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Los recién casados

La tolerancia es uno de los valores fundamentales que deben trabajar los recién casados.

Por Alba Liliana Jaramillo

Clarita y Miguel llevan tres meses de casados y empiezan a tener roces porque Clarita no cede fácilmente ante los conflictos y siempre cree tener la razón. Este caso nos muestra que, aunque los recién casados experimentan un gran goce y pasión, también viven la sorpresa de descubrir al ser amado dentro de la cotidianidad.

La tolerancia es uno de los valores fundamentales que deben trabajar los recién casados, pues esta es la etapa de los grandes ajustes necesarios para la adaptación a la nueva vida. En este momento es cuando se empieza a compartir desde los detalles cotidianos más banales como la sala de baño, el closet y la cocina, hasta situaciones más complicadas como las responsabilidades económicas, el cuidado de la salud y los compromisos laborales.

Es importante ir descubriendo formas de establecer la convivencia, de repartirse las responsabilidades y tareas y de la administración de la casa, en que ambos se sienten a gusto. Y para esto la pareja de recién casados debe tener claro que pueden permitirse experimentar y evaluar diferentes maneras de convivencia, de acuerdo a los conflictos o necesidades que aparezcan, hasta que descubran lo que les satisfaga a los dos. Por ejemplo, ambos pueden tener diferentes puntos de vista sobre la manera de mantener el orden en su casa, lo cual hace que puedan revisar entre ambos cuál es la manera en que al ordenar, se sienten a gusto los dos.

Se debe saber igualmente que cada pareja, cada familia, tiene una forma particular de vivir y de ser. Este es el momento para construirla, al gusto de los dos y sin interferencias externas. Por eso un detalle muy importante es no ventilar sus problemas con familiares o amigos, para que desde un principio no se inmiscuyan en las crisis de pareja. De otro modo, ellos empezarán a tomar partido hasta convertir la crisis en un problema también con las familias de cada uno, lo cual afecta la vida en pareja.

Los hijos son siempre una bendición. Sin embargo, muchas parejas han experimentado la conveniencia de retrasar la llegada de los hijos por lo menos durante los dos primeros años. Este tiempo de intimidad puede permitirles estructurar muchos aspectos de la convivencia, así como consolidar y cohesionar valores y principios fundamentales para los dos. Así, cuando decidan tener hijos, estos puedan encontrar unos padres con una dirección y acompañamiento claros y firmes, lo cual contribuirá enormemente a su formación integral y su estabilidad.

Si los recién casados son jóvenes, es posible que aún estén dispuestos a seguirse preparando académicamente. Esto implica revisar su proyecto de vida para ver prioridades y si es el caso, para decidir cuál de los dos, según las circunstancias, puede preparase primero, mientras el otro da un apoyo más fuerte en lo laboral y económico. Después será entonces el turno del otro. Así ambos podrán cumplir sus metas, sin que ninguno sienta que no las logró, porque el otro no tuvo la generosidad para apoyarlo cuando era necesario hacerlo.

Más sobre cómo resolver estos posibles conflictos en Las soluciones que buscas.

Lecturas complementarias: Escobar Isaza, Gustavo Adolfo, Hacerse Pareja: Guía para construir una relación duradera. Editorial Mad, SL, 2005.

 

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