Matrimonios jóvenes arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe
Miles de jóvenes del mundo entero se reunirán del 16 al 21 de agosto con el Santo Padre en Madrid en la Jornada Mundial de la Juventud para celebrar su amor por Cristo y su Iglesia. Estos jóvenes tendrán el privilegio de compartir con el Santo Padre, fortalecer y enraizar su fe católica y vivir plenamente la universalidad de nuestra Iglesia.
Muchos de ellos están viviendo intensamente sus noviazgos, están a las puertas del matrimonio o recién comienzan su vida conyugal. Y si han contestado la convocatoria del Santo Padre para celebrar la vida y el empuje que la juventud inyecta en la Iglesia, es porque muchos están viviendo a plenitud la riqueza espiritual, moral y social que la Iglesia enseña y promueve. Pero lamentablemente no todos los jóvenes tendrán el privilegio de ir a la Jornada y más aún, son muchos los que no han tenido la experiencia de un encuentro íntimo y personal con Cristo en el seno de la Iglesia.
Por ello, oramos porque los jóvenes que asistan a esta magna Jornada no solo absorban la riqueza espiritual, intelectual y emocional que en ella recibirán, sino que la compartan con tantos otros jóvenes ávidos de colmar sus corazones vacíos con la plenitud del amor de Cristo. Ese amor sobre el cual una joven pareja debe fundamentar su relación de noviazgo y su matrimonio para tener la fuerza de enfrentar y sobrellevar las tentaciones, las dificultades inherentes de adaptación a la relación de pareja y los embates de la vida.
Sabemos que con la ayuda de Nuestro Señor Jesucristo, podrán los novios vivir fieles por amor, y celebrar con intensidad la pureza de una relación basada en el respeto a la dignidad de cada uno en la pareja. También tendrán conciencia de la importancia y profundo significado de la gracia que se recibe por el sacramento del matrimonio, y el compromiso de donación y entrega que requiere este compromiso de por vida. Estos nuevos matrimonios serán la base de nuevas familias sanas y felices, según el plan de Dios.
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