia para la sociedad.

B. Eviten discutir frente a sus hijos, siempre. Cuando tengan algún desacuerdo grave, hablen a solas. Si es una discusión que sus hijos pueden escuchar, también permitan que les vean haciendo las paces, buscando soluciones y perdonándose.

C. Háblense siempre con respeto y cariño, aun cuando estén enojados. Es más importante cuidar el corazón inocente de sus hijos, que tratar de probar quién tiene la razón. Incluso cuando estén molestos el uno con el otro, trátense con amor, especialmente frente a sus hijos. Luego, no dejen que acabe el día sin hablar y llegar a un acuerdo.

D. Busquen momentos para expresar su amor. Siempre hay formas de hacer sentir especial al ser amado, aun cuando los niños son muy pequeños y están completamente exhaustos de cuidar a sus hijos. Sean creativos. Por nombrar algunos ejemplos: pueden escribir una carta o enviar mensajes de amor, comprar su café favorito, hacer una rica comida y/o ayudar con las tareas de la casa que al otro no le gusta hacer.

E. Díganse “te amo” todos los días. El decir “te amo” puede sonar fácil, darse por hecho o incluso sonar repetitivo, pero lo que es realmente importante es que su esposo/a se sienta verdaderamente amado/a, visto/a, entendido/a y validado/a. Acostúmbrense a decirse lo mucho que se aman, cuando estén solos y frente a sus hijos.

F. Recen en pareja y en familia. Hagan a Dios el centro de su matrimonio para que habite siempre en su hogar. Busquen a Dios en toda ocasión, en las vivencias alegres y en las amargas, en los obstáculos y en las pruebas superadas. Su matrimonio se beneficiará enormemente y sus hijos también.

G. Festejen y lloren juntos. Celebren las metas logradas y asegúrense de que sus hijos sepan que se sienten orgullosos y admirados su esposo/a. Cuando lleguen las tristezas y dificultades de la vida, sean apoyo y paz para su conyugue. Dejen que sus hijos sean testigos de las diferentes etapas del amor en el matrimonio.

H. No dejen de ser novios. Es verdad que la etapa del enamoramiento pasa conforme corren los años. Sin embargo, el mantener la llama encendida en la relación conyugal es posible con intencionalidad y disposición. Sean eternos novios enamorados y dejen que sus hijos vean lo mucho que sus padres se aman.