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Por Tu Matrimonio

Bailando el vals de mi boda con mis abuelos

¡Hola!  Me presento. Soy Ana Isabel Pérez y tengo 25 años de edad.

En la planeación de mi boda reciente este pasado mes de mayo, entre mis deseos más profundos fue el de bailar el vals (waltz) con mis abuelitos, Christa, Julio y Roberto.

La relación con cada uno de ellos fue alimentada desde que lo recuerdo, pues cada uno me dio tiempo de calidad.  Recuerdo a mi abuelito Julio contándome chistes, siempre visitándonos y sus sabias pláticas y consejos, así como sus cantos con la guitarra.  Mi abuelita Christa una persona muy altruista y gran ejemplo siempre me invitó a acompañarla a visitar a los niños enfermos en el hospital infantil, así como muchos centros y asociaciones no lucrativas, que necesitaran de nuestra presencia.  Con mi abuelito Roberto nos quitábamos los zapatos, se interesaba y preguntaba de lo que pasaba en mi vida.

Así que, cuando llegó un momento de transición en mi vida, como era casarme, quise que ellos fueran parte importante, y corresponderles por todo lo que ellos me han dado, dándoles un momento de calidad dentro de mi celebración, un espacio con ellos, y la fuerza de su bendición y compañía.

El momento sobrepasó lo que yo había imaginado. Créanme que no hay palabras para explicarlo.  Sobre todo, cuando los cuatro nos abrazamos y terminamos bailando juntos.  Se sentía la presencia de Dios que nos sorprende a través de mis abuelos. Dios bailaba entre nosotros, y en ello el saber sentir y gustar el momento intensamente.

 

 

¿Ana Isabel qué les dirías a todos los que están leyendo este articulo?

  • Buscarlos siempre, tomarlos en cuenta, algunos están solos y necesitan compañía y escucha.
  • Acompáñenlos, platíquenles y regrésenles un poquito de lo que ellos nos dieron.
  • Marcarles por FaceTime.
  • Visítenlos si les es posible
  • Escuchar sus sabios consejos y sus historias, pregúntenles sobre sus vidas, pues cada una contiene la historia de tu árbol genealógico.
  • Preguntarles cómo lo hacían ellos.