La Familia y la Navidad
Difícilmente hay una cultura que valore más la institución de la familia que nuestra cultura Hispana. Y de todas las épocas del año, es justamente la Navidad donde la necesidad de compartir y disfrutar en familia es más prevalente. Tradicionalmente, los hispanos conducimos o hasta volamos miles de millas para pasar este tiempo festivo con los nuestros. Desde las típicas posadas en México y Colombia, hasta las parrandas puertorriqueñas, los hispanos no perdemos oportunidad de juntarnos para disfrutar de nuestras tradiciones navideñas en familia.
Pero lo más importante de esta hermosa época de Pascuas es comprender, meditar y vivir a profundidad la verdadera razón de nuestra celebración. No olvidemos pues que lo que celebramos es la encarnación del Hijo de Dios, Jesucristo, Dios hecho hombre, el regalo del Padre eterno para traernos la salvación. Por ello, no nos dejemos atrapar en la trampa del consumismo, que ha convertido este tiempo de esperanza y bendición en uno de supremo estrés; donde enfocamos nuestro tiempo y recursos en buscar cosas costosas para regalar, sumergiéndonos en un mar de deudas que luego es difícil enfrentar, como si el amor tuviera valor material. Entendamos que el verdadero regalo que celebramos es la redención que vino de Aquel que se encarnó y habitó entre nosotros y nos dio vida para compartirla con los nuestros.
Celebremos en grande la llegada del Redentor en familia, embriaguémonos no con alcohol, sino con la unción del Espíritu Santo, y compartamos los más valiosos regalos de nuestro amor y unión familiar. Meditemos que Dios escogió en su sabiduría nacer en el seno de una familia, para exaltar el valor incalculable del lazo familiar. Vivamos pues esta Navidad a profundidad haciendo de la nuestra, una sagrada familia.
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